Cometidos de la antropología filosófica
La antropología filosófica debe ser capaz de:
- Ofrecer una visión unitaria del ser humano: La filosofía puede facilitar una visión interdisciplinar que haga posible la integración, desde una perspectiva global, de los conocimientos que las diversas ciencias particulares proporcionan.
- Descubrir el puesto del ser humano en el cosmos: Evitando tanto el antropocentrismo, que convierte al ser humano en la medida de toda la realidad, como el reduccionismo antropológico, que lo degrada a la condición de un ser más en el mundo.
- Orientar en la búsqueda del origen y el sentido último de la vida humana: La búsqueda de respuestas requiere considerar al ser humano en su totalidad.
Caracteres fundamentales de la persona
- Carácter biográfico: El ser humano es persona porque se convierte en autor y actor de una narración única: su biografía, su propia vida.
- Intimidad: El ser humano sabe que es un YO. Descubrimos en nuestro interior un núcleo personal gracias al cual nos experimentamos como alguien único, irrepetible, que no puede ser sustituido por otro.
- Capacidad de manifestarse: La persona puede manifestar su intimidad, en especial a través del cuerpo y del lenguaje; de ahí que el pudor sea también un carácter único y original. Además, es capaz de distanciarse de sí misma, de forma que puede administrar su propia existencia y, al mismo tiempo, comportarse con altruismo o generosidad.
- Condición dialógica: La apertura a los demás es parte esencial de todo ser humano. El YO no tiene sentido sin el TÚ. La persona reclama que otra u otras personas la conozcan y la reciban.
Diferencia entre explicación mecanicista, al azar y teleológica
La explicación mecanicista considera que todos los procesos naturales pueden explicarse a partir de alguna fuerza material o elementos previos; el resultado es lo previsto. El azar ocurre cuando surgen diversas respuestas sin que sea posible prever cuál va a ser la respuesta; no es propiamente una explicación.
La explicación teleológica se da cuando no se presenta la solución mecánica esperada, pero existe una regularidad (siempre sale una misma solución) y esta se entiende no desde lo previo, sino desde lo posterior.
Caracteres de la concepción humanista o personalista
Considera que el hombre se constituye como un tipo de ser dotado de unas condiciones naturales que ha de perfeccionar. La naturaleza humana no se puede entender como un obstáculo a la propia libertad, sino como el principio primordial. De este modo, la contradicción entre naturaleza y libertad desaparece. El ser humano debe hacerse, pero desde lo que es. Esta dinámica va conformando la propia identidad, de ahí la importancia de descubrir quién soy.
La libertad moral
Es la plenitud de la libertad. Consiste en hacer lo que se debe por la propia voluntad de la persona. La libertad moral es una realidad dinámica: se incrementa con su ejercicio, haciendo al ser humano más dueño de sí mismo.
Posiciones con respecto al género
- De identidad o correspondencia fija: Es una postura determinista para la que la biología impone roles sociales al varón y a la mujer, aplicando a esta discriminaciones injustas que conculcan su dignidad.
- De igualdad en la diferencia: Todo ser humano está dotado de unas condiciones naturales que ha de perfeccionar libremente. Tanto su dimensión cultural como la biológica son parte constitutiva de su identidad personal.
- De separación e independencia: El sexo se concibe como algo meramente cultural y de elección. Se fundamenta en una postura dualista, de raíz racionalista y existencialista, en la que la dimensión biológica no se considera un principio que constituya al ser humano.
Hominización y humanización
La hominización es el proceso biológico que desembocó en la aparición del homo sapiens como especie diferenciada en la familia de los homínidos. En este proceso destacan varias singularidades:
- Relación entre el tamaño del cerebro y el cuerpo.
- Nueva estructura del aparato fónico.
- Transformación del rostro en un medio expresivo.
- Verticalidad de la columna vertebral.
- Bipedestación y morfología de la mano.
El rasgo genérico más característico es su inespecialización, lo que permite al ser humano adaptar el medio a sus necesidades.
La humanización es el proceso de aparición de rasgos culturales que apuntan a la existencia de una auténtica especie humana. Los elementos básicos son: la técnica, la ética, la religión, el arte y el lenguaje.
Relación psique-cuerpo y revisión crítica
Las respuestas a esta relación se plantean en tres direcciones:
- Integracionismo: Psique y cuerpo son dos coprincipios que conforman la sustancia o realidad completa. Defendido por Aristóteles, Tomás de Aquino y el personalismo actual.
- Dualismo: Espíritu y cuerpo son sustancias distintas que interactúan temporalmente. Defendido por Platón y Descartes.
- Monismo: Se divide en materialista (el ser humano es solo materia, como en el atomismo de Demócrito o el emergentismo actual) y espiritualista (el ser humano es solo espíritu, presente en el pitagorismo).
Revisión crítica: La tesis dualista no explica cómo lo inmaterial influye en lo físico. El monismo materialista reduce la dignidad humana, mientras que el espiritualismo ignora el desarrollo integral de la persona al despreciar la afectividad y la sexualidad.
Argumentos en defensa de la libertad y sus dimensiones
Los argumentos principales son:
- Conciencia de libertad: Tenemos dominio sobre nuestros actos y percibimos que podríamos haber elegido de otro modo.
- Orden moral: La responsabilidad y la ética carecerían de sentido sin la libertad.
- Estructura del acto voluntario: Tener motivos para actuar no implica determinismo, sino capacidad de dar razón de nuestras decisiones.
Dimensiones de la libertad
- Libertad como ausencia de coacción: Dimensión externa, como la falta de violencia o impedimentos físicos.
- Libertad como capacidad de elección: Libertad psicológica o libre albedrío; ausencia de necesidad interior para optar entre posibilidades.
- Libertad moral: Plenitud de la libertad. Consiste en la adquisición del bien humano mediante el ejercicio adecuado de nuestra capacidad de elección.