Evolución de la Narrativa en el Siglo XVI: De la Prosa Idealista al Realismo del Lazarillo de Tormes

La Prosa Idealista

La invención de la imprenta influyó decisivamente en el éxito de la narrativa en prosa en el siglo XVI, de marcado carácter idealista, como la mayoría de las manifestaciones artísticas del Renacimiento. Así pues, presenta protagonistas de carácter noble y sentimientos elevados, que corren aventuras maravillosas, cuando no directamente inverosímiles, ambientadas en un tiempo remoto o legendario y en lugares ficticios o idealizados.

La Narrativa Realista: La Novela Picaresca y el Lazarillo de Tormes

Además de la narrativa propia de la idealización renacentista, existen otros tipos de narrativas más acordes con el pensamiento humanista, crítico y reflexivo. Esta novela realista construye personajes que dejan de ser aquellos modelos idealizados para convertirse en individuos tangibles, que muestran los defectos y virtudes humanas y que protagonizan historias como las que podría vivir o conocer cualquier autor de la época.

La Celestina marcó el inicio de esta ficción realista y sirvió como modelo y fuente de inspiración a otros autores que compusieron obras de carácter erótico. La vida del Lazarillo (1554) inicia un género nuevo: la novela picaresca. Se trata de un relato autobiográfico en forma epistolar que presenta una perspectiva única, la del pícaro, un antihéroe que nada tiene que ver con los protagonistas idealizados de los otros géneros novelescos, quien nos narra su vida de forma lineal, a través de una sucesión de episodios que nos permiten conocerlo. El autor no firma la obra, lo que puede deberse a razones estilísticas y también a la fuerte crítica que encerraba el libro hacia la clase eclesiástica.

Realismo Histórico

Los hechos históricos que se mencionan tampoco ayudan a situar la obra en un año concreto, pues se nos dice que el padre de Lázaro muere cuando él tenía ocho años, en la batalla de los Gelves y, realmente, hubo dos: una en 1510 y otra en 1520. Por otro lado, el autor dice que acabó el libro el año en el que el emperador fue a Toledo y celebró Cortes en la ciudad; Carlos I celebró Cortes en Toledo en 1525 y en 1538-39.

La Autobiografía

Uno de los rasgos característicos de la novela picaresca es que está narrada en primera persona. En la novela se puede hablar de dos personajes distintos:

  • Lazarillo niño: que aparece en el tratado y que va aprendiendo la dureza de la vida a través de los golpes que le dan.
  • Lázaro adulto: que narra los acontecimientos en el prólogo y en el tratado VII, resultado de las experiencias vividas por el Lazarillo.

Otro rasgo formal que se deriva de la autobiografía es su carácter epistolar, pues la obra está escrita en forma de carta.

Estructura y Tema

Estructura: La novela consta de un prólogo y siete tratados, de diferente importancia y extensión. El prólogo es ambiguo y no aclara la intención real del autor; en él defiende a quienes, como él, han logrado progresar en la vida por sus propios méritos, frente a aquellos que han heredado sus bienes.

Tema: Su tema central es la narración del proceso vital de Lázaro, un muchacho que alcanza cierta prosperidad después de una vida llena de adversidades al servicio de diferentes amos, lo que le lleva a desarrollar su ingenio para poder sobrevivir. Sin embargo, esta relativa vida acomodada la obtiene de su degradación moral.

Temas Secundarios

  • La Religión: aparece como tema en el libro para ser criticado, pues cinco de los nueve amos de Lázaro son religiosos, pero no viven ni comparten los valores cristianos, sino que prevalece la avaricia, la lujuria o el engaño.
  • La Honra: La obra se inicia con la explicación de un caso de honra, que es el que justifica toda la narración.

Personajes

Los distintos personajes que desfilan a lo largo de la novela representan una clase social, aunque actúan con un marcado individualismo movidos, en general, por intereses materiales:

  • Lazarillo: como todo un pícaro, pertenece a un linaje marcado por la delincuencia y el deshonor del que no se puede escapar a pesar de sus continuos intentos. Para poder sobrevivir, se dedica a la mendicidad e incluso al hurto, lo que desemboca en un Lázaro adulto, materialista y superficial pero práctico.
  • El Ciego: Es independiente e ingenioso y saca a Lázaro de su inocencia a base de golpes. Aunque su actitud con respecto al muchacho es criticable por llegar a ser violenta, es quien realmente prepara a Lázaro para la vida en un contexto hostil con los más desfavorecidos.
  • Los Personajes Religiosos: Cinco de los nueve amos de Lázaro pertenecen al mundo de la Iglesia. Son los más criticados por presentar diversas actitudes impropias de su condición eclesiástica: avaricia, egoísmo, falta de castidad o materialismo.
  • El Escudero: Representa la nobleza venida a menos que debe mantener las apariencias para conservar su honra, hasta el punto de que prefiere pasar hambre antes que trabajar. Sin embargo, es de buena condición y se muestra amable con Lázaro, por eso el muchacho le tiene cariño.

Espacio y Tiempo

La obra transcurre a lo largo de diversos lugares, abiertos o cerrados, naturales o urbanos, pero todos ellos son reales, para dar verosimilitud al relato. El tratamiento del tiempo es también muy interesante, pues, aunque el desarrollo de la obra es lineal, se puede hablar de una estructura temporal en dos planos:

  • El del Lázaro adulto-narrador: se sitúa en el presente del prólogo y vuelve a aparecer en el último tratado.
  • El del Lazarillo-personaje: que aparece en el pasado de los hechos narrados y se va desarrollando lineal y progresivamente hasta llegar a convertirse en Lázaro adulto.