Claves literarias de La Celestina y el Prerrenacimiento español

Contexto Histórico y Literario

Este texto es un fragmento de la obra de Fernando de Rojas, La Celestina. El autor escribió la obra a partir de un primer auto anónimo. Es un escritor que vivió en el siglo XV, en el periodo literario conocido como Prerrenacimiento. Se ha discutido mucho sobre el género literario al que pertenece La Celestina: unos defienden que es una obra de teatro (comedia o tragicomedia) y otros, que se trata de una novela dialogada.

La Celestina aparece, pues, durante el reinado de los Reyes Católicos, en una época de transición entre la Edad Media y el Renacimiento, en un tiempo en que los valores medievales (teocentrismo) van dando paso a las nuevas ideas humanistas de admiración por el mundo clásico y del disfrute de la vida. De estos valores se hace eco la obra.

Temas Principales

  • La fugacidad de la vida
  • Las relaciones sociales

Estructura y Carácter de la Obra

Desde el punto de vista formal, el texto se presenta en prosa distribuido en cuatro párrafos. El carácter principal del fragmento es el del género dramático, como el resto de la obra, ya que no hay narrador, sino que son los personajes (en este caso Pleberio, quien consigue que la acción avance) los que se expresan directamente.

Específicamente, se trata de una comedia de teatro cortesano para ser leído y que fue muy divulgado en la Edad Media. Pleberio se lamenta de la muerte de su amada hija, Melibea, y se siente solo e impotente; expresa su desengaño con el mundo por haberse llevado a su hija y también transmite asombro y decepción con el amor, ya que este ha sido la causa del triste final de Melibea.

Estructura Temática y Recursos Retóricos

En cuanto a la estructura temática, el fragmento se organiza en cuatro partes que armonizan con la distribución de la estructura formal. En esta primera parte, una de las figuras retóricas que se aprecia es la anáfora (repetición de la misma palabra al comienzo de la frase). Esta fórmula interrogativa favorece la formación de otra figura retórica como es el paralelismo sintáctico (reiteración de una misma estructura sintáctica en dos o más frases): «¿Para quién…? ¿Para quién…?».

Para conseguir intensificar estas sensaciones y, a la vez, matizarlas, emplea las metáforas (identificación de un elemento real con otro imagen en razón de su semejanza): la abundancia de errores, la soledad, el desconcierto, la crueldad, la amargura, la tristeza… El autor utiliza este recurso para acercarnos a sus sentimientos e intensificar la expresión de estos.

El Concepto del Amor y el Uso del Lenguaje

El Amor como Eje Central

En el tercer párrafo, es el amor el tema dominante. Pleberio expresa ese enfrentamiento de percepciones del concepto amor, por lo que predomina la figura retórica de la antítesis (contraposición de dos palabras o frases de significado opuesto). Así logra transmitir un sentido paradójico del concepto tópico del amor y sus amargas consecuencias.

Presentes están también las sinestesias, las cuales cruzan las percepciones de varios sentidos. Así, Fernando de Rojas consigue embellecer el texto y facilitar al lector la comprensión de lo que quiere transmitir: «dulce» (sentido del gusto) «nombre» (sentido del oído y la vista), «amargos» (sentido del gusto) «hechos» (sentido de la vista).

Análisis de las Formas Verbales

También conviene destacar, como conclusión, el diferente uso de las formas verbales:

  • Presente de indicativo: Cuyo valor en este caso es el actual, ya que la acción coincide con el momento de hablar: quiebras, quedas, sostienes, pareces, quejo.
  • Pretérito perfecto simple: Es el que más texto abarca. Se transmite como una acción pasada y acabada de aspecto perfectivo. Así, Pleberio ve la acción como algo lejano y acabado; sin embargo, no duda en pedir explicaciones a este pasado, ya que esta forma verbal se emplea dentro de las fórmulas interrogativas que favorecen el tópico: edifiqué, adquirí, planté, fabriqué, ejecutaste, destruiste, quemaste, asolaste, dijeron, metieron, compararon, murió…
  • Futuro simple de indicativo: Juega un pequeño papel en este texto, ya que indica una acción inacabada posterior al acto verbal, al momento de hablar: hallará, contaré.
  • Pretérito imperfecto de indicativo: Indica una acción pasada que se ve como inacabada, que se proyecta hacia el presente porque es posible que ahora también se realice; su aspecto es, por tanto, imperfectivo o inacabado: pensaba, eras, eran.
  • Pretérito imperfecto de subjuntivo: Es apreciable en el tercer párrafo: fueses, amases, viviesen.
  • Condicional: Expresa condición; se habla del hipotético caso en que se realizase la acción: amarías, darías.

Estilo y Argumento Social

El autor, en general, se sirve de diversos recursos expresivos, estilísticos y retóricos que ya hemos analizado y que contribuyen a dar al texto un carácter lírico, debido a que todas estas figuras las expresa y transmite desde un punto de vista subjetivo. Lo trata desde su «yo» para intensificar sus emociones y acercarnos a sus sentimientos, midiendo las formas y las palabras, ya que entre recurso expresivo y figura retórica deja entrever y contar la historia. Así, nos permite acceder a un desarrollo mediante acciones que concluyen en un fatídico desenlace, dándole un ligero matiz narrativo.

Argumento y Crítica

Con este dominio lingüístico, Rojas quiso mostrar, con ironía, el desajuste entre la sociedad real y la sociedad oficial, la trabajadora y la ociosa. La sociedad real es aquella donde viven los criados, los matones, las prostitutas…, es decir, la gente que pasa hambre y que solo se preocupa por sobrevivir. Mientras Pleberio piensa en la herencia, los ricos buscan criados a quienes pagar sus servicios y los pobres quieren beneficiarse a toda costa. Todos son egoístas, todos quieren vivir, pero todos mueren. Ironías de la vida, según Fernando de Rojas.

Mi opinión

El autor escribe La Celestina para hacer una crítica a la sociedad en la que vive y lo consigue. A mi parecer, la obra es buena; me ha gustado, aun creyendo al principio que no iba a ser de mi agrado. Me gustaría hacer referencia a nuestra sociedad actual: Calisto, al principio, no se enamora, sino que se encapricha, lo mismo que ocurre muchas veces hoy en día. Después, aparecen la avaricia y la codicia, típicas del tiempo en que vivimos. Son muchos los puntos que se dejan ver entre líneas en la obra que parecen ser un calco de esta sociedad.