Cambios Demográficos y Urbanización en el Siglo XIX
Dinámicas Poblacionales y Movimientos Migratorios
En el siglo XVIII se produjo un gran crecimiento de la población que se redujo a finales de siglo y en el XIX por diversas causas:
- Guerras (contra Francia, Inglaterra, la Guerra de Independencia).
- Hambrunas (con crisis de subsistencias por las malas cosechas).
- Epidemias (de cólera o tuberculosis).
A pesar de estos reveses, el avance demográfico español durante la primera mitad del siglo XIX fue similar a la media europea, aunque con una mortalidad más alta. Se inició con la industrialización el Régimen Demográfico de Transición, caracterizado por:
- Un lento descenso de la natalidad.
- Un bajón de la mortalidad.
- Un crecimiento natural alto.
Movimientos de la Población y Urbanización
Respecto a los movimientos de la población, la legislación española empezó a abandonar su prohibición de las migraciones (no estuvieron permitidas hasta 1856, por considerar que el número de habitantes del país era parte de su riqueza) al extremo contrario (con la estimulación a principios del siglo XX de emigración hacia América Latina).
Las migraciones internas no fueron de gran relevancia hasta que a finales del siglo XIX se aceleró el éxodo rural: el campesinado abandonó la miserable vida en el campo y se trasladó a localidades mayores, fundamentalmente en el litoral mediterráneo.
Cuando la población comenzó a concentrarse en las ciudades, de la mano del lento proceso de industrialización, se comenzó a desarrollar la urbanización. La rápida concentración de población en las ciudades llevó a menudo a la escasez de viviendas y el consiguiente hacinamiento de los trabajadores, con unas condiciones de vida muy duras. Se generalizó el fenómeno de los realquilados (personas que tenían una casa alquilada y alquilaban las habitaciones o camas a varias personas, conviviendo más personas de las que cabían).
Estrategias de Expansión Urbana
Para resolver este problema se optó por tres estrategias diferentes:
- Ampliando la ciudad con los ensanches: Espacios residenciales para la burguesía con buenas condiciones como alcantarillado o espacios verdes.
- Anexionando el extrarradio: Las zonas industriales y barrios marginales para el proletariado, muy distintas a la zona de los burgueses, con malas condiciones y hacinamiento, por lo que se extendieron las enfermedades infecciosas y el descontento social.
- El nuevo tipo de paisaje urbano idealista: Como la idea de los barrios-jardín que buscaban crear zonas de calles amplias, con viviendas unifamiliares con huerto y jardín, calles que debían tener los servicios básicos (agua, alcantarillado, electricidad, transporte) y viviendas para el proletariado, aunque en realidad se orientaron a la burguesía, ya que eran zonas que el proletariado no se podía permitir pagar.
El Fracaso de la Industrialización Española en el Siglo XIX
A diferencia de otros países europeos, España en el siglo XIX siguió siendo un país agrícola debido al fracaso del proceso de industrialización, excepto por un leve crecimiento en la zona de Barcelona y el impulso del ferrocarril.
Causas del Retraso Industrial
Este fracaso se produjo por varios factores:
- Retraso demográfico: La revolución demográfica llegó demasiado tarde, por lo que no había mano de obra barata para la industria.
- Comercio y Transporte: La pobreza generalizada y la mala red de transporte no favorecían un comercio estructurado.
- Revolución Agrícola Incompleta: Aunque aumentó la producción por las desamortizaciones, no hubo una revolución tecnológica que impulsara las industrias química y siderúrgica.
- Inestabilidad Política: La situación política inestable impedía que hubiera una legislación que impulsara la industrialización.
Política Económica y Ferrocarril
España practicó una política proteccionista siguiendo las exigencias de los algodoneros catalanes, los cerealistas castellanos y los industriales de la siderurgia vasca. Los defensores del librecambismo querían volver a reducir la intervención del Estado y liberalizar el mercado. España pasó de un alto proteccionismo (1826) que fue moderándose hasta pasar a una política librecambista (1869), volviendo al proteccionismo en la Restauración.
El aspecto más relevante del proceso de industrialización español durante el siglo XIX fue el desarrollo del ferrocarril, cuya primera línea en la península fue la de Barcelona – Mataró (1848). El ferrocarril fue el medio de transporte principal del siglo XIX por sus ventajas:
- Gran capacidad de carga.
- Velocidad y seguridad.
- Disminución de tiempos y de costes.
Las facilidades del gobierno para que la explotación privada invirtiera en el ferrocarril consiguieron que creciera muy rápido, pero también, al otorgarse las principales concesiones a compañías extranjeras, los materiales se importaban de fuera, por lo que el ferrocarril no impulsó la industria siderúrgica nacional.
Desarrollo Financiero
A nivel financiero, la banca experimentó un notable crecimiento desde mediados de siglo con la creación de los bancos de emisión (que emitían billetes) y bancos de crédito (para la inversión en diversos negocios). Cuando muchos de ellos quebraron, se pasó a una nueva estructura bancaria dando monopolio de emisión de billetes al Banco de España.
Crisis del Sistema de la Restauración y Dictadura
El Reinado de Alfonso XIII (1902-1923)
El período efectivo de reinado de Alfonso XII se inicia en 1902 con su mayoría de edad, en medio de un contexto bastante complicado derivado del Desastre del 98 y con una crisis política por la debilidad del turnismo tras la muerte de Cánovas y Sagasta y el debilitamiento del caciquismo por el crecimiento de las ciudades. Además, crecieron los movimientos de oposición al sistema de la Restauración.
Inestabilidad y Conflictos Iniciales
Entre 1902 y 1905 hubo cinco gobiernos conservadores y de 1905 a 1907, seis liberales. En 1905, con los liberales en el gobierno se produjo una de las crisis más graves del reinado, que enfrentó a los militares con el catalanismo por una caricatura que se había publicado en una revista satírica catalana. Bajo la presión de los militares, se aprobó la Ley de Jurisdicciones (1906) por la que las ofensas contra el ejército y la patria serían juzgadas por tribunales militares. Esta ley puso de manifiesto la influencia del ejército en la política.
Intentos Regeneracionistas: Maura y Canalejas
Para conseguir cierta estabilidad, los partidos buscaron reforzarse eligiendo nuevos líderes fuertes: Antonio Maura en el Partido Conservador y José Canalejas en el Partido Liberal, con ideas regeneracionistas.
El conservador Antonio Maura (1907- 1909) intentó hacer «la revolución desde arriba»: hacer hondas reformas políticas por iniciativa del propio Gobierno sin alterar las bases del régimen e intentando evitar la revolución «desde abajo». La crisis de su gobierno llegó con la Semana Trágica de Barcelona (agosto de 1909):
- La política exterior tras el Desastre del 98 se había centrado en Marruecos (zona del Rif), un territorio habitado por tribus bereberes que se rebelaron contra los intentos de ocupación por parte de España.
- El gobierno necesitó enviar más tropas, por lo que movilizó a los reservistas catalanes, lo que provocó un movimiento de oposición que estalló cuando se descubrió que los más ricos evitaban ir pagando ciertas cantidades de dinero.
- La huelga inicial derivó en una insurrección en Cataluña con protestas anticlericales.
- Ante estos hechos, el gobierno llevó a cabo una dura represión que incluyó la condena a muerte del pedagogo anarquista Ferrer i Guardia, acusado sin pruebas de ser uno de los cabecillas de la rebelión. Su ejecución produjo una gran conmoción de la opinión pública, lo que motivó la dimisión de Maura.
Se inicia entonces el gobierno de Canalejas (1910-1912), del Partido Liberal, segundo intento de regeneración del sistema de la Restauración desde el poder. Trató de abordar todos los problemas del momento, con:
- La Ley del Candado (para reducir el poder de la Iglesia, prohibió crear nuevas órdenes).
- Leyes laborales para mejorar la situación de los obreros.
- Una Ley de reclutamiento que eliminaba la posibilidad de evitar el servicio militar por dinero.
Además, llevó a cabo una política exitosa en Marruecos, definiendo finalmente el protectorado con negociaciones con Francia, aunque no terminó el proyecto porque fue asesinado, lo que contribuyó de nuevo a la debilidad de los partidos del turnismo.
Crecimiento de la Oposición
Al margen de la Restauración comenzó a crecer la oposición:
- Republicana: Concentrada en torno al Partido Radical de Alejandro Lerroux.
- Nacionalista: Tanto el nacionalismo catalán en torno a la Lliga Regionalista (que defendía la autonomía de Cataluña, no la independencia) como el vasco, con el PNV (que defendía la independencia del Estado vasco con ideas antispañolistas).
- Anarcosindicalista: Los anarquistas se organizaron en torno a dos sindicatos: Solidaridad Obrera y CNT, que defendía la acción directa con huelgas, sabotajes, ocupación de fábricas, atentados…
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
El 13 de septiembre de 1923 Miguel Primo de Rivera lideró un pronunciamiento militar contra el gobierno, motivado por:
- El descontento del ejército tras el desastre de Annual.
- El deseo de evitar las consecuencias que pudiera traer a algunos generales el Expediente Picasso.
- El rechazo al auge de los nacionalismos, del republicanismo y del movimiento obrero.
Además, existía un contexto internacional propicio con el triunfo del fascismo en Italia.
El Directorio Militar (1923-1925)
Primo de Rivera presentó la dictadura como un régimen provisional para solucionar la crisis, liberando al país del turnismo, del caciquismo, de la revolución social y de la inestabilidad política. Tuvo grandes apoyos al principio de casi todos los sectores sociales excepto de los anarquistas y los comunistas. El 15 de septiembre, el rey Alfonso XIII encargó a Primo de Rivera la formación de un nuevo gobierno y le concedió el cargo de presidente y ministro único, iniciando el Directorio Militar (1923-1925). Se constituyó presidente único asesorado por un Directorio Militar.
Durante esta etapa se tomaron las siguientes medidas:
- Mantuvo el estado de guerra (suspensión de la Constitución, disolución de cortes, censura…).
- Prohibió la bandera, el himno y la lengua catalanas en el ámbito público.
- Impuso medidas represivas contra los sindicatos.
- Formó un partido único (la Unión Patriótica) siguiendo el modelo fascista italiano.
Por otro lado, venció definitivamente a Abd-el-Krim con el Desembarco de Alhucemas (1925) en una ofensiva conjunta con Francia, lo que le dio gran popularidad.
El Directorio Civil y la Crisis Final
A finales de 1925 inició el período de Directorio Civil (1925-1930) con la sustitución de los asesores militares por políticos de derechas como Calvo Sotelo, con la intención de mantener el poder. Su objetivo en esta etapa fue construir un régimen inspirado en el fascismo italiano.
La escasa conflictividad de la dictadura se explica por la represión (especialmente dura contra los anarquistas) combinada con cierta política social (escuelas, viviendas baratas, servicios sanitarios…). Pero en 1926 su dictadura entró en crisis, especialmente tras perder el apoyo de parte del ejército por volver a establecer los ascensos por méritos y disolver el Cuerpo de Artillería cuando se opusieron a la medida. También creció el movimiento estudiantil, el republicanismo y los nacionalismos.
Tras el crac de la bolsa de Nueva York en 1929, los problemas económicos aumentaron el descontento social y Primo de Rivera, anciano, enfermo y sin apoyos, dimitió del cargo.
El Camino hacia la República
Alfonso XIII nombró entonces jefe de Gobierno al general Berenguer iniciando la llamada «Dictablanda» en el que se intentó volver a la normalidad del turnismo anterior. Sin embargo, la sociedad no quería volver atrás sino avanzar, por lo que creció el republicanismo.
Los partidos republicanos, socialistas y nacionalistas firmaron el Pacto de San Sebastián (1930) comprometiéndose a instaurar una república. En diciembre de ese año fracasó una sublevación militar republicana en Jaca (Huesca), siendo fusilados sus líderes. Berenguer dimitió el 14 de febrero de 1931 dando paso a un gobierno presidido por el almirante Aznar, que convocó elecciones municipales para el 12 de abril. El triunfo aplastante en las zonas urbanas de los republicanos y los socialistas precipitaron la abdicación del rey y la proclamación de la República el 14 de abril de 1931.