Filosofía antigua: Teoría del conocimiento, ética y política de Aristóteles, Epicuro y el estoicismo

La teoría del conocimiento aristotélica

Aristóteles identifica varios niveles de conocimiento. Comienza con el conocimiento sensible, derivado directamente de la sensación, pero efímero. En animales superiores y en los seres humanos, este conocimiento se mezcla con la memoria y la imaginación, dando lugar a la experiencia, que permite conocer cosas particulares.

El nivel más alto es el entendimiento, que posibilita conocer las causas y principios de los objetos. Aristóteles divide el saber en técnico, práctico y teórico, siendo este último el conocimiento más elevado.

El verdadero conocimiento, según Aristóteles, proviene del entendimiento y consiste en conocer las sustancias por sus causas, incluida la causa formal (esencia), que reside en la sustancia. A diferencia de Platón, para Aristóteles la forma está en la sustancia.

El entendimiento se nutre de la experiencia, donde los sentidos, la memoria y la imaginación juegan un papel crucial. El entendimiento separa la forma y la materia, dando lugar a conceptos que expresan las características esenciales del objeto.

Contrario a Platón, Aristóteles valora el conocimiento sensible y lo ve como el punto de partida. El verdadero conocimiento se adquiere mediante la experiencia y el aprendizaje, no por innatismo. Ambos coinciden en que el conocimiento real debe ser de lo universal, no de objetos singulares.

Niveles y tipos de saber (resumen)

  • Conocimiento sensible: deriva de la sensación; es efímero.
  • Experiencia: fruto de la sensación, la memoria y la imaginación; permite conocer particulares.
  • Entendimiento: conoce las causas y principios; eleva al conocimiento teórico.
  • Tipos de saber: técnico, práctico y teórico (siendo el teórico el más elevado).

Virtud y felicidad: el carácter comunitario del bien

Aristóteles, en su obra Ética a Nicómaco, comienza señalando que todas las acciones humanas buscan un bien como fin último. Entre los diversos bienes, destaca uno que es autosuficiente y no depende de ningún otro: la felicidad. Aunque hay opiniones divergentes sobre la naturaleza de la felicidad, Aristóteles la define como la actividad propia y natural del hombre, que es el pensamiento y la razón.

La ética aristotélica aboga por la moderación y la mesura, buscando evitar extremos. Divide el alma en partes racional e irracional, y clasifica las virtudes en dianoéticas (intelectuales) y éticas (morales). Destaca la importancia de la prudencia y de la elección deliberada en la adquisición de virtudes morales.

Para Aristóteles, la felicidad suprema reside en la actividad intelectual, especialmente en la vida contemplativa. Sin embargo, esta felicidad requiere duración, actividad constante y ciertos bienes exteriores.

En su obra Política, Aristóteles considera que la vida en sociedad es esencial para la realización del hombre y aborda la constitución del Estado. Distingue tres formas de gobierno justo: monarquía, aristocracia y politeia. Advierte sobre las degeneraciones posibles en tiranía, oligarquía y demagogia. Un Estado justo facilita la actualización del hombre y fomenta la práctica de virtudes intelectuales.

El Estado ideal de Aristóteles se asemeja a una aristocracia, donde solo los ciudadanos con estatus y conocimientos suficientes son considerados. Las tareas manuales son destinadas a esclavos o metecos. En este contexto, el gobierno justo es crucial para asegurar el bienestar de los ciudadanos y fomentar su sumisión voluntaria a las leyes.

Clasificación ética y política (síntesis)

  • Virtudes: dianoéticas (intelectuales) y éticas (morales).
  • Vida buena: actividad conforme a la razón; la vida contemplativa como culmen.
  • Formas de gobierno justas: monarquía, aristocracia, politeia.
  • Degeneraciones: tiranía, oligarquía, demagogia.

Repetición del texto original sobre ética y política

Aristóteles, en su obra Ética a Nicómaco, destaca que todas las acciones humanas buscan un bien, identificando la felicidad como el bien supremo. Define la felicidad como la actividad propia del hombre, que es el pensamiento y la razón. Su ética aboga por la moderación y clasifica las virtudes en intelectuales y morales, destacando la importancia de la prudencia.

En Política, Aristóteles aborda la vida en sociedad y la constitución del Estado. Propone formas de gobierno justo como la monarquía y la aristocracia, advirtiendo sobre degeneraciones como la tiranía y la oligarquía. Destaca la importancia del gobierno para asegurar el bienestar de los ciudadanos.

El ideal de Aristóteles es un Estado similar a una aristocracia, donde solo los ciudadanos con estatus y conocimientos son considerados, y las tareas manuales son realizadas por esclavos. En este contexto, el gobierno justo es esencial para garantizar la sumisión voluntaria a las leyes y asegurar el bienestar de los ciudadanos.

El epicureísmo

Epicuro, a menudo malinterpretado, abogaba por una filosofía ascética con el objetivo de liberarnos de las pasiones y los dolores para alcanzar la felicidad. Su ética se basa en la búsqueda del placer, entendido como la ausencia de dolor en el cuerpo y la imperturbabilidad del alma (ataraxia). Epicuro promovía una vida austera, satisfaciéndose con lo necesario, y resumía su enfoque en cuatro preceptos:

  • No temer a los dioses.
  • No temer a la muerte.
  • Reconocer que los males son breves.
  • Lograr el bien evitando el dolor y recordando los placeres pasados.

El estoicismo

El estoicismo, originado en la Stoá de Atenas, tuvo tres períodos: antiguo, medio y nuevo. Su principio ético central es vivir conforme a la naturaleza, guiados por la razón universal. Para los estoicos, las cosas pueden ser virtuosas, viciosas o indiferentes. La virtud implica ajustar la conducta a la razón, mientras que las pasiones deben ser sometidas o eliminadas. La felicidad, según los estoicos, se logra con la ataraxia, la imperturbabilidad al alinearse con la razón que rige el universo.

Períodos y principios estoicos (resumen)

  • Períodos: antiguo, medio y nuevo.
  • Regla moral: vivir conforme a la naturaleza y a la razón universal.
  • Actitud frente a las pasiones: someterlas o eliminarlas para alcanzar la imperturbabilidad.