Filosofía de Nietzsche: Moral, Conocimiento y el Superhombre

Nietzsche: La Moral

Nietzsche (1844-1900) realiza una crítica demoledora, «a martillazos», de la metafísica anterior al plantear una profunda crítica vitalista a las bases tradicionales del pensamiento occidental.

Nietzsche desarrolló el método genealógico, un procedimiento que pretendía desvelar los orígenes del fundamento de la moral occidental y criticarlos.

  • Moral de señores: Visión vitalista que potencia la vida; implica vivir y aceptar todo lo agradable y lo penoso, sin huir del sufrimiento, queriendo vivirlo con todas sus consecuencias.
  • Moral de esclavos: Visión escapista que desprecia la vida, propia de quienes no se sienten capaces de vivir con plenitud.

Nietzsche critica la moral occidental, dominada por la moral de esclavos, que prevalece al seguir las normas, el anti-egoísmo, el dominio de las pasiones y el igualitarismo. Esta impone una moral niveladora que condena el destacar y ser excepcional, aceptando la mediocridad en un mundo donde no somos todos iguales.

Existe un resentimiento de los esclavos, quienes, al no sentirse capaces de vivir con plenitud, idean un ataque que demoniza la moral de señores y angeliza la moral de esclavos.

El proceso de dominio de la moral de esclavos en la sociedad occidental comienza con Sócrates y Platón y su rechazo a la realidad corpórea y creencia en una realidad trascendente. Triunfa con el establecimiento del cristianismo, en el que se imponen unos valores decadentes que Nietzsche rechaza por su contrariedad al vitalismo.

La superación de esta moral conlleva una transvaloración de valores que dé «importancia a lo importante», aceptando que lo bueno o malo no es objetivo, sino etiquetas puestas por el ser humano, ya que la naturaleza es ajena a los valores morales; lo que sí existe es lo beneficioso o perjudicial para la vida. Esto último queda como criterio para juzgar el camino y ordenar la jerarquía de valores para que potencien plenamente la vida.

Nietzsche: El Conocimiento

Nietzsche (1844-1900) realiza una crítica demoledora de la metafísica anterior al plantear una profunda crítica vitalista a las bases tradicionales del pensamiento occidental.

Se servirá de las metáforas de lo apolíneo y lo dionisiaco para fundamentar esta crítica:

  • Dionisos: Dios del vino y la embriaguez, de la música y la poesía; representa la vida, el caos, el instinto y la voluntad irracional.
  • Apolo: Dios del sol y de la armonía; representa la razón.

En su obra El nacimiento de la tragedia, el elemento dionisiaco estaba representado por el coro, que descubría la aceptación del sufrimiento como necesaria para que fluya la vida. Así, encontraría que es en el arte donde se revela la realidad.

La pretensión de imponer un orden racional al mundo hizo triunfar al individuo teórico y apolíneo, representado en la cultura occidental por Sócrates, Platón y el cristianismo. En esta metafísica, se consideran las esencias como la realidad y una verdad superior que no se deja enredar en las apariencias.

Nietzsche ve esta concepción como un miedo a aceptar el mundo y su dificultad de encasillamiento, siendo esta «Voluntad de Verdad» un desprecio a la vida. Ante esto, inventa una «Voluntad de Poder» en una realidad que conlleva un devenir constante. Esta actúa como un motor interno que atiende a la tendencia humana al desarrollo, generando realidades que observamos desde perspectivas únicas: «No hay hechos, sólo interpretaciones».

Desde esta «Voluntad de Poder», se descifra la producción de metáforas que crean conceptos que nos alejan de la realidad. La palabra es la metáfora de la metáfora (la percepción). Cuanto más abstracta es una idea, más alejada de la realidad está. Se concluye que no hay un mundo de «esencias», sino metáforas que representan la perspectiva de cada uno. Nietzsche critica a las ciencias positivas que cuantifican la realidad, olvidando su lado cualitativo. El resultado es aceptar que el error es necesario para vivir.

Nietzsche: El Ser Humano

Heredero de Schopenhauer, Nietzsche tiene una visión pesimista del ser humano: un ser débil y egoísta en un mundo en constante devenir, capaz de, tras una serie de transformaciones, superarse y convertirse en un superhombre (Übermensch) regido por la Voluntad de Poder.

El hombre de rebaño, basado en la moral de esclavos, desprecia la vida y los instintos dionisiacos, huyendo hacia la trascendentalidad de un Dios estático. La superación de este estado consiste en «matar a Dios» o suprimir el fundamento religioso.

Esto conlleva pasar al nihilismo, donde los valores establecidos se desvalorizan:

  • Nihilismo negativo: Provoca pasividad al comprender el sinsentido de la existencia.
  • Nihilismo positivo: Ve una oportunidad para crear nuevos valores (audacia, belleza, amoralidad).

El encargado de dar este paso será el Übermensch, producto de la evolución del hombre de rebaño al hombre fuerte. Los estadios de esta evolución son:

  1. El camello: Asume la racionalidad y la Voluntad de Verdad.
  2. El león: El nihilista rebelde, aún incapaz de crear nuevos valores.
  3. El niño: Hace de la vida un juego, admite el Eterno Retorno y es capaz de crear una vida tan intensa que desea repetirla infinitamente.

El resultado es el Übermensch, creador de nuevos valores en un mundo sin trascendencia, haciendo de su vida una obra de arte.