Introducción
El texto objeto de comentario pertenece a La República, diálogo de madurez de Platón en el que expone sistemáticamente toda su filosofía: su doctrina psicológica, moral, política, pedagógica, epistemológica y metafísica. La filosofía de Platón no es un mero producto de la curiosidad intelectual, sino que tiene una finalidad eminentemente política: pretende diagnosticar y remediar los males de la vida política ateniense.
Contexto histórico
Platón (427-347 a. C.) contempló en su juventud múltiples calamidades políticas:
- la degeneración de la democracia ateniense que, guiada por demagogos ineptos y aprovechados, conduciría finalmente a la derrota de Atenas ante Esparta en la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.);
- la violencia y la corrupción de la dictadura de los Treinta Tiranos (404-403 a. C.);
- la injusta condena a muerte de Sócrates, «el hombre más justo de Atenas» (399 a. C.), tras el restablecimiento de la democracia.
La decadencia política tiene también su reflejo en el ámbito cultural. Debido a la crisis económica provocada por la guerra, ya no se acometen proyectos arquitectónicos semejantes a los del siglo V a. C. En literatura, sólo las comedias de Aristófanes y la obra historiográfica de Jenofonte se acercan a las grandes producciones del siglo V a. C. (las tragedias de Esquilo, Sófocles o Eurípides, la obra historiográfica de Heródoto y Tucídides, etc.).
Renovaciones artísticas y esplendor de la oratoria
Pero la crisis no es completa: Praxíteles, Escopas y Lisipo introducen en escultura el «estilo bello», que rompe con los modelos clásicos. La retórica y la oratoria conocen con Isócrates y Demóstenes su máximo esplendor.
Formación y experiencias personales
Platón nace en este marco histórico atravesado por una crisis cada vez más profunda. De ascendencia aristocrática, recibió una esmerada educación en la que destacaron las enseñanzas de Sócrates, sin duda el factor más decisivo en su formación intelectual y moral.
La muerte del maestro fue vivida por Platón como algo radicalmente injusto y este hecho marcará profundamente su vida y su filosofía. Muchas de las ideas fundamentales de éste tienen su origen en las enseñanzas socráticas, hasta el punto de que sus primeras obras son consideradas por ciertos historiadores como plasmaciones escritas del pensamiento de Sócrates.
En su juventud mantuvo relaciones con pitagóricos, de donde extrajo la idea de la importancia fundamental de la matemática y su concepción del alma como elemento espiritual y eterno en el hombre.
Influjos filosóficos
Otro filósofo que influyó en la concepción de la realidad material fue Heráclito y su idea de que todo fluye, de que todo está en continuo cambio. Por su parte, Parménides influyó en la formación del pensamiento platónico con su idea de que la razón es la fuente única para acceder a la verdad.
Pero, sin lugar a duda, el contexto filosófico adecuado para situar el pensamiento de Platón es el debate ético-político entre los sofistas y Sócrates. Platón atribuye la causa principal de los males de la vida política ateniense a la degradación de la educación moral, que condujo a la aparición en la vida pública de individuos que buscan su propio beneficio antes que el de la ciudad.
Crítica a los sofistas y defensa de valores absolutos
Platón responsabiliza de esta degradación a las enseñanzas de los sofistas, que habían convertido la vida política en un campo de batalla donde los individuos pugnaban por hacer prevalecer sus intereses particulares mediante el dominio de la retórica (arte de la persuasión). Así, Platón, siguiendo a su maestro Sócrates, se opondrá radicalmente a la filosofía de los sofistas, cuyo relativismo (no hay verdad absoluta) y escepticismo (si hay verdad absoluta, es imposible conocerla) condujeron a vaciar de contenido y sentido los conceptos morales y políticos —»justicia», «bien», etc.—, que quedaron reducidos a meras herramientas de persuasión que cada uno utiliza a su antojo según su propia conveniencia.
Frente al relativismo moral de los sofistas, Platón recoge la convicción socrática de que los conceptos morales pueden ser fijados y definidos objetivamente. Así, Platón, como Sócrates, cree en la existencia de valores absolutos e inmutables.
La teoría de las Ideas y la educación como remedio político
Lo que hará Platón es dar un paso más y considerar que los conceptos socráticos no son meramente conceptos mentales que podemos llegar a definir y pensar objetivamente, sino auténticas realidades en sí (Ideas) independientes de quien las piensa. La tarea del filósofo consistiría, precisamente, en el conocimiento de las Ideas y de sus relaciones, y de la Idea del Bien, lo que lo facultaría para transmitir ese conocimiento del Bien a través de la educación, permitiendo así llevar una vida buena a los individuos y a la comunidad.
Platón adopta también de Sócrates la idea de que es absolutamente necesario el conocimiento de los conceptos ético-políticos para poder obrar correctamente en los asuntos de la vida práctica. En definitiva, Platón defiende en La República que el remedio de los males de la política ateniense pasa por la reforma de la educación moral sobre la base del conocimiento del Bien, creando para ello un marco político adecuado: el gobierno de los sabios. Para que haya una ciudad justa, el filósofo ha de ser rey o el rey ha de hacerse filósofo.
Conclusión
En suma, La República propone una solución integral que articula metafísica, ética, pedagogía y política: mediante el acceso a las Ideas y mediante una educación orientada hacia el Bien, es posible corregir la degradación moral que amenaza a la polis y garantizar una vida política justa.