La acción moral: definición
La acción moral es aquella que puede ser calificada como buena o mala.
Teorías éticas
La ética es la disciplina filosófica que explica qué es la conducta moral y cuáles son las características que la distinguen de otras acciones que no se consideran propiamente morales.
Ética teleológica
La ética teleológica (teleologismo ético) significa interpretar las acciones en función de un fin. Una acción es buena o mala según las consecuencias que tenga: si nos aproxima al fin deseado es buena; si nos aleja de él, se considera mala. Su principal representante es Aristóteles.
Ética deontológica
Según esta concepción, para juzgar si una acción es buena o mala no hay que atender a las consecuencias, sino al principio guiador de dicha acción. Para los defensores de esta teoría, actuar bien equivale a actuar movido por el deber, dictado por unos principios. Su principal representante es Kant.
Intelectualismo moral
El intelectualismo moral parte de la premisa de que quien actúa de un modo virtuoso y de forma correcta es porque conoce lo que es el bien. De este modo, la virtud y la sabiduría van siempre unidas: el que más sabe es el que mejor actúa. La inteligencia y el saber son los caminos que nos conducen a la virtud moral.
Sócrates sostenía que los valores morales son objetivos y universales, y por tanto independientes de la conciencia humana. Sócrates defendía la existencia de unos valores éticos universales, pero no pretendía enseñarlos ni exponerlos mediante discursos; más bien ayudaba, con sus preguntas, a que el interlocutor llegara a descubrirlos en su interior.
Eudemonismo aristotélico
Según Aristóteles, todas las actividades humanas buscan alcanzar un bien superior. El fin último al que tienden todas nuestras acciones y el mayor bien al que puede aspirar el ser humano es la consecución de la felicidad.
Felicidad
Si la felicidad es el fin último al que aspira el individuo, esto significa que no puede ser un medio sino que tiene que ser un bien supremo. Aristóteles examina las opiniones de su época y censura identificar la felicidad con la riqueza, el placer, el dinero, el honor o la gloria:
- Riqueza: si para alguien la felicidad y el mayor bien es la riqueza, la vida buena sería la relacionada con los negocios. Sin embargo, Aristóteles razona que el dinero es un medio para conseguir otras cosas, no es un fin en sí mismo; por tanto, no puede ser el mayor bien al que aspira el ser humano.
- Placer: si se identifica la felicidad con el placer, la buena vida sería la vida voluptuosa. Aristóteles razona que esta identificación es errónea porque hay placeres que no son buenos, y hay bienes que no son placenteros.
- Honor, fama y gloria: la fama depende más de quien la otorga que de quien la recibe, y la felicidad no puede depender de elementos externos a uno mismo.
Para Aristóteles, ninguna de estas soluciones es satisfactoria. Añade dos características propias de toda vida feliz:
- La felicidad no puede ser algo pasajero o breve, sino que tiene que abarcar la vida entera.
- Si bien es un error confundir la felicidad con el placer, los bienes materiales o el honor, tampoco se puede ser feliz sin ciertos bienes y actividades adecuadas.
La virtud o excelencia
El ser humano realiza numerosas acciones y cada una de ellas puede llegar a convertirse en virtuosa y alcanzar la excelencia. Aristóteles distingue en el ser humano dos partes:
- Parte apetitiva: de ella surgen los deseos y las voliciones; conforman el modo de ser y el carácter de las personas. El carácter puede estar motivado por deseos impulsivos que conduzcan a comportamientos extremos; todos los animales tienen deseos.
- Parte racional: los pensamientos y las deliberaciones son las actividades que desarrolla la parte racional. La deliberación consiste en sopesar racionalmente los distintos medios para alcanzar un fin. Únicamente se puede deliberar sobre los medios para alcanzar un fin, nunca sobre los fines, ya que estos vienen dados y están determinados por los deseos de cada uno.
La vida virtuosa consiste en controlar y someter, al dictado de la razón, las pasiones y los deseos que conforman el carácter.
Término medio y prudencia
La buena decisión se caracteriza por encontrar el término medio entre dos extremos. El hábito de decidir bien es la vida virtuosa. El término medio no puede confundirse con una media aritmética; se refiere al punto óptimo de rendimiento y beneficio de nuestra conducta para nosotros y los demás.
El término medio es siempre relativo, ya que depende de cada persona y de sus circunstancias, y solo la experiencia permite enseñarnos exactamente cuál es nuestro término medio particular. La virtud de la razón se conoce como prudencia: es nuestra inteligencia práctica, la que nos permite ser precavidos antes de actuar y valorar las distintas alternativas de acción. Es una virtud que no se tiene de forma natural, sino que se aprende.
Sabiduría
Para Aristóteles, la prudencia y la búsqueda del término medio son fundamentales para conformar el carácter. Sin embargo, la vida feliz tiene que ser el desempeño de una actividad, y para él esta actividad es la vida contemplativa. La virtud de la razón contemplativa es el hábito de captar la verdad acerca de los aspectos universales y necesarios de la realidad. Este hábito se conoce como sabiduría.
La buena voluntad y Kant
Para Kant, la buena voluntad es lo único realmente bueno sin restricción; otras características del ser humano, como el talento o los bienes materiales, son moralmente ambivalentes. Este concepto de buena voluntad ha sido a menudo criticado, ya que se considera que a partir de él Kant elabora una moral de intenciones.
El deber
El deber es la necesidad de obrar de una determinada manera respecto a una norma de conducta.
- Actuar por deber es lo contrario de actuar por intereses, motivos o inclinaciones. Obrar moralmente o por deber supone actuar de forma desinteresada, actuar únicamente porque uno cree que es su deber.
- Actuar por deber no es lo mismo que actuar conforme al deber. Actuar por deber significa que el deber es la única motivación de la acción, sin pensar en las consecuencias. En las acciones conforme al deber puede existir un interés o una motivación externa a uno mismo.
Imperativo categórico
Actuar por deber es también actuar por respeto a una ley moral. Kant estaba convencido de que muchas normas de conducta se pueden simplificar en una única ley a la que denominó imperativo categórico. Distinguió dos tipos de imperativos:
- Imperativo hipotético: representa la necesidad práctica de una acción como medio para conseguir otra cosa. Son los imperativos que se aplican en acciones que se hacen por interés y, según Kant, no son morales.
- Imperativo categórico: es un mandato universal y necesario que prescribe acciones como buenas en sí mismas, con independencia de las consecuencias. Se trata de un imperativo moral porque nos indica si nuestras acciones son o no deber. El imperativo categórico es el concepto central de la ética kantiana.