Crisis del Antiguo Régimen en España: del reinado de Carlos IV a la sucesión de 1833

Crisis del Antiguo Régimen en España

Entendemos por crisis del Antiguo Régimen al proceso histórico en el que las estructuras políticas, sociales y económicas no son capaces de dar respuesta a los problemas e intereses de una sociedad que está cambiando. En España, el tránsito del Antiguo Régimen al liberalismo no se produce de forma súbita, sino que viene acompañado de una serie de avances y retrocesos que se extienden hasta 1835, año en el que se establece definitivamente el régimen político liberal.

Reinado de Carlos IV (1788-1808)

En España, el régimen absolutista de los Borbones entra en crisis durante el reinado de Carlos IV (1788-1808), que coincide con los inicios del movimiento revolucionario francés de 1789. La monarquía española, sin éxito, tratará de minimizar en la medida de lo posible la expansión de las ideas revolucionarias: se prohibieron las importaciones francesas y se estableció a Manuel Godoy (1792-1808) como encargado del gobierno del Estado. Este último firma el 5 de abril de 1795 la Paz de Basilea con Francia.

La alianza hispano-francesa es derrotada en la Batalla de Trafalgar (1805) contra la flota británica; más tarde, España y Francia firman el Tratado de Fontainebleau (1807), en el que se comprometen a invadir Portugal y repartirse su territorio. Para ello, España permite a Francia pasar por su territorio para invadir Lisboa; sin embargo, los planes de Napoleón van más allá: las tropas francesas se asientan en lugares estratégicos (Pamplona, Barcelona, San Sebastián).

Motín de Aranjuez y las Abdicaciones

Simultáneamente tiene lugar el proceso de El Escorial, por el que el príncipe de Asturias, el futuro rey Fernando VII, pretende destituir a Godoy y quitarle el trono a Carlos. Este suceso será el antecedente directo del Motín de Aranjuez (1808), que esta vez lograría la caída de Godoy y el ascenso al trono de Fernando.

Aprovechándose de los problemas dinásticos entre Carlos IV y Fernando VII, Napoleón reúne y retiene a ambos en la ciudad de Bayona con el fin de hacer de España una monarquía satélite de Francia. Allí, tanto Fernando como Carlos fueron obligados a abdicar y ceder el trono español a Napoleón, que se lo entregó a su hermano José Bonaparte. Este suceso se conoce como Abdicaciones de Bayona (5 de mayo de 1808).

José Bonaparte llega a la capital española en julio de 1808 y promulga el Estatuto de Bayona, una carta otorgada que le concedió el derecho al trono y recogía algunos derechos fundamentales.

La Guerra de la Independencia (1808-1814)

Con varias tropas francesas en España y la familia real retenida en Bayona, Napoleón pretende ocupar España; sin embargo, el 2 de mayo de 1808 se produce un levantamiento popular en Madrid, dando inicio a la Guerra de la Independencia española (1808-1814), un conflicto bélico contra las tropas napoleónicas que involucró a Inglaterra y Portugal y conllevó graves consecuencias sociales, económicas y humanas.

El conflicto se puede desglosar en tres etapas:

  • Predominio español: derrota francesa en la Batalla de Bailén (19 de julio de 1808).
  • Intervención de Napoleón: derrota española en la Batalla de Talavera (28 de julio de 1809) y en la Batalla de Ocaña (19 de noviembre de 1809).
  • Ofensiva hispano-británica: derrota y retirada de los franceses — derrotas francesas en la Batalla de los Arapiles (Salamanca) (22 de julio de 1812), en la Batalla de Vitoria (21 de junio de 1813) y en la Batalla de San Marcial (31 de agosto de 1813).

Como consecuencia, la sociedad española sufrió una profunda división:

  • Afrancesados: aquellos que, atraídos por las ideas liberales de los revolucionarios franceses y con el fin de llevar a cabo una modernización del sistema político, apoyaron a José I.
  • Patriotas: (absolutistas y liberales) que se opusieron a la ocupación francesa.

Simultáneamente, se crearon las Juntas, organismos de ámbito local y provincial que improvisaron un sistema político durante la ausencia de la Corona y en nombre de Fernando VII.

En febrero de 1810, la Junta Suprema se disolvió y dio paso al Consejo de Regencia. El Consejo convocó unas Cortes en Cádiz, integradas por los tres estamentos en una única cámara, donde se aplicaron varias medidas:

  • Supresión de los señoríos jurisdiccionales.
  • Abolición del sistema gremial.
  • Libertad de contratación en el campo.
  • Supresión de las aduanas interiores.

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

El 19 de marzo de 1812 se promulgó la Constitución de 1812, texto de carácter liberal, completamente opuesto a las ideas absolutistas. Entre sus principales postulados estaban:

  • Soberanía nacional.
  • Monarquía constitucional.
  • División de poderes: ejecutivo para el rey; legislativo, las Cortes junto con el rey; y judicial para los tribunales establecidos por la ley.
  • Proclamación de los derechos del individuo.
  • Sufragio universal masculino indirecto.
  • Libertad individual e igualdad ante la ley.
  • Libertad de trabajo y defensa de la propiedad privada.
  • Rechazo de los bienes vinculados y de los bienes comunales.
  • Libertad de comercio e industria.
  • Libertad de contratación de los trabajadores.
  • Libertad de imprenta y supresión de la Inquisición.

Las reformas adoptadas por las Cortes de Cádiz apenas llegaron a aplicarse debido a la guerra y a los cambios políticos posteriores.

Reinado de Fernando VII

Cuando Fernando VII regresa al poder, se encuentra un panorama político que no le conviene debido a sus ideas absolutistas. Los liberales esperaban que jurase la Constitución, pero eso no ocurre. El reinado de Fernando VII se puede dividir en tres grandes bloques:

Sexenio absolutista (1814-1820)

Los absolutistas, gracias al Manifiesto de los Persas (texto que recalcaba la importancia del rey para mantener el orden), consiguen que Fernando vuelva al absolutismo. Fernando disuelve las Cortes, abole la Constitución de 1812, persigue a los liberales y a los afrancesados (que tendrán que huir al exilio), recupera las jurisdicciones señoriales y agrava la crisis nacional. Por ello surgen sociedades secretas liberales que realizarán pronunciamientos.

Trienio liberal (1820-1823)

El general Rafael de Riego lleva a cabo un pronunciamiento que obliga a Fernando VII a jurar la Constitución. Durante este periodo se enfrentan la crisis, la división liberal en dos bandos (progresistas y moderados), la oposición absolutista y las pérdidas de las colonias americanas. Los absolutistas conspiran y piden ayuda a la Santa Alianza.

DÉcada ominosa (1823-1833)

La Santa Alianza acude con la ayuda necesaria para derrotar a los liberales mediante el ejército conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, que consiguen rápidamente el poder y restauran el absolutismo. Se produce una fuerte represión contra los liberales, que posteriormente se irá moderando, lo que no satisface a los más radicales. La oposición crece, con el apoyo del hermano del rey, Carlos (conocido por sus seguidores como carlistas).

Tras la muerte de Fernando VII surge un gran conflicto sucesorio debido a que había derogado la Ley Sálica para que su hija Isabel pudiese gobernar; su hermano Carlos no estaba de acuerdo, lo que desemboca en la Primera Guerra Carlista.

Conclusión

El periodo comprendido entre finales del siglo XVIII y la década de 1830 en España está marcado por la crisis del Antiguo Régimen, la influencia de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas, la aparición de proyectos políticos liberales plasmados en la Constitución de 1812 y la reacción absolutista que desemboca en conflictos sucesorios y sociales que marcarán la política española durante décadas.