Utopía y distopía: conceptos, funciones, críticas y falacias comunes

Utopía: definición y características

El término utopía hace referencia a todo proyecto, plan o descripción de una sociedad perfecta en todos los ámbitos. Tomás Moro fue el primero en utilizar el término, pero no el primero en describir sociedades utópicas. Se trata de autores y obras que nos presentan mundos distintos al mundo vivido, mundos mejores. El objetivo es conocer cómo debería organizarse la sociedad para ser perfecta. Se utiliza el diálogo como recurso literario: este permite la confrontación de ideas, la justificación y la crítica de las nuevas propuestas, así como la investigación comparativa entre dos realidades distintas.

Características de la utopía

  1. Imaginación y racionalidad: el utopista no se dedica a fantasear, sino que imagina y configura racionalmente el mundo buscado para alcanzar el fin deseado, previniendo las consecuencias y dificultades reales de ese nuevo y deseable orden social.
  2. Imaginación y superación: el utopista no reconoce en su mundo presente su ideal de perfección; al contrario, lo percibe como injusto y despiadado. El autor no acepta que los sufrimientos de su tiempo sean inevitables y muestra una prudente confianza en los seres humanos para construir por sí mismos un mundo mejor.
  3. Conocimiento de la realidad: el autor no pretende inventarse un mundo distinto sino proponer un mundo mejor, dando solución a los problemas reales que afectan a los hombres en la realidad.
  4. Idealismo revolucionario: idealismo porque propone ideas, y también porque las ideas se anteponen a la acción; el utopista se propone transformar el mundo real proponiendo alternativas imaginadas y deseables.

Funciones de la utopía

  1. Función crítica:
    1. El utopismo niega todo inmovilismo histórico, toda fatalidad, todo determinismo y toda aceptación ingenua o temerosa de una situación dada.
    2. El utopismo no plasma simplemente un deseo de alcanzar un mundo mejor, sino que quiere establecer las mínimas condiciones para que ello ocurra.
  2. Función emancipadora:
    1. El utopismo quiere liberar al ser humano de los sufrimientos e injusticias que padece en una sociedad mal organizada.
    2. El pensamiento utópico intenta liberar al hombre de los prejuicios y tópicos de su época.
    3. Una crítica interna: el utopismo, al enfocarnos en un proyecto ideal y teórico, podría impedir llevar a cabo acciones prácticas y reales contra la injusticia.
  3. Función experimental:
    1. La utopía anticipa soluciones y problemas que requieren nuevas respuestas. Pero esta anticipación solo puede imaginarse y plantearse como pura especulación.
    2. La utopía se equipara en cierto sentido a la investigación científica, puesto que se sirve de hipótesis para deducir un mundo nuevo y mejor, aunque existen muchas diferencias entre el método científico y el utópico.

Críticas a la utopía

  1. Utopía e idealismo: algunas críticas provienen de autores marxistas, como Georges Sorel. En su crítica, Sorel acusa al utopismo de idealismo racionalista, es decir, de reducir la sociedad a una idea universal y esquemática del hombre, conjeturando una supuesta naturaleza de la comunidad perfecta. Esa conjetura, simplista y esquemática, no incide en la marcha práctica de la sociedad y resulta peligrosa para el poder establecido.
  2. Utopía y dogmatismo: el análisis y las propuestas del utopista no pueden ser sino valorativos y, por ello, subjetivos; de manera que su realización posible o deseable puede transformarse en algo impuesto dogmáticamente.
  3. Utopía y violencia: Karl Popper: según esta crítica, los argumentos utópicos no son ni pueden ser científicos, sino que se acercan más a la creencia o a la fe; por ello, el utopista solo puede apelar al convencimiento moral de sus detractores o a su aniquilación.

Distopías

Distopía: es un tipo de literatura que consiste en la descripción de una situación futura, heredera directa de nuestro mundo actual, en la que se llevan hasta sus últimas consecuencias las ideas y las prácticas sociales, culturales y políticas de la sociedad presente. El resultado es la descripción de un mundo aterrador en el que no existen la libertad ni la dignidad humana.

Obras representativas

La República (Platón)

Platón no dejó de reflexionar sobre la manera de introducir mejoras en la sociedad mediante una política mejor y, en dos de sus diálogos (República y Leyes), se ocupó de distintos aspectos de esas mejoras sociales. La República es una obra escrita en forma de diálogo entre Sócrates, Glaucón y Adimanto, en la que Platón describe detalladamente lo que considera la mejor forma de organizar las relaciones sociales y políticas, partiendo de las necesidades reales de la polis.

Platón fundamenta la estructura de su ciudad ideal en la composición del alma del ser humano: la razón, la voluntad o carácter y el deseo; cada una de ellas está, simbólicamente, situada en una parte determinada del cuerpo. La justicia consiste en que cada uno haga lo que debe hacer: los gobernantes administrar todos los asuntos del Estado, ser su cerebro y dirigir la ciudad con prudencia; los guerreros defender la vida de los ciudadanos y los bienes de la ciudad con fortaleza y valentía; y los trabajadores producir con templanza y moderación. En su diálogo Leyes, Platón renuncia a la visión utópica total para ajustarse lo más posible a la eficacia práctica: el gobierno de la ley a la que todos han de obedecer, la ley divina.

Utopía (Tomás Moro)

Utopía es la obra más característica del pensamiento utópico. Dividida en dos partes, dedica la primera de ellas a la crítica de los aspectos más negativos de la sociedad de su tiempo, la Inglaterra del siglo XVI. La segunda parte está dedicada a la descripción geográfica, social, económica y política de Utopía.

Walden Two (B. F. Skinner)

Walden Two es una utopía construida de acuerdo con los últimos adelantos científicos, especialmente en el campo de la psicología general y la psicología social. Es una obra polémica que plantea, a fondo y sin prejuicios, temas tan candentes como la crisis de la familia, el problema de la libertad y la viabilidad de la democracia, adoptando siempre posturas innovadoras. Esta obra nos permite pensar en problemas que nos afectan vitalmente.

Falacias argumentativas

A continuación se presentan varias falacias comunes, con su definición y un ejemplo:

  • Falacia ad verecundiam (apelación a la autoridad): defender una conclusión apelando a alguien o algo con autoridad en la materia, pero sin dar otras razones justificables. Ejemplo: «Lo han dicho en la televisión, así que es verdad.»
  • Falacia ad hominem: demostrar la falsedad de la conclusión a la que otro ha llegado desacreditando a quien la defiende. Ejemplo: «Los ecologistas están equivocados porque exageran mucho.»
  • Falacia ad populum: defender una conclusión sin justificarla, solo apelando a los sentimientos, emociones o prejuicios del auditorio. Ejemplo: «Prohibiremos la inmigración porque los extranjeros roban el pan a nuestros hijos.»
  • Falacia ad ignorantiam: defender que algo es verdadero o falso porque no podemos demostrar lo contrario. Ejemplo: «Ya que nadie ha demostrado la validez de que Dios existe, Dios no existe.»
  • Falacia ad baculum: se da cuando se amenaza o coacciona en lugar de dar razones. Ejemplo: «Este problema se hace así porque si no te van a suspender.»
  • Generalización indebida: generalizar a partir de unos pocos casos. Ejemplo: «Una persona habla francés, dos hablan francés; todo el mundo habla francés.»
  • Falsa causa: atribuir una causa insuficiente como explicación correcta. Ejemplo: «Suspendí porque vi un gato negro.»
  • Falacia semántica: usar un término o expresión equivocadamente. Ejemplo: «Los gatos levantan coches.»
  • Falacias circulares: la conclusión depende de una premisa que, a su vez, depende de la conclusión. Ejemplo: «La Tierra se mueve porque no está quieta.»