Conceptos Fundamentales del Feminismo y Existencialismo en Simone de Beauvoir

1. Precursores del Discurso Feminista

Clara Campoamor es una precursora que llevó a cabo en España la defensa, casi en solitario, en los debates parlamentarios mediante los cuales se elaboró la Constitución de la Segunda República, en 1931, que finalmente recogió el derecho al voto de las mujeres. Aunque después de la Segunda Guerra Mundial el movimiento sufragista se consideró cerrado (derechos educativos y derechos políticos habían sido conseguidos en buena parte de la sociedad occidental), sus objetivos no habían sido plenamente alcanzados: por ejemplo, en algunos cantones suizos las mujeres no consiguieron el derecho al voto hasta 1974; las mujeres kuwaitíes votaron en 2006 por primera vez. Con la promulgación en 1948 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promovida por la feminista Eleanor Roosevelt, cien años después de la “Declaración de Seneca Falls”, la idea de la igualdad entre todos los seres humanos obtiene pleno reconocimiento internacional.

2. ¿Qué Entendemos por Feminismo?

Se califican como feministas las teorías y prácticas que persiguen la emancipación de las mujeres. Las primeras teorías se remontan al siglo XVII. Anteriormente se produjeron exposiciones de quejas ante los abusos de poder de los varones, sin que se pusiera realmente en cuestión la jerarquía establecida.

3. El Método Existencialista: Regresivo, Analítico, Progresivo y Sintético

El extenso ensayo de Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo, está estructurado en dos volúmenes. En cada uno de ellos se desarrolla una de las fases del método regresivo-progresivo que emplea la autora en el análisis de la condición femenina.

Se trata de un método de investigación que aborda su objetivo de estudio desde dos perspectivas distintas, necesarias y complementarias: la primera, analítica y regresiva, y la segunda, sintética y progresiva. A continuación, explicaremos estas caracterizaciones:

  • Es una mirada regresiva porque trata de entender la opresión de las mujeres clarificando las circunstancias que confluyeron en el pasado para que esta situación injusta se gestase.
  • Es una mirada analítica porque descompone el fenómeno universalmente extendido de la opresión de las mujeres en diferentes aspectos, para que se muestre en su complejidad y pueda apreciarse cómo su consolidación y evolución se debe a la confluencia de elementos muy distintos que la mantienen y la justifican.

Si en el primer volumen las mujeres constituían un objeto de estudio, ahora aparecen como sujetos con vivencias concretas, que son las que se tienen en cuenta y se describen. Se muestra cómo han vivido las mujeres, en las distintas etapas de la vida, su situación concreta, cómo la asumen como sujetos (aspecto sintético: el sujeto integra en su acción los diferentes elementos de la situación), superándola (aspecto progresivo), es decir, cómo modifican mediante su acción los condicionamientos biológicos y culturales que constituyen cada situación.

4. Estructura del Ensayo El Segundo Sexo

Este ensayo se compone de dos volúmenes:

Volumen I: Los Hechos y los Mitos (Fase Regresiva-Analítica)

Este volumen tiene tres partes:

  1. Destino: Considera críticamente tres discursos (Biología, Psicoanálisis y Materialismo Histórico).
  2. Historia: Es la tarea regresiva en busca de las causas del origen del sistema de inferioridad de la mujer.
  3. Mitos: Aborda el papel de los mitos elaborados para la constitución del patriarcado.

Volumen II: La Experiencia Vivida (Fase Progresiva-Sintética)

Este volumen consta de cuatro partes:

  1. Formación: Trata la diferente socialización que conlleva nacer varón o hembra.
  2. Situación: Describe las distintas fases de la experiencia femenina, tales como: matrimonio, maternidad, prostitución o vejez.
  3. Justificaciones: Explora los mecanismos de autorrealización individual.
  4. Hacia la Liberación: Considera los cambios que se requieren para que se haga realidad la liberación de la mujer y pueda gozar de las oportunidades que de manera injusta le han arrebatado.

5. El Primer Principio del Existencialismo según Sartre: “La Existencia Precede a la Esencia”

Según la exposición de Sartre, el primer principio del existencialismo se encuentra en la afirmación de que, en el ser humano, la existencia precede a la esencia; es decir, los seres humanos no pueden caracterizarse en virtud de una cierta naturaleza común a todos los individuos, cuyos rasgos puedan establecerse de antemano. El ser humano inicialmente no es nada: será aquello que resulte de su propia acción. No hay conceptos generales previos a la existencia que puedan definirlo. Cada individuo concreto no es más que lo que hace a lo largo de su vida.

6. Aplicación de la Dialéctica Hegeliana del Amo y el Esclavo a la Situación de la Mujer en El Segundo Sexo

Para calificar el tipo de relación desigual entre hombre y mujer, Simone de Beauvoir realiza un paralelismo entre amos y esclavos.

La palabra dialéctica se ha usado en múltiples sentidos a lo largo de la historia de la filosofía y es difícil establecer un significado único. Sin embargo, todos tienen en común la referencia a un cierto tipo de movimiento o relación dinámica que se desarrolla mediante la contradicción entre elementos. En la filosofía de Hegel, la constitución de la conciencia misma se da en la lucha. La mujer aparece como conciencia dependiente, esclava, en una sociedad en la que todos, tanto hombres como mujeres, se necesitan. El amo y el esclavo están unidos por una necesidad económica que no libera al esclavo. Debido a esto, el esclavo reconoce el prestigio del amo y sabe (ha interiorizado) que tiene necesidad del amo. Si el esclavo no reconociera el prestigio del amo, se podría ocasionar una rebelión.

7. Las “Servidumbres de la Reproducción”

Uno de los principales obstáculos que lastra el desarrollo existencial de las mujeres, desde el punto de vista de Simone de Beauvoir, es lo que la autora denomina: “las servidumbres de la reproducción“. Los “largos periodos de impotencia“, pensemos en los embarazos casi continuos, supondrían para las mujeres un “temible obstáculo” que las alejaría de determinadas funciones dentro del grupo, que serían asumidas por los varones (defensa, caza, pesca, por ejemplo).

Todo ello habría establecido una diferencia fundamental entre las posibilidades de desarrollo humano de unos y otras, en el contexto en que el control técnico sobre el cuerpo y sus servidumbres era prácticamente inexistente: ellas tenían enormemente limitadas sus posibilidades de acción. Como afirma Beauvoir, “aquí está la clave de todo el misterio”.

El macho humano, menos supeditado a la especie que la hembra, “moldea la faz del mundo, crea instrumentos nuevos, inventa, forja el futuro”. La hembra humana se reconoce en estos proyectos de los varones, que también ella valora por encima de los trabajos que ellas llevan a cabo, ya que su situación biológica no les ha permitido tal reconocimiento, el cual solo es posible en un contexto cultural, ineludible desde una perspectiva humana.

8. Inmanencia y Trascendencia

Inmanencia: Características de cosas y animales, de las que pueden ofrecerse definiciones cerradas, a diferencia de los seres humanos, que son seres históricos cuyo existir conlleva una superación continua de lo que son, en proyección hacia el futuro. Se opone a la trascendencia. Corresponde al ser, a lo estático, que no es el ámbito de la libertad y la trascendencia.

Trascendencia: Concepto que hace referencia a la superación como característica de los seres humanos, cuya existencia consiste en crear proyectos (que han elegido libremente) para desarrollar su existencia. Debido a eso, están siempre en continua evolución y constituyen una idea histórica más que una especie natural.

9. La Ambigüedad de la Condición Humana y Femenina

Beauvoir afirma que la situación específica en que han sido confinadas la mayor parte de las mujeres es una situación ambigua, porque aunque, como todo ser humano, son libertad autónoma, los hombres les han impuesto que vivan en dependencia respecto a ellos, como si ellos fuesen en exclusividad los únicos sujetos. Mientras los hombres y las mujeres no se reconozcan mutuamente como sujetos, las relaciones entre ambos serán insatisfactorias.

Los conflictos entre hombres y mujeres adoptarán formas diversas a lo largo de la historia. A las mujeres se las educa para que no sientan la necesidad de asumir por ellas mismas sus existencias, para que “admitan” o “abdiquen” de su autonomía. Es decir, para que cedan a los varones su capacidad de elección, decisión y actuación. Los comportamientos que esta “dimisión” de las tareas propiamente humanas genera son perjudiciales para ellas porque pierden su autonomía, pero también son perjudiciales para ellos, que han de actuar de manera continua para mantener el sentimiento.

Además de la ambigüedad de la situación señalada, para Beauvoir la condición humana es ya de por sí ambigua, paradójica: hombres y mujeres son, por un lado, libertad, existencia, y han de hacerse en su propia obra; pero, por otro, se encuentra todo aquello que los vincula como especie, su “animalidad“.

10. Autenticidad y Mala Fe en el Existencialismo

La “autenticidad” de la actitud humana vendrá dada por el reconocimiento y la aceptación tanto de la libertad propia como de la libertad de los demás. Asumir la existencia con autenticidad es una tarea ética porque requiere esfuerzo moral: se trata de una libertad que debe inventar sus propios fines sin ayuda, y esto puede provocar angustia y tensión.

Se opone a la noción de “mala fe“, que supone mentirse a uno mismo por comodidad en relación con la realización libre de la existencia propia. Es huir de la libertad y convertirse en presa de las voluntades ajenas. Esta huida es una falta moral, porque implica renunciar a realizar el difícil esfuerzo que requiere el propio desarrollo, consentir la caída de la libertad en facticidad. Aunque esta falta moral no está ausente en el comportamiento de todas las mujeres, se ha de subrayar que lo que define de forma singular la situación de las mujeres es que se encuentran en un mundo en el que los hombres les han impuesto la subordinación: mediante la opresión han frustrado su autonomía.

11. El Cuerpo Humano como “Cuerpo Vivido”

Para Beauvoir, el cuerpo “no es una cosa, es una situación: es nuestra forma de aprehender el mundo y el esbozo de nuestros proyectos” (citando “los datos de la biografía”).

El cuerpo humano siempre es un cuerpo vivido, es decir, se encuentra revestido de los valores que le confiere el existente singular, y cada existente se sitúa en un contexto ontológico, económico, social y psicológico, afirma la filósofa, que hay que tener en cuenta para entender los valores que dan sentido a la existencia humana en cada sociedad y momento histórico determinado.