La Hispania Romana: Conquista y Romanización
La Romanización es un proceso de integración por el cual los pueblos peninsulares adoptaron las formas culturales, sociales, políticas, económicas e ideológicas romanas. Entre los elementos adoptados se encuentran:
- La propiedad romana y el sistema esclavista.
- La moneda y el derecho romano.
- Las creencias religiosas (primero la politeísta y luego la cristiana).
Medios de Organización y Control Romano
- Política-administrativa: Para mejorar el control de la península, Hispania fue dividida en varias provincias.
- Ejército: El establecimiento de guarniciones permanentes propició el nacimiento de ciudades importantes como León y Astorga.
- Ciudades: Se impulsó la vida urbana, favoreciendo la posesión de propiedades y el desarrollo de negocios.
- Otros medios: Una extensa red de calzadas que propició el flujo de relaciones, la moneda romana que facilitó el comercio, el derecho romano, el latín como lengua oficial y grandes obras públicas (acueductos, teatros, etc.).
Fases de la Conquista de la Península Ibérica
La conquista de la península ibérica, iniciada tras la toma de Sagunto por los cartagineses, abarcó desde el siglo III a. C. hasta el siglo I a. C. Se divide en las siguientes fases:
- Guerras Púnicas (Siglos III y II a. C.): Enfrentamientos contra Cartago, que resultaron en el dominio de la costa mediterránea, el valle del Guadalquivir y el sur peninsular.
- Conquista del Interior (Siglo II a. C.): Roma conquistó el interior peninsular, venciendo a los lusitanos y celtíberos en la Meseta.
- Finalización de la Conquista (Siglo I a. C.): El emperador Augusto sometió a cántabros y astures, dando por finalizada la conquista.
Hispania se integró durante cinco siglos como provincia del Imperio Romano.
El Reino Visigodo de Toledo (507-711)
Los visigodos eran un pueblo germano que, a lo largo de los siglos IV y V, protagonizó las “grandes invasiones” de los pueblos bárbaros, irrumpiendo en el Imperio Romano y acelerando su caída. La península Ibérica fue finalmente ocupada por los visigodos en el año 507. Durante los siglos VI y VII, el estado visigodo unificó la península en un reino con capital en Toledo.
Desafíos y Unificación del Reino Visigodo
Este reino tuvo que hacer frente a varios problemas internos:
- Intensificación de la ruralización económica.
- La difícil convivencia entre las dos comunidades (visigoda e hispanorromana). La medida unificadora más importante fue la unión religiosa llevada a cabo por el rey Recaredo, quien adoptó el catolicismo como religión oficial, consiguiendo así el apoyo de los hispanorromanos.
- En el plano social, se reforzaron las relaciones de dependencia de origen romano y las costumbres germánicas.
Organización Política y Caída
La monarquía visigoda era electiva, no hereditaria. Esto provocaba una gran inestabilidad, marcada por conflictos y asesinatos, que debilitaron la monarquía. El rey se apoyaba en personas de confianza, el Aula Regia y los Concilios de Toledo (compuestos por obispos), lo que otorgó gran poder a la nobleza y a la Iglesia.
En el año 711, la disputa por la corona entre los hijos del rey Witiza (los witizanos) y los partidarios de Don Rodrigo (el último rey visigodo) culminó en la batalla de Guadalete. Don Rodrigo fue derrotado por los musulmanes, quienes llegaron a la península, poniendo fin a la monarquía visigoda.
Al-Ándalus: Evolución y Fases Políticas
La presencia musulmana en la península se extendió desde el siglo VIII hasta el siglo XV, pasando por diversas estructuras políticas:
Emirato Dependiente de Damasco (714-756)
Una vez conquistada, la península se convirtió en una provincia del Imperio Omeya, dirigida por un emir que gobernaba en nombre de los califas de Damasco. Se sucedieron veinte emires, lo que produjo inestabilidad y tensiones debido a las disputas de la aristocracia árabe y las sublevaciones de los bereberes.
Emirato Independiente de Bagdad (756-929)
Abderramán I, de la familia Omeya, estableció un emirato independiente del poder abasí centrado en Bagdad, iniciando una monarquía Omeya en Al-Ándalus y consolidando un nuevo estado. Este periodo no estuvo exento de dificultades (revueltas fronterizas en el norte de los muladíes, motín mozárabe del arrabal en Córdoba y la revuelta muladí de Hafsún en el sur).
El Califato de Córdoba (929-1031)
Abderramán III rompió la vinculación religiosa con Bagdad y se proclamó califa, asumiendo el poder absoluto en Córdoba. Fue la época de mayor esplendor económico, cultural y político (administración centralizada, potente ejército, etc.). Abderramán III, Al-Hakam II y el visir Almanzor amenazaron a los núcleos cristianos del norte mediante saqueos sistemáticos (razias).
Los Reinos de Taifas (1031 – Finales del Siglo XI)
El Califato entró en crisis en el siglo XI y acabó desintegrándose en reinos independientes llamados Taifas. La inestabilidad fue aprovechada por los cristianos, quienes atacaron Al-Ándalus y obligaron a estos reinos a pagar impuestos (llamados parias) a cambio de la paz.
Almorávides y Almohades (Siglos XI-XIII)
Ante el empuje de los cristianos, los Almorávides (a finales del siglo XI) y los Almohades (a mediados del siglo XII), provenientes del norte de África, irrumpieron en la península para unificar Al-Ándalus. Finalmente, casi todo el territorio cayó en manos de los cristianos, excepto el Reino Nazarí.
Reino Nazarí de Granada (Mediados del Siglo XIII – 1492)
El reino musulmán nazarí (que abarcaba Granada, Málaga y Almería) gozaba de una rica y próspera economía gracias a sus relaciones comerciales con el resto del mundo musulmán, una rica agricultura y una intensa actividad artesanal. Subsistió como vasallo del reino de Castilla, al que entregaba grandes tributos a cambio de la paz, por lo que sobrevivió dos siglos más hasta la conquista de los Reyes Católicos en 1492. El reino nazarí tuvo su máximo esplendor en el siglo XIV bajo Yusuf I y Mohamed V, quienes construyeron la Alhambra.
La Repoblación en la Península Ibérica
La Repoblación fue el proceso posterior a la Reconquista en Al-Ándalus. Consistía en poblar los nuevos territorios conquistados con población cristiana, implicando la explotación económica y el gobierno de estos. La repoblación era imprescindible para asegurar y defender las conquistas. Los diferentes tipos de repoblación dieron lugar a una estructura de la propiedad que, en cierta medida, persiste hoy en día.
Tipos de Repoblación y Estructura de la Propiedad
Presura (o Aprisio)
El rey reconocía a los colonos campesinos la propiedad de pequeñas parcelas con solo cultivarlas, a cambio de la defensa militar de esas tierras. En estas zonas se mantiene en la actualidad la pequeña y mediana propiedad.
Repoblación Concejil
El rey concedía a las villas antiguas y de nueva creación fueros y cartas pueblas con ciertos privilegios y derechos para sus habitantes, con el objeto de atraer nueva población (ejemplo en Aragón y Castilla).
Repoblación de Órdenes Militares
Se realizó en forma de encomiendas, a modo de señorío de grandes extensiones de tierra, con explotación ganadera y fortalezas para la defensa del territorio. Esto otorgó a las órdenes militares peninsulares (y a la Orden del Temple) amplios poderes políticos y económicos.
Repartimientos
Aplicada en zonas como el Valle del Guadalquivir, Murcia, Valencia y Mallorca. Los reyes entregaron grandes lotes de tierra entre la nobleza y las órdenes militares como pago por su participación en la conquista. Este proceso estableció una estructura de propiedad de la tierra basada en el latifundio, que se ha mantenido hasta fechas muy recientes.
Cultura y Economía en la Edad Media
Las Escuelas de Traducción
La intelectualidad islámica y judía se plasmó en las escuelas de traducción, con la colaboración de sabios de las tres religiones: judía, cristiana y musulmana.
Alfonso X, el Sabio, creó escuelas de traducción tanto en la Corona de Aragón (Barcelona) como en Castilla (Toledo). Gracias a ellas, llegó a Europa buena parte del saber clásico y oriental. La España de la Edad Media podía enorgullecerse de su superioridad cultural, técnica y científica con respecto a la Europa de entonces. A Toledo, a su escuela de traductores, llegaban los estudiosos del occidente cristiano en busca del saber clásico y oriental. Solo países cristianos como Italia podían rivalizar con España en este ámbito.
El Honrado Concejo de la Mesta
La Mesta fue creada en el siglo XIII por el rey Alfonso X, el Sabio. Era una asociación de pastores trashumantes de León y Castilla a la que se le concedieron importantes privilegios, tales como:
- Derecho de paso y pastoreo (creación de cañadas reales).
- Protección legal ante los agricultores.
- Fiscalización especial (exención de servicio militar o de testificar en juicios).
El desarrollo de la industria textil en Flandes y la alta calidad de la lana castellana, sin competencia, trajo consigo esta protección a los ganaderos, buscando evitar los conflictos con los agricultores. La Mesta desapareció en el siglo XIX.