1. El Modernismo
El Modernismo es un movimiento de origen hispano; tiene su nacimiento precisamente en América, de donde pasa posteriormente a España. En su forma americana presenta, sin embargo, algunas diferencias: entre los poetas modernistas hispanoamericanos es mayor que entre los españoles la influencia de Bécquer y de la poesía del Romanticismo, pero es también mayor la apertura a la literatura francesa más avanzada del momento (especialmente Parnasianismo y Simbolismo), fundamentalmente porque los autores americanos eran, en formación, carácter y cultura, mucho más cosmopolitas que los españoles.
Los rasgos iniciales del movimiento son los mismos que en España —donde de hecho el Modernismo surge gracias a la gran figura del nicaragüense Rubén Darío—, esto es: renovación métrica, innovación en el vocabulario poético, esteticismo, erotismo, epicureísmo… Con todo, y al igual que en España, según avanza el siglo, va produciéndose una cierta superación del Modernismo y se aproximan hacia una poesía de tema más profundo y más intimista.
Autores destacados del Modernismo
- Amado Nervo (mexicano): Muy prolífico y popular, aunque es recordado por su obra menos modernista y más íntima: La amada inmóvil. Sus primeras obras pertenecen al modernismo de corte más decadente. Va derivando hacia el erotismo más refinado, que desemboca curiosamente en un cierto misticismo.
- Leopoldo Lugones (argentino): Modernista, llena su obra de sensualidad y de riqueza sensorial, pero halla también su mejor obra en la superación del modernismo y en la aproximación a la vanguardia, como en Lunario sentimental (1909).
- José Santos Chocano (peruano): Representa la preocupación nacionalista e indigenista dentro del modernismo: cuenta con el paisaje, la leyenda y la historia de su pueblo. Así en Alma América (1906).
- Guillermo Valencia (colombiano).
2. Disolución del Modernismo
Entre el período más típicamente modernista y el advenimiento de las vanguardias, existe un período conocido como «posmodernismo» en el que se agrupan varias corrientes muy diferentes que tienden a una simplificación de la retórica. Apunta ya incluso en los más famosos autores del Modernismo, como el propio Rubén Darío y, sobre todo, en Enrique González Martínez (mexicano). Sentían los autores la necesidad de dejar atrás el exceso de adorno y de esteticismo y aprovechar el talento técnico y la capacidad de creación poética para crear una literatura más comprometida con la realidad; ya sea esta la inquietud existencial característica del hombre del siglo XX o la inquietud política en una historia tan turbulenta como la de la América hispana en el siglo XX.
Se busca, por tanto, una expresión más sencilla y temas humanos o autóctonos. En lo que respecta a temas autóctonos, el poeta más característico es Ramón López Velarde. En lo que respecta a temas humanos, domina la poesía femenina:
- Alfonsina Storni (argentina, 1892-1938): Impera en ella un feminismo extremadamente radical, el sentimiento de una condición femenina humillada que rompe con el universo oscuro y violento de un mundo dominado por el varón. Esas difíciles relaciones entre el ser femenino y el varón determinan un erotismo torturado, como ocurre en El dulce sueño (1918). De emociones más intelectualizadas es Mascarilla y trébol (1938). Huye del barroquismo modernista a través de la sencillez. Su suicidio en el mar creó alrededor de ella una peculiar leyenda literaria.
- Juana de Ibarbourou (uruguaya, 1895-1979): Poesía humana, insistiendo en raíces autóctonas, pero caracterizada siempre por el vitalismo, por el disfrute de la vida y del erotismo. Procede así en sus libros primeros Las lenguas de diamante (1919) y Raíz salvaje (1920). Ambos son libros que siguen la estética del Modernismo, con un despegue metafórico, pero desde 1930, con La rosa de los vientos, tenderá hacia el experimentalismo y se acercará al surrealismo.
3. Poesía de Vanguardia
En la América hispana ha existido siempre una importante voluntad de renovación literaria. Así, ya antes del surgimiento de las ya conocidas vanguardias europeas, se registra en América la existencia de algunos autores extravagantes que pueden considerarse antecedentes de los movimientos de vanguardia. Así ocurre con el argentino Macedonio Fernández.
La vanguardia, propiamente dicha, comienza cuando, también hacia 1920, se sienten en América las necesidades expresivas que, por esos mismos años, dan lugar en Europa a los movimientos de vanguardia. Incluso, alguno de estos «-ismos» tiene su origen remoto en Hispanoamérica. En Chile, destaca la figura de Vicente Huidobro, fundador del Creacionismo. Sus primeros libros fueron de influencia modernista, pero desde 1913 se perciben intentos de renovación. En 1914 publica el manifiesto Non serviam («No serviré») en el que declara su intención de independizar su poesía de la naturaleza, esto es, de su imitación.
Pasa luego a Buenos Aires, Madrid y a París (1916), donde entra en contacto con los poetas franceses Pierre Reverdy y Guillaume Apollinaire, participando de forma destacada en sus revistas. Así comienza la aventura del Creacionismo, en donde participarán otros poetas españoles (Juan Larrea, Gerardo Diego) e hispanoamericanos (César Vallejo).
El legado de Huidobro y otros vanguardistas
Huidobro supera los logros del Futurismo —al que criticó— y, tal vez, emula los del Surrealismo. En todo caso, se halla muy influido por el Cubismo. Intenta crear un arte antimimético, un arte antisubjetivo, que no utiliza ni la anécdota ni el sentimiento como materia poética. El poema es en sí mismo una creación única, estética, no una imitación. Se trata de «hacer un poema como la naturaleza hace un árbol». Así lo intenta en Horizon carré (1917), escrito en francés.
Tras una estancia en España en 1918, donde influirá notablemente en los jóvenes poetas españoles agrupados en torno al Ultraísmo, regresa a Chile en 1919, aunque viajará con frecuencia por Europa y pronunciará conferencias sobre la nueva estética. En esa creación de nuevas realidades, se incorporan a su poesía las experiencias con ideogramas y, sobre todo, la absoluta libertad en la elaboración de imágenes poéticas. La obra más característica de Huidobro es su poemario Altazor, iniciado en 1919 y publicado en 1931, donde abundan las imágenes poéticas arbitrarias, las asociaciones lingüísticas insólitas y las referencias literarias; pero todo manejado con lucidez, dominado por un sentimiento de angustia existencial.
Jorge Luis Borges (argentino) conoce el Ultraísmo y también el Creacionismo durante su juventud en Madrid, y se deja influir por el Creacionismo hispánico en su poesía. Luego, superará rápidamente esas limitaciones para entregarse a una obra personalísima centrada en sus particulares obsesiones sobre el tiempo, la ceguera, la muerte, su ciudad de Buenos Aires y sus propios autores favoritos.
En México, el movimiento Estridentista presenta un considerable parecido con el Ultraísmo en su combinación de elementos futuristas y dadaístas. A la vez, en Perú, destaca la figura de Carlos Oquendo de Amat, que produjo una poesía cercana al Dadaísmo y al primer Surrealismo en su obra Cinco metros de poemas (1927), influido también por la figura de César Vallejo.
En Cuba aparece la figura de Mariano Brull, creador de la jitanjáfora: poemas y juegos puramente sonoros, carentes de todo significado, pero donde brilla el valor lúdico del lenguaje. Con todo, los movimientos de éxito más duraderos han sido los derivados del Surrealismo, los que influyeron en varios de los mejores poetas de este siglo, como Pablo Neruda y Octavio Paz.
4. Poesía Pura
Muy influida por Juan Ramón Jiménez, aparece una escuela de grandes poetas que se sitúan fuera de la vanguardia, aunque admiten algunas influencias de ella. Del mismo modo que en España los autores del 27, los autores de este grupo admiran a Góngora o a otros clásicos y tienden a una deshumanización que nunca llega a ser total, con lo que acaban produciendo una poesía equilibrada y, a la vez, tradicional. Destacan fundamentalmente dos grupos:
- En México: El grupo Los Contemporáneos, entre los que destacan Jaime Torres Bodet y Eugenio Gorostiza.
- En Colombia: El grupo Piedra y Cielo, en el que destaca Eduardo Carranza.
Existen además dos grandes figuras individuales:
- En Argentina destaca Jorge Luis Borges, tras un cambio de estilo que lo aleja de la vanguardia en que comenzó su carrera poética.
- En Cuba, José Lezama Lima practica una poesía extremadamente personal, muy barroca, influida por el estilo y el vocabulario de Góngora.
5. Poesía negra o poesía de la negritud
Se trata de un género poético específicamente americano, propio sobre todo de las Antillas, donde conviven, junto a la lengua española, elementos de las culturas africanas originarias de los esclavos negros. En consecuencia, se trata de una cultura fruto de un mestizaje cultural, cuya temática se centra en el mundo negro o mulato y en su peculiar adaptación a lo americano. Frecuentemente, adopta un tono de defensa social contra la discriminación y la marginación social. Es una más de las manifestaciones del interés artístico del siglo XX y supone un interesante elemento de afirmación nacionalista de los países antillanos.
En la forma de esta poesía hallamos, ante todo, una métrica especial caracterizada por ritmos muy fuertes, insólitos en la lírica europea, unidos a formas métricas tradicionales castellanas. Pueden a veces encontrarse elementos incorporados de las vanguardias. En definitiva, hay una curiosa mezcla de elementos populares y cultos, europeos y africanos.
Los autores más destacados son cubanos:
- Emilio Ballagás: En cuya obra abundan las preocupaciones religiosas y metafísicas.
- Nicolás Guillén: Canta el mestizaje, la mezcla en su persona de dos mundos y dos culturas, aunque su poesía evoluciona pronto hacia preocupaciones sociales y revolucionarias. Su estilo destaca por su sentido del ritmo, muy influido por el «son» afrocubano. Sus libros más destacados son Sóngoro cosongo y La paloma de vuelo popular.
6. Poesía hispanoamericana más reciente
Desde 1945 hasta la actualidad, es difícil definir tendencias concretas en la poesía hispanoamericana. Se apuntan nuevas tendencias:
- Pervive la poesía pura, aunque suele contagiarse de problemas existenciales y personales, como ocurre con los poemas de Jorge Luis Borges.
- Aparece una poesía comprometida, social y políticamente, que intenta dar cuenta de los problemas históricos y sociales de América Latina. Así ocurre con la mayor parte de la producción poética de Pablo Neruda.
- Se desarrolla una nueva poesía experimental, que lleva a su extremo las audacias de la vanguardia.
7. Algunos poetas destacados
7.1. César Vallejo (Peruano, 1892-1938)
Se trata de un personaje de cultura provinciana, mestizo —con lo que ello suponía en la sociedad peruana—, de formación autodidacta y personalidad hipersensible. Su constante inquietud renovadora le lleva a practicar una poesía siempre avanzada y, a veces, hermética. Hacia 1915 formó parte de un grupo de «bohemios». A partir de 1918, ejerció en Lima como profesor particular y entabló conocimiento con varios poetas. A fines de 1920 fue encarcelado, acusado de haber participado en unos disturbios callejeros.
Desde 1923 hasta su muerte vivió en París, con algunas visitas a España, especialmente durante la Guerra Civil. En París mantuvo amistad con el poeta vanguardista español Juan Larrea y participó en la revista de este y Gerardo Diego. Conectó con la vanguardia literaria y artística y pasó de un cristianismo primitivo a la militancia comunista. Precisamente de esa época tratan sus poemas que insisten más en la solidaridad humana. Otros temas constantes son: el tiempo, la muerte, la existencia, el hombre… vistos casi siempre como algo negativo, oscuro. El hombre solamente se rescata de su condición animal a través del sufrimiento y del dolor. A veces, transforma su obra en poesía de compromiso social.
Todas esas experiencias parecen agruparse en Poemas humanos (publicado póstumamente en 1939, pero iniciado en 1932). Este libro marca el regreso a la poesía humana. Se subrayan algunos elementos: la obsesión por el ser humano elemental y por su sufrimiento. Con todo, pese a su solidaridad, no pierde la sensación de soledad. Su última obra, España, aparta de mí este cáliz, motivada por la Guerra Civil española, manifiesta horror, angustia y solidaridad ante la gran tragedia de la guerra.
7.2. Pablo Neruda (Chileno, 1904-1973)
Su verdadero nombre era Ricardo Neftalí Reyes. Nacido en Chile, se interesa por ideas anarquistas y toma como nombre literario el de Pablo Neruda. Tras algunos años de bohemia juvenil, ejerció cargos diplomáticos en el sur de Asia (1927-1933), posteriormente en Barcelona (1934) y luego en Madrid, donde se incorporó a la vida poética española.
Entabló amistad con muchos de los miembros de la Generación del 27 y se incorporó posteriormente a las campañas ideológicas de la Guerra Civil española, acompañando al bando republicano. No cesó ya nunca en su intervención política, centrada siempre en el Partido Comunista. Perteneció al Senado chileno entre los años 1945 y 1948. Hubo de exiliarse entre 1948 y 1952. Fue Premio Nobel de Literatura en 1971 y falleció en 1973.
Se trata de un poeta de gran facilidad y fecundidad, con una extensísima obra poética en la que suelen distinguirse dos etapas:
- 1ª Etapa: Desde 1925 experimenta la influencia de las vanguardias, lo que se aprecia sensiblemente en la última obra de este período, la enigmática Residencia en la tierra, escrita en gran parte durante su estancia en Asia, que incorpora elementos surrealistas en un lenguaje espeso y barroco que pretende contar sensaciones de angustia y soledad. Presenta un mundo personal, trágico y confuso: un mundo de abatimiento, de objetos viejos, extinguidos, cadáveres… Muestra la sensación de angustia y de fracaso personal y metafísico.
- 2ª Etapa: En España, Neruda contribuye a combatir la «poesía pura» al uso. Crea frente a ella el concepto de «poesía impura», que defenderá desde su revista Caballo Verde para la Poesía: una poesía interesada por la historia, la unidad entre los hombres, la transformación social y el cambio histórico. Todo ese interés y la visión de los problemas españoles en la preguerra le llevarán al marxismo. Marcado por la Guerra Civil española, acelerará su evolución hacia el compromiso político, lo que se muestra en Tercera residencia (1937). Incluye un elogio de la España Republicana en el libro España en el corazón, escrito anteriormente entre 1936 y 1937.
En la misma línea prosiguió el Canto general (1950), sin duda su obra más ambiciosa, un poema épico acerca de América, su descubrimiento y su conquista, su historia, su paisaje y sus hombres, de carácter reivindicativo. Menos comprometidas, las Odas elementales simplifican el lenguaje. Otras obras son Estravagario, Cantos ceremoniales y el relato poético de su vida en cinco libros Memorial de Isla Negra.
7.3. Octavio Paz (Mexicano, 1914-1998)
Se ha interesado frecuentemente por la poesía oriental y japonesa, contribuyendo a la traducción de la obra del poeta japonés del siglo XVII Matsuo Basho. También ha trabajado en la poesía experimental visual. Sus ideas sobre poesía se exponen en El arco y la lira (1956). Une en ellas las propuestas de los simbolistas franceses y de las escuelas de vanguardia (el Surrealismo): la poesía consiste ante todo en la liberación de la palabra.
Intentó, en un principio, agrupar su obra poética en un solo libro, Libertad bajo palabra, que reúne sus obras de poesía desde 1935 a 1957. Las primeras obras muestran aún una tendencia neorromántica; pronto aparece la preocupación social y los temas humanos: el amor, el tiempo, la soledad… Enseguida se registra la incorporación posterior del surrealismo en Piedra de sol (1957), Salamandra y Ladera este (escrito en la India entre 1962 y 1968).
En El mono gramático (1970) busca en el lenguaje de manera que este no se interponga entre el lector y la realidad: «no pensar: ver, hacer del lenguaje una transparencia». Formalmente, explora nuevas vías en el lenguaje de manera experimental. Sus últimos libros han insistido en este aspecto experimental, como en Topoemas.
Fue un importante animador cultural: desde sus revistas sucesivas (Taller, Vuelta, Plural) ha aglutinado a las promociones más jóvenes, mostrándose siempre en vanguardia de la experimentación. Fue Premio Nobel de Literatura en 1990.