El Renacimiento: Un Nuevo Despertar Cultural
El término Renacimiento significa: “volver a nacer”, en este caso, y en contraposición a la idea de la oscura Edad Media, recuperando las formas perdidas de la Antigüedad clásica, reinterpretándolas y adaptándolas al nuevo lenguaje artístico en torno a la perspectiva y la proporción. El regreso a la Antigüedad trajo consigo la vuelta a una cultura antropocéntrica en contra del teocentrismo de la etapa medieval. Surge entonces el humanista que retoma la lectura de los clásicos, el griego, el latín, la filosofía, el interés científico por la naturaleza y la pasión por el arte.
El Mecenazgo y el Estatus del Artista
De los mecenazgos destacan:
- Los Medici en Florencia.
- Los Sforza en Milán.
- Los Montefeltro en Urbino.
- El Papado en Roma.
La costumbre de adquirir prestigio mediante el arte dio un nuevo valor a los artistas. Estos reivindicaron un nuevo estatus: rechazaron que se les considerase meros artesanos, ya que, argumentaban, ellos no trabajaban con las manos, sino que sus obras eran el fruto de una reflexión teórica e intelectual.
Fases y Características del Renacimiento
El Renacimiento se inició en Italia, donde nunca se había perdido del todo la herencia clásica. Cronológicamente, el Renacimiento se desarrolló en dos fases:
- El Renacimiento del siglo XV, o Quattrocento.
- El Renacimiento del siglo XVI, o Cinquecento, con dos etapas muy definidas: la etapa del Pleno Renacimiento (hasta 1527) y la etapa manierista (hasta 1594).
Pintura del Cinquecento
Las características de la pintura del Cinquecento en su fase de Pleno Renacimiento vienen determinadas por:
- Preocupación por el movimiento y la luz.
- Composiciones sencillas que se resuelven en una escena, generalmente triangulares.
- Abandono progresivo de los contornos de las figuras.
- Búsqueda de la belleza ideal y mantenimiento del orden, simetría, equilibrio y serenidad en las obras.
A partir del primer cuarto del siglo XVI, todos estos postulados cambiarán para dar paso a una nueva forma de entender no solo la pintura, sino también la arquitectura y la escultura: el manierismo.
Leonardo da Vinci (1452-1519)
Leonardo da Vinci es considerado por la historiografía como uno de los grandes genios de la humanidad. Su actividad creativa e intelectual fue tan amplia que abarcó campos muy diversos como la pintura, las matemáticas, la biología, la escultura y la ingeniería.
Para Leonardo, la pintura es una actividad intelectual destinada a reproducir la realidad, y es misión del artista plasmarla fielmente por medio del estudio del ser humano y de la naturaleza que le rodea. El estudio de la naturaleza lo lleva a investigar sobre la luz, una de sus grandes preocupaciones. En este sentido, emplea la técnica del sfumato, basada en la difuminación de las formas y de los colores, envolviéndolo todo como en una neblina; aplicaba en los fondos colores fríos y apenas marcaba los contornos, de esta manera daba a sus cuadros una sensación aterciopelada que funde figura y ambiente. Como resultado, las luces y las sombras se distribuyen magistralmente.
Leonardo analiza la figura humana y la representa en innumerables escorzos. Gracias a este estudio de la anatomía, consigue plasmar con asombrosa naturalidad el movimiento en todas sus figuras. Entre sus obras más destacables se encuentran: La Gioconda, La última cena, Santa Ana, la Virgen y el Niño y la Dama con armiño.
Rafael Sanzio (1483-1520)
Rafael nació en Urbino y desde muy joven comenzó a trabajar en el taller del pintor Perugino. En 1504 viajó a Florencia, donde aprendió de Leonardo y Miguel Ángel. Sus pinturas se caracterizan por una perfecta maestría en el dibujo y por la rica gama cromática. Sus composiciones son armoniosas, con figuras dinámicas y de singular belleza.
En 1508, el papa Julio II lo llamó para participar en la decoración de las estancias del Vaticano. Las obras eran tan extensas que obligaron a Rafael a contratar ayudantes. La primera dependencia que pintó fue la de la Signatura. En los muros desarrolló todo un programa humanista pintando:
- La disputa del Sacramento.
- La escuela de Atenas.
- Las Virtudes.
- El Parnaso.
La labor artística de la primera estancia duró desde 1509 hasta 1511. En la sala de Heliodoro (1511-1514), realizó La liberación de San Pedro, La misa de Bolsena y El encuentro de León I con Atila. Las dos últimas dependencias que pintó fueron la sala del Incendio del Borgo y la sala de Constantino. En Roma también trabajó en las obras de la basílica de San Pedro sustituyendo a Bramante.
Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564)
Hacia el año 1503, Miguel Ángel realizó su primera pintura, La Sagrada Familia, conocida como Tondo Doni. En esta obra, el artista quiso plasmar la unión del mundo cristiano y pagano. En 1505, Miguel Ángel acude a Roma llamado por el papa Julio II para realizar su tumba. Pero tres años después recibió el encargo de pintar los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina.
En 1536, el artista es nuevamente llamado para pintar la gran pared del fondo de la Capilla Sixtina, donde representa el episodio del Juicio Final. Un mes antes de la muerte del pintor, el papa Pablo IV censuró la desnudez de la obra y muchas figuras fueron cubiertas con paños por el pintor Daniele da Volterra. La última actividad que realizó como pintor fueron los frescos de la Capilla Paulina del Vaticano.
En todas estas pinturas, Buonarroti expresó el pesimismo que se adueñó de su espíritu al contemplar la ruptura de la Iglesia con la Reforma y el saqueo de la ciudad de Roma (1527) por los soldados mercenarios españoles y alemanes de Carlos V, que significó la destrucción de la ciudad y la consecuente pérdida de numerosas obras de arte. Estos hechos pusieron el punto final al humanismo y, con él, al propio Renacimiento.
Estilo y Transición al Manierismo
Miguel Ángel fue un genio del dibujo. En sus obras pictóricas destacan sus figuras escultóricas, musculosas, monumentales, expresivas y dinámicas. En sus primeras pinturas utiliza colores brillantes y las figuras transmiten optimismo. En sus obras de madurez, su paleta perdió vigor y los tonos se volvieron más lúgubres, las anatomías de las figuras se alargan hasta la desproporción y el tono dramático junto a los forzados escorzos lo invaden todo. Por tanto, Miguel Ángel no solo participó entusiastamente del Pleno Renacimiento, sino que además asistió a su crisis y sentó las bases del manierismo.