Las Vanguardias en Europa, España e Hispanoamérica
Las vanguardias, o “ismos”, surgieron a principios del siglo XX en Europa y se difundieron por el mundo occidental, rompiendo con el arte anterior, el romanticismo y el realismo, así como con el sistema burgués. Defendían la autonomía del arte, creando obras independientes que no imitaban la realidad ni expresaban emociones personales.
Características Fundamentales de las Vanguardias
Se caracterizaron por el rechazo a la tradición, espíritu provocador y experimentación constante. Sustituyeron los temas clásicos por asuntos modernos o tabú, y en literatura innovaron con:
- Verso libre.
- Ruptura de la métrica.
- Supresión de puntuación y gramática.
- Centralidad de la imagen y la metáfora.
Defendían un arte puro o deshumanizado, de carácter intelectual y formal, y muchas obras resultaban herméticas. Los movimientos fueron breves y se difundieron principalmente mediante manifiestos.
Principales Vanguardias Europeas
El Futurismo
Fundado por Filippo Tommaso Marinetti, quien publicó en 1909 el Manifiesto Futurista. Este movimiento exaltaba la modernidad, la velocidad, la técnica y la violencia, rechazando el pasado y lo clásico. Sus temas principales eran las máquinas, los automóviles, los aviones, las fábricas y la ciudad moderna. En el plano literario proponía eliminar adjetivos y signos de puntuación e incorporar elementos visuales y matemáticos para reflejar el dinamismo de la época.
El Cubismo
Surgió en la pintura con Pablo Picasso y su obra Las señoritas de Avignon. Rompe con la representación tradicional al descomponer la realidad en formas geométricas y mostrar varias perspectivas simultáneamente. En literatura influyó especialmente el libro Caligramas de Guillaume Apollinaire, donde los poemas adoptan forma visual y se combinan poesía e imagen.
El Dadaísmo
Nació en 1916 en Zúrich, impulsado por Tristan Tzara. Se caracteriza por su actitud nihilista y destructiva, ya que rechaza no solo el arte anterior, sino también la civilización occidental, a la que considera responsable de la Primera Guerra Mundial. Defiende la incoherencia, el humor irreverente y la destrucción de las normas artísticas y lingüísticas.
El Expresionismo
Surgió en Alemania durante la Primera Guerra Mundial y busca expresar la angustia interior del ser humano ante la modernización. Deforma la realidad mediante exageración y un lenguaje violento. Tiene antecedentes en Francisco de Goya, Vincent van Gogh y Edvard Munch, y en España influyó en los esperpentos de Ramón María del Valle-Inclán.
El Surrealismo
La vanguardia más influyente, nació en 1924 con el Primer Manifiesto Surrealista, publicado por André Breton. Inspirado en las teorías de Sigmund Freud. Defiende el automatismo psíquico para expresar el subconsciente mediante imágenes irracionales y temas tabú. Lo cultivaron de forma artística Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti y Vicente Aleixandre.
Vanguardias en España
En España, la figura clave fue Ramón Gómez de la Serna, auténtico vanguardista por su originalidad y europeísmo. Fundó la revista Prometeo (1908) y la tertulia del café Pombo (1914). Su obra es antirrealista y experimental, y creó el ramonismo. Destacan sus novelas El doctor inverosímil, El incongruente y El hombre perdido, su autobiografía Automoribundia y, especialmente, las greguerías (“humorismo + metáfora”).
En España también destacaron:
- El Ultraísmo, impulsado por Rafael Cansino-Assens, que fusiona futurismo, cubismo y dadaísmo y da protagonismo a la metáfora. Entre sus autores están Jorge Luis Borges y Guillermo de Torre.
- El Creacionismo, fundado por Vicente Huidobro, que propone crear una realidad poética nueva, cultivado en España por Juan Larrea y Gerardo Diego.
La Generación del 27 y el Teatro Lorquiano
La Generación del 27
La Generación del 27 renovó la lírica española uniendo tradición y vanguardia, cuidando la perfección formal y respetando tanto la tradición culta como la popular. Sus temas principales fueron el amor, la ciudad, la naturaleza y el compromiso social y artístico, combinando estrofas clásicas y verso libre, con influencias de Bécquer, modernismo, Juan Ramón Jiménez, Góngora, vanguardias y neopopularismo.
Etapas de Desarrollo
- Hasta 1927: Predominan modernismo y poesía pura.
- De 1927 a la Guerra Civil: Destacan surrealismo, rehumanización y compromiso social.
- Tras la Guerra Civil: El grupo se dispersa, con muchos en el exilio y los que permanecen en España desarrollando un humanismo angustiado.
Poetas Destacados de la Generación del 27
Pedro Salinas
Poeta del amor que busca la esencia de los sentimientos y la vida con un lenguaje sencillo. En Presagios se nota la influencia de la poesía pura y el futurismo; en La voz a ti debida presenta al ser humano completo solo a través del amor, como experiencia mística y plena.
Jorge Guillén
Intelectual y cercano a la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. Reflexivo y abstracto, con léxico cuidado y denso. Cántico celebra la vida; Clamor protesta contra las injusticias y la guerra.
Gerardo Diego
Influido por creacionismo, ultraísmo y clasicismo. Temas: paisaje, amor, toros, música y religión. Obras destacadas: Manual de espumas, Alondra de verdad (soneto “Insomnio”).
Poetas en el Exilio y en España
- Concha Méndez: Obra intimista, inicialmente neopopularista (Inquietudes, Surtidor). Tras la muerte de su hijo y el exilio, su poesía se vuelve amarga y pesimista (Niño y sombras, Sombras y sueños).
- Rosa Chacel: Traductora, novelista y poeta. Destaca en narrativa (Chichina Migone, Memorias de Leticia Valle) y en poesía (A la orilla de un pozo, Versos prohibidos), con gran perfección formal.
- Vicente Aleixandre: Surrealista. Imágenes grandiosas y solemnes. En Espadas como labios, el amor es fuerza inevitable; la muerte y la fusión con la naturaleza son soluciones al sufrimiento. En Historia del corazón, trata temas cotidianos.
- Emilio Prados: Comienza con poesía popular y de influencia de Juan Ramón Jiménez (Canciones del farero), luego surrealista y política (La tierra que no alienta). En el exilio refleja nostalgia y problemas existenciales.
- Dámaso Alonso: Representante del exilio interior. Hijos de la ira inaugura la poesía existencial española, con violencia, surrealismo y angustia, mostrando el dolor, la soledad y el absurdo de la vida.
- Ernestina de Champourcín: Inicialmente perfección formal (En silencio, Canto inútil), luego poesía religiosa en el exilio (Presencia a oscuras), y tras regresar a España, versos sobre pasado y reflexión existencial (Primer exilio).
- Josefina de la Torre: Poeta y recitadora. Libros: Versos y estampas, Poemas de la isla. Tras la Guerra Civil, adopta un tono elegíaco sobre el paso del tiempo.
- Manuel Altolaguirre: Poeta romántico, no vanguardista. Canta amor, soledad y muerte (Las islas invitadas, Fin de un amor).
- Rafael Alberti: Inicialmente neopopularista y nostálgico de Cádiz (Marinero en tierra). En el exilio refleja dolor por España y desarrolla poesía social (El poeta en la calle).
- Luis Cernuda: Su poesía refleja deseo de libertad y belleza, pero también desesperanza. Obras iniciales (La realidad y el deseo) exploran amor y unión de los enamorados; en el exilio se vuelve más autobiográfica.
- Miguel Hernández: Enlaza Generación del 27 y del 36. Antes de la guerra: Perito en lunas, El rayo que no cesa (amor, pena, muerte). Durante la guerra, poesía comprometida (Viento del pueblo, El hombre acecha); en prisión, Cancionero y Romancero de ausencias.
Federico García Lorca
Uno de los más representativos del siglo XX. Temas: nostalgia, deseo, pena, destino trágico e injusticia.
Etapas y Obras Principales:
- 1921–1928: Versos populares (Canciones, Poema del cante jondo, Romancero gitano).
- 1929–1936: Surrealismo y crítica social (Poeta en Nueva York).
- Últimos años: Obras desgarradoras (Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, Diván del Tamarit, Sonetos del amor oscuro).
El Teatro Lorquiano
Lorca empezó con obras modernistas como El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda, y luego escribió farsas (Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita, La zapatera prodigiosa, Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín) y piezas surrealistas (Así pasen cinco años, El público).
Tragedias Rurales
Ambientadas en Andalucía, son sus mejores obras:
- Bodas de sangre: La novia huye con su antiguo novio y ambos hombres mueren; combina verso y prosa con elementos fantásticos.
- Yerma: La angustia de una mujer que no puede tener hijos.
- La casa de Bernarda Alba: Luto impuesto a las hijas y conflicto por Pepe el Romano; refleja opresión, deseos reprimidos y moral hipócrita.
La Novela Española de 1935 a 1975
La Novela del Exilio
Durante el exilio, muchos novelistas españoles escribieron fuera de España, en países como México, Argentina, Estados Unidos o Francia, donde tenían libertad frente a la censura. La Guerra Civil, sus consecuencias, España y el exilio fueron temas centrales.
- Rosa Chacel: Se caracteriza por la introspección y el cuidado de la prosa (Memorias de Leticia Valle, La sinrazón).
- Ramón J. Sender: Representante del realismo social, escribió Réquiem por un campesino español y Crónica del alba.
- Max Aub: Narró la Guerra Civil y el exilio en El laberinto mágico, cuidando personajes y técnica.
- Francisco de Ayala: Combinó calidad estética y compromiso humanístico en Muertes de perro, El fondo del vaso y cuentos como Los usurpadores o La cabeza del cordero.
La Novela de los Años 40: Estancamiento y Tremendismo
La novela de los años 40 refleja la desorientación y la pobreza creadora tras la Guerra Civil y la posguerra. La censura, el exilio y el aislamiento provocaron un estancamiento del género, y los autores se aferraron al realismo tradicional de Galdós y Baroja. Destacan Antonio de Zunzunegui con La vida como es, que muestra la dura realidad social, e Ignacio Agustí con Mariona Rebull, sobre la crisis de la burguesía catalana.
La Novela Existencial y el Tremendismo
A partir de los primeros años de posguerra, jóvenes escritores como Camilo José Cela, Carmen Laforet y Miguel Delibes revitalizan la narrativa española con la novela existencial, que refleja el malestar social a través de la experiencia personal y evita la censura.
- Camilo José Cela inaugura el tremendismo con La familia de Pascual Duarte (1942), mostrando la miseria, violencia y crueldad de la vida humana.
- Carmen Laforet, con Nada (1945), retrata la Barcelona de posguerra a través de Andrea, una joven cuyas ilusiones se ven frustradas por un ambiente asfixiante.
- Miguel Delibes, en La sombra del ciprés es alargada (1948), narra la historia de Pedro, un huérfano que renuncia a los afectos tras la muerte de su mejor amigo, reflejando un tono amargo y pesimista.
La Novela de los Años 50: Realismo Social
La novela de los años 50, escrita por los llamados “niños de la guerra”, se centró en denunciar las injusticias sociales y políticas de la España de la época. Estas obras de realismo social presentan protagonistas colectivos, ambientación urbana y rural, lenguaje sencillo y presencia ocasional de humor e ironía.
Tendencias del Realismo Social
- Objetivismo: El autor describe la realidad sin comentarios (Los bravos, El Jarama, El fulgor y la sangre).
- Realismo Crítico: Denuncia las miserias de los colectivos más oprimidos (Tormenta de verano, Central eléctrica, La zanja, Las afueras).
La colmena (1951), de Camilo José Cela, destaca por su innovación técnica, mostrando la vida de cientos de madrileños en secuencias breves e inconclusas, reflejando el absurdo de la existencia. Narradores como Carmen Martín Gaite (Entre visillos), Ana María Matute (Pequeño teatro) e Ignacio Aldecoa (Gran sol) continuaron esta mirada crítica de la sociedad.
La Novela de los Años 60 y 1975: Experimentación Formal
Entre los años 60 y 1975, los narradores españoles, influidos por autores europeos como Kafka y Proust y por el “boom” de la narrativa hispanoamericana, buscaron nuevas formas expresivas para superar el agotamiento de la novela social. La experimentación afectó sobre todo a la estructura, el lenguaje y las técnicas narrativas, rompiendo la linealidad, los capítulos y los párrafos tradicionales, e incorporando monólogo interior, estilo indirecto libre, perspectivismo y contrapunto.
La narración se volvió más compleja, estética y participativa, con riqueza lingüística, mezcla de géneros y presencia del autor en el discurso. Entre los autores y obras más representativos destacan:
- Luis Martín Santos (Tiempo de silencio)
- Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa)
- Juan Goytisolo (Señas de identidad)
- Juan Benet (Volverás a Región)
- Camilo José Cela (San Camilo, 1936)
- Miguel Delibes (Cinco horas con Mario, Parábola del náufrago)
- Gonzalo Torrente Ballester (La saga/fuga de J.B.).