Diferencia entre Antígona y Creonte y entre Polinices y Etéocles: Un Marco Conceptual
El documento aborda la distinción fundamental entre dos conflictos centrales en la tragedia de Antígona, utilizando las categorías de lo particular, lo universal y lo singular, conceptos clave en la reflexión ética contemporánea.
El Enfrentamiento entre Polinices y Etéocles: La Lógica de lo Particular
El enfrentamiento entre Polinices y Etéocles se inscribe en el plano particular. Se trata de una disputa entre dos hermanos por el poder político de Tebas, que termina resolviéndose en una guerra fratricida en la que ambos mueren. Este conflicto puede pensarse como un enfrentamiento entre intereses particulares, ligado al orden político, al reparto del poder y a la lógica amigo/enemigo.
- Ambos hermanos encarnan posiciones simétricas y enfrentadas dentro de un mismo orden: luchan por el trono, por la soberanía de la ciudad, y el conflicto se resuelve en el plano bélico, con la muerte de ambos.
- Aquí no se produce una interrogación ética en sentido estricto, sino un enfrentamiento entre intereses particulares dentro del campo de la ley de la ciudad.
- No se pone en juego ningún principio universal; el conflicto se resuelve dentro del mismo sistema que lo produce. Ambos hermanos quedan atrapados en una lógica simétrica de rivalidad.
La muerte de ambos funciona como cierre de este conflicto particular, sin que produzca una transformación del orden simbólico o de la ley.
El Conflicto entre Antígona y Creonte: La Tensión entre Leyes
En cambio, el conflicto entre Antígona y Creonte se sitúa en otro nivel. Aquí no se enfrentan dos intereses particulares, sino dos lógicas de ley.
Creonte encarna la ley del Estado, una legalidad positiva que regula la ciudad y se presenta como universal. Antígona, por su parte, apela a una ley no escrita, anterior y superior a la ley del Estado: la ley del rito funerario.
Este conflicto no es particular, sino que pone en cuestión la universalidad de la ley. El edicto de Creonte, que prohíbe la sepultura de Polinices, se presenta como una ley válida para todos, pero en realidad es un particularismo, ya que absolutiza una norma política situada y la impone como si fuera universal.
Articulación de Categorías en la Tragedia
Desde estas categorías puede decirse que:
- El particular está representado por el conflicto Polinices–Etéocles, que responde a intereses políticos y se inscribe dentro del orden vigente sin cuestionarlo.
- El universal se juega en el conflicto Antígona–Creonte, en tanto allí se pone en cuestión qué ley puede pretender validez para todos: la ley del Estado o la ley del rito funerario, que reconoce a todo muerto el derecho a la sepultura más allá de sus actos en vida.
- La singularidad aparece en el acto de Antígona. Su decisión de enterrar a Polinices no es una mera desobediencia ni una defensa particular de su hermano, sino un acto singular que hace visible que la ley de Creonte no es verdaderamente universal. Su acto ético desborda la legalidad existente y revela su carácter limitado.
Antígona no actúa en nombre de un interés privado ni familiar, sino en nombre de un universal que el Estado ha desconocido. Por eso su acto no puede ser absorbido por la ley sin producir una ruptura. El conflicto entre Polinices y Etéocles es un conflicto particular, político y simétrico, que se agota en sí mismo. Vemos cómo lo particular de Creonte, en su universo, se vuelve particularista (pretendiendo imponer su regla particular como ley de todo), ya que atenta contra el rito funerario como soporte particular, para la realización singular (que es el duelo) de lo universal (la tramitación simbólica de la pérdida). Siendo esto mismo lo propio y distintivo de la especie humana: lo simbólico, el lenguaje, la razón.
Por lo tanto, despedirse de un ser querido requiere de un proceso de transformación del objeto amoroso, denominado por Freud como «trabajo de duelo». El duelo es singular, pero se realiza estrictamente en las coordenadas de lo universal-singular, encontrando su soporte en lo particular. En cambio, el conflicto entre Antígona y Creonte introduce una dimensión ética, ya que enfrenta un particularismo estatal con un universal simbólico. La singularidad del acto de Antígona es lo que permite que ese universal se manifieste, mostrando que no todo conflicto en la tragedia pertenece al mismo nivel ni tiene el mismo estatuto.
Preguntas Específicas sobre la Tragedia y la Ética
Muertos Etéocles y Polinices: El Edicto de Creonte
¿Qué decreta el edicto de Creonte? ¿En qué sentido este constituye un particularismo? Diferencia entre particular y particularismo.
Muertos Etéocles y Polinices, Creonte decreta un edicto que establece un trato desigual: Etéocles, defensor de Tebas, será honrado con sepultura y ritos fúnebres; Polinices, considerado traidor por haber atacado la ciudad, no podrá ser enterrado, quedando su cuerpo insepulto, expuesto a los animales y a la deshonra pública. Este edicto se presenta como ley de la polis y exige obediencia absoluta, bajo pena de muerte para quien lo transgreda.
El decreto de Creonte constituye un particularismo porque eleva una decisión política situada —la defensa del orden de la ciudad frente al enemigo— al rango de ley absoluta, clausurando cualquier otro criterio posible. Creonte impone como válido para todos un punto de vista parcial: el de la razón de Estado y la soberanía del gobernante. No reconoce ningún principio que exceda ese marco (ej. las leyes no escritas de los dioses o el deber universal de sepultura), sino que totaliza su particularidad, presentándola como si fuera universal.
Diferencia entre Particular y Particularismo
En este sentido, el particularismo no es simplemente lo particular, sino la absolutización de lo particular cuando una norma situada se impone como si no tuviera exterior ni límite.
- El particular es una norma, regla o decisión válida en un contexto determinado, que reconoce su carácter limitado y su dependencia de una situación histórica, política o institucional.
- El particularismo aparece cuando ese particular se presenta como universal, negando la posibilidad de excepción, conflicto o revisión. El particularismo desconoce la singularidad y obtura el acceso a un universal que exceda la ley positiva.
Así, no toda ley particular es problemática éticamente; lo éticamente problemático es cuando esa ley se rigidiza y se absolutiza, anulando otras dimensiones en juego.
Articulación con U-S-P
- La articulación particular está representada por el edicto de Creonte: una ley positiva de la ciudad, situada histórica y políticamente, que organiza el orden tebano.
- El universal, en Antígona, no coincide con la ley de Creonte, sino con las leyes no escritas y eternas que ella invoca: el deber de dar sepultura a los muertos, más allá de su filiación política. Este universal no es “para todos” en sentido empírico, sino un principio que excede cualquier codificación legal cerrada.
- La singularidad emerge en el acto de Antígona: su decisión de enterrar a Polinices no es la simple aplicación de una regla, sino una intervención que pone en crisis el orden existente. En su acto, lo particular (la ley de Creonte) se revela como insuficiente y lo universal se manifiesta precisamente a través de una acción singular que no estaba prevista por la legalidad vigente.
El edicto de Creonte es particularista porque confunde lo particular con lo universal, clausurando la posibilidad de que una singularidad (el acto de Antígona) revele el límite de la ley. Antígona, en cambio, al actuar desde una singularidad irreductible, fuerza la apertura hacia un universal que no puede ser totalmente codificado por ninguna norma positiva. Allí se juega el núcleo ético del conflicto trágico.
El Acto Ético de Antígona y la Universalización
Señale cuál es el acto de Antígona. Distinga en la tragedia las nociones de universo y de universal. ¿Cómo ubicaría en la tragedia lo que Lewkowicz denomina “gesto de universalización”? Para el desarrollo de su respuesta, utilice las nociones de ética y moral.
El acto de Antígona es dar sepultura a Polinices, a sabiendas de la prohibición explícita del edicto de Creonte y de la pena de muerte que conlleva su transgresión. No se trata simplemente de un gesto piadoso ni de una desobediencia impulsiva, sino de un acto ético, en el sentido fuerte: Antígona asume plenamente las consecuencias de lo que hace y no retrocede ni se justifica cuando es interpelada. El contexto es clave: Tebas acaba de salir de una guerra civil, Creonte asume el poder y necesita restaurar el orden político mediante la afirmación de la ley de la ciudad. El edicto funciona como intento de cierre del conflicto: distinguir con claridad al héroe (Etéocles) del traidor (Polinices). El acto de Antígona irrumpe justamente en ese momento de clausura, cuando el orden parece estabilizarse, y abre una fisura en la legalidad vigente.
Distinción entre Universo y Universal en la Tragedia
En la tragedia puede distinguirse con claridad entre universo y universal, tal como lo plantea Lewkowicz.
- El universo está dado por el orden simbólico de Tebas, organizado por la ley de Creonte. Es el conjunto de normas, valores y significaciones que estructuran la vida de la polis: obediencia a la autoridad, primacía de la razón de Estado, distinción amigo/enemigo, lealtad política. Este universo se presenta a sí mismo como completo y autosuficiente, convencido de que puede abarcar todas las situaciones posibles.
- El universal, en cambio, no coincide con ese universo. Aparece precisamente cuando el universo falla. En Antígona, el universal se enuncia en las leyes no escritas y eternas, que no pertenecen al orden positivo de la ciudad y que no pueden ser agotadas por ninguna codificación jurídica. No son “universales” en el sentido de una norma general aplicable a todos, sino en el sentido de un principio que excede toda totalización.
Así, lo que Creonte presenta como universal (“la ley vale para todos”) es en realidad un particular elevado a totalidad, mientras que el verdadero universal emerge allí donde el orden legal muestra su límite.
El “Gesto de Universalización” en la Tragedia: Ética y Moral
El gesto de universalización, en el sentido de Lewkowicz, se ubica claramente en el acto de Antígona. No está en el contenido de una norma nueva ni en la formulación de una ley alternativa, sino en el acto singular que desborda el universo moral existente.
Desde la perspectiva de la moral, Creonte encarna la moral normativa: un sistema de reglas que pretende anticipar y regular todas las conductas posibles. La moral funciona por generalización, por obediencia y por subsunción del caso bajo la ley. En ese plano, Antígona aparece como transgresora, peligrosa e inmoral.
Desde la ética, en cambio, el acto de Antígona no puede evaluarse por su adecuación a la norma, sino por su relación con un punto donde la norma no alcanza. La ética aparece allí donde la moral fracasa en dar respuesta a una situación singular. Antígona no propone una nueva ley para la ciudad; su acto revela que la ley existente no es verdaderamente universal, que deja un resto excluido: el muerto insepulto. El gesto de universalización consiste precisamente en eso: una singularidad (el acto de Antígona) que pone en crisis un universo moral cerrado (la ley de Creonte) y obliga a reconocer que aquello que se creía universal era solo particular.
El universal no está dado de antemano, sino que se produce retroactivamente a partir de la irrupción singular. Antígona universaliza no porque represente a todos, sino porque su acto muestra el límite de la moral de la polis y exige pensar más allá de ella. En Antígona, la ética no se confunde con la obediencia a la ley ni con la moral vigente. Aparece en el acto singular que, al asumir el riesgo extremo, des-totaliza el orden existente y fuerza la apertura de un universal que no estaba inscripto en ninguna norma previa. Por eso la tragedia no ofrece reconciliación: el universal ético surge, pero lo hace al precio de la destrucción del universo que pretendía clausurarlo.
Lo Singular según Lewkowicz y la Tragedia
Señale de qué modo Ignacio Lewkowicz define a lo Singular en “Particular, Universal, Singular”. Articule con la tragedia Antígona.
Ignacio Lewkowicz define lo singular en “Particular, Universal, Singular” de un modo preciso y no intuitivo. Lo singular no es lo individual, ni lo excepcional, ni “un caso raro” dentro de una serie. Tampoco se define por oposición cuantitativa al universal o al particular. Para Lewkowicz, lo singular es aquello que no puede ser contado ni clasificado por las propiedades del universo en el que irrumpe. Es lo que no tiene lugar en el orden simbólico dado y, al presentarse, hace fallar la totalidad de ese universo. La singularidad no preexiste a la situación: se produce en y por una intervención, y solo puede reconocerse retroactivamente por los efectos que genera. En ese sentido, lo singular no es un objeto, sino un proceso situacional que pone en crisis las legalidades vigentes.
Dicho de otro modo:
- El particular pertenece al universo y está previsto por sus reglas.
- El universal no es un “todo”, sino el gesto que excede toda totalización.
- Lo singular es el punto donde el universo fracasa y queda expuesto como limitado.
En la tragedia, la singularidad se encarna claramente en el acto de Antígona. Su acción —dar sepultura a Polinices— no puede ser absorbida por el universo simbólico de Tebas, organizado por la ley de Creonte. Dentro de ese universo, solo hay dos lugares posibles: obediencia o delito. Antígona no encaja plenamente en ninguno de los dos. No es simplemente una transgresora: la transgresión, como señala Lewkowicz, sigue teniendo lugar en la ley, porque está prevista como posibilidad (y castigada). La singularidad de Antígona va más allá de la transgresión, porque introduce un punto que la ley no sabe nombrar: la exigencia de sepultura como deber absoluto, incluso para el enemigo de la ciudad.
El efecto de esa singularidad es decisivo: el edicto de Creonte, que se presentaba como universal, queda revelado como particular; el universo moral y político de Tebas muestra su límite; se abre la exigencia de algo que excede la legalidad positiva (las leyes no escritas). Antígona no representa una nueva moral, ni propone una reforma normativa. Justamente por eso su acto es singular: no puede generalizarse sin perder su carácter. Su intervención produce un universal (la exigencia ética que desborda la ley), pero ella misma no queda subsumida en ninguna regla nueva.
El Enfrentamiento en las Puertas de Tebas: Ética vs. Moral
Describa el enfrentamiento en las puertas de Tebas. Señale quiénes eran los hijos de Edipo y por qué se enfrentaron. ¿Qué diferencia existe entre este enfrentamiento y el de Antígona y Creonte? Utilice las categorías de ética y moral para justificar la respuesta.
Edipo tuvo cuatro hijos: Etéocles y Polinices, Antígona e Ismena. Tras la caída de Edipo y su exilio, Etéocles y Polinices acuerdan alternarse en el poder de Tebas: cada uno gobernaría un año. Sin embargo, al finalizar su turno, Etéocles se niega a ceder el trono, quebrando el pacto. Polinices, expulsado de la ciudad, busca entonces apoyo en Argos y regresa a Tebas encabezando un ejército extranjero para recuperar lo que considera su derecho.
El enfrentamiento tiene lugar en las siete puertas de Tebas, donde los argivos atacan la ciudad. Cada puerta es defendida por un jefe tebano. Finalmente, los dos hermanos se encuentran frente a frente y se dan muerte mutuamente, en un combate singular que condensa la tragedia del linaje de Edipo: la guerra no se resuelve con un vencedor, sino con la aniquilación recíproca. Este enfrentamiento es simétrico: ambos reclaman el mismo lugar (el poder), ambos actúan dentro de la lógica de la rivalidad, del honor y de la fuerza, y ambos quedan inscriptos en el mismo registro trágico de la venganza y la repetición.
Diferencia entre los Conflictos (Ética y Moral)
La diferencia entre ambos enfrentamientos es radical y puede pensarse a partir de las categorías de moral y ética.
El Enfrentamiento entre Etéocles y Polinices: Un Conflicto Moral–Político
El combate entre los hermanos se inscribe en el plano de la moral y del orden político. Ambos disputan el poder de la ciudad y actúan según códigos reconocibles: derecho al trono, lealtad o traición a la polis, defensa de la ciudad versus ataque extranjero. Incluso cuando se enfrentan mortalmente, ninguno pone en cuestión el marco mismo del conflicto. Ambos permanecen dentro del mismo universo de sentido: el de la soberanía, la guerra y la rivalidad por el mando. Por eso el resultado es la destrucción recíproca, sin producción de novedad: la lógica moral se consuma hasta el final.
El Conflicto entre Antígona y Creonte: La Dimensión Ética
El conflicto entre Antígona y Creonte, en cambio, no es simétrico ni se juega en el mismo plano. Creonte encarna la moral de la ciudad, es decir, un sistema de normas que pretende ordenar lo social y asegurar la cohesión del universo tebano. Su edicto funciona como ley moral: general, obligatoria y excluyente. Antígona no responde con una contra-norma ni disputa el poder. Su acto introduce un conflicto ético, porque no se limita a infringir la ley, sino que pone en cuestión la suficiencia de la ley misma. Allí donde la moral pretende cerrar el sentido, la ética aparece como respuesta a una singularidad que la norma no puede absorber. Mientras el enfrentamiento entre los hermanos es una lucha dentro del orden, el de Antígona y Creonte es una confrontación con el orden.
Ética Profesional y Códigos: La Tensión U-S-P
Relación entre Ética y Moral según Alejandro Ariel
¿Cuál es la relación que establece Alejandro Ariel entre ética y moral? Explique qué es el orden suplementario y ejemplifique con la tragedia Antígona.
Alejandro Ariel no piensa la ética y la moral como términos opuestos, como un falso par de oposición. La relación que establece entre ambas es de desnivel y no de antagonismo: la ética no reemplaza ni niega a la moral, sino que la desorganiza desde otro plano de existencia.
Ética y Moral en Alejandro Ariel
- La moral refiere a lo que regula la conducta social del sujeto entre otros. Está ligada al deber, a la ley, al Estado y a las normas históricamente situadas. Es temática, temporal y subsistencial: permite cierto orden de la vida social, pero lo hace al precio de una deuda permanente. La moral se sostiene en el sentimiento del deber y en una culpa estructural: siempre se es culpable frente a la ley y frente al Otro.
- La ética, en cambio, no se define por la relación del sujeto con la ley ni con los otros, sino por su posición frente a su propia soledad. La ética implica aquello que el sujeto está dispuesto a afirmar y firmar, incluso cuando esa afirmación no encuentra garantía en lo social. Por eso, la ética es atemporal, atemática y existencial: no responde a normas generales ni a un código previo, sino a una decisión singular.
Ariel insiste en que la ética no se contrapone a la moral: la ética no pretende suplantarla, sino que la existencia del sujeto la desorganiza. Aquí aparece la noción clave de orden suplementario. La ética no constituye un nuevo orden normativo ni un “mejor código”, sino un plus que no estaba previsto por la moral. Es suplementaria porque se agrega sin completarla, introduce algo que la moral no puede absorber ni anticipar. Mientras la moral organiza la vida social a partir de reglas universales, la ética irrumpe cuando esas reglas no alcanzan para dar cuenta de una decisión subjetiva. El suplemento ético no corrige la ley ni la perfecciona: la excede, mostrando su límite.
Antígona como Ejemplo del Orden Suplementario
La tragedia de Antígona es paradigmática para pensar este punto. El edicto de Creonte representa el orden moral-político: una ley válida para todos, orientada a garantizar el orden de la ciudad. Desde ese punto de vista, Antígona es culpable. Sin embargo, su acto no puede leerse simplemente como una desobediencia moral alternativa. Antígona no propone otra ley general ni reclama un nuevo código: actúa desde una posición ética singular. Su decisión de enterrar a Polinices responde a algo que ella está dispuesta a afirmar hasta las últimas consecuencias, incluso al precio de la muerte.
Ese acto introduce un orden suplementario: no reemplaza la ley de Creonte, no la corrige, no la universaliza, sino que la desorganiza al mostrar que hay una dimensión de la existencia que no puede ser totalmente regulada por la moral. Antígona encarna, así, la ética en el sentido de Ariel: una afirmación singular que no busca consenso ni justificación social, pero que revela el límite del orden moral y estatal.
La Ética Profesional y los Códigos de Calo
Relación entre “La interacción del profesional con los códigos” y las 2 dimensiones de la ética profesional. Ejemplo en el caso de Tatiana.
En “La interacción del profesional con los códigos”, Orlando Calo permite articular claramente las 2 dimensiones de la ética profesional:
- Dimensión normativa–deontológica: Está constituida por los códigos de ética, que establecen normas generales, universales y prescriptivas para la práctica profesional. Esta dimensión cumple una función orientadora y reguladora, pero no agota la ética.
- Dimensión clínica o situacional: Remite a la decisión del profesional en una situación concreta, singular, donde los valores entran en conflicto y no pueden resolverse por una aplicación mecánica de la norma.
Calo sostiene que la relación del profesional con los códigos no debe pensarse como obediencia automática, sino como una interacción que exige discriminación y jerarquización de los valores en juego, así como libertad y responsabilidad para decidir. De este modo, la ética profesional no se reduce al cumplimiento normativo, sino que se juega en la ruta singular del profesional frente a cada situación.
Ejemplo: El Secreto Profesional
En el caso del secreto profesional, la norma indica la obligación de confidencialidad (dimensión normativa). Sin embargo, ante una situación de riesgo grave para terceros, el profesional debe evaluar si sostener el secreto protege realmente la intimidad o si, por el contrario, la traiciona (dimensión situacional). La decisión de levantar el secreto no surge de la norma misma, sino de la responsabilidad ética del profesional en la situación concreta.
Milgram y el Código de Calo
¿Qué capítulo del código hace referencia Calo? Milgram.
Calo hace referencia al capítulo del Código de Ética relativo a la investigación científica, especialmente a las normas sobre consentimiento informado, límites del engaño y protección de los sujetos participantes. Cuando Calo señala que un cumplimiento “obsesivo” de la normativa puede tornar inoperante la práctica, menciona específicamente el caso de investigaciones en las que se recurre al engaño, siempre que esté éticamente justificado por el valor científico del estudio y no existan alternativas metodológicas eficaces.
La experiencia de Stanley Milgram permite problematizar este capítulo del código. En dicho experimento:
- Los participantes fueron engañados respecto del verdadero objetivo de la investigación.
- Se vulneró su autonomía y se produjo un sufrimiento psíquico significativo.
- El valor científico del experimento entró en tensión con la protección de los derechos de los sujetos.
Desde la perspectiva de Calo, este caso muestra que el engaño no puede justificarse únicamente por el interés científico. La normativa ética exige evaluar las consecuencias subjetivas y jerarquizar valores, ya que de lo contrario el medio (el engaño) puede afectar el fin ético que se pretende resguardar: la autonomía y la dignidad del sujeto.
La Imposibilidad de un Código Completo
“La imposibilidad de un código completo funda la libertad y potencialidad del profesional como sujeto ético”. Vincule con U–S–P.
Según Calo, un código de ética nunca puede ser completo por 2 razones fundamentales:
- Razón fáctica: Las situaciones posibles en la práctica profesional son innumerables y toda intervención está mediada por la interpretación.
- Razón axiológica: Los valores son históricos, regionales y epocales, por lo que los códigos deben ser revisados y reformulados periódicamente.
Esta imposibilidad de anticipar todas las situaciones no constituye una falla del código, sino que funda la libertad y la potencia del profesional como sujeto ético, en tanto lo obliga a decidir en situación y a asumir la responsabilidad de su acto.
Vinculación con U–S–P
- Universal (U): El código de ética, como conjunto de normas generales y universales.
- Particular (P): El campo profesional, la institución y el marco específico en el que se ejerce la práctica.
- Singular (S): La situación concreta e irrepetible que enfrenta el profesional y que exige una decisión.
La ética profesional se juega precisamente en el pasaje de lo Universal a lo Singular, mediado por lo Particular. La incompletud del código abre un espacio para la singularidad y evita que el profesional quede reducido a un mero ejecutor de normas, constituyéndolo como sujeto ético responsable.
La Ética Contemporánea y el Doble Movimiento
Articulación de Categorías y Doble Movimiento Ético
La ética contemporánea puede pensarse a partir de la articulación entre las categorías de universal, particular y singular, en relación con el doble movimiento de la ética, tal como lo desarrolla Juan Jorge Michel Fariña en diálogo con Ignacio Lewkowicz. En primer lugar, es necesario precisar el estatuto de estas categorías. Siguiendo a Lewkowicz, lo USP no constituyen niveles jerárquicos ni cuantitativos, sino dimensiones lógicas que operan simultáneamente en una situación.
- Lo particular remite a los sistemas normativos existentes (leyes, códigos de ética, protocolos profesionales) que organizan anticipadamente las prácticas y se presentan como universales, aunque en rigor se trata de totalizaciones históricas, siempre parciales e incompletas.
- Lo singular, en cambio, no designa el caso individual ni la excepción empírica, sino aquello que no puede ser capturado por la legalidad vigente, produciendo un punto de impasse en el saber disponible. La singularidad pone en evidencia el límite del sistema normativo y revela que el universal supuesto era, en realidad, particular.
- El universal, en sentido fuerte, no preexiste como un todo cerrado, sino que se define como el gesto de universalización que se produce cuando una singularidad desborda la norma y exige una reformulación del campo ético.
Esta lógica se articula directamente con el doble movimiento de la ética contemporánea.
El Doble Movimiento Ético
- El primer movimiento consiste en el pasaje del juicio moral al universo de conocimientos disponibles en ética profesional. Implica poner entre paréntesis las concepciones morales individuales para situar el problema en un estado del arte disciplinar, que permite responder al “qué debería hacerse y por qué”. Este movimiento se apoya en lo particular normativo, que funciona como un universal operativo y posibilita el encuadre inicial de las situaciones dilemáticas.
- Sin embargo, la ética no se agota en este nivel. El segundo movimiento, suplementario del anterior, se activa cuando la situación concreta desborda el saber previo y no existe una respuesta ya codificada. Aquí emerge la singularidad, que interroga a la norma y decreta la incompletud del universo ético disponible. La ética acontece entonces como una intervención situada, no deducible de la regla, que produce un nuevo modo de universalización a partir de ese punto de falla.
Desde esta perspectiva, la ética profesional se ubica prioritariamente en el primer movimiento, en tanto conjunto de normativas, principios y consensos que orientan la práctica y hacen posible su transmisión. Sin embargo, no puede reducirse a ese plano. La ética profesional se vuelve propiamente ética cuando se deja interrogar por el segundo movimiento, es decir, cuando reconoce que ninguna normativa puede anticipar todas las situaciones posibles y que su aplicación automática puede resultar insuficiente o incluso iatrogénica. En conclusión, la ética contemporánea se define por la tensión irreductible entre lo particular normativo y la singularidad de las situaciones. La ética profesional no es un sistema cerrado de reglas, sino un campo atravesado por este doble movimiento, en el que la emergencia de lo singular obliga a repensar continuamente los universales que orientan la práctica.
Relación entre Universo y Universal
Aplicando la lógica de las categorías. Explique cuál es la relación entre universal y universo.
En la lógica de las categorías, la relación entre universo y universal no es de identidad sino de tensión.
- El universo refiere a un conjunto cerrado, organizado por una propiedad común que permite clasificar y nominar sus elementos. Funciona bajo la lógica del todo y del par A/–A, y se corresponde con el orden de lo particular y de la moral. En tanto recorte de la realidad, el universo pretende abarcar todos los casos posibles, aunque esa pretensión es siempre ilusoria.
- El universal, en cambio, no remite a un todo cuantitativo ni a la suma de los elementos del universo. Su estatuto es lógico: designa el no-todo, la imposibilidad estructural de cerrar definitivamente un conjunto. En este sentido, el universal nombra la potencia de desborde de cualquier universo, señalando que siempre hay algo que lo excede.
La relación entre universo y universal se establece en tanto el universo funciona como soporte del universal, pero nunca lo agota. Todo universo se presenta como si fuera universal, hasta que la irrupción de una singularidad pone en evidencia su límite. Esa singularidad, al no poder ser inscripta dentro del universo previo, lo destotaliza y hace aparecer al universal como exceso.
Desde una perspectiva ética, el universo moral organiza las prácticas y saberes disponibles, pero cuando una situación singular no puede ser tratada por ese universo, se vuelve necesario un gesto de universalización que lo suplemente y amplíe. Así, la ética no se opone al universo, sino que emerge cuando éste muestra su insuficiencia, articulando singularidad y universal y produciendo un nuevo orden posible.
El Diálogo Previo al Acto de Antígona
Antígona e Ismena: Legalidades en Conflicto
Describir el diálogo que se produce entre Antígona e Ismene antes del acto de Antígona de sepultar a Polinices. b) ¿En nombre de qué legalidad habla Ismene? c) En función de esa legalidad, explicar por qué la acción de Antígona puede ser considerada una transgresión (solo en función de esa legalidad).
Descripción del diálogo previo al entierro
Antes de realizar el entierro, Antígona mantiene un diálogo fundamental con su hermana Ismena. En este intercambio se ponen en juego dos posiciones subjetivas y dos modos de relación con la ley. Antígona comunica su decisión de enterrar a Polinices y convoca a Ismena a acompañarla. Ismena, sin embargo, se muestra temerosa y se rehúsa. Argumenta que son mujeres, que no tienen poder, que deben obedecer a los hombres y a las leyes de la ciudad. Su discurso está atravesado por el miedo al castigo y por la aceptación del orden vigente.
Antígona, en contraste, no intenta convencerla ni suavizar su posición. Afirma que actuará sola si es necesario y que prefiere morir antes que traicionar las leyes divinas. El diálogo deja en evidencia una separación radical entre ambas hermanas: ya no comparten el mismo horizonte de sentido.
Legalidad de Ismene
Ismene habla en nombre de la legalidad de la polis, es decir, del derecho positivo encarnado en el edicto de Creonte. Para ella, la ley es aquello que emana del poder soberano y que debe ser obedecido para garantizar la supervivencia dentro de la comunidad. Esta legalidad se funda en la autoridad, en la jerarquía y en la preservación del orden. Ismene no cuestiona el contenido del edicto, sino que lo acepta como un dato inmodificable de la realidad. Su posición no es malintencionada: busca evitar una muerte inútil y preservar lo poco que queda de su familia.
La Acción de Antígona como Transgresión
Desde la legalidad que sostiene Ismene, la acción de Antígona es claramente una transgresión. Antígona viola una ley explícita, pública y respaldada por el poder del Estado. Además, lo hace de manera consciente y deliberada, sin intentar ocultar su responsabilidad una vez descubierta. En este sentido, si se analiza exclusivamente desde la legalidad de la polis, Antígona es culpable. Sin embargo, esta transgresión es precisamente la que permite abrir la pregunta ética: ¿toda legalidad es justa? ¿Existen límites para la ley del Estado? La tragedia muestra que la transgresión de Antígona no es un capricho, sino el efecto de una colisión entre legalidades incompatibles.
Códigos de Ética y la Singularidad Decidida
Lewkowicz y la Contradicción Aparente de los Códigos
Tomando como referencia “Singularidades codificadas” ¿A qué se refiere Lewkowicz al hablar de la aparente contradicción entre las categorías formales (USP) y la codificación de los colegios de ética profesional?
Lewkowicz señala una aparente contradicción entre, por un lado, los esquemas formales de la ética (particularmente las categorías Universal, Singular y Particular) y, por otro, la existencia de códigos de ética profesional, que se presentan como conjuntos de prescripciones normativas. La contradicción surge porque, desde el punto de vista de las categorías formales, lo específicamente ético se juega en la articulación singular entre un universal y una situación concreta, mientras que los códigos de ética parecen operar como totalizaciones normativas, propias del campo de la moral: reglas generales que pretenden anticipar y regular todas las situaciones posibles. Así, lo que en el plano teórico se descarta como “moral de los bienes” o como sistema axiológico cerrado, reaparece aparentemente en los códigos de ética profesional bajo la forma de normas prescriptivas. Desde esta lectura inicial, los códigos parecerían contradecir el núcleo mismo de la ética, al ofrecer respuestas universales allí donde la ética exige decisión singular.
Resolución de la Contradicción
Sin embargo, Lewkowicz subraya que esta contradicción es solo aparente, y que se sostiene en una lectura ingenua o moralizante del concepto de código, que no distingue entre diferentes modos de totalización ni entre distintos estatutos de las prescripciones.
La contradicción se resuelve cuando Lewkowicz propone otra forma de leer los códigos de ética. En lugar de entenderlos como un código moral (es decir, como una totalización de todas las situaciones posibles bajo la forma de la ley universal), los concibe como una codificación fáctica de singularidades históricamente decididas. El punto clave es que los códigos de ética no funcionan como sistemas cerrados que anticipan lo que debe hacerse en toda circunstancia, sino como un corpus de experiencias: un conjunto de situaciones problemáticas en las que un principio vaciló y fue decidido en una dirección determinada. Cada prescripción remite, entonces, a una singularidad ya decidida, y no a una regla válida para todos los casos posibles. De este modo, el universal que aparece en la prescripción no vale como ley abstracta y totalizante, sino en conexión con la singularidad que le dio origen. El código no clausura la decisión ética, sino que transmite una experiencia, orientando la práctica sin sustituir el acto de decidir. Así, los códigos de ética se piensan como sistemas abiertos, susceptibles de ser suplementados por nuevas singularidades, y no como totalizaciones morales cerradas. Leídos de este modo, no se oponen a las categorías formales de la ética, sino que resultan coherentes con ellas.
El Estado Actual de Singularidades Decididas
Explique la expresión “estado actual de singularidades decididas” y su articulación con el concepto de singularidad.
La expresión “estado actual de singularidades decididas” designa, en Lewkowicz, el estatuto específico del código de ética entendido no como ley universal, sino como cuerpo histórico de decisiones éticas ya tomadas. El código es el resultado de una acumulación no estadística de experiencias en las que una situación singular presentó un punto de indecidibilidad y fue resuelta mediante una decisión. Estas singularidades no son casos que se subsumen bajo una regla general preexistente, sino situaciones problemáticas que exigieron interpretación, toma de posición y acto. Una vez decididas, esas singularidades quedan codificadas como prescripciones, conformando el “estado actual” del código.
La articulación con el concepto de singularidad es central: la singularidad, para Lewkowicz, no es un ejemplo particular de una ley universal, sino un punto donde el universal vacila, donde no hay respuesta previa garantizada. La ética acontece precisamente allí, en la necesidad de decidir sin respaldo de una norma totalizante. El código, como estado actual de singularidades decididas, no elimina esa vacilación, sino que conserva la huella de decisiones anteriores y queda esencialmente abierto a nuevas intervenciones. Solo una nueva singularidad radicalmente imprevisible puede abrir el código, suplementarlo y alterar el conjunto previo. Por eso, el código no prescribe la obediencia automática, sino que ofrece condiciones para pensar, transmitiendo una experiencia ética y dejando abierta la posibilidad de nuevas decisiones. En este sentido, el “estado actual de singularidades decididas” es siempre provisorio, histórico y abierto, en coherencia con una ética fundada en la singularidad y no en la ley universal.
Modos de Definición de los Códigos de Ética
¿Qué modos en que aparecen definidos los códigos de ética en “Singularidades codificadas”? ¿Cuál de ellos es acorde a la concepción de ética y por qué?
En “Singularidades codificadas”, Ignacio Lewkowicz presenta 2 modos radicalmente distintos de concebir los códigos de ética, cuya diferencia no es meramente terminológica, sino que compromete dos concepciones opuestas de la ética, articulables a través de las categorías USP.
Primer Modo: El Código como Totalización Universal
Un primer modo de definición concibe al código de ética como una totalización universal de todas las situaciones posibles. En este sentido, el código funciona como una ley previa, cerrada, que pretende anticipar toda circunstancia y prescribir la conducta correcta en todos los casos. Este modo de codificación se inscribe plenamente en la categoría de lo universal, entendida como una norma general válida para todos los casos, sin excepción. Las situaciones concretas quedan reducidas a casos particulares, que deben subsumirse bajo esa ley ya dada. Aquí, lo singular queda borrado o neutralizado, ya que toda situación es tratada como una variación previsible de un conjunto previamente cerrado. Lewkowicz identifica este modelo con el código moral, propio de una ética entendida como sistema axiológico o de bienes, donde no hay lugar para la vacilación ni para la decisión ética propiamente dicha. En este marco, la ética se confunde con la obediencia a la norma, y el código adquiere un estatuto constitucional, es decir, funciona como criterio último de admisión o exclusión de nuevas prescripciones. Este modo de concebir los códigos no es acorde a la concepción de ética que sostiene el autor, ya que elimina la dimensión decisional y reduce la práctica ética a la aplicación de reglas universales.
Segundo Modo: El Código como Corpus de Experiencias
El segundo modo y el que Lewkowicz sostiene define al código de ética como un catálogo o corpus de singularidades históricamente decididas. Aquí, el código no totaliza lo posible, sino que compila experiencias reales, es decir, situaciones problemáticas en las que un principio ético vaciló y fue decidido en una dirección determinada. En este caso, la categoría central es la de lo singular: cada prescripción remite a una situación única, irreductible, que no pudo resolverse mediante la simple aplicación de una ley universal. La decisión ética surge precisamente en ese punto de indecidibilidad. El universal no desaparece, pero ya no funciona como ley abstracta y totalizante. Se trata de un universal conectado a la singularidad que lo instituyó, que vale en tanto orientación simbólica y no como norma cerrada. Por su parte, lo particular no es aquí un caso subsumible bajo una regla, sino una mediación siempre inestable entre lo universal y la singularidad. Desde esta perspectiva, el código de ética es definido por Lewkowicz como el “estado actual de singularidades decididas”: un sistema abierto, no axiomático, que admite suplementaciones, alteraciones y críticas a partir de nuevas singularidades imprevisibles. El código no prescribe respuestas automáticas, sino que transmite una experiencia ética, funcionando como condición de posibilidad para nuevas decisiones.
Conclusión
De los dos modos en que aparecen definidos los códigos de ética en el texto, solo el segundo es acorde a la concepción de ética que propone Lewkowicz. Esto se debe a que preserva la primacía de la singularidad, concibe lo universal como orientación simbólica y no como ley moral, y rechaza la reducción de la ética a una aplicación mecánica de normas. Así, el código de ética no clausura la ética, sino que la mantiene abierta, inscribiéndose en una lógica de transmisión de experiencias y no de totalización moral de lo posible.
La Ética como Emergencia Situacional
Explique la afirmación del doble movimiento a la ética contemporánea. Una instrucción cinematográfica de Juan Jorge Michel Fariña: “No existe ser de la ética, nadie puede ser más o menos ético, sino que la emergencia de la ética se define a posteriori en la singularidad situacional”. Ejemplo con Antígona.
La afirmación de Michel Fariña sobre el doble movimiento de la ética contemporánea sostiene que no existe un “ser de la ética”: nadie es ético en sí mismo ni puede ser más o menos ético. Esto implica rechazar una visión moralizante que entiende la ética como una cualidad del sujeto o como cumplimiento de normas previas. La ética no antecede a la situación ni garantiza de antemano una acción correcta.
En el primer movimiento, el de lo particular–universal, el sujeto se guía por normas, leyes y saberes disponibles que indican qué debería hacerse. Sin embargo, la ética contemporánea introduce un segundo movimiento, suplementario, que aparece cuando una situación singular desborda ese saber previo. Allí no hay regla aplicable ni respuesta asegurada: la ética emerge a posteriori, en la singularidad de la situación, y solo puede reconocerse después del acto.
Ejemplo con Antígona
Antígona ejemplifica este punto. Desde el orden moral y legal, el edicto de Creonte prohíbe enterrar a Polinices, y Antígona aparece como transgresora. Pero su acto no se funda en una norma alternativa ni en un universal distinto, sino en una decisión singular, sin garantías, que no puede generalizarse. Antígona no es ética: su acto devino ético porque revela el límite de la ley y muestra que hay situaciones en las que el saber moral no alcanza.
Así, la ética no consiste en obedecer normas ni en encarnar valores, sino en la irrupción de un acto singular que solo se define como ético después, cuando la situación ha puesto en crisis el orden previo.
Contexto Experimental y Ética Profesional
Antecedentes y el Experimento de Milgram
Antecedentes
El experimento de Stanley Milgram surge en un contexto histórico marcado por los crímenes del nazismo y el debate sobre la responsabilidad individual. En los juicios de Núremberg y en el juicio a Eichmann aparece la justificación de “solo seguí órdenes”, lo que abre una pregunta central: ¿los actos atroces los cometen personas crueles o sujetos comunes bajo ciertas condiciones de autoridad? Teóricos como:
- Arendt hablan de la banalidad del mal (personas normales que cometen atrocidades).
- Adorno lo vincula a rasgos de personalidad autoritaria.
- Milgram pone el foco en la obediencia a la autoridad como factor clave.
En ese momento no existían aún códigos de ética estrictos para la experimentación en seres humanos (el Código de Núremberg es posterior), lo que permitió este tipo de estudios.
El Experimento de Stanley Milgram
Diseñó un experimento para estudiar hasta dónde llega la obediencia a la autoridad. Se convocaba a voluntarios para una supuesta investigación sobre la memoria y el aprendizaje. Al participante se le asignaba el rol de “maestro” y a un colaborador de los investigadores, el de “alumno”. El maestro debía administrar descargas eléctricas crecientes cada vez que el alumno respondía mal. Las descargas no eran reales, pero el maestro creía que sí lo eran. A medida que aumentaba el voltaje, el alumno gritaba, se quejaba y luego dejaba de responder. Frente a las dudas o resistencias del participante, el experimentador reforzaba la orden con frases cada vez más imperativas (“el experimento requiere que continúe”).
Resultado Central
El dato más impactante fue que el 65% de los participantes llegó a administrar el voltaje máximo (450 V), aun creyendo que estaban causando un daño grave.
Derren Brown (Inglaterra, 2006)
Al ser un programa para la televisión no hubo firma de consentimiento, pero sí garantía verbal de que podían retirarse del experimento y conservar el dinero. Más del 50% continuó aplicando descargas hasta los rangos más altos del generador sin apelar al derecho que los asistía.
La visión del programa de Derren Brown agrega un factor interesante a ser tenido en cuenta. Al presentarse como un programa periodístico, fue virtualmente eximido de protocolos éticos en nombre de la libertad de prensa y del derecho a informar. Compárese los recaudos que debió tomar Burger con el pragmatismo que emana del programa de Brown; no obstante, este último filmó a los candidatos sin su autorización expresa y llevó el generador hasta los rangos más altos.
Los candidatos de Derren Brown fueron engañados y participaron creyendo que se trataba de una investigación científica; pero, una vez confrontados con la verdadera naturaleza de la experiencia e informados de que sus resultados iban a ser exhibidos en televisión, aceptaron la situación a cambio de una retribución económica. Resultados: Se mantuvieron los porcentajes de obediencia igual que el experimento original, varios años después.
Engaño en la Investigación y el Experimento de Milgram (APA 2010)
El código APA (2010) establece pautas sobre el engaño en la investigación:
- Administración de consignas engañosas: El código las permite pero teniendo en cuenta medidas éticas. Solo se podrán llevar a cabo si no hay otra forma de que el experimento sea eficiente y si tiene un gran valor científico el descubrimiento. / La obediencia debida aún ante pedidos aberrantes y crueles es de suma importancia, transcurridas las IGM e IIGM.
- Cuidado de la integridad psico-física: El psicólogo no debe engañar a los participantes acerca de una investigación que les pueda causar dolor físico o severo malestar emocional. Hay un daño emocional para los voluntarios.
- Consentimiento informado: Los psicólogos dan a conocer a los participantes las técnicas engañosas utilizadas tan pronto como sea posible, preferentemente al término de su participación y nunca después de la finalización de la recolección de datos, permitiéndoles a los participantes retirar los suyos. (Milgram lo informa 6 meses después).
El experimento de Milgram no contempla los requisitos previstos en los acápites B y C.