La Transición Española y la consolidación democrática
El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez
El 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos I fue proclamado rey de España por las Cortes franquistas. Mantuvo como presidente del gobierno a Arias Navarro, pero introdujo en el gobierno a políticos aperturistas como Fraga y Suárez. El rey estaba convencido de la necesidad de democratizar el país mediante la vía reformista.
En 1976, la oposición política llegó finalmente a un acuerdo de unión, creando la Coordinación Democrática, bajo la influencia del PCE, y su Plataforma de Convergencia. El rey decidió acelerar el proceso de la reforma, forzando la dimisión de Arias Navarro, sustituido en la presidencia del gobierno por Adolfo Suárez. Suárez formó un gobierno de políticos aperturistas y, en pocas semanas, aprobó una amnistía que permitía la liberación de los presos políticos, pero mantenía en prisión a los condenados por delitos de terrorismo.
En septiembre de 1976, Suárez presentó el proyecto de Ley para la Reforma Política. Establecía como objetivos la creación de un Estado español democrático, con soberanía popular, división de poderes y sufragio universal, para lo que se legalizarían los distintos partidos políticos, menos el comunista. En noviembre de 1976, la Ley de la Reforma fue aprobada por la mayoría de los procuradores franquistas en las Cortes. El 15 de diciembre, fue el pueblo español quien ratificó la Ley en referéndum.
En 1977 se vivieron los meses más difíciles de la transición por las acciones terroristas, pero esto no detuvo la reforma hacia la democracia. El Gobierno había comenzado la legalización de los partidos políticos. El día 9 de abril, en una iniciativa personal de Suárez, apoyada por el rey, se hacía pública la legalización del Partido Comunista de España.
La Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías
Se constituyó un comité parlamentario que fue aprobado en el Congreso, y luego apoyado por los españoles en referéndum el 6 de diciembre de 1978. La Constitución de 1978 define a España como un Estado social y democrático, con una monarquía parlamentaria como forma de gobierno.
- Derechos: La declaración de derechos es extensa y una de las más completas de Europa.
- División de poderes:
- Poder legislativo: Dos Cámaras (Congreso y Senado), elegidas por sufragio universal cada cuatro años.
- Poder ejecutivo: El Gobierno, cuyo presidente es elegido por los diputados del Congreso.
- Poder judicial: Jueces y tribunales, con un Tribunal Constitucional como máximo órgano jurídico.
La Constitución establece un Estado descentralizado con derecho a organizarse en Comunidades Autónomas. Cada una con sus órganos legislativos (Asambleas o Parlamentos Autonómicos) y órganos ejecutivos (Gobiernos autónomos), pero solo disfrutarían de las mayores competencias autonómicas Cataluña, País Vasco y Galicia (las comunidades históricas) a las que luego se sumaría Andalucía.
La alternancia política: gobiernos socialistas y del Partido Popular (1982-2004)
Las elecciones de octubre de 1982 dieron el triunfo al PSOE. Comenzaban los gobiernos socialistas de Felipe González (1982-1996). Durante su primera legislatura, estableció tres ejes de actuación:
- Plan de estabilización: Subida de tipos de interés, devaluación de la moneda, aumento de impuestos y reconversión industrial.
- Reformas políticas y sociales: Ley de la Defensa, objeción de conciencia, LODE, Ley General de Sanidad y despenalización del aborto.
- Política exterior: Ingreso en la CEE (1985) y permanencia en la OTAN (1986).
En la segunda legislatura, España se benefició de la expansión económica, aunque la liberalización del mercado de trabajo provocó la huelga general de 1988. La tercera legislatura estuvo marcada por 1992 (Sevilla y Barcelona), pero en 1993 comenzó una crisis económica y aparecieron casos de corrupción (GAL, Juan Guerra). En la cuarta legislatura se firmó el Pacto de Toledo, pero los escándalos (Filesa, CESID) llevaron a elecciones anticipadas en 1996, ganadas por el Partido Popular de José María Aznar.
El PP aplicó una política económica liberal (privatizaciones, bajada de impuestos), logrando entrar en el euro y profesionalizar las Fuerzas Armadas. En el año 2000, Aznar revalidó su mayoría. A pesar de los avances, la gestión de la crisis del Prestige y el apoyo a la guerra de Irak generaron gran rechazo social. Tras los atentados del 11-M en Madrid, el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones de 2004.
La España Medieval: Al-Ándalus y los Reinos Cristianos
Al-Ándalus: economía, sociedad y cultura
La base económica fue la agricultura (trilogía mediterránea y nuevos cultivos como arroz y naranjo). La artesanía (seda, cuero, cerámica) y el comercio (zoco, Dinar de oro, Dírhem de plata) fueron fundamentales. La sociedad se dividía por religión (musulmanes y no musulmanes). La cultura andalusí destacó en filosofía (Averroes), medicina, matemáticas y astronomía.
Los reinos cristianos en la Edad Media
Se formaron cuatro estados: Corona de Castilla, Corona de Aragón, Portugal y Navarra. Se desarrolló un régimen señorial y una sociedad estamental (nobleza, clero y estado llano). En Castilla, la monarquía adquirió un carácter autoritario. En Aragón predominó el pactismo, manteniendo cada reino sus instituciones. En Navarra, las instituciones principales fueron el Consejo Real y las Cortes.
Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones
En 1469 se casaron Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Tras la guerra de sucesión, en 1479 se consolidó la unión dinástica. Aunque compartían monarcas, cada corona conservaba sus leyes, instituciones y fronteras. En 1492, culminó la Reconquista con la toma de Granada y se produjo el descubrimiento de América tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe.