1. El Nacimiento de la Modernidad y la Revolución Científica
El nacimiento de la modernidad europea se inicia con el Renacimiento, un movimiento cultural que recupera la Antigüedad clásica y sitúa al ser humano en el centro (antropocentrismo), sustituyendo el teocentrismo medieval. Impulsado por la superación de crisis como la Peste Negra y el declive feudal, favoreció el ascenso de la burguesía y la consolidación del individuo. La imprenta de Gutenberg permitió una amplia difusión del saber.
El Humanismo exaltó la dignidad humana con autores como Pico della Mirandola y Erasmo de Rotterdam, mientras que Nicolás Maquiavelo renovó la teoría política. Por su parte, la Reforma protestante, iniciada por Martín Lutero en 1517, defendió la salvación por la fe y debilitó la autoridad eclesiástica, contribuyendo significativamente a la secularización.
La Revolución Científica sustituyó el geocentrismo por el heliocentrismo con Nicolás Copérnico y Galileo Galilei, consolidando el método basado en la observación y la experimentación. Finalmente, Auguste Comte formuló el positivismo, que afirmó la ciencia como el único conocimiento válido.
2. Racionalismo y Empirismo: Los Pilares de la Epistemología
Entre los siglos XVII y XVIII, el racionalismo y el empirismo se consolidaron como las principales corrientes de la epistemología moderna. Ambas abandonan la fe como criterio y defienden la razón, centrándose en explicar el origen y la validez del conocimiento.
El Racionalismo
El racionalismo se inspira en Platón y está representado por René Descartes. Sostiene que la razón es la fuente fundamental del saber. Para alcanzar una verdad absolutamente segura, Descartes propone la duda metódica, que conduce al principio indudable del “Cogito, ergo sum” (Pienso, luego existo). Defiende la existencia de ideas innatas y un conocimiento a priori, independiente de la experiencia. Su método es matemático y deductivo, y concibe la realidad dividida en:
- Res cogitans (alma)
- Res extensa (cuerpo)
- Res infinita (Dios)
Esto establece un dualismo radical.
El Empirismo
El empirismo se inspira en Aristóteles y fue desarrollado por David Hume y John Locke. Afirma que todo conocimiento proviene de la experiencia sensible. La mente es una tabula rasa y no existen las ideas innatas. El conocimiento es a posteriori, limitado por la experiencia y basado en la probabilidad, ya que niega la existencia de una causalidad necesaria absoluta.
3. El Debate Metafísico Moderno
El debate metafísico surge como respuesta al dualismo de René Descartes, quien distingue tres sustancias: Dios (res infinita), el alma (res cogitans) y el cuerpo (res extensa). El alma es pensamiento libre e indivisible; el cuerpo es materia extensa y determinada por leyes mecánicas. El problema central es explicar su interacción, que Descartes sitúa en la glándula pineal, una solución considerada insuficiente por sus sucesores.
- Nicolas Malebranche: Propone el ocasionalismo, donde no existe causalidad directa entre alma y cuerpo, sino que Dios (quien todo lo hace) actúa como única causa verdadera.
- Baruch Spinoza: Defiende un monismo panteísta, afirmando que solo hay una sustancia, “Dios o la Naturaleza”, con los atributos de pensamiento y extensión.
- Gottfried Wilhelm Leibniz: Sostiene un monismo espiritualista basado en mónadas coordinadas por una armonía preestablecida divina.
4. Origen y Fundamento de la Sociedad y el Poder
La cuestión del poder evoluciona desde una concepción teológica medieval hacia una visión moderna y secular. En la política medieval, el poder tenía fundamento divino y la ley era expresión de la voluntad de Dios.
Precursores de la Modernidad
- Guillermo de Ockham y Marsilio de Padua: La crisis de la Escolástica en el siglo XIV favoreció la separación entre fe y razón. Marsilio de Padua avanzó hacia una concepción laica del poder político y la autonomía del Estado.
- Nicolás Maquiavelo: Rompe con la política teocrática defendiendo el realismo político. Su visión antropológica es pesimista: el ser humano es egoísta, por lo que el príncipe debe apoyarse más en el miedo que en el amor.
Teorías Contractualistas
- Thomas Hobbes: Formula el contractualismo desde una visión pesimista. En el estado de naturaleza hay una guerra de todos contra todos. Para garantizar la seguridad, los individuos ceden sus derechos a un soberano absoluto (Leviatán).
- John Locke: Ofrece una visión más optimista. El Estado surge para proteger derechos naturales (vida, libertad y propiedad). Defiende la monarquía parlamentaria y la división de poderes.
- Jean-Jacques Rousseau: Sostiene que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe. El contrato social debe expresar la voluntad general, fundamento de la democracia directa.
5. Utilitarismo, Liberalismo y Capitalismo
El utilitarismo y el liberalismo político constituyen las bases ideológicas del capitalismo moderno. El capitalismo se caracteriza por la producción privada, el intercambio en mercados y la búsqueda del crecimiento continuo mediante una alianza entre el Estado y el poder económico.
El liberalismo político, desarrollado en Gran Bretaña, afirma la primacía del individuo y la propiedad privada. Considera que la sociabilidad es resultado de intereses individuales. Por otro lado, el utilitarismo de Jeremy Bentham y John Stuart Mill propone que la moralidad debe maximizar la felicidad del mayor número de personas.
Adam Smith defendió que la búsqueda del interés individual favorece el bien común mediante la “mano invisible” del mercado. No obstante, autores como Joxe Azurmendi, Peter Kropotkin y Edward O. Wilson critican esta visión, subrayando que la cooperación ha sido tan clave como la competencia en el desarrollo social humano.