John Locke: Fundamentos del Liberalismo Político y la Sociedad Civil

La Filosofía Política de John Locke: Del Estado de Naturaleza a la Sociedad Civil

En su obra, John Locke nos explica el origen de la sociedad civil, afirmando que esta se forma cuando un grupo de hombres se une y abandona el estado de naturaleza. Esto nos indica que Locke es un contractualista, ya que considera que la sociedad no es una institución natural, sino que surge cuando las personas realizan un contrato social mediante el cual abandonan el estado de naturaleza y constituyen una sociedad civil. Otros filósofos contractualistas de la filosofía moderna son Hobbes y Rousseau, con los que Locke mantiene, sin embargo, importantes diferencias.

El Estado de Naturaleza según Locke

En el estado de naturaleza, las personas vivían sin ninguna organización social ni política, es decir, no había ninguna autoridad ni forma de gobierno establecida. Este estado de naturaleza no es una situación de miedo y guerra, como pensaba Hobbes, sino que las personas viven en paz y se guían por una única ley moral natural. Esta ley, que no está escrita pero es fácilmente conocida por la razón (en cuanto que todos son seres racionales), indica que todos tienen tres derechos naturales:

  • El derecho a la vida.
  • El derecho a la libertad.
  • El derecho a la propiedad.

A estos tres derechos hay que añadir un poder natural: el poder de juzgar y castigar a quienes atenten contra sus derechos.

La Propiedad como Derecho Natural y el Liberalismo Económico

De los derechos naturales, la vida y la libertad son importantes, pero Locke hace una especial mención a la propiedad. Para Locke, la propiedad es un derecho natural porque está basada en el trabajo. Dios ha dispuesto la naturaleza para que sea explotada por nosotros. La transformación de la naturaleza se lleva a cabo mediante el trabajo, por lo que el trabajo transforma lo común en privado. Además, si una persona tiene derecho a la vida, también tiene el derecho a poseer los bienes necesarios para conservarla; esto es, todo lo que obtiene gracias a su trabajo personal le pertenece.

Con esta teoría que afirma que la propiedad privada es uno de los derechos naturales del ser humano, Locke está sentando las bases del liberalismo económico, que será desarrollado poco después por Adam Smith (1723-1790), y que constituye el ideario básico del capitalismo.

Problemas del Estado de Naturaleza y la Necesidad del Contrato Social

El problema del estado de naturaleza es que no existe un juez imparcial que vele por el cumplimiento de la ley natural en el caso de que alguien atente contra los derechos de otro. La carencia de una autoridad común puede conducir a la guerra, ya que, puesto que cada uno es su propio juez, interpreta la ley natural a su manera y, por lo tanto, juzga y castiga bajo su propio criterio. Esto puede llevar a que uno se exceda y aplique un castigo desproporcionado, o que otro, por ejemplo, no tenga la valentía suficiente y aplique un castigo demasiado leve.

Para solucionar esta carencia de un juez común que asegure el cumplimiento de la ley y la proporción de los castigos, las personas decidieron establecer un contrato social. Este contrato, que se produce con el consentimiento libre y voluntario de todos, establece que cada uno renuncia a su poder de juzgar y castigar, y lo cede a una autoridad común para que elabore leyes beneficiosas para todos y queden así defendidos sus derechos naturales.

Como se puede apreciar, Locke deja muy claro que solo se puede formar una sociedad civil si se da el consentimiento de los ciudadanos y que, mediante el contrato social, no se renuncia a los derechos de vida, libertad y propiedad, sino solo al poder de juzgar. En este aspecto, Locke se aleja del contractualismo de Hobbes, quien sostenía que, mediante el contrato social, las personas renuncian a su libertad y sus derechos y aceptan someterse al Leviatán, un monarca absoluto que, poseedor de todos los poderes, somete con el temor a unos seres humanos egoístas y violentos.

La Sociedad Civil y el Estado en Locke

Una vez establecida la sociedad civil, su función es elaborar leyes que busquen el bien común. Locke insiste en que la sociedad civil solo se forma a partir del consentimiento de los individuos y la elección de una autoridad común elegida por la mayoría. En el caso de que un grupo de personas se encuentren asociadas entre sí, pero no hayan establecido una autoridad común que realice las funciones mencionadas anteriormente, estas personas no habrán pasado a formar parte de una sociedad civil, sino que seguirán en estado de naturaleza.

Características del Estado Propuesto por Locke

El Estado que Locke propone se caracteriza por tener:

  • Separación de poderes.
  • Tolerancia religiosa.
  • Derecho de los ciudadanos a la rebelión.

La Separación de Poderes

La sociedad civil no debe ser una monarquía absoluta, sino que debe haber separación de poderes. Locke distingue tres poderes:

  • Poder Legislativo: Reside en el Parlamento y es el órgano supremo de la sociedad civil, ya que representa a todos los ciudadanos. Se encarga de elaborar las leyes, aprobadas por mayoría, que deben tener por finalidad el bien común, no pueden ir en contra de la ley natural y han de ser iguales para todos. Con esto, el monarca queda sometido, como cualquier otro ciudadano, al poder del Parlamento.
  • Poder Ejecutivo: Reside en el Gobierno y se encarga de ejecutar las leyes emanadas del Parlamento.
  • Poder Federativo: En la actualidad no existe como poder separado, sino que forma parte del poder ejecutivo. Se encarga de las relaciones con el exterior, teniendo como funciones la seguridad del Estado a nivel internacional, declarar la guerra y firmar la paz, así como establecer alianzas y tratados con otros estados.

La separación de poderes establecida por Locke es diferente a la que existe en la actualidad. Será Montesquieu quien, influido por Locke, establezca la división de poderes en legislativo, ejecutivo y judicial, característica de los estados democráticos actuales. En la versión de Montesquieu, el poder federativo se incluye en el ejecutivo. En cuanto al poder judicial, Locke no lo separa como un poder distinto, sino que lo incluye en el ejecutivo.

El Derecho a la Rebelión

La sociedad civil que propone Locke es un Estado democrático en el que las decisiones son tomadas por mayoría. Por eso, en el caso de que el Poder Legislativo no respete lo establecido en el contrato social y elabore leyes que no respeten los derechos naturales, los ciudadanos tienen el derecho a la rebelión, a expulsar del poder a los gobernantes y a establecer nuevas leyes que les permitan recuperar sus derechos naturales.

La Tolerancia Religiosa (con matices)

El Estado debe ser laico y no inmiscuirse en cuestiones religiosas, que pertenecen a la vida privada de los ciudadanos. Del mismo modo, las religiones no deben interferir en el Estado, por lo que no debe haber ninguna confesión oficial, sino tolerancia religiosa. Ahora bien, la tolerancia que propone Locke no es la misma que la de los estados democráticos actuales. Locke era intolerante con los ateos, considerando el ateísmo una doctrina antisocial y anárquica perjudicial para la sociedad, que el Estado estaba obligado a combatir.