Evolución Histórica de España: Roma, Edad Media y la Dinastía Borbónica

La Crisis del Antiguo Régimen y el Reinado de Carlos IV

Carlos IV ocupó el trono con 40 años, no demostrando excesivo interés ni inteligencia en las tareas de gobierno, además de estar muy influenciado por su mujer, María Luisa de Parma. Su reinado significa el final de un periodo de esplendor y el inicio de una época de inestabilidad, marcada por las variaciones diplomáticas. Mantuvo en principio al Conde de Floridablanca como valido, al que sustituyó por el Conde de Aranda hasta que, finalmente, Manuel Godoy se convirtió en el nuevo responsable de la política española.

Alianzas y Conflictos con Francia

Tras el paréntesis de la Revolución francesa y coincidiendo con la moderación del régimen republicano francés, España reanuda la amistad con Francia, firmando los Pactos de San Ildefonso (renovación de los antiguos Pactos de Familia), una alianza ofensiva y defensiva frente a Inglaterra. Los resultados fueron negativos para España: además de un bloqueo marítimo, supuso la derrota de la Armada hispanofrancesa en Trafalgar (1805).

Tras la derrota de Trafalgar, Napoleón ha de cambiar de estrategia, pasando a un bloqueo continental al comercio inglés. Portugal, principal vía del comercio británico en el suroeste europeo, era aparentemente neutral, pero estaba al servicio de Inglaterra. Por ello, España y Francia firman el Tratado de Fontainebleau en octubre de 1807, por el que se permite el paso de tropas francesas por España para la ocupación de Portugal. Godoy esperaba que Napoleón le cediera un pequeño reino en la región del Algarve a cambio de su colaboración. Pero los planes de Napoleón eran ocupar también España, idea favorecida por las disensiones en la corte y en la familia real española.

El Colapso de la Monarquía

El desprestigio de Godoy comenzaba a ser absoluto. A la animadversión que provocaba en los estamentos privilegiados y al escándalo que suscitaban sus relaciones personales con la reina, se unía ahora tanto la derrota militar como la grave situación económica y social del país, castigado por las epidemias y las malas cosechas.

Godoy, aunque tarde, empieza a percibir las intenciones de dominio de Napoleón y por ello propone la salida de la familia real hacia Andalucía (para que desde allí embarcaran hacia América), así como organizar la resistencia en el sur. Ante esto, en marzo de 1808, estalla el Motín de Aranjuez, una revuelta popular dirigida también por nobles; la excusa será que están secuestrando a la familia real. El Palacio de Aranjuez es asaltado y el rey Carlos IV se ve obligado a destituir a Godoy y abdica en favor de su hijo Fernando VII a finales de marzo. La presencia del pueblo en la escena política se hace patente.

Las Abdicaciones de Bayona y el 2 de Mayo

Carlos IV y Fernando VII buscan como árbitro de sus problemas personales y dinásticos a Napoleón, que ya estaba decidido a destronarlos y sustituirlos por un miembro de su familia. Napoleón convoca en Bayona a Carlos y Fernando (este último acudió engañado). Esto provoca el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 ante el Palacio Real con una doble consecuencia: inicia las acciones contra los franceses y precipita las Abdicaciones de Bayona, cuando Napoleón consigue la abdicación y cesión de los derechos al trono de España en favor de su hermano José Bonaparte.

Tras el levantamiento del 2 de mayo en Madrid, se generalizó la resistencia popular contra los franceses. Al conocerse las abdicaciones de Bayona, las instituciones españolas (Junta de Gobierno, Consejo de Castilla) deciden acatar las órdenes francesas, pero casi todas las ciudades se sublevan al interpretar las abdicaciones como renuncias forzadas.

La Guerra de la Independencia y las Juntas

El levantamiento del 2 de mayo marca el comienzo de la Guerra de la Independencia. El alzamiento se generaliza en toda la Península y se van constituyendo las Juntas Provinciales, cuyos componentes son en su mayoría nobles, burgueses o personas con profesiones liberales. Todas estas Juntas, que se consideran soberanas, organizan la resistencia, cobran impuestos, reclutan el ejército y actúan en el terreno internacional declarando la guerra a Francia o entrando en relación con Inglaterra.

Para mejorar la coordinación, se crea una Junta Suprema Central que tiene plena soberanía sobre el resto. La Junta Central, que se estableció primero en Aranjuez y luego en Sevilla, se mantuvo desde septiembre de 1808 a enero de 1810, traspasando los poderes a una Regencia establecida en Cádiz que actuaba en nombre de Fernando VII.

La Hispania Romana

Los romanos desembarcaron en la Península Ibérica en el año 218 a.C., durante el desarrollo de la Segunda Guerra Púnica. Aquí hallaron un conjunto de pueblos que se dividían en dos grandes grupos culturales: el celta indoeuropeo (lusitanos, galaicos, vetones, etc.) y el ibero (layetanos, oretanos, bastetanos, etc.). Además, había colonias fenicias y griegas en las costas del sur y levante. En el siglo VI a.C., los cartagineses dominaron las colonias fenicias y fundaron nuevas colonias como Cartago Nova (Cartagena).

Fases de la Conquista

Romanos y cartagineses se enfrentaron en el siglo III a.C. por el dominio del Mediterráneo occidental. En la Segunda Guerra Púnica, los romanos vencieron al ejército cartaginés de Aníbal, y los cartagineses fueron expulsados de la Península y Baleares. Una vez finalizada la guerra, los romanos, interesados en las riquezas de la Península, decidieron ocuparla. La conquista de Hispania fue un proceso lento y difícil que se llevó a cabo en tres fases:

  • 218-170 a.C.: Conquista de la costa mediterránea y los valles del Ebro y del Guadalquivir.
  • 154-133 a.C.: Conquista de la Meseta, marcada por la oposición de pueblos como los lusitanos (Viriato) y los celtíberos (Numancia).
  • 29-19 a.C.: Conquista del norte peninsular, donde galaicos, cántabros y astures fueron sometidos por el emperador Octavio Augusto.

Economía y Sociedad Hispanorromana

Durante la dominación romana, la economía de Hispania registró un importante desarrollo que solo se frenó a partir del siglo III d.C. La agricultura se fundamentaba en la tríada mediterránea: trigo, vid y olivo. La producción ganadera era variada y la forma de explotación agropecuaria más frecuente era la villa. La pesca y la producción de salazones fue también muy destacable (salsa garum).

Por otra parte, nuestro territorio era muy rico en recursos mineros: plata y plomo en Cartagena, cobre en Andalucía y Asturias, mercurio en Almadén y oro en Galicia y León. La economía romana se fundamentaba en la utilización de mano de obra esclava. Además, eran muy importantes los intercambios comerciales apoyados en una economía monetaria basada en el denario y en una excelente red de comunicaciones terrestres (Vía de la Plata).

Estructura Social:

  • Orden senatorial: Grandes latifundistas que controlaban los altos cargos.
  • Caballeros: Dominaban las magistraturas locales y el comercio.
  • Plebe: Pequeños propietarios, artesanos y trabajadores libres.
  • Esclavos: Carecían de libertad y derechos.

Organización Administrativa y Romanización

La organización administrativa varió con el tiempo. Inicialmente se dividió en Ulterior y Citerior. En la época de Augusto se crearon tres provincias: Bética, Lusitania y Tarraconense. En los siglos III y IV, las provincias se multiplicaron: Gallaecia, Cartaginense, Tarraconense, Lusitania, Bética y Baleárica. El proceso de asimilación de la lengua (latín), cultura, leyes (derecho romano) y religión se denomina romanización.

La Monarquía Visigoda

El mundo romano vivió una grave crisis a partir del siglo III d.C. A finales del siglo IV, el Imperio se dividió en dos. En el año 409, los suevos, vándalos y alanos penetraron en Hispania. Para expulsarlos, Roma firmó un pacto con los visigodos. Tras la batalla de Vouillé (507), los visigodos fundaron un reino con capital en Toledo.

Desde el punto de vista político, el reino fue inestable debido a la separación religiosa (arrianos frente a católicos) y al carácter electivo de la monarquía. El reino alcanzó su apogeo con Leovigildo (569-586), quien conquistó el reino suevo (585). Su hijo Recaredo se convirtió al catolicismo en el III Concilio de Toledo (589). En el siglo VII, Recesvinto publicó el Liber Iudiciorum, logrando la unificación jurídica.

Los Reinos Cristianos y la Reconquista

Con la mayor parte de la Península ocupada por los musulmanes, en el norte se fueron gestando los núcleos de resistencia entre los siglos VIII y XII.

Formación de los Reinos

  • Reino astur-leonés: Surge tras la victoria de Pelayo en Covadonga (722). Alfonso III traslada la capital a León en el siglo X. El Condado de Castilla se independiza con Fernán González.
  • Condados Pirenaicos: Surgen de la Marca Hispánica fundada por Carlomagno. De aquí nacerán los reinos de Aragón, Navarra y los condados catalanes.

Fases de la Reconquista

La expansión se acelera entre los siglos XI y XV. Alfonso VI toma Toledo en 1085. Tras frenos impuestos por almorávides y almohades, la unión de los reinos cristianos permite la victoria definitiva en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). A partir de aquí, Castilla avanza por el Guadalquivir y Murcia, mientras Aragón conquista Mallorca y Valencia.

Modelos de Repoblación

  • Siglos VIII-XI: Repoblación por presura en la meseta norte y Pirineos.
  • Siglos XI-XIII: Uso de fueros, capitulaciones (pactos con mudéjares y judíos) y repartimientos (lotes de tierras para los conquistadores).

Instituciones, Sociedad y Cultura Medieval

Las instituciones de gobierno eran la monarquía, las Cortes y los municipios. En Castilla, la monarquía era más autoritaria, mientras que en Aragón era pactista. La sociedad era estamental (nobleza, clero y estado llano) y convivían minorías religiosas como mudéjares y judíos.

A nivel cultural, el Camino de Santiago fue la vía de entrada del Románico y el Gótico. Destaca la labor de la Escuela de Traductores de Toledo bajo Alfonso X el Sabio, que permitió el contacto entre las culturas cristiana, judía y musulmana.

La Guerra de Sucesión y el Reformismo Borbónico

La muerte sin herederos de Carlos II desencadenó un conflicto internacional entre Felipe de Borbón y el Archiduque Carlos de Austria. La guerra (1701-1714) terminó con el Tratado de Utrecht, donde Felipe V fue reconocido rey a cambio de cesiones territoriales (Gibraltar, Menorca, Flandes e Italia).

El Reformismo de los Borbones

Los Borbones (Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV) impusieron el absolutismo y el centralismo. Los Decretos de Nueva Planta suprimieron los fueros de la Corona de Aragón, imponiendo las leyes de Castilla.

Principales Reformas:

  • Administración: Creación de las Secretarías de Despacho y división del territorio en capitanías generales.
  • Regalismo: Control de la Iglesia y expulsión de los jesuitas bajo Carlos III.
  • Economía: Creación de las Reales Fábricas, liberalización del comercio con América y limitación de los privilegios de la Mesta.
  • Ilustración: Carlos III fue el máximo exponente del despotismo ilustrado, apoyado por ministros como Jovellanos, Campomanes y Floridablanca. Se fomentó la educación a través de las Sociedades Económicas de Amigos del País.

El estallido de la Revolución francesa y la crisis socioeconómica al final del siglo XVIII marcaron el inicio del fin del Antiguo Régimen en España durante el reinado de Carlos IV.