Evolución histórica del franquismo: de la dictadura a la democracia

Época Azul (1939-1943)

En sus primeros años de posguerra se adoptó el modelo totalitario por la influencia predominante de la Falange, que sería la fuerza hegemónica hasta la derrota de la Alemania nazi. En esta etapa se consolidó la concentración de todos los poderes en Franco y se adoptó un modelo de relaciones laborales de inspiración fascista. El hambre de la población y la severa degradación de las condiciones de vida coincidieron con la agudización de las medidas represivas contra los vencidos. Se participó en la II Guerra Mundial con un contingente de voluntarios, la División Azul, incorporado a las tropas nazis para combatir a la URSS.

Nacionalcatolicismo (1943-1953)

Ante la derrota del totalitarismo y la condena internacional del régimen, se arrinconó la coreografía y los símbolos fascistas, como el saludo con el brazo en alto, y se acentuó el carácter católico y anticomunista del franquismo, ya que esta etapa coincidió con la polarización internacional de la Guerra Fría. Sin modificar el modelo político de dictadura unipersonal, se adoptaron medidas para prever una futura institucionalización monárquica del régimen y principios representativos bajo el estricto control político de las autoridades franquistas. Con el Fuero de los Españoles en 1945 se reconocieron formalmente algunos derechos, los cuales podían ser suspendidos por el gobierno y cuyo incumplimiento no se podía denunciar en los tribunales.

Consolidación del régimen (1953-1960)

Se liquidó la resistencia armada de las partidas de guerrillas y se redujo la oposición clandestina a su mínima expresión. Con la supresión de las cartillas de racionamiento y la acentuación del intervencionismo económico, mejoraron ligeramente las condiciones de vida de la población.

Desarrollismo (1960-1973)

El Plan de Estabilización de 1959 cambió el signo de la economía del régimen. La puesta en marcha del citado plan y la coyuntura favorecieron el crecimiento económico y la transformación de estructuras sociales. El crecimiento económico y los cambios sociales coincidieron con la renovación de las fuerzas de oposición encabezadas por el movimiento obrero, la protesta estudiantil y las fuerzas independentistas. Bajo el dominio de los opusdeístas, la dictadura estableció el mecanismo sucesorio para, una vez muerto Franco, transformarse en «Monarquía del Movimiento», pero con ello no pudo evitar que se desmarcaran los sectores católicos progresistas influidos por el Concilio Vaticano II.

Final del franquismo (1973-1975)

Con la muerte de Carrero Blanco, el régimen experimentó un rápido proceso de deterioro por la crisis económica, la división entre integristas y reformistas, el reagrupamiento de la oposición y la creciente movilización social.

La oposición política por décadas

Años 40

Se dictaron normas que sirvieron para eliminar, castigar e intimidar al vencido, al objeto de que se mostrara sumiso. El miedo paralizaba a la población. La oposición política en el exilio estaba muy desunida y enfrentada. Los socialistas depositaron su confianza en la intervención de las potencias democráticas y, para favorecerla, llegaron a firmar un pacto de colaboración con los monárquicos que no surtió efecto. Por su parte, los comunistas supusieron que la supervivencia del régimen dependía de la actitud de los propios españoles. Como no podían provocar huelgas, optaron por formar partidas de guerrillas para reabrir el conflicto armado, táctica que abandonaron a principios de los 50.

Años 50

Hasta el final de la década, la oposición política dispuso en el interior de España de pocos activistas, los cuales actuaron en un contexto adverso. El PCE abandonó la lucha armada y propuso como alternativa la Reconciliación Nacional. En 1951 se produjo un boicot en Barcelona contra la subida de las tarifas de los tranvías, secundado en el País Vasco y Madrid. En la universidad madrileña, jóvenes de clase media iniciaron en 1956 las primeras revueltas estudiantiles. Durante el bienio 1956-1958 se produjeron las huelgas en el País Vasco, Asturias, Madrid y Barcelona, como protesta contra la inflación. En ellas empezaron a surgir Comisiones Obreras, al margen de los sindicatos oficiales para negociar mejoras concretas.

Años 60 y 70

En los años 60 la oposición al franquismo se fortaleció. El llamado Contubernio de Múnich en 1962 coincidió con una huelga en Asturias, que se extendió por las zonas más industrializadas de España. En 1965 la agitación afectó a la universidad. En los años 70 se generalizaron las protestas y huelgas por todo el país; también surgieron los movimientos vecinales y ciudadanos y otros organismos que se movilizaron por la mejora de las condiciones de vida. También un sector de la Iglesia se fue distanciando del régimen. Algunos sacerdotes y asociaciones católicas participaron en las movilizaciones y colaboraron con la oposición. De los partidos políticos ilegales, el PCE era el mayor en implantación social y contribuyó a la generalización de la experiencia de las Comisiones Obreras por toda España, convirtiéndola en la principal fuerza de oposición.

El PSOE renovó su dirección en el Congreso de Suresnes. En 1974, con líderes del interior del país, surgieron partidos de extrema izquierda como la Liga Comunista y el GRAPO, táctica también utilizada por ETA, formada en el País Vasco de una escisión del PNV. En los años finales del franquismo, se formaron alianzas políticas entre los partidos de la oposición. En 1974, por iniciativa del Partido Comunista, se constituyó la Junta Democrática de España, que integraba a numerosos partidos de izquierda y personalidades de la derecha democrática para salir de la dictadura. El PSOE, por su parte, creó la Plataforma de Convergencia Democrática, junto con la Democracia Cristiana, con un programa muy parecido. Al final, ambos organismos se fundirán en Coordinación Democrática en 1976, ya muerto el dictador.

La transición a la democracia

El rey Juan Carlos I heredó de Franco todos los poderes. Consideró que el primero y más importante de sus cometidos era consolidar la Monarquía en España, para lo que supuso que sería imprescindible desvincularse del régimen franquista y dotarse de una nueva legitimidad democrática, tarea que abordó favoreciendo la evolución paulatina del régimen a partir de las instituciones franquistas. En primer lugar, promovió a políticos identificados con el reformismo, como Torcuato Fernández Miranda, que fue designado presidente de las Cortes franquistas y del Consejo del Reino, y Adolfo Suárez, elegido presidente del Gobierno, a puestos claves. Se implicó personalmente en la aprobación de la Ley de Reforma Política y mantuvo contactos personales con políticos de la oposición. También favoreció que un militar reformista, Gutiérrez Mellado, fuera designado ministro de Defensa. A la par, intensificó sus contactos con las Fuerzas Armadas, ya que de su actitud “neutral” dependía el tránsito pacífico a la democracia. Por último, buscó la complicidad con la oposición política promoviendo amnistías parciales de los presos políticos, realizó numerosas visitas oficiales por España para ganarse a la opinión pública y se presentó ante la sociedad como “el verdadero motor del cambio”, en expresión de José María de Areilza. En el exterior, transmitió una nueva imagen de España y se proyectó como “piloto del cambio”, según Charles T. Powell, y garante de las aspiraciones democráticas. Para diluir la génesis franquista de la Monarquía y dotarse de una legitimación dinástica-histórica, el 14 de mayo de 1977 logró que su padre renunciara públicamente a sus derechos sucesorios.

Terrorismo: ETA y GRAPO

ETA

El 31 de julio de 1959, un grupo de estudiantes radicales funda Euskadi Ta Askatasuna. Es el nacimiento de ETA, una alternativa nacionalista radical con cuatro pilares básicos: la defensa del euskera, el etnicismo, el antiespañolismo y la independencia de los territorios Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa. La banda terrorista logra su mayor golpe de efecto con el asesinato del almirante Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, en un espectacular atentado en la calle Claudio Coello de Madrid. El primer atentado masivo e indiscriminado se produjo al año siguiente: el 13 de septiembre de 1974, 12 civiles morían y otros 80 resultaban heridos en la explosión de un artefacto en la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, situada junto a la Dirección General de Seguridad.

La actividad terrorista no cesa con la muerte de Franco. A pesar de que las ilusiones democráticas renacen con la muerte del dictador, los últimos años de la década de los 70 fueron especialmente sangrientos, con atentados indiscriminados que se cobran la vida de más de un centenar de personas. En la década de los 80, ETA recrudece su ofensiva para forzar las negociaciones con el Gobierno y los atentados se suceden. El 18 de junio de 1987, otro coche bomba sembraba el terror en el parking del centro Hipercor de Barcelona, provocando 21 muertos y 45 heridos.

El 10 de julio de 1997, ETA secuestra a Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua, y dio 48 horas de ultimátum al gobierno español para que acercara a sus presos a cárceles del País Vasco. Tras ese plazo fue asesinado, lo que desencadenó una movilización sin precedentes de la población española. Para combatir a la organización, el 29 de junio de 2002 se aprueba la Ley de Partidos Políticos, base para la ilegalización por parte de la justicia española del partido independentista Herri Batasuna por sus vínculos con ETA. En 2006, ETA anuncia su tercera tregua, que dura hasta junio de 2007. El gobierno socialista intenta negociar sin éxito el fin de las armas. El 30 de diciembre de 2006 rompe de hecho esa tregua con una bomba en un aparcamiento del aeropuerto de Barajas (Madrid), que mata a dos ciudadanos ecuatorianos. En 2009 protagonizó su último atentado.

GRAPO

Los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre se crearon en 1975. El acto que dio nombre a la organización se produjo el 1 de octubre en Madrid, donde atentaron contra 4 miembros de la Policía Armada del FRAP y dos miembros de ETA, dos organizaciones partidarias del uso de la violencia perpetrado el 27 de septiembre. Adquirieron su mayor relevancia pública entre finales de 1976 y principios del 77, cuando mantuvieron secuestrados simultáneamente hasta que fueron liberados por la policía a Antonio María de Oriol y Emilio Villaescusa.

Constitución de 1978

Aunque no se convocaron como Cortes Constituyentes, la principal tarea del parlamento surgido de las elecciones del 15 de junio de 1977 fue la redacción de una constitución democrática. Dentro de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Congreso se creó una ponencia compuesta de siete miembros: tres de UCD (Herrero de Miñón, Pérez Llorca y Gabriel Cisneros) y uno en representación de los grupos parlamentarios del PSOE (Gregorio Peces-Barba), AP (Manuel Fraga), PCE (Jordi Solé Tura) y Minoría Catalana (Miguel Roca). El Congreso y el Senado aprobaron el texto constitucional en octubre de 1978 en una sesión conjunta. El 6 de diciembre de 1978 la Constitución se sometió a referéndum, siendo aprobada por el 87 % de los votantes. Acudió a las urnas el 67% del electorado, destacando la abstención en Galicia y el País Vasco, donde el PNV recomendó que no se fuera a votar. Antes de que concluyera el año, el rey sancionó un texto compuesto de 169 artículos distribuidos en 10 títulos, en el que se consagró un modelo político similar al existente en Europa occidental.

Leyes fundamentales del régimen

  • a) El Fuero del Trabajo (1938): Supuso la adopción de un modelo económico capitalista, sin los «defectos» del sistema liberal, es decir, con la prohibición de las libertades sindicales. Un apéndice del Estado, el sindicato vertical, se encargaba del encuadramiento y control de los trabajadores.
  • b) La Ley Constitutiva de las Cortes (1942): Crearon una cámara corporativa sin capacidad legislativa y de control del Gobierno, sin más atribuciones que presentar solemnemente las iniciativas del poder. Estaba compuesta por más de quinientos procuradores reclutados entre servidores incondicionales del dictador: jerarquías del Sindicato o de la Falange, obispos, rectores de Universidad o miembros del gobierno. La elección nunca fue directa, salvo a partir de 1968, cuando se permitió elegir un tercio de procuradores de representación familiar.
  • c) El Fuero de los Españoles (1945): El texto consagra un sistema político autoritario de carácter confesional, en el que se reconocen derechos limitados solo a quienes no se oponían al régimen.
  • d) La Ley de Referéndum (1945): La ficción de simular que se reconocían principios democráticos, en su versión “orgánica y corporativa”, se completó con esta norma. Establecía que los españoles podían ser consultados individualmente en forma de plebiscito, pero siempre por decisión de Franco y para someterles cuestiones de Estado.
  • e) La Ley de Sucesión (1947): Aprobada mediante un referéndum fraudulento, establecía que España era un Estado católico, social y representativo, que se declaraba Reino de acuerdo con su tradición monárquica. A Franco se le confirmaba como jefe vitalicio del Estado y se le reservaba el derecho de nombrar sucesor.
  • f) Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): La ley suponía la incorporación institucional de la doctrina falangista y el reconocimiento de Falange Española Tradicionalista (FET) como único partido, pero apenas tuvo incidencia en la vida política del Estado. El texto tuvo el efecto práctico de que todos los altos cargos civiles o militares pasaran a ser considerados miembros natos del Movimiento y que los funcionarios públicos quedasen obligados a jurar sus principios fundamentales.
  • g) La Ley Orgánica del Estado (1966): Publicada y sometida a referéndum en diciembre, pretendía actualizar la legislación franquista y consolidar la democracia orgánica. Reduce la influencia de Falange, define a España como “Monarquía”, incorpora “el tercio familiar” a las Cortes, contempla la separación de los cargos de jefe del Estado y presidente del Gobierno, y la posibilidad de constituir asociaciones políticas en el marco de los Principios del Movimiento.

Relaciones internacionales y política exterior

  • a) Entre 1939 y 1943: El régimen de Franco subrayó su concomitancia con el totalitarismo, ya que la ayuda de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini había sido decisiva para ganar la Guerra Civil y, en previsión de que ganaran la II Guerra Mundial, se pretendía compartir el botín de la victoria. Para ganarse este derecho se enviaron trabajadores a Alemania, se facilitó el abastecimiento de minerales (wolframio, hierro), se prestó apoyo logístico y se movilizó a la División Azul.
  • b) Coincidiendo con el viraje bélico a favor de los aliados (1943-1945): Se volvió de la no beligerancia a la neutralidad. Se suprimieron símbolos fascistas, se limitó la preponderancia falangista, se incrementó la presencia de monárquicos en el gobierno y se reforzó la representación política de la “familia católica”, mejor vista en el exterior. Para evitar la condena internacional, con las Cortes, el Fuero de los Españoles, las elecciones sindicales y la Ley de Referéndum, se revistió el sistema político con una fachada de democracia “orgánica”.
  • c) Condena internacional (1946-1950): La ONU condenó al régimen de Franco por su concomitancia con el totalitarismo derrotado y recomendó su aislamiento internacional mediante la ruptura de relaciones diplomáticas y la retirada de embajadores. Ante su actitud represiva, la reprobación se completó con el cierre de la frontera por parte de Francia en respuesta a la ejecución del asturiano Cristino García. Por ello quedó privado del programa de ayuda económica promovido por EE. UU. bajo la denominación de Plan Marshall.
  • d) Contexto de la Guerra Fría (1950-1960): En un mundo bipolar, el régimen de Franco se sirvió de su catolicismo y su beligerante anticomunismo para superar su aislamiento y conseguir cierto reconocimiento internacional en el ámbito occidental, pero nunca en pie de igualdad. A finales de 1950 fue admitido en la ONU y en 1953 recibió un doble espaldarazo internacional con la firma de un concordato con el Vaticano y un pacto de amistad y cooperación con EE. UU. A cambio de reconocimiento, ayuda económica y suministros bélicos, el régimen de Franco cedió bases militares y autorizó la introducción de armas nucleares en dichas bases. En esta etapa se produjo la descolonización de Marruecos.
  • e) Exclusión del Mercado Común (1957-1975): Pese a la aceptación formal auspiciada por Estados Unidos y el Vaticano, el régimen de Franco nunca consiguió un reconocimiento internacional pleno por su condición de dictadura represiva. Desde 1962 solicitó su ingreso en el Mercado Común, creado en 1957, pero no fue aceptado por conculcar sistemáticamente los derechos políticos más elementales, aunque, en 1970, la relación de España con el MCE quedó regulada mediante un Acuerdo Preferencial de Comercio. La exclusión de España de la Europa comunitaria favoreció el surgimiento de un sector reformista dentro del franquismo.