La Segunda Fase del Reinado de Alfonso XIII y el Impacto de la Gran Guerra
La segunda fase del reinado de Alfonso XIII comienza con el estallido de la Primera Guerra Mundial y alcanzó su punto más crítico con la crisis de 1917, para entrar en un declive progresivo del sistema que se intentó resolver mediante la dictadura de Primo de Rivera. Ante la Primera Guerra Mundial, el gobierno se declaró neutral, pero la opinión pública se dividió entre aliadófilos y germanófilos.
La neutralidad le supuso a España un periodo de desarrollo económico por un enorme crecimiento de la demanda exterior de sus productos, lo cual provocó:
- Proceso inflacionista: Afectó sobre todo a los trabajadores, que sufrieron una creciente depauperación.
- Un gran incremento de los beneficios empresariales.
La Crisis de 1917
La crisis de 1917 tuvo diversas manifestaciones provocadas por motivos muy distintos, pero todas eran reflejo de un descontento que recorría un amplio espectro social: desde los oficiales del ejército hasta la clase obrera.
Consecuencias de la Crisis y Descomposición del Sistema
El gobierno consiguió reprimir los movimientos del verano de 1917, pero el sistema político se encontraba en proceso de descomposición:
- Los viejos partidos estaban divididos en múltiples facciones.
- El sistema era incapaz de renovarse y de integrar a las nuevas fuerzas sociales y políticas.
- El rey, temeroso, se mostraba cada vez más reacio a la apertura democrática del régimen, al tiempo que se inclinaba a apoyar a los militares.
Periodo de 1918 a 1923
Este periodo se caracterizó por la continua sucesión de gobiernos e intentos de solucionar los problemas políticos, económicos y sociales con la introducción de fuerzas regionalistas y la creación de gobiernos de concentración. Pero todo esto fracasó por:
- La enorme conflictividad social: Provocada por la crisis económica producida tras la Primera Guerra Mundial, que se manifestó en el campo con peticiones socialistas y anarquistas de reparto de tierras y en las ciudades con agitaciones obreras. Esto dará lugar a un periodo de violencia, con asesinatos de empresarios y sindicalistas, la aparición de la ley de fugas y el aumento de poder del ejército.
- Problema militar: Aumentó la tensión entre junteros y africanistas; a ello se unió el problema de Marruecos.
El Directorio Militar (1923-1925)
Las primeras medidas del Estado fueron dirigidas hacia el restablecimiento del orden público, donde se llevó a cabo una dura represión militar contra organizaciones obreras y contra el separatismo catalán. Además, se disolvió el Congreso y el Senado, y se suspendió la Constitución.
Quedaba la cuestión marroquí: los ataques de Abd-el-Krim, ahora contra la zona francesa, llevaron a cabo la cooperación franco-española y en 1925 se produce el Desembarco de Alhucemas y la reconquista de las posiciones tomadas por los rebeldes. Entre 1926 y 1927 se acaba con el problema; además, se concedía la amnistía al general Berenguer y otros responsables de Annual, con lo que el tema quedaba zanjado.
El Directorio Civil (1925-1930)
Primo de Rivera formará el Directorio Civil e intentará solucionar los problemas en el interior; para ello, tomará las siguientes medidas:
- Sociales: Crea la Organización Corporativa Nacional para mantener el orden social y se aumenta la protección a los obreros, todo ello con claras influencias del fascismo italiano.
- Económicas: Política de obras públicas y una política hidráulica. Sin embargo, no hubo cambios en la estructura de la propiedad; además, se apoyó a la oligarquía mediante la concesión de monopolios.
- Políticas: Se intentó constitucionalizar el régimen mediante:
- La creación de un partido único: la Unión Patriótica, que debía aglutinar a todas las fuerzas partidarias de la Dictadura con el lema «Religión, Patria y Monarquía».
- La constitución de una Asamblea Nacional Consultiva, como una especie de pseudoparlamento.
- El proyecto de una nueva Constitución.
El Ocaso de la Dictadura
El intento fracasa, al tiempo que aumentó la oposición procedente de la vieja clase política que pretende volver a la Constitución de 1876. Los militares mantienen sus problemas entre junteros y africanistas; el mundo obrero, sobre todo la CNT y poco a poco la UGT y el PSOE; y el mundo intelectual y estudiantil, centrado en las universidades, donde destacan personalidades como Unamuno.
En 1929, Primo de Rivera se va a encontrar con dos problemas mayores:
- La mala situación económica que se manifiesta en una depreciación de la peseta y la huida de capitales.
- La pérdida de apoyo del rey.
A finales de año, Alfonso XIII no aceptará las propuestas del dictador, con lo que este se verá obligado a dimitir en enero de 1930.
Fin de la Monarquía y Proclamación de la Segunda República
Tras el cese de Primo de Rivera, Berenguer es nombrado presidente del Consejo de Ministros en un intento de volver al sistema de la Restauración. El aumento de la tensión social provocado por la recesión y la mala gestión económica provocó una oposición cada vez mayor, tanto civil como militar.
Políticos monárquicos, el PSOE, republicanos y regionalistas firmaban el Pacto de San Sebastián, en el que se reivindicaba la República Parlamentaria. Por otro lado, la oposición de los militares se manifiesta en dos pronunciamientos, también de carácter republicano:
- El de Jaca (12/12/1930): Sus dirigentes, Galán y García Hernández, fueron fusilados.
- Cuatro Vientos (15/12/1930): Dirigido por Queipo de Llano y Ramón Franco.
Todo ello lleva a la dimisión de Berenguer. Tras muchas dificultades, el Almirante Aznar era nombrado presidente del gobierno, convocando elecciones municipales para el 12 de abril en las que se produjo la victoria republicana en 41 capitales. Ante la situación, Alfonso XIII abandonaba el poder y el país, siendo el 14 de abril de 1931 cuando se proclamaba la Segunda República y al día siguiente se constituía el gobierno provisional.