Historia de la España Contemporánea: De la Invasión Napoleónica al Trienio Liberal

La Guerra de la Independencia (1808-1814)

La insurrección se extendió a muchas localidades y se formaron juntas para organizar el gobierno y la defensa. Los franceses intentaron imponer un sistema de gobierno basado en el liberalismo que quedó plasmado en el Estatuto de Bayona, que en realidad era una carta otorgada, ya que no respondía a una decisión popular, sino a una imposición imperial.

Antecedentes y contexto

  • Tratado de Fontainebleau: Firmado por Godoy, permitió la entrada a las tropas francesas con el pretexto de invadir Portugal, aliado de Inglaterra.
  • Manuel Godoy: Carlos IV delegaba su poder en él, otorgándole un papel fundamental. Fue quien firmó el Tratado de Fontainebleau.

El estallido del conflicto

  • Dos de mayo de 1808: Ante la salida de los últimos representantes de la familia real, el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas.
  • Abdicaciones de Bayona: Napoleón obligó a Carlos IV y a Fernando VII a renunciar al trono para entregárselo a su hermano, José Bonaparte (José I de España).
  • Resistencia popular: El levantamiento sorprendió al ejército francés, que no pudo ocupar ciudades como Gerona, Zaragoza o Valencia, cuyos sitios fueron ejemplo de resistencia.

Desarrollo de la guerra

La ocupación de España no fue tan rápida como Napoleón esperaba. La victoria española en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808) obligó al rey José I a abandonar Madrid. Posteriormente, la intervención del ejército inglés al mando del general Wellesley (Wellington) y el debilitamiento francés tras la campaña de Rusia fueron decisivos. La derrota francesa en Vitoria precipitó el abandono de José I y la firma del Tratado de Valençay, que devolvió el trono a Fernando VII.

Consecuencias políticas

Durante la ocupación, surgieron dos actitudes principales:

  • Patriotas: Defensores de la monarquía borbónica, divididos entre liberales (partidarios de reformas) y absolutistas (defensores del viejo orden).
  • Afrancesados: Colaboradores con la nueva dinastía de José I, quienes sufrieron una dura persecución tras la guerra.

Las Cortes de Cádiz

La revolución liberal burguesa se inició con la convocatoria de Cortes generales y extraordinarias por parte de la Junta Central en 1810.

Composición y labor legislativa

En Cádiz, ciudad con gran influencia liberal, triunfó la postura de una cámara única que asumiera la soberanía nacional. Su labor representó una ruptura radical con el Antiguo Régimen:

  • La soberanía reside en la nación.
  • Igualdad ante la ley (fin de la sociedad estamental).
  • Supresión de la Inquisición, los señoríos jurisdiccionales, los gremios y la Mesta.
  • Libertad de imprenta y de comercio.

La Constitución de 1812

Aprobada el 19 de marzo, conocida como La Pepa, estableció:

  • Soberanía nacional y monarquía moderada.
  • División de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).
  • Sufragio universal masculino.
  • Creación de la Milicia Nacional.
  • Confesionalidad católica del Estado.

La Cuestión Sucesoria y el Carlismo

Fernando VII, ante la falta de descendencia, promulgó la Pragmática Sanción, que anulaba la Ley Sálica y permitía reinar a las mujeres. El nacimiento de Isabel II en 1830 radicalizó a la facción absolutista, que apoyaba a Carlos María Isidro, hermano del rey, dando origen al carlismo y a un clima de guerra civil.

El Trienio Liberal (1820-1823)

Tras el pronunciamiento de Riego, Fernando VII juró la Constitución de 1812. Fue un periodo de reformas, aunque marcado por la división interna del liberalismo:

  • Moderados: Defendían un mayor poder real y control de prensa.
  • Exaltados: Defensores acérrimos de la Constitución de 1812.

El periodo finalizó con la intervención de la Santa Alianza y el envío de los Cien Mil Hijos de San Luis, que restauraron el poder absoluto de Fernando VII.