La Razón Ilustrada
Los hombres del siglo XVIII conciben la razón como una facultad humana en la que no hay nada innato y que se desarrolla con la experiencia, entendiendo esta de forma sensible. Su funcionamiento consiste en ir de los hechos a los principios, con lo que la influencia del empirismo se hace clara. La razón es considerada por los ilustrados como una fuerza capaz de conocer lo real y de transformarlo. Pero para que la razón pueda transformar la realidad, los filósofos piensan en ella; en su funcionamiento ha de ser independiente, es decir, ha de constituirse sin ningún tipo de prejuicio o creencia previa que la condicione.
Kant y la emancipación del pensamiento
Kant, en su obra ¿Qué es la Ilustración?, publicada en 1784, ve en la emancipación del pensamiento la característica fundamental de este movimiento. Esta emancipación del hombre es la emancipación de una clase social, la burguesía, que adquiere en esta época la mayoría de edad, aunque esto no quiere decir que el espíritu ilustrado abarque a todas las capas sociales, ni que dentro del seno de la burguesía no haya espíritus cautivados todavía por la tradición y el conformismo. La independencia que los ilustrados reclaman para la razón es total, frente a cualquier instancia que, desde posiciones de privilegio, intente dirigirla. Con la Ilustración, el conflicto que se había planteado en el Renacimiento entre autoridad y razón se decide de forma generalizada a favor de esta última.
La Ilustración proclama altanera su fe en el progreso y ambiciona llevarlo a todos los terrenos de la vida. Se considera que todas las ciencias experimentales van a recibir un gran impulso y se piensa que en este desarrollo se encuentra el camino del perfeccionamiento de la humanidad.
La nueva epistemología
El conocimiento del mundo va a sufrir una profunda modificación que solo se puede entender desde la importancia e influencia que adquiere el sistema newtoniano: la importancia dada a los fenómenos, a lo que aparece, será la aportación fundamental al abandonar las hipótesis, tanto metafísicas como teológicas, en la interpretación del universo. Esta línea, que parte de la experiencia, de lo captado inmediatamente por los sentidos y su interpretación matemática, da pie al estudio de las regularidades y leyes, una interpretación mecanizada del mundo que se intentará aplicar a todos los terrenos.
También la influencia de Locke se manifiesta en su obra, en la que intenta establecer aquello de lo que podemos estar seguros a partir de nuestra capacidad intelectual y nuestra forma de entrar en contacto con las cosas. Intenta resolver el problema del conocimiento mediante una teoría sensualista según la cual solo hay que tener en cuenta aquello que nos llega a través de los sentidos. Se opone así a la teoría cartesiana de las ideas innatas: la labor de la razón es construir, a partir de las ideas conseguidas por medio de la sensación y la reflexión, nuestros conocimientos.
Estas dos líneas de pensamiento, la de Newton y la de Locke, confluirían en una nueva epistemología, la cual supondrá una aceptación del empirismo inglés al que se le une el racionalismo en cuanto a su rigor deductivo, después de abandonar la teoría de las ideas innatas. En ella está la raíz del espíritu crítico ilustrado que solo admitirá aquello que sea mostrado como cierto o certificable. Esto dará el carácter de provisionalidad y hasta de escepticismo subyacente al pensamiento ilustrado.
La religión en el siglo XVIII
El descubrimiento, a través de los viajes, de pueblos que no tienen religión, no adoran a ningún ser supremo o que tienen la rigidez china siendo ateos, plantea la validez universal de la religión cristiana y su moral. Hasta este momento, la defensa de la religión se había hecho por las armas y la intolerancia; ahora aparecerá un nuevo modo, una exigencia con respecto a ella: la tolerancia.
La lucha por la tolerancia y el antidogmatismo tiene sus orígenes en el cambio social operado durante el siglo XVII, en el que el crecimiento de la burguesía mercantil favorece el establecimiento de una pax fidei necesaria para su desarrollo. El Tratado teológico-político de Spinoza es testimonio de esto.
El desarrollo de las ciencias ha desautorizado, a los ojos de los ilustrados, a la Biblia como fuente de conocimientos científicos. Esto, junto al conocimiento ya aludido de otras religiones, facilitará el análisis racional de la religión, sus contenidos dogmáticos o el contenido de los libros sagrados, y la crítica de los milagros como contrarios a las leyes mecánicas de la naturaleza.
Se pretende encontrar los elementos esenciales de la religión, anteriores a toda teología, para construir con ellos una religión que esté de acuerdo con la razón y no se apoye en un catálogo de formas. Se parte del análisis de la religión cristiana, pero también se tienen en cuenta otras religiones para elaborar un credo común. Se encontrará así la religión natural, la verdadera religión, que luego sería revestida de diversas formas:
- Deístas: Creen que solo hay un principio, un Dios creador del universo del cual no se conoce nada más. Este Dios abandonó el mundo a sus leyes eternas e inmutables sin intervenir en su desarrollo, siendo únicamente los hombres responsables de su destino.
- Teístas: Definen la existencia de un Dios creador y providente que controla y dirige el mundo y a los hombres, pudiendo además ser conocido por estos.
En el desarrollo teórico de la religión natural se intentará establecer cuál es su origen. El teórico más radical será Hume, quien en su Historia natural de la religión mantendrá una postura similar a la de Epicuro: la religión nace para superar los temores de los hombres y la afirmación de la existencia de la religión natural es un mero presupuesto.
Nuevos valores ilustrados
El proceso de la religión como ideología o fuerza integradora de la sociedad hace necesaria la construcción de nuevos valores que puedan operar como factores de integración. Así aparecen las siguientes ideas:
- La idea de progreso: Tiene sus orígenes en el desarrollo de la conciencia histórica.
- El término civilización: Se relaciona con el progreso y comienza a usarse en el siglo XVIII para designar la existencia de nuevos valores culturales a los que se llega por el desarrollo sucesivo, tanto a nivel individual como colectivo.
- El término naturaleza: Toma un sentido nuevo; se refiere al conjunto de leyes que rigen el comportamiento de los fenómenos. De ahí que, conocidas las leyes que los rigen, podamos predecir el orden y desarrollo tanto del hombre como del mundo.
Immanuel Kant
Knutzen (maestro preferido de Kant), nacido también en Königsberg, unía su saber filosófico y científico a un gran interés por lo religioso. Kant no solo aprendió de él, sino que tuvo a su disposición la interesante biblioteca del maestro. Desde el punto de vista de la producción teórica de Kant, sus escritos suelen distribuirse en tres periodos: pre-crítico, crítico y post-crítico. El primero corresponde a su filosofía dogmática (aceptación de la metafísica racionalista de Leibniz); no obstante, sus libros más conocidos e influyentes pertenecen al segundo periodo: Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio.
El marco de la filosofía kantiana
El pensamiento de Kant está inmerso en las preocupaciones y mentalidad de la Ilustración, siendo la figura más destacada de la Aufklärung. Profesó una simpatía profunda por los ideales de la independencia americana y de la Revolución francesa; fue pacifista convencido, antimilitarista y ajeno a toda forma de patriotismo excluyente. Entendió que la Ilustración significaba para la humanidad lo mismo que para cada hombre: rebasar la minoría de edad. No obstante, Kant pasa por ser casi exclusivamente un teórico del conocimiento; sin embargo, el examen exhaustivo que el pensador alemán realiza se enmarca dentro de un proyecto netamente ilustrado de aclaración de la actividad humana en todas sus dimensiones: ciencia, moral y organización social. El pensamiento kantiano está esencialmente orientado a la práctica; la tarea de la crítica de la razón tiene como objetivo primordial el logro de la libertad.
En Kant confluyen dos grandes corrientes: el racionalismo y el empirismo. El racionalismo justificaba el valor universal y necesario del saber, pero al no valorar la experiencia, se alejaba de la realidad. El empirismo dejaba nuestro saber del mundo en una «creencia» que no era posible justificar racionalmente. Por ello, Kant decide sintetizar ambas corrientes.
El proyecto filosófico kantiano establece desde sí mismo:
- Los principios que rigen el conocimiento de la naturaleza.
- Las leyes que regulan la acción moral.
- Los fines últimos de la razón.
Conceptos clave en Kant
- Estética trascendental: Análisis de los elementos a priori del conocimiento sensible y requisitos de los juicios sintéticos a priori en las matemáticas.
- Dialéctica trascendental: Analiza el funcionamiento de la razón y la posibilidad de la metafísica.
- Liberalismo: Derechos inalienables de los individuos y garantía de que el Estado actúe en provecho de los súbditos.
- Idea de mundo: Unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno (cosmología especulativa).
- Idea de alma: Unidad absoluta e incondicionada del sujeto pensante (psicología especulativa).
- Idea de Dios: Unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento (teología especulativa).
- Imperativo categórico: Forma de la ley moral, sin contenido empírico, que guía el deber.
- Libertad: El orden moral exige libertad; el deber supone el poder sobre nuestros actos.
- Inmortalidad: Exigencia necesaria para alcanzar la perfección moral que en esta vida es inalcanzable.
- Dios: Garantía del «Supremo Bien», donde la moralidad y la felicidad se encuentran.