La Crisis del Sistema de la Restauración (1917-1923)
Manifiesto de la Huelga General (Madrid, 12/08/1917)
Nos hallamos ante un texto histórico-circunstancial primario: un manifiesto sociopolítico firmado conjuntamente por los comités nacionales de UGT y PSOE en agosto de 1917. Su contenido central es un llamamiento público a la ciudadanía para secundar una huelga revolucionaria que derroque el régimen de la Restauración e inicie un proceso constituyente.
La idea principal justifica la necesidad ineludible de esta huelga para acabar con un sistema político caduco. Como ideas secundarias, los autores denuncian la corrupción y «podredumbre» oligárquica; exigen un Gobierno provisional que convoque «elecciones sinceras» a Cortes Constituyentes; y legitiman la huelga afirmando no buscar el desorden, sino la salvación nacional.
Históricamente, el texto se enmarca en la crisis de la Restauración (reinado de Alfonso XIII), fuertemente agravada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La neutralidad española impulsó las exportaciones y enriqueció a la burguesía, pero generó una brutal inflación que hundió el poder adquisitivo obrero al no subir los salarios de forma proporcional.
Este intenso malestar desembocó en el «triple conflicto» de 1917:
- Crisis militar: Mediante las Juntas de Defensa, opuestas a los ascensos rápidos de los militares «africanistas».
- Crisis política: Cuando Cambó reunió la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona exigiendo Cortes Constituyentes.
- Crisis social: Contexto de nuestro documento, donde UGT y CNT se unieron para convocar esta huelga general revolucionaria.
Sin embargo, el Gobierno de Eduardo Dato salvó la situación cediendo ante los militares, asegurándose así el apoyo incondicional del Ejército para reprimir duramente la huelga y encarcelar a sus líderes, como Largo Caballero.
En conclusión, aunque el régimen sobrevivió, quedó herido de muerte al calor de las expectativas de la Revolución soviética. La conflictividad social posterior derivó en el «Trienio bolchevique» andaluz y el sangriento pistolerismo en Barcelona. Esta extrema inestabilidad, sumada a la profunda indignación popular por el desastre militar de Annual (1921), fue aprovechada por el general Primo de Rivera para dar su golpe de Estado en 1923, liquidando definitivamente el sistema de la Restauración.
Discurso de Indalecio Prieto en las Cortes (Madrid, 21/11/1922)
Nos encontramos ante una fuente primaria de carácter histórico-circunstancial: un encendido discurso parlamentario pronunciado por Indalecio Prieto en las Cortes de Madrid el 21 de noviembre de 1922. Su contenido central es una dura denuncia pública sobre la terrible masacre de soldados españoles ocurrida durante el desastre de Annual, destacando la desorganización, la falta de preparación y la negligencia de los altos mandos militares.
La idea principal del texto es la crítica frontal a la nefasta y temeraria gestión bélica del general Silvestre, que condujo a la aniquilación de miles de soldados españoles sin defensa. Para sostener esta denuncia, Prieto desarrolla varias ideas secundarias: describe la absoluta falta de instrucción militar de unos reclutas «bisoños» forzados a combatir; denuncia el abandono que sufrieron al ser enviados a un «callejón sin salida» en posiciones como Igueriben; y condena la cobardía de los oficiales que huyeron abandonando a sus hombres.
Históricamente, este documento se enmarca en la crisis definitiva de la Restauración provocada por la Guerra de Marruecos. Tras la Conferencia de Algeciras (1906) y el tratado hispano-francés de 1912, España asumió el control del Protectorado del Rif, enfrentándose a la constante hostilidad de las tribus rifeñas. La situación culminó trágicamente en 1921 cuando las tropas del general Silvestre fueron atacadas por los rebeldes dirigidos por Abd el-Krim. Tras acorralar a las guarniciones españolas, se produjo la masacre de Annual y Monte Arruit, dejando más de 10.000 muertos y poniendo a Melilla al borde de la caída, salvada in extremis por la urgente llegada de la Legión.
La indignación pública por este desastre motivó debates en las Cortes, como el de este texto, exigiendo responsabilidades. El parlamento inició una investigación, el Expediente Picasso, que causó un profundo malestar en el Ejército, especialmente al sugerirse la implicación directa del rey Alfonso XIII por su amistad personal con el general Silvestre. En conclusión, la profunda crisis derivada de Annual fue el detonante final del régimen; aprovechando el descrédito político y con el beneplácito del monarca, el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado en 1923, liquidando la Constitución de 1876, frenando la investigación y poniendo fin al sistema de la Restauración.
Acuerdos de la Asamblea de Parlamentarios (Barcelona, 19/06/1917)
Nos hallamos ante una fuente histórica primaria y directa, constituida por un documento de marcada naturaleza histórico-política. Se trata concretamente de los acuerdos adoptados por la Asamblea de Parlamentarios reunida en Barcelona en junio de 1917, cuyo objetivo central es exigir al Gobierno la convocatoria urgente de unas Cortes Constituyentes para acometer la profunda renovación del Estado.
La idea principal justifica la necesidad ineludible de convocar Cortes Constituyentes para transformar el caduco sistema político español. Como ideas secundarias, los parlamentarios denuncian al actual Gobierno como un obstáculo; exigen que las futuras elecciones no sean adulteradas por un gobierno partidista; y reclaman que el reciente movimiento militar derive en una reforma civil.
El texto se enmarca en la grave crisis de la Restauración, catalizada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La neutralidad española impulsó las exportaciones, pero generó una fuerte inflación sin subida salarial que mermó el nivel de vida popular y disparó la conflictividad.
Este malestar culminó en el «triple conflicto» de 1917. Primero estalló la crisis militar: los oficiales crearon las Juntas de Defensa protestando contra los ascensos «africanistas», logrando que el gobierno de Eduardo Dato cediera a sus exigencias. En este clima de debilidad gubernamental se inserta nuestro texto, reflejo de la crisis parlamentaria: setenta diputados (Lliga Regionalista, republicanos y socialistas) constituyeron en Barcelona esta Asamblea exigiendo un cambio de gobierno y Cortes Constituyentes. Finalmente, el conflicto se completó con la crisis social: una huelga general en agosto convocada por CNT y UGT, reprimida con apoyo de las propias Juntas de Defensa.
La dimisión de Dato y los gobiernos de coalición desactivaron la Asamblea, pero el sistema quedó herido de muerte. La inestabilidad posterior, alentada por la Revolución rusa, derivó en el «trienio bolchevique» agrario y la guerra abierta del pistolerismo en Barcelona. Esta brutal lucha de clases, sumada al desastre militar de Annual en Marruecos, forzaría la caída definitiva de la Restauración con el golpe de Primo de Rivera en 1923.
Transformaciones Económicas y Urbanas en el Siglo XIX
La Red de Ferrocarriles Españoles en el Siglo XIX
Nos hallamos ante una fuente primaria cartográfica. Es un mapa temático que muestra la evolución cronológica de la red ferroviaria española en el siglo XIX. Su leyenda distingue tres fases de construcción entre 1848 y 1868, evidenciando además un claro diseño radial con centro en Madrid.
La modernización económica del Estado liberal exigía mejorar urgentemente las comunicaciones para articular el país y crear un mercado nacional unificado. Como se observa en los primeros trazos del mapa (1848-1855), los inicios fueron tardíos (líneas Barcelona-Mataró y Madrid-Aranjuez) debido a la difícil orografía española y la falta de capital.
El gran impulso llegó con la Ley General de Ferrocarriles de 1855. Para construir esta red, la ley atrajo masivamente el capital extranjero mediante jugosas ventajas, como subvenciones y la eliminación de aranceles aduaneros, convirtiéndose en la mayor inversión público-privada del siglo. Sin embargo, al eximir de aranceles la importación de material rodante extranjero, se perdió la oportunidad histórica de que la construcción del tren impulsara la débil industria siderúrgica nacional.
En conclusión, el mapa ilustra el rápido despliegue ferroviario que, si bien logró articular territorialmente el país, fracasó en su papel de actuar como motor de la industrialización española.
La Desamortización Eclesiástica de Mendizábal (1836-1849)
Nos hallamos ante una fuente cartográfica primaria. Es un mapa temático que muestra, mediante una gradación cromática, el porcentaje del valor de las ventas de bienes desamortizados por provincias hasta 1845. Se observa una mayor intensidad de ventas en provincias del sur y centro peninsular, como Sevilla, Toledo o Madrid.
Por su cronología, el mapa ilustra casi exclusivamente la Desamortización eclesiástica de Mendizábal (1836-1849), impulsada por los gobiernos progresistas durante la minoría de Isabel II. El Estado liberal necesitaba transformar el sistema de propiedad del Antiguo Régimen, expropiando las tierras vinculadas a «manos muertas» (Iglesia) para subastarlas.
Los objetivos eran claros: sanear las cuentas del Estado, crear una nueva burguesía agraria que apoyase al liberalismo y modernizar la productividad. Sin embargo, al venderse al mejor postor en grandes lotes, los compradores fueron aristócratas y burgueses ricos. Esto se refleja perfectamente en las zonas más oscuras del mapa (Andalucía y centro), donde estas clases adineradas consolidaron la estructura latifundista del país. Los campesinos pobres, sin medios para pujar, quedaron fuera del reparto y pasaron a ser simples jornaleros.
En conclusión, el mapa evidencia que este proceso histórico cambió la titularidad de la tierra enriqueciendo a la burguesía y al Estado, pero no logró resolver los problemas sociales del campo ni modernizar estructuralmente la agricultura española.
La Desamortización Civil de Pascual Madoz (1855)
Nos hallamos ante dos fuentes primarias complementarias: un gráfico de barras y un mapa temático. El gráfico muestra el espectacular aumento del valor de las ventas de fincas entre 1855 y 1867. El mapa ilustra su distribución geográfica, destacando la máxima recaudación en provincias como Madrid, Sevilla o Ciudad Real.
Ambos documentos ilustran la Desamortización civil de Pascual Madoz (1855), iniciada durante el Bienio Progresista. Esta ley expropió fundamentalmente las tierras de los municipios (bienes comunales y de propios). Como refleja el enorme salto en la gráfica, Madoz logró duplicar los ingresos del Estado. El objetivo de esta inmensa recaudación era doble: reducir la deuda pública y financiar la nueva red de ferrocarriles. Sin embargo, las consecuencias sociales fueron nefastas. Como evidencian las ventas masivas en el centro y sur del mapa, la burguesía acaparó las tierras, consolidando el latifundismo. Al perder el vital derecho a usar los bienes comunales de los ayuntamientos, los campesinos más pobres se arruinaron.
En conclusión, la desamortización de Madoz fue un rotundo éxito recaudatorio para financiar las infraestructuras del Estado liberal, pero una auténtica tragedia social que condenó a la miseria al campesinado español.
El Ensanche de Barcelona y el Plan Cerdá
Nos hallamos ante una fuente iconográfica. Se trata de una fotografía aérea que ilustra el diseño urbanístico proyectado en el siglo XIX para la ciudad de Barcelona. Se observa claramente un plano urbano en perfecta cuadrícula ortogonal, caracterizado por manzanas regulares y amplias avenidas rectilíneas.
La imagen refleja las profundas transformaciones demográficas de la España del siglo XIX. El desarrollo económico y el éxodo rural atrajeron masivamente a la población campesina hacia los principales focos industriales, destacando especialmente Barcelona. Este rápido crecimiento provocó que las ciudades se quedaran pequeñas, lo que obligó a derribar las antiguas murallas medievales para construir nuevos barrios periféricos conocidos como «ensanches».
Como evidencia la perfecta geometría de la foto, estos ensanches se trazaron siguiendo planteamientos urbanísticos muy modernos y racionalistas. El Plan Cerdà de Barcelona, junto al Plan Castro de Madrid, es el mejor ejemplo de ello. Socialmente, estos amplios barrios estaban destinados a la nueva burguesía, que buscaba viviendas modernas y zonas higiénicas alejadas de los barrios hacinados e insalubres del casco histórico tradicional.
En conclusión, esta fotografía es el fiel reflejo físico de la modernización de España, materializando en el espacio urbano el triunfo económico y social de la nueva burguesía industrial del siglo XIX.
De la Prehistoria a la Monarquía Visigoda
Paleolítico, Neolítico y Edad de los Metales
El Paleolítico fue la etapa más extensa de la Prehistoria (1.200.000 – 5.000 a. C.), caracterizada por sociedades nómadas de cazadores y recolectores que utilizaban herramientas de piedra. Durante este período, los homínidos evolucionaron, incluyendo especies como el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens. En el Paleolítico, los restos de pinturas se concentran principalmente en la zona cantábrica (en cuevas como Altamira); fueron realizadas con técnicas polícromas y tenían fines mágico-rituales para atraer la caza.
El Neolítico, iniciado alrededor del 5.500 a. C., trajo consigo la agricultura y la ganadería, transformando las sociedades en sedentarias. Surgieron nuevos utensilios como la cerámica y la piedra pulimentada, y el arte rupestre levantino se hizo más esquemático y monocromático, representando escenas de la vida cotidiana.
Finalmente, la Edad de los Metales, que comenzó hacia el 3000 a. C., se divide en la Edad de Cobre, Bronce y Hierro, marcando el inicio de nuevas tecnologías y transformaciones sociales complejas.
El Reino Visigodo: Origen y Organización Política
A partir del siglo III d. C., el Imperio Romano, en decadencia, sufrió invasiones de pueblos germánicos. Hispania fue invadida por suevos, vándalos y alanos, hasta que los visigodos se asentaron en el siglo V, creando un reino independiente con capital en Toledo e imponiendo su poder a la población hispanorromana. Los visigodos permanecieron en la península hasta que fueron derrotados por los musulmanes en el 711.
Aunque eran minoritarios, los visigodos establecieron una monarquía electiva, lo que generaba inestabilidad política. El rey gobernaba con el Oficio Palatino, compuesto por el Aula Regia (nobles con cargos de gobierno) y los Concilios de Toledo (asambleas de obispos que decidían sobre religión y política). Recaredo logró la unidad religiosa al adoptar el catolicismo en el III Concilio de Toledo, unificando a visigodos e hispanorromanos bajo una misma fe. Leovigildo consolidó la unidad territorial al derrotar a los suevos y bizantinos. Recesvinto unificó la legislación con el Libro de los Jueces (653), creando un código legal común.
Al-Ándalus: Evolución, Sociedad y Cultura
Evolución Política de Al-Ándalus
En el 711, los musulmanes conquistaron rápidamente la Península Ibérica tras la victoria en Guadalete, aprovechando la crisis visigoda, la superioridad militar y las capitulaciones. En solo tres años, controlaron casi toda la península, excepto las zonas montañosas del norte, y llamaron al territorio Al-Ándalus, convirtiéndolo en un emirato dependiente del califato de Damasco.
Tras la caída de los Omeyas, Abderramán I estableció el Emirato Independiente (756-929) con capital en Córdoba. En 929, Abderramán III se proclamó califa, inaugurando el Califato de Córdoba (929-1031), una época de máximo esplendor cultural y político. Sin embargo, tras la muerte de Almanzor, el califato se fragmentó en reinos de taifas, que fueron debilitados por los ataques de los reinos cristianos del norte. La conquista de Toledo en 1085 llevó a la llegada de los almorávides, seguidos por los almohades en 1147. Tras la derrota almohade en las Navas de Tolosa (1212), solo quedó el reino nazarí de Granada (1246-1492), que sobrevivió hasta su conquista final por los Reyes Católicos.
Economía, Sociedad y el Legado Judío
Al-Ándalus prosperó gracias a una agricultura avanzada (regadío, nuevos cultivos como arroz y azafrán), una floreciente industria y un activo comercio impulsado por el dinar y el dirham. La sociedad era urbana y se dividía por religión: musulmanes (árabes, bereberes, muladíes), mozárabes (cristianos) y judíos.
Culturalmente, Al-Ándalus fue un puente entre Oriente y Europa. Destacaron Averroes en filosofía, Azarquiel en astronomía e Ibn-Hazam en literatura. La arquitectura brilló con la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada. El legado judío fue significativo, con figuras como Maimónides, quien influyó en el pensamiento de la época al conciliar la filosofía judía con el aristotelismo musulmán.
La Formación del Estado Moderno y la Expansión Americana
Los Reyes Católicos: Unión Dinástica e Instituciones
El matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón unió dinásticamente sus reinos, aunque cada uno mantuvo sus propias leyes e instituciones. Los Reyes Católicos establecieron un Estado Moderno, fortaleciendo el poder real frente a la nobleza. Crearon instituciones como el Consejo Real, los secretarios reales, los virreyes y las Chancillerías. Además, consolidaron a los corregidores y promovieron la unificación religiosa a través de la Inquisición y la expulsión de los judíos en 1492. Impulsaron la economía con el Concejo de la Mesta y crearon la Santa Hermandad para mantener el orden público. Finalmente, la Guerra de Granada completó la Reconquista en 1492.
Exploración, Conquista y Colonización de América
Tras la conquista de Granada, los Reyes Católicos apoyaron a Cristóbal Colón mediante las Capitulaciones de Santa Fe. Tras el descubrimiento el 12 de octubre de 1492, se firmó el Tratado de Tordesillas con Portugal para repartir las zonas de influencia. En el siglo XVI, Hernán Cortés conquistó el Imperio Azteca y Francisco Pizarro el Imperio Inca. Magallanes y Elcano completaron la primera vuelta al mundo (1519-1522).
La colonización se basó en sistemas como la encomienda y la mita. Aunque la Corona promulgó las Leyes de Indias para proteger a los indígenas, la conquista provocó una catástrofe demográfica. Para Castilla, América significó el establecimiento de un monopolio comercial a través de la Casa de Contratación de Sevilla y la llegada masiva de metales preciosos, transformando la economía europea.