Las señoritas de Avignon (1907) – Pablo Picasso
Localización y Técnica: Nos encontramos ante la obra “Las señoritas de Avignon”, realizada por Pablo Picasso en 1907. La técnica utilizada es óleo sobre lienzo y pertenece al estilo cubista. Actualmente se encuentra localizada en el Museo de Arte Moderno (MoMA), en Nueva York.
Contexto: El Cubismo es un lenguaje pictórico que replantea las formas, el volumen, el espacio y la perspectiva, dotando a las obras de un carácter psicológico en el que el espectador reconstruye la imagen en su mente para comprenderla en su totalidad. Se considera la primera vanguardia, ya que rompe con el último estatuto renacentista vigente a principios del siglo XX. En los cuadros cubistas desaparece la perspectiva tradicional, tratando las formas de la naturaleza por medio de figuras geométricas, fragmentando líneas y superficies.
Análisis: Formalmente, el cuadro está dividido de manera clara en tres franjas organizadas verticalmente. La parte central es la más “clásica” en cuanto al aspecto; en su posición parecen estar de pie, pero están tumbadas, como indica su postura con los brazos tras la cabeza. Lo más importante del cuadro no está en estas figuras, pues las líneas quebradas que pueblan el lienzo nos hacen llevar la mirada fuera del cuadro. Referente a los colores, se trata de colores cálidos, de pinceladas anchas, sin utilizar ningún tipo de degradación, por lo que la obra está representada en primer plano y carece de fondo. Las líneas de composición son siempre oblicuas, dando un gran dinamismo a la obra.
Las otras dos franjas del cuadro están pintadas sobre otras figuras ya realizadas anteriormente por Picasso. La franja de la derecha es algo más compleja en su interpretación; posiblemente por ello es más importante para la comprensión del cuadro. En esta parte aparecen dos figuras con rostros extraños. Las figuras de la derecha están aún más fragmentadas, incluso hay una descompensación entre distintas partes del cuerpo, con gran diferencia de formas y tamaños, algo que llegará a su máxima expresión en el cubismo de años posteriores. Por ejemplo, la figura de abajo está sentada de espaldas mientras que su máscara nos mira; su brazo es desmesurado en comparación con su torso, dando un gran paso hacia la libertad de formas en la pintura. El pequeño bodegón de la parte más baja del cuadro tiene importancia no solo en la composición, sino también en la simbología: el bodegón es símbolo de unión entre lo viejo y lo nuevo.
La alegría de vivir (1905-1906) – Henri Matisse
Localización y Técnica: Nos encontramos ante la obra La alegría de vivir, realizada por el pintor francés Henri Matisse (1869-1954). La técnica empleada es óleo sobre lienzo y pertenece al estilo fauvista. Actualmente está localizada en la Barnes Foundation, Estados Unidos.
Contexto: El fauvismo surge en el París de las vanguardias, en una verdadera explosión artística y científica. Se conoce como un movimiento pictórico surgido en Francia a principios del siglo XX y extendido luego a otros países, caracterizado por un uso provocativo de los colores y de pinceladas rápidas, furiosas o, como las bautizaran (y de allí surgiría el nombre del movimiento), “fauves” (fieras).
Análisis: El motivo o tema del cuadro es el mito de la Arcadia, una región imaginaria y feliz en la que los pastores se dedicaban, como se ve en el lienzo, a tocar la flauta, hablar, danzar y a enamorarse. Todas las figuras están desnudas, algunas de forma sensual, sobre un prado rodeado de árboles frondosos que termina en un fondo de azul marino que crea efecto de espacio. El dibujo es ondulado y sinuoso, lo que crea sensualidad. No tiene demasiado interés en conseguir el efecto de corporeidad o volumen.
Se puede observar una composición triangular en el centro del cuadro. Dentro de este triángulo sinuoso, el centro lo ocuparían los danzantes (tema que retomaría Matisse) y la base las mujeres recostadas. Pero si estas figuras están centradas, otras están dispersas. A la alegría que transmiten los personajes perfilados, prácticamente sin volumen, se añade la fuerza del color como corresponde al fauvismo; el cuadro se construye con color vivo, intenso, sin gradaciones, es decir, color plano. Además, los colores no tienen que corresponder necesariamente con la naturaleza, como se observa en algunos árboles. En los cuerpos, el color es sonrosado y posan sobre el prado amarillo que termina en un fondo de color azulado plano que contribuye a la profundidad. En nuestro lado izquierdo predominan los colores cálidos y primarios (rojo y amarillo) y el secundario cálido naranja; mientras que en el lado de nuestra derecha predominan colores fríos como el violáceo y, sobre todo, el verde. Esta disposición del color crea el efecto de profundidad en esta zona o lleva nuestra mirada de izquierda a derecha, en un ritmo de armonía visual y sosiego.
La primera acuarela abstracta (1910) – Vasili Kandinsky
Localización y Técnica: Nos encontramos ante la obra pictórica conocida como la Primera acuarela abstracta, realizada por el pintor Kandinsky entre 1910 y 1913. La técnica utilizada fue acuarela y pertenece al arte abstracto. Se encuentra en el Centro Pompidou de París.
Contexto: La abstracción no es un invento del arte moderno, sino que tiene presencia durante toda la historia, aunque no se tuviera conciencia de ello. Hay infinidad de muestras de formas geométricas empleadas desde los orígenes de la prehistoria hasta la actualidad. Consideramos que el arte abstracto se da en Europa en el siglo XX con los movimientos de vanguardias. Se considera que el arte abstracto puro nace en 1910 de la mano del artista ruso Kandinsky, quien a partir de una acuarela explora la posibilidad armoniosa de los colores sin tener presente la realidad. El arte abstracto es el concepto opuesto al arte figurativo.
Análisis: Se trata de una obra singular que transmite un dramatismo fuera de lo común. Esta acuarela está libre de cualquier tipo de asociación figurativa. Tan solo en la parte inferior podría advertirse la presencia de una espalda desnuda de mujer. Sea como sea, los colores se desplazan de forma autónoma sobre la superficie de la composición. Se expanden a través de todo el espacio sin formar estructuras compactas. La transparencia del color de la acuarela se ajusta a la naturaleza de unas formas que se sitúan libremente en la superficie blanca. El dibujo a la plumilla negra y los colores de la pintura a la acuarela se mueven de modo independiente en la superficie de la hoja. El color no forma ningún contorno; en algunos puntos, los colores y los trazos originan conglomerados abstractos, pero no surge ninguna composición tradicional. La distribución de los elementos visuales no obedece a ningún sentido espacial. La acuarela se caracteriza por su carácter improvisado y espontáneo. El acto de ejecutar la obra puede percibirse en el resultado obtenido. De este modo, la hoja aparece transformada en un verdadero torbellino de colores y líneas. El pintor estaba fascinado por la figura del triángulo, donde encontraba el símbolo de la “vida cambiante del alma”. El azul y el rojo siempre aparecen juntos; lo hizo así porque el azul denota frialdad y simboliza la fuerza de contracción, permitiendo compensar el color rojo, que expresa calidez y simboliza la expansión.
La persistencia de la memoria o Los relojes blandos (1931) – Salvador Dalí
Ficha Técnica: Obra pictórica La persistencia de la memoria o Los relojes blandos, del pintor Salvador Dalí (1931). Técnica: óleo sobre lienzo. Estilo: Surrealismo. Localización: Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York (MoMA).
Contextualización
El Surrealismo comienza en 1924 en París con la publicación del «Manifiesto Surrealista» de André Breton, quien estimaba que la situación histórica de posguerra exigía un arte nuevo que indagara en lo más profundo del ser humano para comprender al hombre en su totalidad. Fue un movimiento artístico y literario que exploró el mundo de los sueños y el subconsciente a través de la creación del arte visual, la poesía y el cine. En el arte, el surrealismo propuso un orden distinto y alternativo a las convenciones burguesas, utilizando elementos significantes e imágenes provenientes del mundo onírico, del inconsciente y del azar.
Análisis
En este paisaje como soñado aparece una asociación extraña, propia de los sueños: lo que permanece y dura (la roca de los acantilados) y lo blando (los relojes); el espacio (la playa) y el tiempo (los relojes). La escena se ubica en una playa de la Costa Brava (parece cerca del Cap de Creus) rodeada de acantilados. El cielo y el mar se confunden al atardecer. Sobre una mesa en diagonal se encuentran:
- Un reloj de bolsillo, el único que es rígido, lleno de hormigas (símbolo recurrente en Dalí, como en El gran masturbador).
- Un reloj blando que marca cerca de las siete, sobre el que está posada una mosca y que parece resbalar.
- Una rama de árbol seco del que cuelga otro reloj blando que marca las seis.
En el centro aparece una figura blanda con gran nariz, una enorme lengua, un ojo cerrado y grandes pestañas que recuerda a su autorretrato. Sobre esta figura hay un cuarto reloj blando que parece derretirse como el queso. Al fondo, iluminada fuertemente, se distingue una cala con rocosos acantilados y en la playa una piedra que proyecta una larga sombra. Al fondo, el mar y el cielo parecen unirse.
En la composición se observa el esquema horizontal de la playa y la rama del árbol que se equilibran con la vertical del tronco. Estas líneas estáticas se compensan con esquemas y líneas dinámicas como las diagonales de la mesa y, sobre todo, las curvas de los relojes y de la cabeza. Es fundamental la importancia del dibujo, delimitando las formas y volúmenes con gran detalle. La gama cromática juega con el contraste de colores fríos (azules, grises) con cálidos (marrones, amarillos, anaranjados). La zona del fondo está fuertemente iluminada con una luz blanca e irreal que contribuye al efecto de profundidad. El encuadre está visto desde lo alto, un encuadre cenital.
La llave de los campos (1936) – René Magritte
Ficha Técnica: La llave de los campos (La clef des champs), publicada en 1936. Estilo: Surrealismo. Localización: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (Madrid).
Contexto: El Surrealismo comienza en 1924 en París con la publicación del «Manifiesto Surrealista» de André Breton, quien estimaba que la situación histórica de posguerra exigía un arte nuevo que indagara en lo más profundo del ser humano para comprender al hombre en su totalidad. Fue un movimiento artístico y literario que exploró el mundo de los sueños y el subconsciente a través de la creación del arte visual, la poesía y el cine. En el arte, el surrealismo propuso un orden distinto y alternativo a las convenciones burguesas, utilizando elementos significantes e imágenes provenientes del mundo onírico, del inconsciente y del azar.
Análisis: Ejemplo representativo del estilo de Magritte, muestra la presencia oculta de lo misterioso en todo lo que nos rodea. Este es un paisaje, un tema típico en la pintura tradicional, pero con un resultado inquietante que produce malestar y confusión. Se puede ver un campo ondulado y liso a través de la ventana. Al final de una amplia pradera se pueden ver árboles frondosos ligeramente ascendentes y, sobre ellos, la bóveda de un cielo tenuemente azul. Todo resulta muy bucólico, sin perturbar la serenidad de este cuadro, si no fuera por la sensación de que la imagen “se rompe” ante nuestros ojos: cuando miramos con más detalle, vemos los pedazos de un vidrio roto al pie de una ventana… pero esos pedazos conservan el reflejo del paisaje visto a través de él (lo cual, físicamente, es imposible e ilógico, ya que deberían ser transparentes y no conservar la imagen reflejada en todo el vidrio ahora destrozado).
Las piezas de vidrio son contradictorias: el paisaje permanece intacto y perfectamente visible detrás del vidrio roto, mientras que las piezas del piso se vuelven opacas y las del marco de la ventana siguen siendo transparentes. Por otro lado, concibe este trabajo, como otros de su carrera artística, como “un cuadro dentro de un cuadro”, dado que la visión del espectador está limitada por la ventana; tendríamos tres planos en la misma obra. Esta obra enlaza directamente con las premisas e ideas surrealistas de Freud. Al romper el cristal de la ventana, seremos capaces de encontrar nuestro propio paisaje, convirtiéndose esta imagen en una encarnación pictórica del método del psicoanálisis. En este óleo sobre lienzo predominan los colores fríos, dando así una impresión más misteriosa a la obra. El foco de la luz viene del cielo dibujado. La perspectiva es lineal, ya que podemos apreciar la profundidad del paisaje y los árboles que están en la parte inferior.
El grito (1893) – Edvard Munch
Localización y Técnica: Nos encontramos ante la obra conocida como El grito, realizada por el pintor Edvard Munch en el año 1893. Pertenece al estilo expresionista y la técnica utilizada es óleo, temple y pastel sobre cartón. Se encuadra dentro de la serie “El friso de la vida”. Actualmente lo encontramos en la Galería Nacional de Oslo.
Contexto: El expresionismo reflejó la amargura que invadió a los círculos artísticos e intelectuales de la Alemania prebélica, así como de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y del período de entreguerras (1918-1939). Se define como un movimiento de vanguardia caracterizado por la representación subjetiva, distorsionada y deformada de la realidad, reaccionando de manera contraria a los principios de objetividad del impresionismo.
Análisis: Nos encontramos con una composición donde la figura principal se encuentra en primer término y centrada. Sin embargo, tanto la barandilla como las curvas del fondo, así como su postura ondulada, dan un fuerte dinamismo a toda la escena. Sobre la línea, podemos decir que hay una fuerte contraposición entre las líneas rectas o diagonales de la zona izquierda y las ondulaciones constantes de la derecha. Tanto unas como otras dinamizan la representación, haciendo mover al ojo constantemente por toda la superficie del lienzo. En el color existe, de nuevo, una contraposición entre las gamas cálidas y frías que contrastan entre sí. Tanto unos como otros son por completo antinaturalistas, sin ningún contacto con la realidad. La luz es también antinaturalista, sin un foco determinado ni empleo del claroscuro.
La perspectiva, gracias a las diagonales y las líneas onduladas (así como por la diferencia de tamaño entre las figuras), genera una fuerte sensación de espacio que nos lleva desde el primer plano hasta el fondo sin puntos intermedios, comunicando así figura con fondo y creando un cierto desasosiego a la hora de contemplar la escena. La figura central está deformada a través de constantes curvas, dándole un aspecto de llama. Por otra parte, se prescinde de todo tipo de detalles, siendo muy esquemática la realización de la cara o las manos.
Calle en Berlín (1913-1914) – Ernst Ludwig Kirchner
Localización y Técnica: Calle en Berlín (o también conocido como La calle) es un cuadro realizado por Ernst Ludwig Kirchner entre 1913-1914. Pertenece a una serie de obras de varias escenas de una calle de Berlín con distintas figuras. Actualmente se encuentra en el Museo Ludwig de Colonia, Alemania.
Contexto: El expresionismo no tuvo un lenguaje artístico propio y por ello no puede ponerse en el mismo plano del fauvismo o el cubismo; los expresionistas, más que inventar un nuevo lenguaje, utilizaron los existentes y los adaptaron a su propia temática, siempre en clave de angustia y pesimismo. En general, su uso del color es plano y se alejan de la representación de la realidad para buscar el sentimiento. Fue un movimiento internacional, pero tuvo su epicentro en Alemania, especialmente en Berlín, Múnich y Dresde. Dado que la estética expresionista apareció en distintos momentos históricos, se puede hablar de varias generaciones.
Análisis: Pertenece a la segunda etapa del expresionismo y es una obra de óleo sobre lienzo. Los colores predominantes son los cálidos, como se ve en la vestimenta. El foco de luz en este caso vendría a ser los plumajes de los abrigos de las figuras femeninas, ya que el cuadro representa una escena de noche, por lo que la luz no proviene del sol. El tipo de perspectiva es frontal y lineal, con un punto de vista alto o medio, y una composición abierta en un espacio exterior. El género pictórico es costumbrista.
Unos hombres y mujeres, vestidos a la moda y con trajes caros, pasean, conversan o miran objetos de lujo en un escaparate. No es un tema siniestro y, sin embargo, la atmósfera global de la pintura lo es. Las mujeres parecen congeladas en posturas erizadas; se cree que las mujeres podrían ser prostitutas. Las ropas y sombreros oscuros, al contrastar con caras pálidas, pueden producir un efecto de fragilidad, pero aquí intensifican la dureza y la dislocación. Todo contribuye a crear una atmósfera de decadencia; no hay lugar para que descanse la vista. Intenta expresar en la pintura la atmósfera emocional que destilaba la vida en la calle, la alegría y la tristeza con sus notas de sexualidad en el detrito humano de la vida urbana. Su preocupación era expresar los estados contemporáneos de la mente. En estas escenas de calle, consideradas como las manifestaciones más maduras del expresionismo alemán, expresaba de manera visible el ritmo, la morbosidad, la luminosidad intensa y el erotismo exhibicionista del hombre de la megápolis.
La fuente (1917) – Marcel Duchamp
Localización y Técnica: La fuente, de Marcel Duchamp, presentada en 1917.
Contexto: Uno de los artistas más importantes de la historia, y uno de los principales ejes en los que se articula el arte de principios del siglo XX y las distintas manifestaciones artísticas surgidas a partir de la segunda mitad de siglo, fue el francés Marcel Duchamp. Desde joven se interesó por el mundo del arte e inició su trayectoria en el género de la pintura. Siempre tuvo un gran afán de investigar en sus trabajos, valiéndose de distintos estilos artísticos en función de su interés. Autor inclasificable, ha sido considerado cubista, surrealista y dadaísta. Perteneció al célebre Colegio de Patafísica —al que también pertenece el dramaturgo español Fernando Arrabal—, formado por un importante grueso de autores surrealistas y de otras vanguardias.
Análisis: El ready-made es un concepto acuñado por el propio Marcel Duchamp y ampliamente utilizado con posterioridad. La idea es simple: se trata de aislar un objeto cotidiano de su contexto habitual para elevarlo a la categoría de arte —con una clara motivación transgresora y antiarte— añadiendo nuevos pensamientos a dicho objeto. Para la exposición mencionada, escoge un urinario, lo extrae de su contexto (el cuarto de baño), imposibilita su uso (al ser extraído y colocado al revés) y lo muestra como si fuese una obra de arte (en este caso una escultura), provocando que los espectadores emitan un juicio estético sobre un objeto común que alcanza la categoría de arte.
Ríos de tinta se han escrito sobre la motivación de Duchamp con esta obra y otros ready-mades; especialmente es conocida la idea de plantear qué es y qué no es arte, y hasta qué punto juega la voluntad del artista. Sea lo que fuese lo que propusiera el francés, lo cierto es que junto a Picasso se convirtió en una de las principales cabezas visibles de principios del siglo XX. Por último, es interesante señalar las puertas que abrió Duchamp en el mundo del arte y que fueron aprovechadas con posterioridad por las segundas vanguardias y las tendencias actuales. Quizá la conexión más llamativa sea la que le une al arte conceptual, siendo La fuente un excelente ejemplo de ello. En relación con esto, podríamos decir que en toda la obra de Duchamp la importancia radica en las ideas y pensamientos que sugieren sus trabajos y no en su aspecto formal.