Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
En el contexto de la Guerra de la Independencia (1808-1814), las Cortes de Cádiz protagonizaron un significativo intento de transformación socioeconómica y política en España, culminando en la redacción de la Constitución de 1812, conocida como «La Pepa».
El proceso constituyente
Las abdicaciones de Bayona y la invasión napoleónica provocaron la transición de la soberanía desde el poder absoluto del monarca hacia los ayuntamientos y, posteriormente, a las juntas provinciales, conduciendo a la formación de la Junta Suprema Central en Cádiz.
Las diferentes corrientes de pensamiento entre los patriotas reflejaron las tendencias divididas entre los reformistas ilustrados (jovellanistas) y los partidarios de las ideas de la Revolución Francesa (liberales). Los representantes abarcaban desde la baja nobleza y el clero hasta la emergente burguesía, mientras que los absolutistas representaban los principios del Antiguo Régimen y pertenecían a los estamentos privilegiados. Las Cortes Generales, convocadas en 1810, reunieron representantes de todos los españoles mediante un complicado sistema electivo.
La Constitución de 1812 y sus reformas
El 19 de marzo de 1812 se aprobó la Constitución, que proclamaba la soberanía nacional, reconociendo a los españoles como ciudadanos con derechos y deberes comunes e iguales. El sistema social estamental fue reemplazado por uno de clase, basado en la capacidad individual y el dinero.
- Régimen político: Monarquía constitucional hereditaria con parlamento unicameral y sufragio universal masculino.
- Estado: Unitario y centralizado, con la religión católica como oficial.
- Reformas económicas: Abolición de señoríos jurisdiccionales, libertad de imprenta, eliminación de gremios y desamortización de tierras comunales.
Legado y trascendencia
A pesar de su impacto teórico, las Cortes de Cádiz enfrentaron dificultades prácticas debido a la guerra, la autonomía de las juntas americanas y el retorno al absolutismo con Fernando VII en 1814. La Constitución gaditana estuvo vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823) y mientras se preparaba la Constitución de 1837. Considerada una de las constituciones más liberales de su tiempo, influyó en otras europeas y en las proclamadas en América independiente.
El Reinado de Isabel II (1833-1868)
El reinado de Isabel II se enfocó en la modernización económica y la consolidación del modelo liberal en España, a pesar de las luchas internas y los enfrentamientos políticos. Se dividió en dos fases principales: las regencias de María Cristina y Espartero (1833-1843) y el propio reinado de Isabel II.
Regencia de María Cristina y Espartero (1833-1843)
Durante este periodo, la Primera Guerra Carlista marcó la lucha entre carlistas y liberales. La obra política se caracterizó por:
- La organización estatal en 49 provincias.
- La desamortización de Mendizábal (1836).
- El Estatuto Real (1834) y la Constitución de 1837.
Etapas del reinado de Isabel II
1. Década Moderada (1844-1854)
Fundamentada en la Constitución de 1845, que incrementaba el poder de la Corona. Se crearon instituciones clave como la Guardia Civil (1844) y se firmó el Concordato con el Vaticano (1851).
2. Bienio Progresista (1854-1856)
Dirigido por Espartero, implementó reformas como la desamortización de Madoz (1855) y la Ley Bancaria (1856).
3. Retorno del moderantismo (1856-1868)
Destacó el «gobierno largo» de O’Donnell (1858-1863) y la Ley de Educación o de Moyano (1857). La crisis económica y la oposición política culminaron en el Pacto de Ostende (1866) y el inicio del Sexenio Revolucionario.
En conclusión, a pesar de las disputas, el reinado de Isabel II consolidó el modelo liberal en España y dejó una impronta política que perduró en el siglo XIX y el primer tercio del XX.