Racionalismo filosófico del siglo XVII: Descartes, ideas innatas y método

El racionalismo

El problema permanente a lo largo de la Edad Media había sido la tensión entre fe y razón. Para San Agustín estaban totalmente unidas: la fe es necesaria para alcanzar la verdad, que es Dios. San Anselmo culmina este proceso de identidad con la idea de que la fe es necesaria para poder conocer. Santo Tomás divide los campos y establece las diferencias entre una y otra, pero la filosofía es esclava de la teología. Ockham establece una separación total entre las dos y prepara el camino para el racionalismo y el empirismo, en los que la razón será por fin independiente.

2.1 Definición y características

En general, podemos decir que el racionalismo es una corriente filosófica del siglo XVII a la que pertenecen Descartes, Leibniz, Spinoza y Malebranche, frente a la corriente empirista del siglo XVIII, representada por Locke, Berkeley y Hume, y comenzada ya de alguna manera por Bacon. El racionalismo es la doctrina filosófica que explica:

  1. El origen del conocimiento: los conocimientos válidos y verdaderos acerca de la realidad proceden de la razón, del entendimiento, mientras que para el empirismo los conocimientos proceden de los sentidos, de la experiencia sensible.

  2. La fuente de las ideas y principios: si la ciencia se construye a partir de ciertas ideas y principios evidentes, ¿de dónde provienen esas ideas y principios? Según el racionalismo son innatos al conocimiento; éste los posee en sí mismo, al margen de toda experiencia sensible. La experiencia no aporta más que la ocasión para que la mente perciba la verdad como evidente en sí misma, por pura reflexión racional, sin necesidad de la experiencia. Mientras que el empirismo defiende que los conocimientos provienen de la experiencia sensible.

Podemos resumir las características del racionalismo de la siguiente forma:

  1. Confianza: hay una confianza total en el conocimiento racional: el único conocimiento válido es el que se obtiene por la razón, que es la facultad cognoscitiva más importante.

  2. Conocimiento sensible: los sentidos nos engañan y nos inducen a error. El conocimiento sensible es limitado; no puede ser ni universal ni necesario.

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Ideas innatas: afirma la existencia de ideas innatas que están en la mente, independientemente de la experiencia.

Ciencia: afirma la necesidad de una ciencia universal y necesaria: las matemáticas se construyen a priori y por eso los juicios son universales y necesarios.

Mundo: defiende la racionalidad del mundo: todo tiene una justificación, nada es casual ni fortuito. Además, podemos conocer esa justificación y la puede conocer la razón por sí sola.

2.2 Falta de rigor en filosofía y la necesidad de un método

Desde el punto de vista estrictamente filosófico, el racionalismo es el predominio de la razón sobre la experiencia sensible en cuanto al conocimiento. Los filósofos racionalistas del siglo XVII se sienten imbuidos por el razonamiento matemático, porque las matemáticas proporcionan un modelo de claridad y certeza, y una deducción ordenada que no tenía la filosofía. Lo que caracteriza a Descartes y también a Leibniz y Spinoza es su ideal de deducir, a partir de principios ciertos, claros e indubitables, un sistema de verdades que nos proporcionaría una información certera de lo que es el mundo, la realidad de las cosas, el hombre, etc.

El uso de un método correcto podría hacer de la filosofía una ciencia en el pleno sentido de la palabra, en vez de un campo de discusiones. Es preciso buscar una filosofía única y verdadera, un saber universal, válido para todos. No se ha llegado a la filosofía definitiva, universal y necesaria, según Descartes, porque no se ha utilizado un método válido y adecuado. Descartes se fija en el modelo matemático. Este método consiste en la intuición y en la deducción: sin ellas no se puede adquirir certeza.

Intuición

Búsqueda de verdades evidentes, indubitables, que de ninguna manera se puedan negar, como que 2 + 2 = 4.

Deducción

Conclusión necesaria que se deriva de otra cosa conocida como certeza. Conclusiones seguras, estables, ciertas y eficaces, que nos permiten demostrar con rigor otras verdades.

Descartes se enfrenta al tema del método en dos obras: Discurso del método (1637) y Reglas para la dirección de la mente, escrita con anterioridad al Discurso…, pero publicada después, en 1701.