La normalización democrática y la alternancia política hasta 2018
La normalización democrática en España, que parecía haberse consolidado tras el intento de golpe de Estado de 1981, se reafirmó en 1982 con la victoria del PSOE de Felipe González. Se inició así un periodo de bipartidismo con Alianza Popular (más tarde Partido Popular) como principal oposición.
Durante la presidencia de Felipe González se impulsó la modernización económica, el Estado del bienestar, la reforma administrativa y la integración en la Comunidad Económica Europea (CEE) y la OTAN. Sin embargo, estas reformas incluyeron medidas como la reconversión industrial y la reforma fiscal, que provocaron huelgas generales.
A partir de 1996, el Partido Popular, liderado por José María Aznar, llegó al poder e impulsó políticas económicas liberales, con privatizaciones y reducción del gasto público. Aunque se logró reducir el paro, la bajada de impuestos afectó a los servicios sociales. Tras las elecciones del 2000, el PP revalidó su mandato, viviendo un periodo de crecimiento económico basado en la construcción y el crédito fácil, lo que originó una burbuja inmobiliaria.
En cuanto a la seguridad, la amenaza del terrorismo de ETA fue constante, aunque se debilitó progresivamente hasta el anuncio del fin de la violencia en 2011. En política exterior, el apoyo a EE. UU. y el Reino Unido en la invasión de Irak (2003) generó un fuerte rechazo social. Este hecho, sumado al impacto de los atentados yihadistas del 11-M (2004), provocó la derrota del PP en las elecciones tres días después.
El PSOE regresó al gobierno con José Luis Rodríguez Zapatero, quien desarrolló importantes reformas sociales, como el matrimonio entre personas del mismo sexo. No obstante, la crisis económica de 2008 impuso políticas de austeridad y generó un fuerte descontento social, reflejado en el movimiento del 15-M. En 2011, Mariano Rajoy (PP) asumió la presidencia (2011-2018), etapa marcada por la crisis, casos de corrupción, el desafío soberanista en Cataluña y la aparición de nuevos partidos (Podemos y Ciudadanos). Finalmente, en 2018, una moción de censura llevó a Pedro Sánchez a la presidencia.
Evolución económica, social y demográfica. La mujer en la sociedad española
Entre 1982 y 1985, España afrontó un duro reajuste económico enfocado en la reconversión industrial para acceder a la CEE. Tras este periodo, se inició una etapa de expansión (1985-1992) que, a pesar del crecimiento, dio paso a tensiones laborales como la huelga general de 1988.
Tras una breve recesión (1992-1994), el país experimentó su etapa expansiva más larga hasta 2008, logrando una fuerte creación de empleo, mejora del nivel de vida y consolidación del Estado del bienestar. La sociedad pasó a estar dominada por las clases medias y el sector terciario. Además, España se convirtió en un país de inmigración, lo que aumentó la población y la diversidad multicultural.
La crisis de 2008 (Gran Recesión) afectó gravemente al país. La quiebra de Lehman Brothers y el estallido de la burbuja inmobiliaria provocaron un gran endeudamiento, aumento del paro y recortes del Estado del bienestar. Esto derivó en políticas de austeridad y un rescate bancario de la UE de 100.000 millones de euros.
En cuanto a la situación de la mujer, se produjo un cambio radical desde la Transición, con una incorporación masiva a la educación y al mercado laboral, lo que transformó el modelo familiar (descenso de la natalidad, retraso en la maternidad). En el plano legal, se avanzó en la igualdad (leyes de divorcio, aborto, violencia de género).
Consecuencias de la integración en la Unión Europea
España solicitó su ingreso en la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1962, pero fue rechazada por su falta de democracia. Tras la consolidación democrática, el gobierno de Adolfo Suárez formalizó la solicitud en 1977. Las negociaciones culminaron con la entrada oficial el 1 de enero de 1986.
Desde entonces, España ha participado en hitos clave como el Acta Única (1987), el Tratado de Schengen (1991) y el Tratado de Maastricht (1992), que creó la Unión Europea. España se integró en la unión monetaria en 2002, tras realizar ajustes económicos, recortes y privatizaciones. Cuando el euro sustituyó a la peseta, se redujeron los costes comerciales, aunque aumentó la inflación y el Banco Central Europeo asumió la coordinación económica.
España se benefició durante años de los Fondos Europeos (FEDER, FSE), que mejoraron infraestructuras, el sector agrario y el empleo. Actualmente, tras la ampliación hacia el este y el Brexit, la UE cuenta con 27 Estados. Aunque el PIB per cápita español sigue por debajo de la media y el desempleo es superior, España mantiene un papel relevante en la política exterior europea, especialmente hacia Latinoamérica y el Mediterráneo.