Síntesis del Pensamiento de Santo Tomás de Aquino: El Ser, Dios y la Ley Natural

El Ser del Hombre en el Pensamiento de Santo Tomás

Tomás de Aquino afirma que no se puede usar el término “ser” unívocamente para Dios y para el resto de las criaturas: Dios es el Ser y todas las demás cosas son seres. Dentro de los seres, Santo Tomás distingue entre seres materiales e inmateriales. Para explicar la diferencia entre el Ser y los seres, recurre a las distinciones aristotélicas de acto-potencia y materia-forma, añadiendo la distinción esencia-existencia (heredada de Avicena).

Santo Tomás entiende por esencia lo que define al ser y por existencia el hecho de existir; el resto de seres son contingentes, es decir, existen pero podrían no existir. Dios es el único ser que tiene la esencia igual a la existencia, la materia igual a la forma y el acto igual a la potencia.

El hombre también está compuesto de esencia y de existencia, pero su relación no es la misma que en el caso de Dios: en el hombre, la esencia ≠ existencia. El ser del hombre le es dado por Dios; el hombre no tiene ser por sí mismo. Posee un ser contingente y probable, que puede darse o no darse a voluntad de Dios. La existencia humana tiene las mismas cualidades: le viene dada por Dios. Así pues, el ser del hombre no consiste simplemente en existir. Su potencialidad está separada de su actualidad (acto-potencia).

Hilemorfismo y la Naturaleza del Alma

El ser humano es el ser por excelencia de la creación divina. Siguiendo el hilemorfismo aristotélico, Santo Tomás afirma que el hombre está compuesto por materia y forma, que unidos forman la unidad sustancial humana. El alma es una forma sustancial primera y única en el cuerpo y necesita su unión con este para ejercer sus actividades, aunque tiene otras exclusivas que explican cómo puede subsistir sin el cuerpo. Además, el alma es única y carece de partes.

Por último, el análisis de las operaciones humanas llevó a Santo Tomás a afirmar la inmaterialidad del alma, ya que, si realiza operaciones inmateriales, es señal de que ella misma es inmaterial. Para Santo Tomás, el hombre es el ser cuya esencia no es igual a su existencia, ni la materia al acto, ni el acto a la potencia.

Dios: Esencia, Existencia y Demostración Racional

A partir del libro del Éxodo, donde la Biblia cuenta la entrega a Moisés de los Diez Mandamientos, Santo Tomás analiza la frase de Dios: «Yo soy el que soy». Para él, Dios es el Ser; todo lo que tiene ser, lo tiene porque Dios se lo ha dado. El ser es la parte fundamental de Dios que ha transmitido a todas sus criaturas.

Aquello en lo que consiste el ser lo llama Santo Tomás ESENCIA. La esencia es lo que hace que el ser sea, y sea aquello particular que lo diferencia de todos los demás. La esencia se relaciona con el concepto de POTENCIA de Aristóteles. La potencia es aquello que aún no se es, pero que se puede llegar a ser. La esencia incluye lo que se puede llegar a ser; la esencia es, por tanto, algo inacabado.

Aquello que un ser es en este momento y en este lugar es la EXISTENCIA. Existir es darse en un aquí y ahora, plasmarse en la realidad en la que vivimos. La conexión con el concepto de ACTO aristotélico (lo que se es ahora y que antes estaba en potencia) es evidente.

Para Santo Tomás, la esencia y la existencia coinciden en Dios. Dios es aquel ser cuya esencia = existencia. Dicho de otra forma, lo característico del ser de Dios es existir; existe por sí mismo y da la existencia a todo lo creado. Por ello, la potencia y el acto en Él coinciden: Dios es un ser que ya es todo lo que puede llegar a ser.

Teología Natural y las Cinco Vías

Tomás afirma que para acceder a Él existe la teología revelada (que se basa en la revelación), pero también es posible la teología natural, una ciencia constituida desde la razón y que forma parte de la metafísica. Que Dios existe es el primer dato de la revelación, pero la afirmación “Dios existe” no es una afirmación evidente a priori, ya que el conocimiento humano parte de los sentidos y para estos no es evidente dicha existencia.

Por ello, es necesaria la demostración racional de su existencia partiendo de los seres creados. Así, convencido de que es posible una demostración rigurosa, Santo Tomás elabora las Cinco Vías de acercamiento a Dios:

  • La vía del movimiento: Partiendo de que todo lo que se mueve en el mundo es movido por otro, es necesario recurrir a un primer motor inmóvil que mueva sin ser movido (Dios).
  • La vía de la causalidad eficiente: Partiendo de que todo lo que existe aparece como efecto de una causa que lo ha producido, surge la necesidad de una causa primera (Dios).
  • Contingencia de los seres: Los seres contingentes exigen la existencia de un ser que no haya comenzado a existir; un ser no causado, que exista por sí mismo y que haya existido siempre. A este se le llama ser necesario.
  • Grados de perfección: La existencia de perfecciones limitadas y desiguales en las criaturas exige la existencia de un ser en el que estén realizadas en grado máximo estas perfecciones.
  • Orden o Causa final: Como el orden cósmico no se ha podido dar a sí mismo y se manifiesta hasta en los seres no inteligentes, se exige la existencia de una inteligencia ordenadora suprema.

Sin embargo, demostrar la existencia de Dios no es suficiente. Nuestro lenguaje es limitado para expresar con propiedad el conocimiento de Dios. Lo que podemos afirmar sobre Él partirá siempre de los seres que, como efectos, nos elevan a Dios como causa. Así, por la vía de la negación separamos de Dios lo que no puede pertenecerle por limitación, y por la vía de la analogía afirmamos sus perfecciones en grado máximo.

El Conocimiento: Sentidos, Intelecto y Fe

Para Santo Tomás, el alma da vida al cuerpo, pero además tiene la importante función de dirigir el conocimiento en cuanto alma intelectual, y en este sentido es eterna. El conocimiento es lo que distingue al hombre de los demás seres creados. El hecho de que el hombre esté compuesto de cuerpo y alma determina el funcionamiento del entendimiento.

El origen de nuestro conocimiento está en los sentidos y se basa en la colaboración entre la sensibilidad y el entendimiento, lo que permite conocer la esencia de las cosas sensibles. El proceso se desarrolla así:

  1. Sensación: Las cualidades particulares son captadas por los sentidos (especie sensible).
  2. Abstracción: El entendimiento elabora los conceptos separando la materia de la forma.
  3. Entendimiento Agente y Paciente: El agente realiza la “visualización” del objeto (descubre lo universal inteligible o especie impresa) mediante el phantasma (imagen mental). Esta información es recibida por el entendimiento paciente como el concepto universal (especie expresa).

Relación entre Fe y Razón

Tomás de Aquino aporta ideas nuevas al problema de la fe y la razón. Frente a la teología revelada tradicional, propone la teología racional. Esta no solo explica, sino que interpreta las Sagradas Escrituras deduciendo ideas mediante el uso de la razón. De esta forma, la razón adquiere un valor mayor, aunque siempre supeditada a los dictados de la fe.

Ética: La Felicidad y la Ley Natural

Santo Tomás adopta la concepción teleológica de Aristóteles: toda acción tiende hacia un fin, y el fin es el bien. El fin último es la felicidad. Sin embargo, a diferencia de Aristóteles, Tomás identifica la felicidad con la contemplación beatífica de Dios (la vida del santo), uniendo así el aristotelismo con el cristianismo.

La Ley Natural y la Ley Positiva

La ley natural es la proyección de la ley eterna en la razón del hombre. Se basa en la inclinación natural hacia el bien y posee las siguientes características: es única, inmutable, indeleble y universal. Se manifiesta en tendencias como la supervivencia, la reproducción, el conocimiento y la vida en sociedad.

Por otro lado, la ley positiva es el medio que los Estados tienen para procurar el bien común. Las leyes serán injustas si no cumplen su objetivo, convirtiéndose en tiranía. En tal caso, el gobernante pierde su autoridad, ya que esta emana de Dios, y los tiranos deben ser derrocados, salvo que esto traiga males mayores.

La Política: Sociedad, Estado e Iglesia

La Sociedad-Estado es una institución natural fundamentada en la naturaleza humana, el lenguaje y la razón. El gobierno también es natural; sin él, existiría el peligro de la disgregación egoísta. Incluso en un estado de inocencia original, la sociedad sería necesaria debido a las desigualdades naturales.

Relaciones entre el Estado y la Iglesia

El Estado es una sociedad autónoma destinada al bien común (paz, dirección unificada y provisión de necesidades). La Iglesia, sin embargo, tiene un fin sobrenatural más elevado. Santo Tomás defiende un poder indirecto de la Iglesia sobre el Estado: este debe subordinarse en asuntos sobrenaturales.

Esto no implica pérdida de autonomía, sino que reconoce que la auténtica virtud tiene un carácter teologal. El fundamento último de la vida social no son las leyes humanas, sino la ley eterna, representada mejor por la Iglesia. En última instancia, los reyes deben someterse a los sacerdotes en lo espiritual, pues existe un único fin último: el sobrenatural.

La Ley y las Formas de Gobierno

Santo Tomás distingue entre:

  • Ley divina positiva: La ley de Dios revelada (Antiguo y Nuevo Testamento).
  • Ley humana positiva: Aplicación práctica de la ley natural. Si contradice la ley natural, no obliga en conciencia.

En cuanto a las formas de gobierno, las clasifica en:

  1. Gobiernos buenos: Democracia que observa la ley, aristocracia y monarquía.
  2. Gobiernos malos: Democracia demagógica, oligarquía y tiranía.

La Monarquía es considerada el mejor de los gobiernos por ser la más natural (análoga al gobierno de la razón sobre el alma), siempre que esté controlada por magistrados de elección popular.