La Proclamación de la Segunda República y el Gobierno Provisional
Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, el rey Alfonso XIII encargó la formación de gobierno al general Dámaso Berenguer. Mientras, las fuerzas antidinásticas firmaron el Pacto de San Sebastián para la proclamación de la república. Sin embargo, su estrategia para derribar la monarquía fracasó en la fallida sublevación militar de Jaca.
Berenguer dimitió en 1931 y le sustituyó como presidente el almirante Juan Bautista Aznar, quien convocó elecciones municipales para el 12 de abril. A pesar de que en el campo ganaron las candidaturas monárquicas, los resultados fueron abrumadoramente favorables a las candidaturas republicanas en las ciudades. El 14 de abril se proclamó la Segunda República Española y se formó un gobierno provisional; Alfonso XIII se exilió ese mismo día.
El Gobierno Provisional de la República, presidido por Niceto Alcalá-Zamora, convocó elecciones legislativas, a la vez que planteaba reformas en cuatro frentes principales:
- El Ejército: Se ofreció a los generales y oficiales la posibilidad de jubilarse con el sueldo íntegro para reducir el exceso de mandos y permitir la salida de militares no afines al nuevo régimen. Se clausuró la Academia Militar de Zaragoza y se creó la Guardia de Asalto.
- La Iglesia: La relación se enturbió tras una pastoral del Cardenal Segura y la quema de conventos en Madrid. Se aprobaron medidas como el matrimonio civil, el divorcio y los cementerios civiles.
- La Educación: Se decretó la creación de escuelas laicas y se pusieron en marcha las Misiones Pedagógicas para alfabetizar el ámbito rural.
- El Campo: Se buscó una reforma agraria para crear una clase de pequeños propietarios a costa de los latifundios improductivos, además de establecer la jornada de ocho horas.
El Bienio Reformista (1931-1933)
Las elecciones del 28 de junio de 1931 dieron el triunfo a la coalición republicano-socialista. Las Cortes redactaron la Constitución de 1931, que reflejó valores laicos e izquierdistas: soberanía popular, una sola Cámara, Estado aconfesional y el sufragio universal (incluyendo por primera vez el voto femenino).
En este periodo, Niceto Alcalá-Zamora asumió la Presidencia de la República y Manuel Azaña la Presidencia del Gobierno. Se aprobó la Ley de Reforma Agraria y el Estatuto de Autonomía de Cataluña (Estatuto de Nuria). No obstante, las reformas perjudicaron a sectores de la Iglesia, el Ejército y los terratenientes, quienes reorientaron la derecha hacia posiciones antidemocráticas con partidos como Acción Española, la CEDA (dirigida por José María Gil Robles) y grupos de corte fascista como Falange Española.
Crisis y Conflictos del Bienio
La República se vio sacudida por el intento de golpe de Estado del general José Sanjurjo (1932) y los trágicos sucesos de Casas Viejas (1933). Ante la inestabilidad, Alcalá-Zamora disolvió las Cortes y convocó nuevas elecciones.
El Bienio Conservador y la Revolución de Octubre (1933-1936)
En las elecciones de 1933, la derecha y el centro resultaron vencedores. Alejandro Lerroux, líder del Partido Republicano Radical, formó gobierno. La entrada de tres ministros de la CEDA en el gabinete fue interpretada por la izquierda como un giro hacia el fascismo, lo que desencadenó la Revolución de Octubre de 1934.
Este movimiento tuvo graves consecuencias en Cataluña, donde Lluís Companys proclamó el Estado Catalán, y en Asturias, donde la insurrección obrera fue duramente reprimida por el ejército de África, comandado por el general Franco. Finalmente, el escándalo de corrupción del estraperlo forzó la dimisión de Lerroux en 1935.
El Frente Popular y el Inicio de la Guerra Civil
En febrero de 1936, la coalición del Frente Popular ganó las elecciones. Azaña pasó a ser Presidente de la República y Santiago Casares Quiroga Presidente del Gobierno. Sin embargo, el desorden público y los asesinatos del teniente Castillo y del líder derechista José Calvo Sotelo precipitaron el golpe de Estado.
El 17 de julio de 1936 se sublevó la guarnición de Melilla, seguida por otros mandos como Franco en Canarias y Mola en Pamplona. El fracaso parcial del alzamiento dividió a España en dos zonas, dando inicio a la Guerra Civil Española.
Desarrollo del Conflicto Bélico
Las Grandes Batallas
Tras cruzar el Estrecho con ayuda alemana e italiana, las tropas de Franco avanzaron hacia Madrid, donde la resistencia del general Miaja y las Brigadas Internacionales frenaron su avance. En 1937, el foco se trasladó al norte, marcado por el bombardeo de Guernica y la caída de Bilbao.
En 1938 se libró la batalla del Ebro, la más sangrienta del conflicto, que terminó con la victoria franquista y el posterior avance sobre Cataluña. Finalmente, tras el golpe interno del coronel Segismundo Casado contra el gobierno de Juan Negrín, la República se rindió. El 1 de abril de 1939, Franco declaró el fin de la guerra.
Evolución Política en los Bandos y Ayuda Internacional
En el bando republicano, la gestión pasó por manos de Largo Caballero y posteriormente de Juan Negrín, enfrentando divisiones internas entre comunistas (PCE) y anarquistas (CNT/POUM). Recibieron apoyo de la Unión Soviética y las Brigadas Internacionales.
En el bando sublevado, Franco fue proclamado Generalísimo y Jefe del Estado, unificando las fuerzas políticas en FET y de las JONS. Contaron con el apoyo militar decisivo de la Alemania nazi y la Italia fascista.
Consecuencias de la Guerra
La guerra dejó un saldo devastador:
- Fractura demográfica: Más de 500.000 víctimas y 300.000 exiliados.
- Ruina económica: Destrucción de infraestructuras y multiplicación de los precios.
- Aislamiento cultural: Exilio de la mayoría de los intelectuales y científicos.
- Dictadura: El establecimiento de un régimen militar que duraría 40 años, caracterizado por la pérdida de libertades y la censura.
En conclusión, la Segunda República representó un intento de modernización democrática frente al caciquismo de la Restauración, truncado por un conflicto que marcó profundamente la historia contemporánea de España.