La España del Siglo XVIII: Reformas Borbónicas y Transformaciones Ilustradas

La Guerra de Sucesión y el Sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia

En el año 1700 se originaba una grave crisis política internacional como consecuencia del fallecimiento del monarca Carlos II sin descendencia. Dos candidatos aspiraban a ocupar el trono de España: Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, y el archiduque Carlos de Austria.

Frente a la designación de Felipe de Anjou como legítimo heredero, se formó la Gran Alianza de la Haya, con el objetivo de combatir a Francia y desestabilizar el poderoso bloque borbónico. Así, se iniciaba la Guerra de Sucesión española, entendida no sólo como una contienda europea, sino también como una guerra civil:

  • Corona de Aragón: Partidaria del archiduque Carlos, por temor a la imposición de un modelo centralista.
  • Corona de Castilla, Navarra y País Vasco: Apoyaron la candidatura francesa.

En 1713 se firmaba la Paz de Utrecht, que puso fin a la guerra. Inglaterra fue la gran vencedora, obteniendo derechos mercantiles (asiento de negros y navío de permiso) y recompensas territoriales (Menorca y Gibraltar). Austria recibió los Países Bajos, el Milanesado, Nápoles y Cerdeña, mientras que la Casa de Saboya anexionó Sicilia.

La política exterior española estuvo marcada por los Pactos de Familia con Francia:

  • Primer Pacto (1733): En la Guerra de Sucesión de Polonia; España obtuvo Nápoles y Sicilia.
  • Segundo Pacto (1743): Implicó la anexión del ducado de Parma.
  • Tercer Pacto (1761): Involucró a España en la Guerra de los Siete Años, cediendo Florida a Inglaterra y recibiendo Luisiana.

La Nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta

La nueva dinastía introdujo un modelo absolutista y centralista. Los reinados destacados fueron:

  • Felipe V (1700-1746): Impuso el centralismo y los Pactos de Familia.
  • Fernando VI (1746-1759): Política de neutralidad y reformas internas (Catastro de Ensenada).
  • Carlos III (1759-1788): Implantación del despotismo ilustrado.
  • Carlos IV (1788-1808): Marcado por la Revolución Francesa.

Los Decretos de Nueva Planta abolieron los fueros e instituciones de la Corona de Aragón (1707-1716), imponiendo la uniformidad jurídica bajo las leyes de Castilla. Solo Navarra y las provincias vascas conservaron su régimen foral. Se introdujo la Ley Sálica y se sustituyó el sistema polisinodial por las Secretarías de Estado. Administrativamente, surgieron las Capitanías Generales y las Intendencias.

Expansión y Transformaciones Económicas

El siglo XVIII vivió un crecimiento demográfico y reformas agrarias bajo Carlos III, como la libertad de comercio de grano (1765) y la limitación de la Mesta. Jovellanos, en su Informe sobre la Ley Agraria, propuso desamortizaciones.

La política económica fue mercantilista. Se crearon manufacturas reales y se liberalizó el comercio con América (sustitución del sistema de flotas por navíos de registro en 1776). Cataluña destacó por su despegue económico gracias a los arrendamientos a largo plazo y la exportación de productos locales a América.

La Ilustración y el Despotismo Ilustrado

La Ilustración defendió la razón, el progreso y la educación. El Despotismo Ilustrado, con Carlos III como máximo exponente, buscó conciliar el absolutismo con el reformismo. Tras el Motín de Esquilache (1766), ministros como Aranda, Floridablanca y Campomanes impulsaron:

  • Regalismo: Expulsión de los jesuitas (1767).
  • Educación: Sociedades Económicas de Amigos del País.
  • Finanzas: Creación del Banco de San Carlos.
  • Reformas estructurales: Agrarias, industriales (fin de los gremios) y militares.