Blas de Otero: El Principio y la Etapa Existencialista
La obra de Blas de Otero en esta etapa se sitúa en su periodo existencialista. Aquí, el autor aborda temas como el amor, la condición mortal del hombre y la lucha dialéctica entre Dios y el poeta, donde Dios representa lo absoluto. Su existencialismo surge como respuesta a la crisis espiritual de 1945, momento en el que pierde la fe. Tras los intentos de unión mística de su etapa religiosa, el yo poético se queda solo, iniciando la búsqueda de una nueva fe o una razón para vivir.
El hombre es un ser destinado a la muerte en un mundo de desolación y ruinas. Ansioso por sobrevivir y no perderse en la nada, busca a Dios. Lo que antes era una llamada, ahora es una pregunta a gritos que solo obtiene silencio como respuesta; en ese vacío, su corazón se llena de miedo a la muerte, que le aprisiona y le condena a la futilidad de sus actos.
Cantar de amigo
En este poema, Blas de Otero se inscribe en la tradición paralelística de la lírica medieval galaico-portuguesa, logrando sorprendentes efectos expresivos mediante el paralelismo, recurso constructivo fundamental de la obra.
- Tema: El debate entre la esperanza y la dificultad de existir en un presente hostil. Se refleja la pérdida, el hambre y la sed sufridas. En la tercera estrofa, el autor alude a su patria destrozada: España.
- El símbolo: A pesar de la desolación, le queda la palabra como medio de diálogo para solucionar conflictos.
Estructura y Figuras Retóricas
El poema es un soneto compuesto por tres cuartetos con versos que oscilan entre el heptasílabo y el alejandrino, con rima irregular. Se divide en tres partes: introducción, desarrollo y desenlace.
Análisis de recursos:
- Anáfora: Destaca el uso de «todo» y la recurrente frase «me queda la palabra».
- Personificación: «Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte».
- Encabalgamiento: Utilizado para dar continuidad al clamor desesperado hacia Dios.
- Antítesis: Presente en versos como «lo que era mío y resultó ser nada» o «ser y no ser».
- Metáfora: «Arañando sombras para verte».
María Victoria Atencia: Placeta St. Marco
Este poema se compone de dos tercetos con rima libre. Se caracteriza por un lenguaje culto con referencias a la mitología griega (Ulises atándose a la columna), la iconografía religiosa (San Sebastián) y el león, símbolo de San Marcos, patrono de la ciudad.
Características principales:
- Optación: El poema expresa deseos constantes.
- Animalización: Destaca la expresión «rugido de bronce».
- Estructura: Versos alejandrinos con dos hemistiquios de 7 sílabas, separados por una cesura marcada por signos de puntuación o pausas de entonación natural.