Crisis y Transformación: Castilla y Aragón durante los siglos XIV y XV

LAS CORONAS DE ARAGÓN Y Castilla EN LA BAJA Edad Media
INTRODUCCIÓN
A los siglos XIV y XV se les denomina Baja Edad Media, fue una etapa de crisis en toda Europa, también en los reinos peninsulares. Se trata de una crisis causada por diversos factores: crisis alimentarias producidas por malas cosechas y crisis demográfica ocasionada por la Peste Negra de 1348, a su vez estas crisis ocasionaron numerosos conflictos sociales y políticos que desembocaron en rebeliones y guerras civiles.
La evolución fue desigual en Castilla y Aragón. Mientras Castilla consiguió en el siglo XV superar las dificultades económicas y demográficas y fortalecer el poder real, a pesar de las dificultades y las guerras civiles, la Corona de Aragón, lastrada por la profunda crisis catalana, no consiguió superar muchas de las dificultades del s. XIV. Se consolidaron dos modelos políticos diferentes: en Castilla una monarquía autoritaria.
DESARROLLO
Comienza la Baja Edad Media para ambas coronas con un PROCESO DE EXPANSIÓN TERRITORIAL extra peninsular tras dar prácticamente por finalizada la Reconquista. Castilla se lazará a la conquista del Atlántico incorporando el archipiélago canario a lo largo del Siglo XV. Aragón se expandirá por el Mediterráneo occidental, con la incorporación del reino de Nápoles, Sicilia y Cerdeña, incorporado por unas décadas como los ducados de Atenas y Neopatria.
Este avance territorial se vio enturbiado por una serie de crisis de toda índole que sacudieron ambas coronas.

LAS CRISIS SOCIALES: La Baja Edad Media arrancó con ciclos de malas cosechas originándose crisis de subsistencia que debilitó a una población a la cual asestaría un golpe mortal la peste negra en 1348. Ante la pérdida de poder adquisitivo y de vasallos, los señores trataron de recuperar sus pérdida a costa de la monarquía a la que usurparon tierras y tributos aprovechando la debilidad de las guerras civiles, y de los campesinos, a los que les endurecieron sus condiciones de vida: en Castilla aumentando los arrendamientos a corto plazo para poder elevar las rentas, revueltas irmandiñas, y en Cataluña adscribiendo a los campesinos a la tierra como siervos, una situación de la que sólo se podían librar comprando su libertad, los payeses de remensa. También se dieron enfrentamientos sociales en las ciudades: rebeliones de la gente menuda contra la oligarquía que gobernaba las ciudades, la Busca y la Biga en Barcelona, mitad del Siglo XV enfrentamientos entre bandos de la nobleza local por el control de las ciudades; pogromos contra los judíos a los que el pueblo odiaba por su prosperidad económica y culpaba de todas sus calamidades.

EN EL PLANO POLÍTICO, Castilla se verá inmersa en un cambio de dinastía tras una prolongada Guerra Civil en el Siglo XIV, en la que Pedro I se enfrentará a Enrique de Trastámara, con el que se inicia esta nueva dinastía en Castilla.


También se harán con la Corona aragonesa los Trastámara, pero en esta ocasión tras quedar el trono vacante, en el Compromiso de Caspe en 1412, será elegido Fernando I de Trastámara. La nueva dinastía tratará de imponer una monarquía autoritaria de modo que en el reinado de Juan Il estalló un conflicto civil de 10 años en Cataluña que enfrentaría a las oligarquías catalanas con el monarca, con la Capitulación de Pedralbes en 1472, el rey adoptará una posición conciliadora con los vencidos, pero Cataluña quedará arruinada.

INSTIITUCIONALMENTE, en la en 1348  el Ordenamiento de Alcalá asienta la idea de la supremacía absoluta del rey, solo responde ante Dios. Se unifican las Cortes de Castilla y León, y sus funciones quedan limitadas al juramento del nuevo rey. Se crea el Consejo Real para asesorar al rey y formado por legistas, y la Audiencia como órgano supremo de justicia que depende solo del rey. En el ámbito municipal se crean en el s. XIV los regimientos, nombrados por el rey entre los miembros de la nobleza local o la alta burguésía, desaparecen los concejos democráticos. Además, se modificó la figura del corregidor, que a partir del Siglo XV se convertirá en representante permanente de la Corona en los municipios.

Por su parte, la Corona Aragonesa, se había organizado en una confederación de territorios, cada uno con instituciones propias, y en la que las relaciones entre gobernante y gobernado giraba en torno al concepto feudal de pacto entre el señor y sus vasallos. El origen se remonta al Siglo XIII cuando Pedro III tuvo que conceder a las Cortes y los nobles el Privilegio General (1283) por el que se comprometíó a reunir periódicamente a las Cortes y pedir su consentimiento en asuntos importantes. Las instituciones aragonesas que se consolidaron en la Baja Edad Media fueron:


Los virreyes, representantes de la autoridad real en los territorios en los que no residía elmonarca.

Las Cortes, nunca se fusionaron, existiendo unas Cortes en Valencia, en Aragón y en Cataluña, si bien a veces se unían como Cortes Generales.

Las Diputaciones, creadas para la recaudación de impuestos con el tiempo adquirieron funciones políticas. Existía la Diputación del General de Cataluña o Generalitat en 1359, la Diputación de Reino de Aragón y la Diputación del Reino de Valencia.

El Justicia de Aragón, institución exclusiva del reino de Aragón para defender los fueros propios del reino frente al poder autoritarismo de la monarquía.

Los municipios en la Corona de Aragón fueron cayendo en manos de las oligarquías. Estaban formados por unos delegados del poder real, que fueron perdiendo poder, unos magistrados (consellers en el caso catalán) y una asamblea formada por un número limitado de miembros (Consell de cent en Barcelona).

CONCLUSIÓNLos últimos monarcas, Enrique IV de Castilla y Juan Il de Aragón, ponen fin a la Edad Media. Castilla y Aragón se unían por el matrimonio de Isabel y Fernando, era un avance hacia la formación de la Monarquía hispánica, pero la uníón reunía a dos coronas con una situación muy desigual. Castilla estaba en crecimiento y vivía un fuerte dinamismo. La Corona de Aragón, en cambio, seguía sin recuperar el crecimiento. Sólo el reino de Valencia vivía un impulso económico del que se beneficiaban las tierras del sureste castellano. Pero la quiebra de Cataluña, devastada por la Guerra Civil, sin el dinamismo de antes, hacía perder peso a la Corona de Aragón. En definitiva, la «desigualdad de los asociados» era una realidad en el momento de la unidad.