El Manifiesto de Manzanares y la Revolución de 1854
La corrupción existente en la política económica y financiera de los gobiernos moderados provocó reacciones y movimientos subversivos en amplios sectores de la opinión liberal, incluida la moderada, que finalmente llevaron a la calle a las clases populares. La revolución tuvo lugar en 1854 y trajo consigo un cambio de rumbo en la orientación política del país.
El procedimiento utilizado fue el pronunciamiento. Una facción del ejército encabezada por el general moderado O’Donnell se pronunció en Vicálvaro, enfrentándose a las tropas del Gobierno. El resultado de la acción quedó indeciso y O’Donnell se retiró camino de Andalucía. En Manzanares se le unió el general progresista Serrano y ambos decidieron lanzar el Manifiesto de Manzanares con promesas progresistas. Desde su difusión, las agitaciones populares proliferaron en casi toda España, de modo que el alzamiento militar moderado quedó desbordado y convertido en un movimiento popular de imprevisibles consecuencias. La reina Isabel II decidió entregar el poder de nuevo al general Espartero.
La Regencia de Espartero y el conflicto en Barcelona
Espartero, como muchos progresistas, era librecambista, partidario de rebajar o suprimir barreras arancelarias para favorecer la libre competencia. A los productos de importación se les rebajaron los aranceles (del 30 y 40% pasaron al 15%). Este nuevo arancel de 1842 provocó que numerosas industrias textiles de Cataluña tuvieran que cerrar ante la entrada de paños ingleses más baratos, lo que acabó provocando un levantamiento en Barcelona. Ante esto, el regente respondió bombardeando esa ciudad, lo que llevó a que Espartero perdiera toda su popularidad. Los moderados aprovecharon la oportunidad para realizar una serie de conspiraciones. Una sublevación militar, liderada por los generales Narváez y O’Donnell, a la que se unieron algunos progresistas, precipitó el fin de la Regencia de Espartero, quien hubo de exiliarse a Gran Bretaña.
El Gobierno de la Unión Liberal
Su programa político consistió en la defensa obsesiva del orden y tuvo como objetivo principal hacer más eficaz el funcionamiento de la Administración.
- Económica: Primera etapa de estabilidad política que coincidió con un periodo de prosperidad económica: fue la etapa dorada de la especulación y la construcción ferroviaria, de una nueva expansión de la industria textil catalana y del surgimiento de los primeros altos hornos en Vizcaya y Asturias.
- Política exterior: El gobierno de la Unión Liberal emprendió una política exterior cuyos objetivos eran desviar la atención de los españoles de los problemas internos y contentar a importantes sectores del ejército para evitar su participación en aventuras políticas (Guerras de prestigio). Así se llevaron a cabo:
- Expedición hispano-francesa a Cochinchina (1858-1863): fue un paseo militar, pero no reportó nada concreto a nuestro país, y sí a los franceses, el control de Indochina.
- La guerra contra Marruecos (1859-1860): tuvo como pretexto el ataque de los rifeños a la plaza de Ceuta, pero respondía realmente a un intento español de expansión colonial en el norte de África. La campaña fue un éxito y convirtió al general Prim en un héroe popular.
- Expedición a México, el intento de recuperar Santo Domingo y la guerra contra Perú y Chile.
La Revolución Gloriosa de 1868
Tras algunos pronunciamientos reprimidos, en 1866 miembros de los partidos Progresista, Demócrata y Republicano firmaron el llamado Pacto de Ostende (Bélgica), con el objetivo de destronar a la reina y convocar Cortes Constituyentes para instaurar un Estado Liberal Democrático en el país frente al Régimen Liberal Doctrinario que había imperado hasta ese momento. El líder militar era el general Prim.
Cuando en 1867 muere O’Donnell y la Unión Liberal (general Serrano) se suma al pacto, se completa la coalición de fuerzas que va a protagonizar la Revolución de 1868, llamada La Revolución Gloriosa. Comienza con el pronunciamiento en Cádiz del general Prim y el almirante Topete tras la lectura del manifiesto “Viva España con honra”. Tras el mismo se producirán una serie de sublevaciones militares con el indispensable apoyo popular y la victoria sobre las tropas leales en la batalla de Alcolea. Tras esta, la reina, acusada de ser la principal causante de los males del país, ha de salir hacia el exilio y con ello comienza el Sexenio Revolucionario.
Conflictos sociales y crisis de finales de reinado
A mediados del siglo XIX se extendió por Andalucía una revuelta campesina que tuvo sus orígenes en la desamortización de los bienes comunales, el sistema de quintas, los impuestos sobre el consumo y la presencia de la Guardia Civil. Los incidentes más graves se produjeron en la ciudad de Loja. El movimiento se inició en Iznájar (Córdoba), cuando los jornaleros asaltaron el cuartel de la Guardia Civil. Seguidamente se desplazaron a Loja, alzando la bandera de la República. La sublevación fue sofocada por el ejército y se procedió al ajusticiamiento de 116 campesinos y a la deportación de unos 400 jornaleros.
Debido al resultado desastroso de la participación en algunos de los conflictos bélicos y también por el desgaste producido por el ejercicio del poder, O’Donnell dimite en 1863 y retornan al poder los moderados del general Narváez. Con la vuelta de un gobierno conservador y represivo se abrió el proceso que acabó con la monarquía borbónica:
- Crisis económica: Freno de las construcciones ferroviarias y descenso de las inversiones extranjeras.
- Crisis política y social: El clima de descontento se agudizó ante la inoperancia del gobierno.
- Matanza de la Noche de San Daniel (1865): Represión indiscriminada por la Guardia Civil en las protestas estudiantiles.
- Sublevación del Cuartel de San Gil: Con intención de derribar la monarquía, 70 militares fueron condenados a muerte y fusilados.