Evolución Política y Económica de la España del Siglo XIX

2Los nacionalismos periféricos

Los dos textos histórico-literarios, fuentes primarias y de carácter político que hacen referencia al nacionalismo catalán y vasco respectivamente. El de Prat de la Riba se ha extraído de su libro de ensayo “La nacionalidad catalana”. Por su parte, el texto de Sabino Arana se ha extraído del periódico Bizkaitarra, propiedad del autor. Enric Prat de la Riba, político catalán inspirador del documento base del catalanismo las “Bases de Manresa”, además de presidente de la Diputación de Barcelona y de la Mancomunidad catalana será quien formule la doctrina nacionalista que pretende la autonomía y el reconocimiento de la importancia de Cataluña en el estado. Por su parte, Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco en 1895, además de la creación de los primeros lugares para reunirse. Arana extrajo del fuerismo su última consecuencia, el independentismo. Tras el Congreso de Viena, los nuevos estados reivindicaron sus fronteras. A inicios del siglo XIX el Romanticismo recorre toda Europa y pone su acento en los orígenes históricos, las raíces culturales, las leyendas, la lengua y en otros aspectos de diferenciación cultural que tienen como objetivo acentuar las diferencias entre los pertenecientes a una nacíón u otra, frente a las tendencias uniformadoras y centralistas del estado liberal, como el de la Restauración. En definitiva, es un contexto de auge de los nacionalismos. Sin embargo, desde el punto de vista nacional, el contexto de España es el de la Restauración borbónica y con ello el de un sistema político basado en el autoritarismo y en el centralismo. De esta forma, los nacionalistas reaccionan mostrando sus diferencias frente al centralismo uniformizado de Cánovas. Por último, respecto a los principales argumentos de cada texto: En el de Prat de la Riba, en el primer párrafo define qué es una nacíón y expone su derecho a tener un estado propio, además de exponer la idea de la unidad cultural catalana. En el segundo párrafo matiza que, en el caso del nacionalismo catalán que él representa, no pretenden independizarse sino formar parte de una España federal. En el texto de Sabino Arana, en el primer párrafo habla de una nacíón vasca pura e independiente que se dejó dominar por otra. Esto se debe a que Arana defiende la integridad cultural y étnica del pueblo vasco. En los párrafos segundo y tercero profundiza más en esa decadencia de los vascos por su mezcla con los españoles, a los que acusa de haber degenerado a los vascos. El fuerte antiespañolismo del texto es más que evidente.(segundaparte)
Entre las similitudes encontramos que ambos textos tienen un carácter conservador y derivan de los regionalismos. Otra de las similitudes entre ambos textos es que ambos líderes fundan partidos políticos, Lliga regionalista en Cataluña y el PNV en el País Vasco. Enric Prat de la Riba comienza su andadura política fundando la Uníó Catalanista, como federación de entidades de carácter catalanista, de ideología conservadora y católica. Al año siguiente, esta organización aprueba las denominadas “Bases de Manresa”, programa en el que se reclama el autogobierno y una división de competencias entre el estado español y la autonomía catalana. Fuertemente nacionalista, la Uníó Catalanista no tuvo planteamientos separatistas. Siendo desde 1901 la Lliga Regionalista con Francés Cambó como principal dirigente y Prat de la Riba como ideólogo el vehículo de esosplanteamientos. El ideario de Sabino Arana, como se puede comprobar en el texto, se basaba en la defensa de la integridad cultural y étnica del pueblo vasco, siendo dos pilares del nuevo partido político. Las diferencias entre ambos nacionalismos las encontramos en su objetivo, ya que aunque ambos derivan del regionalismo, el nacionalismo catalán no tenía carácter separatista, pretendiendo una organización federal mientras que el nacionalismo vasco propugnaba desde un principio la independencia política, de una manera más radical, reclamando el autogobierno. Evolucionando ese pensamiento desde el antiespañolismo que muestra el texto hacia posturas más moderadas. Otra de las diferencias es el origen del nacionalismo, el vasco tiene base en la filosofía de Herder y su concepto “la voluntad del pueblo”, careciendo de literatura hasta el Siglo XVI. Sin embargo, Sabino Arana dedica parte de su obra y de su tiempo a normalizar y estructurar el euskera. El origen lo encontramos en la abolición de los fueros vascos tras la derrota carlista, en 1876 , y en el gran apoyo de la ultraconservadora burguésía vizcaína, así como de campesinos y clérigos que dieron apoyo al carlismo. Por otro lado, el nacionalismo catalán tuvo en sus comienzos un marcado carácter burgués y se concreta en el movimiento cultural de la Renaixença , que era una reivindicación del catalanismo cultural, de sus tradiciones y de su lengua vernácula, que reclama “un alma colectiva con un sentir, un pensar y un querer propios” y de carácter no independentista. Aunque ninguno de los textos hace referencia al nacionalismo gallego cabe destacar que se desarrolla en el mismo contexto histórico que el catalán y el vasco. Fue más cultural que político. Los ideólogos del regionalismo gallego se centraron en la lengua, tratando de darle un enfoque académico para sacar al gallego del mundo rural y llevarlo a un lugar más elevado. Ninguno de los dos obtuvo respuesta a sus ideales, como por ejemplo un estatuto de autonomía. No obstante, a Cataluña se le concede la creación de la Mancomunidad catalana en 1914.

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Estamos ante un gráfico de barras en el que aparece el porcentaje de población activa por sectores productivos -el sector primario en gris, el sector secundario en blanco y sector terciario en negro- en 1877 de diferentes países: EE.UU., Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido y España. En el eje de las ordenadas (vertical) aparecen los porcentajes de población activa, y en el de las abscisas los países. En la leyenda se distinguen los colores de cada sector productivo. La gráfica se ha reelaborado a partir de los datos de un libro de historia de España. De los seis países, España es el país con menor porcentaje de población activa en el sector secundario y terciario, siendo en este último menor la diferencia con otros países. EE.UU., que es el segundo país con menos población activa en el sector secundario, tiene un 10% más. Reino Unido que es el país que tiene más trabajadores en el secundario, prácticamente triplica a España. Alemania presenta un 2% más de población activa en el sector terciario que España, mientras respecto a Reino Unido la diferencia es del 16% Viendo estos datos, es obvio que el peso del sector primario en España es el de mayor importancia de los seis países, con dos tercios de su población activa. El resto de países tiene unas cifras inferiores a las españolas y que van desde el 50% de EE.UU. Al 22,7% de Reino Unido. La gráfica muestra claramente el menor nivel de desarrollo industrial y económico de España con respecto al resto de países y muy especialmente con respecto a Reino Unido, cuna de la Revolución Industrial, dentro de la cual encontramos la Revolución Agraria (cuestión pendiente de la política española)
. España aparece como un país agrario, escasamente industrializado y con un sector servicios incipiente. Estas diferencias se seguirán acentuando ya en el Siglo XX. Es por ello que el historiador Jordi Nadal con estos datos hable de “el fracaso de la revolución industrial española”.

(segundaparte

El desarrollo de la economía española se da en un marco general en el que factores políticos como la pérdida del mercado colonial, los destrozos de las diferentes guerras o la inestabilidad política, no ayudaron a la buena marcha de la economía española. Por un lado, la convulsa realidad política de España. El Antiguo Régimen tardó en desaparecer y todo el Siglo XIX fue una lucha continua para establecer el liberalismo, plagado de golpes de estado y levantamientos militares. Así, la incertidumbre política es enemiga de la inversión. Por si esto no fuera suficiente, hubo otros dos condicionantes de la política económica estatal como son la política comercial que fue en general proteccionista, favoreciendo a los intereses de los industriales del textil catalán y de los terratenientes castellanos cultivadores de trigo. Esta política proteccionista alejó a la economía española de la competitividad. Además, en el terreno financiero este período se caracteriza por las dificultades de la Hacienda estatal agobiada por la Deuda Pública debido a los gastos de las guerras, los altos intereses de los créditos… Que impediría una inversión efectiva en los sectores estratégicos. Hay que añadir los problemas estructurales de la economía española, en los que destaca, en primer lugar, la falta de articulación de un mercado interior caracterizado por las dificultades de comunicación y la falta de inversión, impidió la construcción de una red de
carreteras que facilitara el movimiento de las mercancías ser implantada se debe a una geografía accidentada y una orografía compleja(España tiene una altitud muy por encima de la media europea), conlleva unos elevados costes del transporte de los productos. El caso más modélico es el retraso en implantar el ferrocarril, encareciendo los trazados y retrasando las obras. En segundo lugar, este desarrollo se ve dificultado por un mercado con baja demanda de productos industriales debido al bajo poder adquisitivo de grandes masas de la población que vivían en condiciones muy duras y una clase media escasa de funcionarios y burgueses. En tercer lugar, la escasez y dispersión del carbón  y las materias primas en el país, junto a atraso tecnológico y la dependencia del capital exterior son problemas de gran importancia para el desarrollo económico español. Sólo la industria siderúrgica del País Vasco, dedicada a la exportación de hierro y acero, junto al textil catalán o la minería asturiana supusieron un pequeño empujón para la industria española.

Industria esp


Durante el primer tercio del Siglo XIX la situación económica de España era catastrófica debido a las continuas guerras, tales como la guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas, más tarde la Independencia de las colonias en Hispanoamérica, y con ello la pérdida de los mercados americanos, y por último la primera guerra carlista, suponiendo una gran incertidumbre política. Esta situación nos alejaba del desarrollo económico que estaban alcanzando algunos países europeos que estaban culminando su primera fase de la Revolución Industrial. No obstante, superada esta etapa inicial, durante el resto del Siglo XIX la economía española entró en un periodo de lenta expansión y de cambios.   Los sectores más importantes de la industria fueron: El sector industrial más potente de España fue la industria textil catalana. A mediados del Siglo XVIII existía ya en Cataluña una potente industria textil de algodón como la fabricación de indianos, o prendas estampadas de algodón. Las razones del éxito catalán
estuvieron en: a nivel tecnológico, utilizarán hiladoras y telares mecánicos desde 1780; a nivel financiero, el empuje de una burguésía dinámica que había acumulado capitales; además se tomaron medidas proteccionistas desde los Gobiernos, generando beneficios que eran reinvertidos en la industria textil. Por ello, a pesar de los altos costes de producción, pudo crecer notablemente, al sentirse protegida por una sólida barrera arancelaria y preferente ante los mercados añadidos de Cuba y Puerto Rico. Las razones que limitaron su crecimiento estuvieron en que Cataluña carecía de las
dos materias primas esenciales para esta industria, algodón y carbón mineral, junto al bajo poder adquisitivo de los consumidores españoles y la falta de innovación por la falta de competencia. Para superar estas limitaciones aparecen una serie de leyes a mitad del Siglo XIX, que contribuyeron a la
expansión de la industria en la Cataluña rural, con la creación de colonias industriales textiles que concentraban las fábricas a lo largo de los ríos catalanes y cuyo objetivo era producir pero con costes más bajos. La industria siderúrgica fue otro sector fundamental. Atravesó varias fases: 1) Entre 1830 y mediados del Siglo XIX dominó el sector la industria siderúrgica malagueña. Allí estaban los primeros altos hornos industriales de España. Pero la siderurgia malagueña no tenía buenos yacimientos de carbón cerca. Por lo que al comprar carbón los productos se encarecieron frente a la competencia 2) A partir de mediados del XIX el predominio en el sector siderúrgico comenzó a pasar a Asturias, que poseía los mejores yacimientos de carbón de la Península pero que no podía competir en calidad y precio con el carbón de británico. Además de la insuficiencia de hierro. 3) A partir de 1880 el sector siderúrgico acabó concentrándose en Vizcaya. Lo curioso es que Vizcaya no tenía carbón, recurriendo inicialmente al carbón asturiano, pero sí tenía mucho hierro, y este era fácil de exportar a Gran Bretaña. De esa forma, los barcos que navegaban a Gran Bretaña cargados de hierro de Vizcaya volvían cargados de carbón británico que tenía mayor poder calorífico. Los altos hornos de Vizcaya lograron así carbón a precios muy bajos y un gran mercado para su hierro, gracias a lo cual se impusieron a su competencia y fueron dominantes en el protegido mercado interno.
De este modo, la cornisa cantábrica concentró la minería del hierro y del carbón, la industria siderúrgica y la metalurgia pesada. Utilizado para la minería, desde 1830, España. Asturias y la zona sureste peninsular, como la Sierra de Cartagena, etc. Fundaron un país entero pero desarrollaron la competencia minera. Alto contenido de capital y tecnología, fuerte dependencia El enorme desarrollo de la industria minera se debe a la «Ley» Este es el caso de Andalucía. La minería proporciónó fondos para el desarrollo metalúrgico e industrial El desarrollo del acero se inspiró en los ferrocarriles. 1855 Ferrocarriles: se eliminan los derechos ferroviarios de exportación. Pueden utilizar el terreno porque la red ferroviaria ya está construida. El ferrocarril es genial Pero en realidad no impulsó el crecimiento económico ni el desarrollo industrial. Empresas ferroviarias hasta el cambio de siglo. Definir mercados nacionales y apoyar el crecimiento de la industria metalúrgica y minera. Carbón. Finalmente, a finales del s. Las minas cambiaron a finales del Siglo XIX y principios del XX. El estado de forma de la Liga Dinamita Española y sus notorias novedades Para la industria alimentaria (licores, vinos…)

Eco


El Gobierno moderado se volvíó abiertamente conservador y cada vez más represivo hasta convertirse en una dictadura militar en toda regla. La oposición no había dejado de crecer. En Septiembre de 1868, el pronunciamiento del almirante Topete en Cádiz inició la Revolución La Gloriosa, recorriendo toda España la oleada revolucionaria. Así, ante estos avances revolucionarios, Isabel II cedíó el poder a una junta revolucionaria en Madrid el 29 de Septiembre y abandonó el país rumbo a Francia. La Revolución de 1868 fue algo más que un mero pronunciamiento que había llegado a buen término, y tenía causas más profundas como la grave depresión económica. El malestar político y la miseria agraria habían unido a sectores urbanos y rurales en contra del régimen. Inmediatamente se establecíó un gobierno provisional presidido por Serrano y con el general Prim en el ministerio de Guerra, poniendo en marcha un proceso de legitimación.Unionistas y progresistas conformaban el gabinete, ya que los demócratas rechazan formar parte del gobierno al no obtener los ministerios a que se aspiraba. La apuesta de la mayoría del Partido Demócrata por la opción de una república lleva a su transformación en el Partido Republicano Demócrata Federal y la separación del grupo llamado demócratas “cimbrios”, partidarios de una “monarquía popular”, al menos por el momento. El distanciamiento entre quienes apoyaban al gobierno provisional y quienes ansiaban implantar una auténtica democracia, precipitó que el nuevo gobierno convocara elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino. La coalición de progresistas, unionistas y demócratas monárquicos vencíó en unos comicios bastante limpios para lo normal en la época y marcaron con su ideología la nueva constitución. Las sesiones de las Cortes se abrieron el 11 de Febrero de 1869 y su tarea se centró ́fundamentalmente en la elaboración de la nueva constitución. Pronto aparecíó el debate entre la instauración de una monarquía o una república, con el enfrentamiento entre los republicanos federales y López de Ayala. Este último afirmaba que la Revolución fue obra de las clases conservadoras y que sectores minoritarios que apenas participaron. Finalmente fue aprobada la monarquía como forma de gobierno, siendo la Constitución promulgada el 6 de Junio de 1869. La Constitución estuvo vigente en un contexto lleno de conflictos: la insurrección cubana se inició en 1868 y llevaría a la Guerra de los Diez Años. Volvieron a resurgir los carlistas y sus levantamientos llevarían a la tercera guerra carlista. Los republicanos pretendían proclamar la república federal para así lograr una auténtica revolución democrática . Además, la inestabilidad política fue una constante por las disputas entre los revolucionarios en un contexto tan complejo. Por su parte, la Constitución de 1869 era nueva desde los primeros párrafos: la soberanía nacional era explícita en el texto, pues decretar y sancionar la Constitución correspondía en exclusiva a la nacíón española y en su nombre a las Cortes, constituidas por los representantes elegidos a través de elecciones democráticas. Reconoce la monarquía como forma de gobierno de la nacíón, pero con un poder limitadoy las Cortes controlaban al gobierno y limitaban el poder del monarca. De esta manera, se abandona la noción de soberanía compartida y se pasa a un modelo parlamentario y constitucional. No obstante, quedaba pendiente la elección del rey. Finalmente sería elegido Amadeo de Saboyá, entre un conjunto de candidatos. Establecíó también una clara división de poderes. La presión de republicanos y demócratas llevará a los constituyentes a no olvidar ninguno de los derechos de los españoles: se reconocía por primera vez los derechos de reuníón y asociación, emitir libremente ideas y opiniones, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia. Además, se reconocerá la propiedad privada, la seguridad personal y la libertad de enseñanza. Es una constitución que reconoce también el sufragio universal directo para los varones mayores de veinticinco años . Se puede ejercer pública o privadamente cualquier culto aparte del católico (libertad de culto), si bien la nacíón se obligaba a «mantener el culto y los ministros» de esa religión, evitando definirla como religión del Estado. Con respecto a la organización territorial, siguiendo la tradición borbónica, se opta por la uniformidad territorial a partir de municipios y provincias. También, los miembros de los Ayuntamientos y las Diputaciones serán elegidos por sufragio universal directo. El problema anejo a la Constitución era la persona que habría de sentarse en el trono. A la espera de su elección y de su llegada, el general Serrano resignó ante las Cortes la titularidad del poder ejecutivo y fue nombrado regente, pasando a ocupar la presidencia del Gobierno el general Prim, hombre fuerte del momento. Para cuando se encontró un rey la coalición revolucionaria estaba deshecha, y las querellas de sus elementos constitutivos por el control de la monarquía condujeron a Amadeo I a la abdicación en 1873. A Amadeo I le sucedíó la breve Primera República. La Constitución de 1869 fue la más radicalmente liberal de las constituciones españolas del Siglo XIX. Sus ideales democráticos enlazaban con la tradición liberal española representada, por ejemplo, en la Constitución de 1812.

Constitución 1869


Nos encontramos ante un texto histórico-circunstancial, firmado por el general Leopoldo O’Donnell aunque escrito por Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) quien aporta los fundamentos ideológicos. Es una fuente primaria. Por su forma y tema, podemos clasificarlo como un manifiesto, un escrito en que hace pública una declaración política de las razones que han llevado a O’Donnell a llevar adelante un pronunciamiento. Este manifiesto aparecíó en el cuartel General de Manzanares el 7 de Julio de 1854. El reinado de Isabel II empieza en su minoría de edad con las regencias de Ma Cristina y el general Espartero. La siguiente etapa es la Década Moderada (1844-1854). El texto se encuadra cronológicamente en el final de este periodo y en la vuelta al gobierno de los progresistas y el inicio del Bienio Progresista (1854-1856) Su destinatario es el pueblo español y su finalidad es plantear que el pronunciamiento tiene como meta la “regeneración liberal” y señalar sus objetivos. Además de buscar el respaldo popular. En el primer párrafo del texto se dirige al pueblo español. Posteriormente, habla del pronunciamiento que ha protagonizado en Vicálvaro. Para seguir definiendo como patriótico el alzamiento, que tenía como meta “el triunfo de la libertad y de las leyes” y acabar con los abusos de poder por el cierre de las Cortes y el sufragio restringido (sólo el 1% de la población tenía derecho al voto). En el segundo párrafo del texto pasa a exponer el objetivo de su acción: la conservación de la Monarquía, pero sin la influencia de la llamada camarilla que desprestigiaba a la Reina, y con una profundización en el liberalismo progresista; la rebaja de impuestos, el respeto de los empleos militares y civiles, arrancar a los pueblos a la centralización. Y con la Milicia Nacional como garantía de todo esto. En el último párrafo plantea la forma de organización de esta “regeneración liberal ”tras la “vicalvarada”, en base a la creación de juntas y la constitución de unas Cortesrepresentativas de la nacíón. Las dos últimas líneas plantean el compromiso firme con la acción militar hasta lograr su objetivo, propio de los pronunciamientos del Siglo XIX.

(segundaparte)

El Estado liberal isabelino durante la minoría de edad de la reina se caracteriza por las regencias de su madre y del general Espartero, con moderados y progresistas alternando en el poder. Tras su mayoría de edad, y hasta el Bienio Progresista, se caracteriza por ser una monarquía liberal conservadora con los moderados en el poder. Por ello, la Constitución de 1845 sustituyó el principio de soberanía nacional por la soberanía compartida, limitando el poder de las Cortes y ampliando las prerrogativas del rey. Relacionado con esto, se restringe aún más el voto censitario, se mantiene el sistema bicameral y hay un recorte de libertades. Para lograr un Estado más centralizado, aparecen los gobernadores civiles, delegados del Gobierno en las provincias y facultados para actuar a iniciativa propia si faltara dicha autoridad. Además, tras la supresión de la Milicia Nacional, se crea la Guardia Civil, fuerza armada encargada de aplicar la ley, principalmente en el medio rural. La inestabilidad política fue una constante en este reinado, con constantes cambios de gobierno que mantuvo la presencia en la política, y en el gobierno, de los militares de un signo u otro. Este protagonismo militar durante el reinado de Isabel II tiene que ver con el empleo de los militares por parte de los liberales allí donde lo consideraban necesario. Esto se hace patente en los pronunciamientos militares que se suceden durante este periodo, como en el pronunciamiento de O’Donnell del texto que analizado. Tras los pronunciamientos se ponían en marcha juntas, utilizadas por la oposición liberal como herramienta de gestión y control de la nueva situación. Y eso es, precisamente, lo que sucedíó tras la publicación del “Manifiesto de Manzanares”, con las milicias urbanas en la calle y la formación de juntas. En esta ocasión, el protagonismo fue de los progresistas aunque participaron por primera vez los demócratas y los republicanos. Toda esta inestabilidad se debía a la fragilidad de la monarquía isabelina, con una base político-social limitada, una corrupción generalizada y un país atrasado económicamente. Lo que llevaba a que los dos grandes partidos dinásticos del reinado, el Partido Moderado, con su liberalismo conservador, y el Partido progresista, con su liberalismo progresista, lucharán por hacerse con el poder y, una vez en él, excluir a los liberales del otro signo, perpetuando un círculo vicioso de pronunciamientos y exclusión de los que se quedaban sin el poder. Esta problemática no finalizará hasta la Restauración con la llegada al poder Cánovas y la implantación de un sistema político ideado por él mismo. El Partido Demócrata se escindíó el Partido Progresista en el contexto de las revoluciones europeas de 1848, pidiendo sufragio universal masculino y reformas de calado socialy poder limitado de la monarquía. Los republicanos se articulaban como movimiento político dentro del Partido Demócrata, viendo que las soluciones al país sólo serían posibles con un cambio de sistema en que se prescinda de la monarquía. Se constituirán como partido político independiente, Partido Republicano Federal, con la Revolución de La Gloriosa. Por su parte, respecto a los carlistas, excluidos de la acción política, protagonizan
varios momentos: la segunda guerra carlista (1846-1849) y la intentona del general Ortega en San Carlos de la Rápita. Antes del Sexenio Revolucionario ya unirían sus fuerzas a los neocedalistas.

Manzanares