España en el Siglo XIX: De la Crisis del Antiguo Régimen a la Restauración
La Guerra de la Independencia y el Nacimiento del Liberalismo
Guerra contra Francia (1808-1814)
La expansión de Napoleón Bonaparte y la crisis institucional entre Carlos IV, Fernando VII y Godoy debilitaron a España, facilitando la imposición de José Bonaparte en el trono. El levantamiento del 2 de mayo en Madrid dio lugar a la creación de juntas y al fenómeno de las guerrillas. Como consecuencia, se consolidó la resistencia popular y se sentaron las bases para la convocatoria de las Cortes de Cádiz y las posteriores reformas políticas.
Cortes de Cádiz y Constitución de 1812
La ocupación francesa y la ausencia de Fernando VII obligaron a organizar un gobierno alternativo. En Cádiz se aprobó la Constitución de 1812 (conocida como «La Pepa»), estableciendo la separación de poderes, la soberanía nacional y los derechos ciudadanos. Como consecuencia, se impulsó el liberalismo y el constitucionalismo en España, aunque su aplicación fue limitada tras la posterior restauración absolutista.
El Reinado de Fernando VII y la Lucha entre Absolutismo y Liberalismo
Fernando VII (1814-1833)
El regreso de Fernando VII despertó expectativas de reformas, pero el monarca restauró el absolutismo, anuló la Constitución de 1812 y persiguió a los liberales. Solo aceptó temporalmente la Constitución durante el Trienio Liberal (1820-1823); tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, volvió al absolutismo durante la denominada Década Ominosa, caracterizada por la represión, la crisis económica y la pérdida de las colonias americanas. Al designar como heredera a Isabel II, se generó un grave conflicto sucesorio con Carlos María Isidro de Borbón. Como consecuencia, su reinado provocó decepción social, una profunda división política y el surgimiento del carlismo.
La Consolidación del Estado Liberal
Isabel II (1833-1868)
La muerte de Fernando VII y la minoría de edad de Isabel II provocaron conflictos sucesorios y la necesidad de consolidar el liberalismo para asegurar el trono. Durante la regencia de María Cristina se aprobó la Constitución de 1837 y terminó la Primera Guerra Carlista. Posteriormente, la regencia de Baldomero Espartero impulsó un gobierno progresista hasta la mayoría de edad de la reina. Más tarde, Ramón María Narváez promovió la Década Moderada y la Constitución de 1845, seguida del Bienio Progresista y una etapa de alternancia política hasta la Revolución de 1868 (La Gloriosa). Como consecuencia, el liberalismo se implantó de forma parcial y la inestabilidad política terminó con el exilio de Isabel II.
El Sexenio Democrático (1868-1875)
La Revolución de 1868 expulsó a Isabel II e inició un intento de democratización del país con la Constitución de 1869. Durante este periodo reinó Amadeo I de Saboya y, tras su abdicación, se proclamó la Primera República, marcada por una gran inestabilidad y diversos conflictos internos. Como consecuencia, el experimento democrático fracasó y se produjo la restauración de la monarquía borbónica.
La Restauración Monárquica (1875-1898)
El pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos devolvió el trono a Alfonso XII. Bajo la dirección de Cánovas del Castillo, se aprobó la Constitución de 1876, estableciendo el turno pacífico de partidos (conservadores y liberales). Durante este periodo terminaron las guerras carlistas, pero en 1898, tras la guerra con Estados Unidos, España sufrió el Desastre del 98 y perdió sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas). Como consecuencia, se consolidó un sistema político estable pero de base oligárquica y limitada representatividad.
El Contexto Internacional: Imperialismo y la Gran Guerra
La Expansión Colonial y las Causas del Conflicto
El Imperialismo (1880-1910)
Entre 1880 y 1910, el imperialismo fue impulsado por el desarrollo industrial, la búsqueda de materias primas, la apertura de nuevos mercados y el prestigio nacional, así como por la rivalidad estratégica entre las potencias europeas. Estas potencias se expandieron por África y Asia, organizaron colonias y regularon su reparto en la Conferencia de Berlín. Se produjeron conflictos destacados como el enfrentamiento de Fachoda y la guerra anglo-bóer. Como consecuencia, las colonias quedaron en una situación de dependencia absoluta respecto a las metrópolis y aumentaron las tensiones internacionales.
Causas de la Primera Guerra Mundial (1914)
En 1914, las causas de la Primera Guerra Mundial se hallaban en la rivalidad imperialista, el auge del nacionalismo en los Balcanes, la competencia económica entre Alemania, Francia y el Reino Unido, la disputa territorial por Alsacia y Lorena, y el complejo sistema de alianzas (Triple Alianza y Triple Entente). El asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo fue el detonante que transformó un conflicto local en una guerra mundial.
Desarrollo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918)
El conflicto de 1914-1918 movilizó a toda la sociedad y la economía de las naciones implicadas. Millones de soldados fueron reclutados y las mujeres se incorporaron masivamente a la industria y la sanidad. El uso de armas modernas causó pérdidas humanas sin precedentes y el frente occidental quedó estancado en una cruenta guerra de trincheras. En 1917, Rusia salió de la guerra debido a su revolución interna y entraron los Estados Unidos, lo que inclinó la balanza a favor de la Triple Entente. Finalmente, en 1918, Alemania fue derrotada y se firmó el armisticio.
La Revolución Rusa y el Nacimiento de la URSS
El Fin del Zarismo y el Ascenso Bolchevique
La Revolución de Febrero de 1917
En febrero de 1917, Rusia sufría una situación de hambre generalizada y constantes derrotas militares, lo que provocó protestas masivas en Petrogrado. Los soldados se negaron a reprimir las manifestaciones y el zar Nicolás II se vio obligado a abdicar. Se formó entonces un gobierno provisional que, sin embargo, mantuvo al país en la guerra y no resolvió la crisis social, lo que aumentó la inestabilidad y el poder de los soviets (asambleas de obreros y soldados).
La Revolución de Octubre de 1917
En octubre de 1917, la incapacidad del gobierno provisional para resolver la crisis económica y sacar a Rusia del conflicto bélico favoreció a los bolcheviques, dirigidos por Vladimir Lenin. Estos tomaron el poder en Petrogrado mediante un golpe de Estado, instauraron un gobierno obrero y firmaron la paz con Alemania a través del Tratado de Brest-Litovsk. Como consecuencia, se estableció un régimen comunista basado en el control de los soviets y el dominio del Partido Bolchevique.
Guerra Civil y Consolidación del Estado Soviético
La Guerra Civil Rusa (1918-1921)
Entre 1918 y 1921 se desarrolló la Guerra Civil rusa, causada por la oposición armada de monárquicos, liberales y potencias extranjeras (el Ejército Blanco). El Ejército Rojo, organizado por Trotski, logró derrotar a sus oponentes en un conflicto marcado por el hambre, la represión y una gran devastación, consolidando definitivamente el poder bolchevique.
La Creación de la URSS (1922)
En 1922 se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y en 1923 se aprobó una constitución que estableció un Estado sin elecciones libres, con el Partido Comunista como eje central del poder. Esto consolidó un régimen de partido único y convirtió a la URSS en una nueva potencia política mundial.
El Nuevo Orden tras la Gran Guerra
Tras la Primera Guerra Mundial, la devastación material y humana obligó a reorganizar el mapa de Europa. En la Conferencia de París se impuso a Alemania el Tratado de Versalles, que incluía importantes pérdidas territoriales, el pago de reparaciones de guerra y severas limitaciones militares. Este tratado dejó a Europa en una situación de fragilidad diplomática, sembrando tensiones que marcarían el futuro del continente.