Filosofía Cartesiana: El Problema del Conocimiento en el Siglo XVII
La Revolución Científica del siglo XVII llevó a la filosofía a poner en el centro de sus preocupaciones el problema del conocimiento. Las preguntas fundamentales eran: ¿Cuál es el origen y el fundamento del conocimiento verdadero? ¿Cuál es el método adecuado para alcanzar la verdad en las ciencias?
Las dos grandes escuelas de este siglo, el Racionalismo y el Empirismo, se enfrentaron a esta misma problemática, diferenciándose en la manera de enfocarla y resolverla. Ambas se inspiraron en la nueva ciencia y en su método matemático y experimental, pero centraron su enfoque en el origen del conocimiento de manera distinta.
Racionalismo y la Primacía de la Razón
El racionalismo, cuyo máximo representante es Descartes, se caracteriza por dar la primacía a la razón para alcanzar la verdad. Su principio básico es que nuestros conocimientos verdaderos de la realidad tienen su origen y fundamento en la razón.
- Los racionalistas identifican el conocimiento racional con el conocimiento científico, especialmente con las matemáticas.
- Viendo el éxito de la aplicación de las matemáticas a la física, las toman como modelo del saber.
- Están convencidos de que la estructura de la realidad es de índole matemática, una idea defendida por los pitagóricos e influenciada por Platón.
- Creen que solo por medio de las matemáticas se puede obtener conocimiento seguro sobre la realidad.
El Modelo Deductivo y las Ideas Innatas
El problema que se les presenta es cómo aplicar el método matemático a la filosofía. Los racionalistas establecen como ideal del conocimiento el sistema deductivo:
Un razonamiento que alcanza una conclusión necesaria a partir de unas proposiciones primeras y generales; si las proposiciones son verdaderas, la conclusión también lo será. La pretensión de los racionalistas es partir de unos principios universales, absolutos y evidentes, y deducir el resto de verdades.
El problema que afrontan es establecer el origen de estas ideas y principios. Los racionalistas defienden que las ideas y primeros principios evidentes a partir de los cuales se construye deductivamente todo el saber no se obtienen por inducción. Aunque los sentidos proporcionan información sobre el universo, a veces es falsa, por lo que nunca podremos estar seguros de su veracidad. Las ideas claras que constituyen el arranque de la deducción son ideas innatas. Con el innatismo, el racionalismo no afirma que el hombre nazca consciente de esas ideas, sino que son ideas connaturales a la razón porque se forman en ella.
El Empirismo y la Experiencia Sensible
Los empiristas defienden que nuestro conocimiento procede de los sentidos: el origen y fundamento de nuestro conocimiento se encuentra en la experiencia sensible.
Este punto establece un límite claro a las posibilidades del conocimiento. Este no puede ir más allá de la experiencia sensible, y solo podremos tener certeza de los conocimientos que caen dentro de ella. Cualquier conocimiento que no pueda ser reducido a los sentidos será rechazado como producto de una especulación en el vacío o de la imaginación.
Método Inductivo y Rechazo del Innatismo
Es evidente que el punto de partida de los empiristas significa un rechazo radical de la existencia de ideas innatas, ya sean de tipo platónico o las que propugna el racionalismo cartesiano.
El método de conocimiento será la inducción, contraria a la deducción. Mientras la deducción parte de principios universales, la inducción parte de experiencias particulares para extraer conclusiones universales. Los racionalistas toman el modelo deductivo de la matemática pura, y los empiristas toman el modelo experimental de la física.
Objetivo y Punto de Partida de la Filosofía Cartesiana
El escepticismo afirma la imposibilidad de alcanzar el conocimiento verdadero porque la razón, al ser débil, imposibilita para ello su propia naturaleza. Con el escepticismo, al no ser posible la certeza en ninguno de los aspectos de la vida, se propone tener paz interior mediante la epojé (suspensión del juicio), retirándose de las disputas y abandonando los objetos imposibles.
Descartes, influido por Michel de Montaigne, se enfrenta al escepticismo en el terreno del conocimiento partiendo de principios radicalmente contrarios: la verdad y la certeza absolutas son alcanzables porque la razón humana es poderosa para obtenerlas. Alcanzar esa verdad absoluta se convertirá en el objeto de su labor filosófica.
El Proyecto de Renovación Filosófica
Su proyecto es construir un sistema de conocimiento en el que no se acepte como verdadero sino aquello que sea evidente por sí mismo e indudable. Descartes afirma que para alcanzar su objetivo es necesario proceder a una renovación de la filosofía, ya que se encuentra en un estado de duda.
Para lograrlo:
- Primero, se deben establecer sólidamente los principios de la verdad.
- Rechaza la autoridad de Aristóteles y de la Escolástica, que constituyeron el pensamiento dominante durante la Edad Media y representaron el pensamiento ortodoxo de la Iglesia.
Descartes está seguro de que para alcanzar su objetivo solo debe aceptar el conocimiento que sea verdadero más allá de cualquier duda posible y rechazar como falso todo conocimiento probable. Descartes parte de cero y confía en la razón como único criterio.
Para llevar a cabo este proyecto es fundamental encontrar y aplicar el método correcto, tal como se indica en el título: dirigir bien la razón y alcanzar la verdad en las ciencias. El estado de confusión en el que se encuentra la filosofía y el resurgir del escepticismo no son producto de la incapacidad de la razón, sino de la utilización inadecuada que se hace de ella.