Colección de Fragmentos Literarios Clásicos: Temas, Estilos y Autores Romanos

A continuación, se presenta una selección de textos corregidos y formateados, abarcando diversos géneros y autores de la literatura latina.

Textos Misceláneos y Morales

TEXTO 15: Cualquiera que fuera aquel que pintó al amor como un niño, ¿acaso piensas que este tuvo unas manos maravillosas? Él vio por primera vez que los amantes ven sin sentido y vio también que los grandes bienes se pierden por leves precauciones.

TEXTO 16: Mientras admirábamos estas maravillas, apareció Menelao y dijo: «Aquí está este junto a quien ponéis el codo y verdaderamente veis el principio de la cena». Todavía hablaba Menelao cuando Trimalción chasqueó los dedos; ante esta señal, un eunuco puso debajo un orinal a quien estaba divirtiéndose. Él pidió agua para sus manos, una vez vaciada la vejiga, y se secó los dedos un poco mojados en la cabeza del niño.

TEXTO 17: Pero este, como hubiese venido a casa del poeta Ennio y la criada le hubiera dicho desde la puerta que Ennio no estaba en casa, Nasica sintió que ella lo había dicho por orden de su señor y que él estaba dentro. Unos días más tarde, como Ennio hubiera venido a casa de Nasica y como lo requiriera junto a la puerta, Nasica exclamaba en voz alta que él no estaba en casa. Entonces Ennio dijo: «¿Qué? ¿No reconozco tu voz?». Este Nasica dijo: «¡Tú eres un hombre sin vergüenza! Como yo te reclamara, creí a tu criada que no estabas en casa; ¿a mí, en persona, no me crees?»

TEXTO 19: Aelia, si recuerdo, habías tenido cuatro dientes; una tos arrojó dos y otra dos. Ya puedes toser segura durante todos los días: así una tercera tos nada tiene que hacer.

TEXTO 20: Cuando me vino la tristísima imagen de aquella noche que supuso para mí el momento más intenso en Roma, cuando recuerdo la noche en que dejé tantas cosas queridas por mí, una lágrima resbala desde mis ojos ahora también. Ya estaba cerca el día en el que el César había ordenado que yo me alejara de los límites extremos de Italia. Ni espacio ni mente habían sido suficientemente adecuados para prepararme; nuestro pecho se había encasquillado debido a la larga espera.

TEXTO 23: Cenarás bien, querido Fábulo, junto a mí en unos pocos días, si te favorecen los dioses, si te has traído contigo una buena y excelente cena, no sin una doncella inocente y sin vino, y sin sal y sin toda clase de bromas. Digo, si has traído estas cosas, estupendo amigo mío, cenarás bien; así pues, el saquito de tu Catulo está lleno de arañas. Por el contrario, recibirás menos amores, o bien algo que es más delicado o bien más elegante: pues te regalaré un ungüento que regalaron a mi doncella sus amantes. Rogarás, Fábulo, a los dioses que te hagan todo nariz cuando tú huelas.

TEXTO 25: Veleio Bleso, aquel riquísimo excónsul, se encontraba afectado por una enfermedad terminal y deseaba cambiar el testamento. Régulo, pues, esperaba algo de las nuevas tablas porque había empezado a captarlo recientemente. Exhortaba a los médicos, les pedía que de cualquier forma alargaran la vida al hombre. Después de que el testamento fue firmado, cambia su personalidad, invierte su discurso y a los mismos médicos dice: «¿Hasta qué punto a este miserable mortificáis? ¿Por qué priváis de una buena muerte a quien no podéis dar una vida?»

TEXTO 26: El débil se desmorona cuando pretende imitar al poderoso. Hace tiempo, en un prado, una rana vio un buey y, tocada por la envidia de tan gran tamaño, hinchó su rugosa piel. Preguntó entonces a sus hijos si era más ancha que el buey. Ellos lo negaron. De nuevo tensó la piel con mayor esfuerzo y preguntó del mismo modo quién era más grande. Ellos dijeron que el buey. Finalmente, indignada, yacía con el cuerpo destrozado cuando quiso hincharse más fuertemente.

TEXTO 27: En efecto, la amistad no es otra cosa sino el acuerdo de todas las cosas divinas y humanas junto con la benevolencia y la claridad. Ciertamente, yo no sé si algo mejor ha sido dado al hombre que ella (la amistad) por parte de los dioses inmortales, exceptuada la sabiduría. Unos ponen por delante las riquezas, otros la buena salud, otros el poder, otros los honores y muchos incluso los deseos.

TEXTO 28: Tulio a su querida Terencia, a Tulia y a Cicerón. He recibido de él (Aristocrítico) tres cartas que yo he destruido casi con lágrimas. En efecto, estoy muerto de dolor, querida Terencia, y mis desgracias no me atormentan más que las tuyas y las vuestras; yo incluso soy más desgraciado que tú, que eres desaparecidísima, porque la misma desgracia de uno y otro de nosotros es común, pero la culpa es exclusivamente mía. Mi obligación fue bien evitar el peligro mediante una delegación, bien resistir con rapidez y con tropas, bien luchar valientemente. Nada nos fue más desgraciado, más repulsivo, más indigno que esto. Por lo tanto, no solo estoy afectado por el dolor, sino también por la vergüenza; en efecto, me avergüenza que yo no haya dedicado a mi maravillosa esposa, a mis dulces hijos, valor y diligencia. Adiós, Terencia mía.

TEXTO 29: Sempronia estaba entre ellas, que había cometido muchos crímenes con una audacia viril frecuentemente. Esta mujer fue bastante afortunada en cuanto a su estirpe y en cuanto a su belleza, también en cuanto a su varón, en cuanto a sus hijos. Ella sabía letras griegas y latinas, tocaba la cítara y bailaba más elegantemente de lo que es necesario para una mujer honesta. Poseía otras muchas cualidades que son instrumentos de la lujuria.

TEXTO 31: Y este, sin embargo, como se hubiera presentado ante la tumba de Aquiles en el siglo, dijo: «¡Oh, dichoso joven, porque has encontrado a Homero como pregonero de tu virtud!». Y en efecto, ciertamente, si la Ilíada no hubiera existido, la misma tumba que había cubierto el cuerpo de él había ocupado también su nombre.

Aforismos y Sentencias (TEXTO 33)

  1. Zoilo se engaña quien te llama vicioso; Zoilo, no eres un hombre vicioso, sino el vicio mismo.
  2. Recientemente Diaulo era médico, ahora es enterrador. Lo que hace como enterrador, lo había hecho también como médico.
  3. Pontiliano, ¿por qué no te envío mis librillos? No te los envío para que tú no me envíes los tuyos, Pontiliano.
  4. El librillo que lees, oh Fidentino, es mío, pero empieza a ser tuyo cuando lees mal.

Textos Narrativos e Históricos

TEXTO 1: Augusto dividió la expansión de la ciudad en direcciones y barrios, y por suerte aquellas las administraban magistrados anuales, estos eran el jefe de la plebe. Augusto puso a los guardias nocturnos y a los vigilantes contra las inundaciones; Augusto ensanchó y limpió el cauce del río.

TEXTO 2: Luego Numa Pompilio ha sido creado rey, el cual no hizo ninguna guerra, pero no fue menos poderoso para la ciudadanía que Rómulo. No solo colocó las leyes y las costumbres para los romanos, sino que cambió el año a 12 meses y colocó infinitos templos sagrados y civiles en Roma. Y murió por enfermedad en el año 43 de su imperio.

TEXTO 3: Entretanto el cielo empieza a revolverse con gran murmullo. La tormenta sigue inmediatamente acompañada con granizo y los compañeros tirsios, la juventud de Troya y el troyano nieto de Venus buscaron distintos cobijos a través de los campos; por todas partes, a causa del miedo, se precipitan desde los montes a los ríos. Dido y el jefe troyano llegaron a la misma cueva. No solo la tierra primera, sino también la prónuba, Juno, dan la señal. Los fuegos y el cielo acompañante de los matrimonios brillaron y las ninfas avellan el punto más alto.

TEXTO 4: Quinto Pompilio, más tarde cónsul, vencido por los numantinos —esta ciudad fue la más rica de España—, firmó una paz desconocida. Después, el cónsul Lucio Hostilio Mancino firmó una vez más la deshonrada paz con los numantinos. Así pues, después de tanta vergüenza, Publio Escipión fue nombrado cónsul por segunda vez y fue enviado a Numancia. Finalmente, destruyó a la mismísima Numancia, que había sido asediada por mucho tiempo por el hambre.

TEXTO 5: En la primera luz, al amanecer, la caballería de los extranjeros de guerra comienza la batalla con nuestros jinetes. César ordena marchar y a los jinetes retirarse a los campamentos. Al mismo tiempo, ordena que el campamento sea fortificado con una valla más alta por todas partes; ordena que las puertas sean tapiadas.

TEXTO 6: Yo he construido un monumento más duradero que el bronce y más alto que la pirámide real, que ni la voraz tormenta, ni el poderoso Aquilón, ni la innumerable serie de los años puedan destruir. Moriré entero y mucha parte de mí evitará la muerte del todo.

TEXTO 7: Constantemente, unas ánforas de vidrio delicadamente enyesadas fueron traídas, de las cuales, en cuyos cuellos, había sido colocadas unas etiquetas con este título: «Falerno Opiniano de 100 años». Mientras leíamos las etiquetas, Trimalción despegó sus manos, golpeó y dijo: «¡Vaya por Dios, el vino vive durante más tiempo que el hombre pobre! El vino es vida».

TEXTO 8: Adoran especialmente a Mercurio de los dioses; estos tienen muchas estatuas de este dios. Consideran a este el creador de todas las artes, consideran a este el guía de vías y de caminos, juzgan que este tiene una potencia máxima para los asuntos de dinero y para los negocios. Después de este, adoran a Apolo, a Marte, a Júpiter y a Minerva; sobre estos tienen casi la misma opinión que la que tienen las demás naciones: que Apolo cura las enfermedades, que Minerva proporciona los principios de los trabajos y de las artes, Júpiter…

TEXTO 9: Me viene esto a la mente: que tú eres un hombre rico e intrigante y, sin embargo, yo por mi parte soy el hombre más pobre de entre los pobres. Ahora bien, si te llegara a conceder a mi hija, me viene a la mente que tú serías un buey y yo sería un asno. Cuando yo estuviera relacionado contigo, cuando yo no pudiera soportar, caería en el lodo como un burro.

TEXTO 10: He aquí que un variado griterío me rodea por todas partes. Vivo encima del baño mismo. Ahora imagínate todos los géneros de las voces que pueden conducir al odio a los oídos. Cuando los más fuertes se ejercitan y cuando o bien traban o bien imitan al que se esfuerza, oigo sus lamentos. Cuantas más veces han soltado su aire retenido, oigo sus silbidos y sus agudas respiraciones.

TEXTO 11: Pero a la juventud, a la que habíamos antes dicho, enseñaba de muchas maneras las malas condiciones. Proporcionaba de entre los jóvenes (ellos) testigos y falsos secretarios; consideraba viles la fidelidad, las fortunas, los peligros; después, cuando había debilitado la inocencia y la fama de ellos, les mandaba cosas mayores.

TEXTO 12: Este dejó de sí mismo este hijo, el cual vive ahora aquí, acostumbrado del mismo modo como lo fueron su padre y su abuelo a las mismas condiciones y mismas costumbres. Este tiene una hija bonita; ella siempre me contenta diariamente o bien con incienso, o bien con vino o bien con algo; me da unas coronas de flores. Por su honor he hecho que este último Euclión encontrara el tesoro.

TEXTO 13: «Su avaricia con frecuencia burla al avaricioso». Quien desea lo ajeno pierde con razón lo propio. Como un perro, mientras nadaba por el río, llevara un trozo de carne en la boca y vio su imagen en el espejo de las aguas claras y, pensando que otro pedazo de carne era llevado por otro perro, quiso quitárselo. Pero su decepcionada avidez no solo perdió el alimento que tenía en la boca, sino que tampoco pudo conseguir el alimento que pretendía alcanzar.

TEXTO 14: Gelia no llora a su padre perdido cuando está sola; si viene alguien y está presente, le brotan lágrimas forzadas. Gelia, cualquiera que busca ser alabado, Gelia, no siente dolor. Ciertamente, aquel que tiene dolor sin testigo siente dolor.

Tratado sobre la Oratoria Romana y Cicerón

La Oratoria: Generalidades y Cicerón

La oratoria es el arte de pronunciar discursos con elocuencia; es decir, el arte de agradar, conmover y convencer mediante el uso de la palabra. Los latinos la definían como ars benedicendi (el arte de hablar bien). Para ser orador había que estudiar retórica, disciplina que reglamenta cómo ha de ser la elaboración y elocución de un discurso; se entiende por elocuencia la facultad de hablar de modo eficaz para deleitar, persuadir y conmover.

El arte de la oratoria era cada vez más necesario en la Roma republicana, debido al sistema político de consulta popular y al sistema judicial. En cambio, en la época imperial, la oratoria experimentó una gran decadencia y quedó reducida a las declamaciones en la escuela, los discursos de los funcionarios y la oratoria judicial.

Etapas de la Producción Oratoria Latina

La producción de la oratoria latina se puede clasificar en tres etapas:

  • Época preciceroniana (siglo II a.C.): Fue la época de consolidación de la oratoria en Roma, gracias a la influencia griega; destacaron autores como Catón, Tiberio y Marco Antonio y Lucio Craso (los dos últimos fueron maestros de Cicerón).
  • Época ciceroniana (siglo I a.C.): Se agudizaron los problemas político-sociales con el enfrentamiento entre los diferentes partidos y el papel cada vez más importante del pueblo; es por ello que los oradores comenzaron a cuidar más su preparación retórica y surgieron la preocupación artística y diversas tendencias o escuelas:
    • Asianista: Defendía un lenguaje abundante y rápido, pero poco denso y demasiado redundante.
    • Ática: Se basaba en un lenguaje más sencillo y daba elevado valor a la pureza de la dicción, rechazando la amplificación; a ella pertenecía Julio César.
    • Rodia: Escuela de Cicerón, pretendía ser una conciliación de las otras dos escuelas.
  • Época posciceroniana (siglos I y II d.C.): Fue la época de decadencia de la oratoria, como consecuencia de la falta de libertad política; destacaron autores como Séneca el Viejo, Marco Fabio Quintiliano, Cornelio Tácito y Plinio el Joven.
Marco Tulio Cicerón (102 – 43 a.C.)

Cicerón procedía de una familia de rango ecuestre y carecía de las influencias necesarias para triunfar en la política romana. No obstante, llegó a ser abogado, orador, filósofo y político, accediendo incluso a los más altos cargos de la vida pública. Cuando sus enemigos se disponían a arrestarlo, se suicidó.

Clasificación de los Discursos de Cicerón

Los discursos de oratoria de Cicerón se pueden clasificar en dos grupos:

  1. Jurídicos: Pronunciados ante un tribunal. Los más importantes son: Contra C. Verres —obra más destacada de este grupo—, en el que acusa a Verres de cobrar impuestos injustamente; Defensa de Sexto Roscio Amerino, Defensa de L. Murena, Defensa de Archia Poeta y Defensa de Milone.
  2. Políticos: Pronunciados en el Senado y en los que desarrolló un estilo más ampuloso. Los más destacados son: Filípicas, catorce discursos con los que intentó frenar la subida al poder del futuro triunviro Marco Antonio; Catilinarias, cuatro discursos pronunciados contra Catilina; Del imperio contra Pompeyo, Defensa de Marcello y Defensa de Ligario y Sobre la ley agraria.

Textos Teóricos, Filosóficos y Personales de Cicerón

También escribió textos teóricos, filosóficos y personales.

  • Teóricos: Sus discursos teóricos más importantes son: Sobre el orador, en el que habla sobre el orador y sus cualidades; Brutus, en el que reconstruye el origen y desarrollo de la elocuencia desde sus modelos griegos hasta los oradores romanos más eminentes; y El orador, en el que describe el modelo de orador ideal (el propio Cicerón) y detalla las normas para conseguirlo, centrándose en el estilo y la extensión del discurso. De sus obras teóricas se extrae que las partes principales del discurso son el proemio o exordio, la narratio, la confirmatio y la peroratio; así como que los recursos técnicos que todo buen orador debe poseer son: la inuentio, la dispositio, la elocutio, la memoria y la actio.
  • Filosóficos: Se distribuyen en tres bloques temáticos: tratados políticos, de religión y morales.
    • Tratados políticos relevantes: Sobre la república y Sobre las leyes.
    • Tratados religiosos reconocidos: Sobre la naturaleza de los dioses y Sobre el arte adivinatorio.
    • Tratados morales más importantes: Sobre la vejez, Sobre la amistad, Los deberes y Las Tusculanas.
  • Personales: Nos ha legado también sus cartas personales. Algunas de las más reconocidas son: A los familiares, A Ático, A su hermano Quinto, A M. Bruto.

Respecto a su estilo, cabe destacar que toma del asianismo la abundancia, rapidez y ornamentación del lenguaje y el ritmo oratorio, y del aticismo la preocupación por la pureza del lenguaje. Al mismo tiempo, rechaza la redundancia y vacía sonoridad de un mal entendido asianismo, así como la sequedad, pobreza y austeridad de un mal entendido aticismo.

La Poesía Elegíaca y Ovidio

Poesía Elegíaca: Generalidades

La poesía elegíaca procede de los cantos de lamentación sobre los restos del difunto; sin embargo, en Grecia era considerada elegía todo aquel texto que estuviera escrito en dístico elegíaco (hexámetros y pentámetros dactílicos). Respecto a sus orígenes, fueron los poetas alejandrinos quienes añadieron el tema amoroso, pero no el personal, pues cantaban amores de héroes mitológicos. Este tipo de elegías llegó más tarde a Roma de mano de los poetas neotéricos o poetae novi, de entre los que destacó Catulo, desarrollándose así dos tipos de elegía: la amorosa personal y la dolorosa.

Tipos de Elegía
  • Amorosa personal: Significó el paso de la caracterización de este género por dísticos elegíacos a una concepción que ponía en juego también el contenido. Se trata una poesía de amor personal y autobiográfico, en el que la persona amada es la compañera de vida y musa, tratando el dolor, las tristezas, la insatisfacción y el sufrimiento, pues ese amor se concibe como una enfermedad incurable. Los temas son, por tanto, los amores, las audacias, los temores, la aspiración a una vida tranquila lejos de la ciudad, los celos, la desesperación, la enfermedad, la separación y la muerte.
  • Dolorosa: Fue creada por Ovidio a causa del sufrimiento que le provocó el destierro.

Estos dos tipos de elegía ya estaban, no obstante, prefiguradas en Catulo, primer gran lírico y elegíaco romano. Catulo escribió elegías de tipo alejandrino y poemas de amor en dístico elegíaco, como su poema 68, considerado ya una gran elegía. Sin embargo, la poesía elegíaca florecerá y cristalizará en la época de Augusto con la obra de cuatro autores: Cornelio Galo, Tibulo, Propercio y, en especial, Ovidio.

Publio Ovidio Nasón

Ovidio nació en Sulmona en el año 43 a.C. Estudió derecho y oratoria en Roma; pero su pasión literaria y facilidad para la poesía le llevaron a cobrar pronto gran fama. Fue desterrado por Augusto y murió tras nueve años de destierro en la aldea de Tomes, en el año 17 d.C. Su obra literaria es difícil de clasificar en géneros literarios, ya que la mayoría de sus obras participan de más de un género; pero su obra cumbre es Las Metamorfosis, único poema considerado épico mitológico.

Etapas de la Producción Elegíaca de Ovidio

Respecto a su producción elegíaca, cabe destacar en él dos etapas:

Etapa de la Elegía Amorosa

Por un lado, en su juventud, junto a Galo, Tibulo y Propercio, escribió elegías amorosas, que le proporcionaron fama y prestigio en la alta sociedad romana. En este período destaca la publicación de:

  • Amores: Tres libros compuestos por una serie de poemas de carácter aparentemente frívolo destinados a escandalizar al lector, con los que se convierte en un cronista divertido de la sociedad de su tiempo.
  • Heroïdes: Obra en formato epistolar, en la que incorpora el mundo de la épica al terreno de la elegía amorosa. Ficticiamente escritas por las heroínas de la mitología griega, recrea situaciones emocionales de las mujeres abandonadas, traicionadas o consideradas mero botín de guerra.
  • Ars amandi: Compuesta por tres libros, explica el arte de la seducción, parodiando la poesía elegíaca y didáctica al mismo tiempo que el clima político y moral de la Roma de Augusto. Mientras los dos primeros libros muestran técnicas dirigidas a los hombres sobre cómo conquistar a las mujeres, el tercero está orientado a ellas. Para muchos estudiosos, fue la fama de esta obra, que no contribuía precisamente al programa religioso y moral de Augusto, la causa de su destierro.
  • Remedia amoris: Producción literaria compuesta por 800 versos que recoge el antídoto a los consejos de la obra anterior, defendiendo que es el mejor remedio ante el enamoramiento sin esperanza enamorarse de otra persona.
  • Medicamina faciei femineae: Poema de 100 versos sobre cosmética.
Etapa de la Elegía Dolorosa

Por otro lado, en su período de madurez y ya desde el destierro, escribió elegías dolorosas, inaugurando en la literatura latina este contenido, que luego se impondrá como el propio del género y será el que heredemos. De este período destacan las obras:

  • Tristia: Cinco libros con el siguiente ritornelo: intento de justificar sus errores del pasado, elogios desmentidos a Augusto y explosiones constantes de dolor y amargura. La experiencia del dolor hace que estos versos se carguen de la sinceridad y profundidad que faltaba a su producción amorosa.
  • Epistulae ex Ponto: Producción elegíaca dolorosa en contenido y epistolar en forma.

Respecto a su estilo, cabe destacar la facilidad para componer, la brillantez de expresión, el ingenio, la elegancia y el retoricismo, que impregnará toda la poesía latina posterior.