1. La Filosofía de la Naturaleza
La naturaleza es y ha sido objeto de reflexión para la filosofía desde sus inicios en el siglo VI a.C. Aristóteles llamaba «physikoi» (físicos) a los primeros filósofos, porque pretendían explicar el orden y la regularidad de la naturaleza. La física es una ciencia experimental, sometida al rigor de la matemática, que describe los fenómenos físicos. La filosofía de la naturaleza es filosofía: una búsqueda de sentido.
- Physis: Es la transliteración del término griego que significa naturaleza.
- Cosmología: Es la parte de la astronomía que trata de las leyes generales, del origen y de la evolución del universo.
2. El Paradigma Organicista
Durante la Edad Media estuvo vigente el paradigma biológico de Aristóteles, adaptado al pensamiento cristiano por Tomás de Aquino. Una de las ideas centrales de este paradigma es la de finalidad. En la estructura biológica del animal vemos que cada parte es un órgano que posee una finalidad. Aristóteles extiende la noción de finalidad a la totalidad de la naturaleza; cada ser en particular tiene una finalidad propia que se asienta en su propia estructura, a la que llama «forma».
La consecuencia es que tanto la filosofía como la ciencia se interesan más por los aspectos cualitativos. Consecuentemente, la realidad se convierte en una estructura cerrada, apta más para elucubraciones teóricas que para la investigación experimental.
El paradigma biológico de Aristóteles concibe el universo como:
- a) Un organismo cuyas partes están unas en función de otras.
- b) Cada ser natural aspira a realizar su fin: teleologismo (el fin de cada cosa consiste en la realización de su función propia).
- c) En el estudio de la naturaleza se da más importancia a los aspectos cualitativos que a los cuantitativos.
3. Los Paradigmas del Mundo Moderno
En los siglos XV y XVI se producen grandes cambios en el modo de pensar y vivir respecto a los siglos anteriores: un nuevo interés por el ser humano y por el mundo. El comercio, los descubrimientos y los viajes amplían el horizonte de las preocupaciones e intereses. En las ciudades se afirma una nueva clase de artesanos y comerciantes que necesitan un espacio político más amplio y apoyan, para conseguirlo, el poder absoluto de los reyes, lo que contribuye a la consolidación de las grandes nacionalidades europeas.
La crisis religiosa da lugar a la Reforma protestante de Lutero, que rompe de forma definitiva con la idea medieval de un imperio católico y libera el pensamiento de la tutela de la Iglesia. Como consecuencia de estos cambios, la cultura y la ciencia medievales van perdiendo vigencia. Los humanistas buscan nuevas ideas en la Antigüedad griega y romana, y se renuevan las filosofías de Platón y Aristóteles. Otros cambios incluyen el desarrollo de diques, puertos y puentes. En el campo militar se hacían estudios de resistencia de materiales, de balística, y se creaban nuevas máquinas y artefactos. Todos estos acontecimientos dan origen a nuevos paradigmas: el mágico-animista y el mecanicista.
3.1 El Paradigma Mágico-Animista
El saber productivo se basa en la experiencia; esta se convierte en la fuente principal del conocimiento, y el universo se ve entonces como el gran libro que hay que conocer mediante la experiencia. Habrá experiencias más habituales y otras más extrañas, pero todas son igualmente naturales. La naturaleza se convierte en algo vital y es concebida como un gran animal. Es como un gran ser animado del que proceden tanto los hechos de la experiencia y las ciencias, como los prodigios y fenómenos extraordinarios.
Se extiende así un pensamiento ingenuo que acepta como auténticas extrañas narraciones y descripciones de fenómenos fantásticos, atribuyéndolos a fuerzas ocultas y misteriosas; en definitiva, mágicas. La nueva actitud mental se plasma en la alquimia: el alquimista se proponía descubrir los secretos del mundo natural para acelerar sus procesos y dominar los acontecimientos. Para ello, no se limitaba a manejar los elementos y las fuerzas materiales, sino que intentaba también descubrir y controlar las fuerzas espirituales que constituían la dimensión más profunda del universo. La falta de utilidad que caracterizaba al paradigma aristotélico hizo que el nuevo tuviera una gran aceptación social y poco a poco se convirtiera en una ciencia normal*.
El nuevo paradigma mágico-alquimista se caracteriza por:
- a) El universo como un todo, gobernado por una inteligencia o alma del mundo (animismo).
- b) El hombre como un microcosmos que se encuentra en el seno del universo o macrocosmos.
- c) Entre ambos hay una analogía que se manifiesta en las relaciones de simpatía y antipatía, que solo conoce el sabio.
* En este paradigma, todos los acontecimientos están producidos por unas fuerzas ocultas que magos, astrólogos y alquimistas pretenden descubrir y dominar. De modo que el saber se convierte en magia.
4. El Paradigma Mecanicista
El paradigma mágico-animista impulsó algunos descubrimientos, pero su concepción de las fuerzas ocultas se mostró pronto poco operativa. Los descubrimientos e invenciones de la ingeniería, junto a la aplicación de la matemática a su estudio, sentaron las bases para la creación de un nuevo modelo: el paradigma mecanicista. En este proceso tuvieron un papel destacado figuras como Leonardo da Vinci, Copérnico, Kepler, Galileo Galilei, Descartes y Newton.
Para el paradigma mecanicista:
- a) El universo está constituido por una materia homogénea compuesta de corpúsculos en movimiento, rígidos, impenetrables y extensos.
- b) Esos cuerpos interactúan por contacto (bien por impacto o por empuje) según leyes generales, universales y matemáticamente exactas.
- c) El conocimiento de las leyes de la naturaleza permite predecir el comportamiento futuro del fenómeno.
Las consecuencias de este nuevo paradigma son:
- a) En los cuerpos se deben distinguir dos tipos de cualidades: las primarias y las secundarias.
- b) Para explicar todos los fenómenos de la naturaleza se toma como modelo el funcionamiento de las máquinas.
- c) Determinismo físico: Los fenómenos naturales se producen sometidos a leyes inexorables.
- d) Se niega la existencia de causas finales (teleológicas), de fuerzas ocultas y de acciones a distancia.
- e) Naturalismo: Los fenómenos naturales se producen por causas estrictamente naturales, sin intervención de Dios o por causas sobrenaturales; Dios no interviene en la naturaleza.