Conflicto Bélico Español: Orígenes, Alzamiento y Fases Iniciales de la Guerra Civil

1. Introducción al Conflicto Español

La Guerra Civil Española es uno de los acontecimientos políticos de nuestra Historia reciente que más ha acaparado y acapara la atención de los historiadores. Seguramente por lo que de romántico idealismo hay en ella y porque representa una confrontación de ideologías de carácter muy diverso que la hacen especialmente original. Es lógico, pues, que haya sido interpretada de formas muy diversas:

Interpretaciones del Conflicto

  • Visión Maniquea del Conflicto: Miles de páginas se han escrito sobre él en España y en el extranjero. De esta literatura saldrá buena parte de la simplificación ideológica del conflicto y una visión maniquea del mismo: Para unos, la guerra se hizo inevitable y se justifica por la necesidad de poner fin al desorden reinante y al peligro inminente de la fragmentación del Estado, víctima de los separatismos y de la dictadura marxista; para otros, las razones profundas del conflicto residen en el temor de las clases dominantes a ser desplazadas de su posición hegemónica, a través de la revolución social de la República frentepopulista.
  • Lucha de Clases y Enfrentamiento de las Dos Españas: Los hay que ven en la Guerra Civil el enfrentamiento dramático y sangriento de las dos Españas, además de una lucha de clases. En este campo la producción literaria ha sido riquísima, como muestran obras tan significativas como Por quién doblan las campanas, de Hemingway, La esperanza, de Malraux, o los escritos sobre el sentimiento religioso de Paul Claudel.
  • Prólogo de la Segunda Guerra Mundial: Si las causas de la Guerra Civil española fueron fundamentalmente internas y muy complejas, no se pueden desligar del contexto de una Europa sumida en la crisis económica de los años treinta, de la crisis política de las democracias occidentales e, incluso, algunos se aventuran a considerarla como un prólogo de la Segunda Guerra Mundial.

2. La Sublevación Militar de Julio de 1936

El general Emilio Mola, director del golpe y quien había logrado el apoyo del carlismo navarro, desechó toda acción inmediata sobre el centro neurálgico de Madrid y montó un dispositivo militar de sublevación simultánea en diferentes guarniciones adictas. Pretendía un golpe rápido que despejara la situación en pocos días, pero no lo consiguió, entre otras cosas, por las dificultades de la propia conspiración y por la influencia que ejerció el contexto social y la ideología predominante en cada región. A pesar de todo, la dinámica de los hechos y la reacción posterior hicieron que, en la mayoría de los insurrectos, la primera idea de derrocar al gobierno del Frente Popular se fuera transformando en la intención de derribar definitivamente la República. Al no triunfar plenamente, lo que había empezado por ser un golpe militar se transformó en una sangrienta y larga Guerra Civil.

Desarrollo Geográfico del Alzamiento

La sublevación comenzó el 17 de julio de 1936 en la zona española de Marruecos, donde llegó inmediatamente el general Franco para hacerse cargo del mando. El 18 de julio el alzamiento se extendió a toda la Península.

Zonas de Apoyo a los Sublevados

  • Las regiones de ideología predominantemente conservadora apoyaron -no sin resistencias- la sublevación: Navarra, Castilla y León y Galicia.
  • En Andalucía, donde el izquierdismo era mayoritario, se complicó la situación: el general Queipo de Llano se hizo con el poder en Sevilla y arrastró a Granada, Córdoba y Huelva, pero en condiciones muy precarias por tratarse de núcleos aislados. Málaga, Almería y la provincia de Jaén quedaron en zona republicana.
  • Zaragoza fue tomada por el general Miguel Cabanellas.

Zonas Leales a la República

  • En Madrid y Barcelona el golpe fracasó por la descoordinación y por la falta de apoyos suficientes. En la capital, armados los milicianos, el general Joaquín Fanjul fue derrotado en el cuartel de la Montaña, y en Barcelona, el general Manuel Goded no contó con el apoyo de la Guardia Civil.
  • El País Vasco, ideológicamente conservador, fue fiel a la República (menos Álava) ante la promesa del Estatuto de Autonomía.
  • También lo fueron Santander y Asturias, exceptuando Oviedo capital.
  • La región levantina optó por el bando republicano.

En resumen, la España industrial y de agricultura avanzada se mantuvo republicana, mientras que los sublevados triunfaron en la España rural y conservadora.

3. El Desarrollo Militar de la Guerra

3.1. Fase Inicial: Guerra de Columnas

La guerra, contrariamente a lo que se creía al principio, se alargó dramáticamente durante tres años, en su desarrollo atravesó por diversos momentos bien diferenciados.

Avance hacia Madrid

Al principio de la guerra el objetivo principal de los sublevados fue la toma de Madrid, para lo que el ejército operó al modo colonial empleado en la Guerra de Marruecos: pequeñas columnas avanzaban a pie o eran transportadas en avance rápido por carretera mediante camiones. La operación fue facilitada por el desorden republicano y la carencia de un verdadero ejército regular, sustituido por milicias populares como la del líder anarquista Buenaventura Durruti, indisciplinadas e ineficaces ante el enemigo organizado.

Dificultades y Ayuda Exterior

No obstante, el bando rebelde tuvo que vencer varias dificultades:

  1. La escasez de recursos de Mola en el Norte, que hizo recaer el avance hacia Madrid sobre las fuerzas del ejército del Sur.
  2. El inconveniente de que el grueso de este ejército se encontrara en África y hubiera necesidad de transportarlo a Andalucía. Sólo la ayuda italiana con aviones y el apoyo de la flota alemana hicieron posible la operación del paso del Estrecho.

La Batalla por la Capital

Las columnas de legionarios y de regulares -llamados «moros»- mandadas por el coronel Juan Yagüe, marcharon velozmente por Extremadura sobre Madrid, tomando Badajoz; pero el desvío desde Talavera a Toledo para liberar el Alcázar, defendido por el coronel José Moscardó, permitió a los generales republicanos, José Miaja y Vicente Rojo, reorganizarse y detener las columnas del general Varela a las puertas de Madrid. El frente se estabiliza en la Ciudad Universitaria y aledaños y surge el mítico grito ¡No pasarán!, lanzado por Dolores Ibárruri «Pasionaria». Mientras tanto, y para más seguridad, el gobierno republicano se trasladó a Valencia.