Sentido de la existencia, libertad y desarrollo moral: Fundamentos filosóficos

Problema del sentido de la existencia

Los seres humanos somos los únicos animales capaces de preguntarse por el sentido de su propia existencia. En general, los filósofos han ofrecido tres planteamientos distintos ante la cuestión del sentido de la existencia: el nihilismo, la respuesta inmanente y el reconocimiento de la trascendencia.

  • Los filósofos nihilistas: No creen que la vida tenga ningún sentido especial. No hay ninguna razón por la que estemos vivos; simplemente hemos surgido como producto de una serie de procesos biológicos. De acuerdo con el nihilismo, los humanos solo somos especiales porque somos inteligentes y podemos hacernos preguntas, pero eso no quiere decir que nuestra existencia tenga ningún propósito. Nuestra vida, que surgió como fruto del azar, terminará con la muerte, después de la cual no hay nada. Para los nihilistas, cualquier intento de buscar un sentido superior a la realidad humana es una fantasía inútil.

Aunque también es posible afirmar que la vida humana sí que tiene un sentido. Los filósofos que defienden esta posición pueden dividirse, a su vez, en dos grupos:

  • Respuesta inmanente: Unos creen que el sentido de la existencia debe buscarse en la propia vida humana.
  • Realidad trascendente: Otros consideran que solo es posible explicar el sentido de nuestra existencia en una realidad trascendente que está más allá de nuestro mundo.

Libertad y responsabilidad

  • La libertad: Es la ausencia de coacción. Cuando no hay ningún obstáculo que nos impida actuar, se trata de la libertad negativa. La libertad negativa es una «libertad de», porque tenemos libertad en este sentido cuando estamos libres de amenazas. Cuando podemos proponernos nuestras propias metas y trabajar para alcanzarlas, se trata de la libertad positiva. La libertad positiva es una «libertad para», ya que consiste en que seamos libres para elegir nuestros propios objetivos. El concepto de libertad positiva se relaciona con la autonomía, y solo tenemos libertad en este sentido cuando podemos realmente decidir por nosotros mismos. Estas dos dimensiones de la libertad hacen que la conducta humana no pueda calcularse ni predecirse. Como personas, los seres humanos somos autónomos y libres.
  • La responsabilidad: Implica responder por nuestros actos, dando explicaciones de la elección que hemos hecho y haciéndonos cargo de sus consecuencias, reparando el daño que hayamos podido causar. Tenemos que asumir la responsabilidad de lo que hacemos de forma libre, consciente y voluntaria. Por eso es justo que nos castiguen cuando nos comportamos incorrectamente, ya que nuestra libertad siempre nos da la posibilidad de elegir. En cambio, no sería justo castigar a un león por devorar a su presa, ya que su conducta no es libre, sino instintiva.

Las etapas del desarrollo moral según Kohlberg

Kohlberg diferenció tres etapas y seis niveles distintos en el proceso de evolución moral de la persona. Según Kohlberg, la primera etapa del desarrollo moral se caracteriza por el individualismo y la heteronomía. A edades tempranas, los niños creen que lo correcto es lo que los adultos ordenan y lo que les beneficia. Cuando alcanzan un segundo nivel, consideran que el comportamiento debe adecuarse a las reglas aceptadas por el grupo al que pertenecen. En la tercera y última etapa de desarrollo, comienzan a basar los juicios morales en el respeto a los derechos de las personas y en el reconocimiento de la dignidad que tienen todos los seres humanos.

Primer nivel: Razonamiento individual

En sus razonamientos morales, los sujetos solo proponen planteamientos individuales, sin tener en cuenta su pertenencia a la sociedad.

  • Etapa 1: Obediencia y miedo al castigo. Los niños cumplen las normas impuestas por los adultos. La conducta está regulada por el miedo al castigo, según unas reglas que se consideran fijas e inamovibles.
  • Etapa 2: Individualismo. Los niños aceptan que puede haber normas diferentes para distintas personas, pero basan sus propias reglas en el individualismo. Lo bueno es lo que les beneficia, así que pueden negociar intercambios si eso les favorece.

Segundo nivel: Razonamiento colectivo

Las personas razonan considerándose miembros de una colectividad. Las normas morales se corresponden con los valores aceptados por el grupo al que se pertenece.

  • Etapa 3: Acomodación a las expectativas interpersonales. La actuación correcta consiste en comportarse de acuerdo con lo que se espera de uno en la familia o el grupo de amigos.
  • Etapa 4: Mantenimiento del orden social. Lo correcto es cumplir las normas generalmente aceptadas y obedecer las leyes para mantener el orden de la sociedad.

Tercer nivel: Razonamiento autónomo

Las normas morales se basan en una decisión racional y autónoma, que puede entrar en conflicto con las normas legales aceptadas en la sociedad.

  • Etapa 5: Respeto de los derechos individuales. La sociedad está basada en un acuerdo mediante el que se reconocen ciertos derechos que nadie puede violar. Lo correcto consiste en respetar las decisiones democráticas en las que se afirman estos derechos.
  • Etapa 6: Afirmación de principios morales universales. Lo correcto es actuar de forma imparcial y justa con todos los seres humanos. Nuestro comportamiento siempre debe respetar la dignidad de las demás personas.