Jean-Jacques Rousseau (1711-1778)
En la antropología de Rousseau, distinguimos dos ejes fundamentales: la crítica de la sociedad y el problema de la educación.
Crítica de la Sociedad
Para Rousseau, el ser humano es bueno por naturaleza, pero el progreso de las ciencias, las artes y las letras ha corrompido la naturaleza humana y sus costumbres, considerándolas responsables de la degradación moral de los individuos. Lo que para los enciclopedistas representaba el progreso, para Rousseau era solo retroceso y corrupción. En las sociedades civilizadas, lo artificial ha sustituido a lo natural, y los convencionalismos ahogan la libertad, que constituye su verdadero ser.
El Estado de Naturaleza
En el estado de naturaleza, el hombre natural se caracterizaba por sentimientos como el amor de sí mismo (que impulsaba a conservar la vida) y la piedad (que llevaba a compadecerse de los demás). En este estado, predomina el sentimiento, y todo lo referido a la naturaleza humana es armonioso y bueno. El hombre natural, también llamado el «buen salvaje», es bueno, libre y feliz; busca su autoconservación y colabora con el resto impulsado por la piedad.
El fin del estado de naturaleza se produjo cuando los seres humanos formaron sociedades más complejas. Fue entonces donde se instituyó la propiedad privada, la cual provocó la transformación del amor de sí mismo en amor propio, dando lugar a la aparición de las desigualdades y los males de la sociedad.
- El amor de sí: Es una pasión del hombre en el estado de naturaleza que lo impulsa a conservar la vida; es un sentimiento natural y bueno.
- El amor propio: Es una pasión cultural donde el hombre trata de ser el primero en todo. Es un sentimiento negativo.
El dominio de unos sobre otros hizo aparecer el Estado, que impone la injusticia y la esclavitud. Las ciencias y las artes son el sentimiento moral que le recuerda al hombre la libertad y la bondad naturales que ha perdido y que debe tratar de recuperar.
El Problema de la Educación
La educación es el medio para llevar a cabo reformas sociales. El primer paso para regresar a la naturaleza es la transformación del individuo mediante una educación natural. Para Rousseau, la educación tradicional tiene un sentido negativo, ya que es el instrumento mediante el cual la sociedad domestica al ser humano. Por ello, propone una revolución del sistema educativo que respete la libertad y cuyo objetivo sea liberarlo de falsos prejuicios y de conocimientos inútiles.
Dado que el ser humano es bueno por naturaleza, hay que dejar actuar a la naturaleza misma. Se deben desarrollar los sentidos y los sentimientos antes que la razón. Se trata de un sistema de educación flexible que salvaguarde la inocencia natural del niño, desarrollando su espontaneidad, su conciencia crítica y su empatía.
Además, el objetivo de la educación es fusionar la moral con la política. Se trata de formar ciudadanos antes que consumidores y trabajadores. La educación debe fomentar el amor a la patria y el sentimiento de fraternidad. A Rousseau se le acusa en ocasiones de totalitarismo, puesto que el bien común se alza por encima del hombre particular y a este se le obliga a someterse a la comunidad.
La Ética de Rousseau
La ética de Rousseau afirma que la diferencia entre el ser humano y el animal radica en que el humano es libre; es decir, no es uno con la naturaleza en el sentido de que sus actos vengan determinados únicamente por instintos. El hombre es un ser moral que toma decisiones y es responsable de las mismas.
Para Rousseau, aunque al hombre le mueven intereses egoístas en su relación con los otros, defiende que es la compasión hacia los demás lo que realmente impulsa al hombre a actuar. Sobre ese sentimiento de empatía se fundamenta la moralidad en el estado de naturaleza. El instinto de conservación, que Rousseau llama amor de sí, tiene como consecuencia inmediata ponerse en el lugar del otro.
El hombre primitivo es bueno, no por ser racional (tesis que ya aparecía en el emotivismo moral de Hume). Rousseau reclama la solidaridad y los vínculos comunitarios del pasado; por eso defiende la cohesión social y el patriotismo. El interés humano nunca conduce al conflicto, sino a la cooperación con los demás. Para Rousseau, los intereses contrapuestos han surgido solo en una determinada etapa de la historia y como consecuencia del capitalismo, donde prevalece la desigualdad económica. La ética se transforma en política, siendo la política la que establece lo que es moral.
El estoicismo en la ética de Rousseau trata de permanecer en el lugar que nos ha asignado el destino y de aceptar resignadamente el papel que nos ha otorgado la fortuna.
La Política: El Contrato Social
En el estado de naturaleza no había más desigualdad que la natural, consistente en la diferencia de habilidades y talentos, tanto físicos como intelectuales. El problema de la sociedad, la propiedad privada y las leyes es que perpetúan esas desigualdades y las legitiman.
Rousseau rechaza la doctrina del laissez-faire, porque está convencido de que la libertad de empresa se enriquece siempre a costa de sus semejantes. Condena la propiedad porque explota el trabajo ajeno, fomenta la desigualdad social y la cosificación del humano. No obstante, no propone la igualdad absoluta; de hecho, admite un cierto grado de desigualdad.
Asimismo, se opone al cosmopolitismo del siglo XVIII que, a su juicio, acaba por empobrecer a los pueblos y provoca una pérdida de autenticidad. La constitución de la idea de nación francesa fue uno de los logros de la revolución y se debe, en gran parte, a la teoría política de Rousseau. Respecto a la religión, es partidario de una religión natural o deísmo, al igual que otros ilustrados.
El Nuevo Modelo de Contrato Social
Propone un contrato libre que garantiza el máximo grado posible de libertad civil. Por el contrato social, el hombre se transforma en ciudadano. Este modelo protege la libertad de cada individuo porque se basa en un pacto entre iguales. El contrato social crea la voluntad general, que es colectiva, soberana e inalienable, y tiene como objetivo el bien común.
La voluntad general tiende al ideal (el bien común), mientras que la «voluntad de todos» no siempre lo hace. El gobierno elegido ha de ocuparse de ejecutar las leyes que emanan de la voluntad general y, de no ser así, puede ser sustituido. Para Rousseau, las mejores formas de gobierno dependen del contexto:
- Monarquía parlamentaria: Para Estados grandes.
- Aristocracia: Para Estados medianos.
- Democracia o Estado republicano: La mejor forma para territorios pequeños.
Rousseau piensa que una sociedad bien constituida solo puede basarse en la libre participación de sus miembros. Rechaza la esclavitud, que se basa en el ejercicio de la fuerza y jamás puede legalizarse.
Soberanía y Enajenación
El pacto del contrato social puede ser de enajenación (como propusieron Hobbes o Locke) o un contrato que potencie la fuerza común de todos los individuos a la vez que garantiza su libertad (propuesto por Rousseau). El término enajenación tiene un sentido doble para Rousseau: el pacto que él propone supone la enajenación voluntaria de la libertad de cada uno, de manera que los individuos ceden su libertad a todos los demás miembros del colectivo, formando así el cuerpo social.
La soberanía reside en el pueblo y se expresa a través de la voluntad general, que representa la razón colectiva a la que deben someterse los intereses de los individuos concretos. Si alguien disiente de la voluntad general, disiente contra el bien común, y la ley puede obligarle a obedecer dicha voluntad.