Rayuela de Julio Cortázar y la Evolución del Teatro en el Siglo XX

Rayuela, de Julio Cortázar

Rayuela es una novela del escritor argentino Julio Cortázar. Escrita en París y publicada por primera vez en 1963, constituye una de las obras centrales del boom latinoamericano. Narra la historia de Horacio Oliveira, su protagonista, pone en juego la subjetividad del lector y tiene múltiples finales. A esta obra suele llamársela «antinovela», aunque el mismo Cortázar prefería denominarla «contranovela». Significó un salto al vacío que lo distanció de la seguridad controlada de los cuentos fantásticos de su primera época para adentrarse en una búsqueda sin hallazgos a través de preguntas sin respuesta. Si bien el estilo que se mantiene a lo largo de la novela es muy variado, según el propio Cortázar, la obra: «De alguna manera es la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura».

Maneras de leer Rayuela

Con un total de 155 capítulos, el libro puede leerse de varias maneras:

  • Lectura normal: Leyendo secuencialmente de principio a fin.
  • Lectura «tradicional»: Propuesta por Cortázar, leyendo secuencialmente desde el capítulo 1 hasta el 56 y prescindiendo del resto.
  • Orden libre: Una posibilidad que el lector desee, que Cortázar exploró después en su novela 62/modelo para armar.
  • Tablero de dirección: La secuencia establecida por el autor al inicio del libro, que propone una lectura completamente distinta, saltando y alternando capítulos. Ese orden, con varios elementos estilísticos del collage, comprende textos de otros autores y ámbitos. Se empieza por el capítulo 73 y se sigue el orden propuesto en cada uno de los capítulos.

Argumento de la obra

Contar el argumento de Rayuela de una manera lineal es, con toda seguridad, un reduccionismo que aleja al lector del sentido de la obra. El argumento se divide en tres partes:

  • Primera parte: «Del lado de allá». La historia se desarrolla en París, donde Horacio Oliveira vaga por los puentes en busca de su amante, Lucía (la Maga). La relación es apasionada pero asimétrica: la Maga es pasional, mientras que él es más analítico y frío.
  • Segunda parte: «Del lado de acá». La acción se traslada a Argentina. Horacio se reencuentra con su amigo Manolo Traveler y su esposa Talita. Oliveira confunde momentáneamente a Talita con la Maga, complicando la dinámica emocional al instalarse cerca de ellos.
  • Tercera parte: «De otros lados». Compuesta por los «capítulos prescindibles», incluye materiales adicionales como recortes y citas que profundizan en la psicología de Oliveira y ayudan a resolver enigmas de las partes anteriores.

Explicación del título

Julio Cortázar tenía pensado titular la novela Mandala, en alusión a los símbolos circulares del hinduismo y budismo que representan la búsqueda de unidad. Sin embargo, al considerarlo pretencioso, optó por Rayuela, en referencia al juego infantil. El objetivo del juego es alcanzar el cielo (el noveno cuadro) mediante saltos, simbolizando la quimera de Oliveira de buscar algo indefinido.

El lector como protagonista

Rayuela reivindica la importancia del lector, empujándolo a un protagonismo activo. Cortázar plantea la negación de la cotidianidad y busca modificar la actitud pasiva del lector, convirtiéndolo en parte crítica de la obra y suscitando una polémica entre autor y lector.


El Teatro del Siglo XX

Contexto histórico

El teatro del siglo XX estuvo sujeto a las vicisitudes políticas, sociales y culturales de una época marcada por guerras, crisis económicas, vanguardias artísticas y la revolución tecnológica. Fue un siglo de cambios profundos donde el arte y la ciencia perfilaron una nueva humanidad.

La renovación teatral en el siglo XX

El siglo XX fue el tercer gran momento en la historia del teatro. La gran transformación fue la evolución de la puesta en escena. Con el desarrollo técnico, surgieron nuevos recursos de escenografía, luces y música, y apareció la figura del director escénico, quien imprime su sello personal, desplazando en ocasiones el protagonismo del dramaturgo.

Principales corrientes teatrales

El teatro neorrealista

Es la pervivencia del realismo del siglo XIX con un enfoque en la crítica social y la conducta individual. Destacan figuras como André Antoine, creador del concepto de la «cuarta pared», y Constantin Stanislavsky, con su método de interpretación emocional.

El teatro simbolista y poético

Reacción contra el realismo que utiliza un lenguaje figurado y evocador. Figuras como Maurice Maeterlinck y Federico García Lorca integraron la lírica en el drama, buscando representar la «verdad interior» a través de la luz y la música.

El teatro político

Inspirado en el marxismo y teorizado por Erwin Piscator, buscaba la emancipación del proletariado. Bertolt Brecht, con su «teatro épico» y la técnica del distanciamiento, buscaba que el público reflexionara críticamente sobre la realidad social, evitando la ilusión teatral.

El teatro del absurdo

Muestra la incoherencia y el sinsentido de la existencia. Luigi Pirandello, con el «teatro dentro del teatro», y Samuel Beckett, con su ruptura de técnicas tradicionales y personajes incomunicados, son sus máximos exponentes.

El teatro existencialista

Refleja la libertad y responsabilidad humana frente a la mirada ajena. Jean-Paul Sartre y Albert Camus exploran la angustia y el vacío existencial, donde la convivencia se vuelve un juicio constante, como se observa en A puerta cerrada.