1. España: Un Estado plurilingüe
En España conviven varias lenguas; por lo tanto, se trata de un Estado plurilingüe. La lengua oficial de todo el Estado español es el castellano o español. Junto a él, son cooficiales:
- El catalán en Cataluña.
- El valenciano (dentro del ámbito lingüístico catalán) en la Comunidad Valenciana.
- El gallego en Galicia.
- El vasco o euskera en el País Vasco y en algunas zonas de Navarra.
Además, también se emplean:
- Los dialectos históricos del latín, que no alcanzaron categoría de lengua: el aragonés y el bable o asturiano.
- El aranés, lengua occitana que el Estatuto de Autonomía de Cataluña declaró cooficial en toda la comunidad.
España comparte su condición plurilingüe con otros países como Canadá, Bélgica, Suiza o Paraguay. Frente a la consideración de la convivencia entre las lenguas como un factor que debilita la cohesión social o impide la movilidad profesional, la diversidad lingüística debe considerarse como un patrimonio cultural. Así, la UNESCO declaró el 21 de febrero Día Internacional de la Lengua Materna para promover el plurilingüismo. La ONU ha exhortado a sus miembros a promover la preservación y protección de todos los idiomas que emplean los pueblos del mundo.
Además de un bien cultural, el uso de la lengua propia constituye un derecho individual. En España, las comunidades bilingües han desarrollado políticas de normalización lingüística para promover el uso de la lengua en la escuela, la administración y los medios de comunicación.
2. Origen de las lenguas
Las lenguas de España, excepto el vasco, proceden del latín; por tanto, se tratan de lenguas románicas o romances. Sin embargo, el vasco o euskera se deriva de una lengua prerromana no perteneciente a las lenguas indoeuropeas. Su origen es incierto, ya que presenta semejanzas con lenguas bereberes del norte de África y también con lenguas caucásicas.
La diversidad lingüística de España es el resultado de un proceso histórico en el que podemos distinguir las siguientes fases:
Pueblos prerromanos
Antes de la llegada de los romanos, la Península Ibérica estaba habitada por diversos pueblos, cada uno con su propia lengua.
Romanización
En el año 218 a.C., los romanos desembarcaron en Girona. Entonces se inició el proceso de romanización, en el cual los hispanos adoptaron las costumbres, la organización jurídica y administrativa, y la lengua de los colonizadores. Sin embargo, el latín hablado en España no era homogéneo. El sustrato lingüístico de cada territorio dio lugar a una primera diferenciación dialectal. Se denomina sustrato al fenómeno de interferencia entre lenguas que se produce cuando un pueblo subyugado pasa a hablar la lengua de los conquistadores.
Fragmentación del latín
En el siglo V, las invasiones de los pueblos germánicos del centro y norte de Europa colapsaron el Imperio Romano. Los factores que contribuyeron a las diferencias entre las variedades de latín hispánico fueron la desaparición de las estructuras homogeneizadoras del Imperio, la decadencia cultural, la desaparición de la administración romana y el aislamiento de las regiones, lo que aceleró la fractura lingüística permitiendo que cada territorio desarrollara tendencias fónicas y gramaticales diferentes.
A esto se suma el superestrato, que en el caso de la Península Ibérica estuvo conformado por huellas de la lengua germánica. Se entiende por superestrato la influencia de la lengua de un pueblo invasor en la lengua de un pueblo invadido. En torno al siglo X, culminó la diferenciación de los primitivos romances hispánicos.
3. Bilingüismo y diglosia
Una persona es bilingüe cuando es capaz de expresarse indistintamente en dos lenguas. Los hablantes bilingües tienen una competencia semejante en ambas. Sin embargo, el bilingüismo perfecto (que implica el dominio de cuatro destrezas: entender, hablar, leer y escribir en dos lenguas distintas) es más infrecuente. La circunstancia y el momento en el que se adquieren dan lugar a distintos tipos de bilingüismo:
- Activo: el hablante comprende y produce mensajes en ambas lenguas.
- Pasivo: el hablante comprende las dos lenguas, pero solo produce mensajes en una.
Bilingüismo social
Una comunidad es bilingüe cuando en ella se hablan dos lenguas de manera que todos los hablantes (o una parte de ellos) son bilingües, dependiendo de factores históricos, políticos o lingüísticos.
Diglosia
Se produce una situación de diglosia cuando dos lenguas que coexisten en una comunidad tienen una distribución desigual. Las dos lenguas se emplean con funciones distintas y en ámbitos diferentes: una de ellas es considerada alta (se da en la escuela y lugares públicos) y la otra es considerada baja (se emplea oralmente o en conversaciones de ámbito familiar).
4. Normalización lingüística
La diglosia refleja un conflicto que se resuelve o bien con la sustitución de la lengua B por la lengua A, o con la normalización de la lengua B a fin de lograr un bilingüismo efectivo. En España, la Constitución de 1978 y los estatutos de autonomía de las comunidades bilingües reconocieron la cooficialidad de las lenguas propias, lo que supuso el desarrollo de políticas de normalización lingüística orientadas a evitar situaciones que dejen ciertas lenguas debilitadas.
La normalización lingüística va acompañada de un proceso de normativización, es decir, la unificación y sistematización de la ortografía, gramática y el léxico de la lengua que se protege. Actualmente, el estatus de las lenguas autonómicas se encuentra consolidado, por lo que se emplean en instituciones y medios de comunicación, y el sistema educativo tiene como objetivo principal que todos los alumnos puedan utilizar con naturalidad y correctamente dos lenguas oficiales.