LA GENERACIÓN DEL 27. CARACTERÍSTICAS, AUTORES Y OBRAS PRINCIPALES
6.1 La Generación del 27: Definición, Características Generales y Evolución
6.1.1 Definición
En los años veinte se abrió paso una excepcional promoción de poetas que condujo a las letras españolas a uno de sus momentos más brillantes. Este grupo vivió en un contexto cultural común, con las vanguardias como trasfondo, y se vio sacudido, como el resto de España, por los acontecimientos que trajeron a nuestro país la Segunda República y la posterior Guerra Civil.
El nacimiento de estos poetas en fechas cercanas, el compañerismo y la amistad que se profesaron, sus muchos rasgos comunes (formación cultural semejante, vinculación a la Residencia de Estudiantes, etc.), la influencia y el intercambio cultural entre ellos, hicieron que Dámaso Alonso divulgara la expresión de Generación del 27.
En el año de 1927 se produjeron una serie de acontecimientos culturales que justifican el nombre de la generación:
- Se celebró un acto en el Ateneo de Sevilla en el que se conmemoró el tercer centenario de la muerte de Góngora y que reunió a la mayoría de los miembros del grupo. En él reivindicaron al poeta cordobés y la relación de este con la poesía pura.
- En torno a 1927 se publicaron algunas revistas literarias muy importantes en las que colaboraron los poetas: “Verso y Prosa”, “Carmen” y “Lola” (publicadas en Gijón y Santander por Gerardo Diego) y la revista “Litoral”, decisiva para la configuración de esta generación poética.
- También en torno a 1927 se publicaron algunos de los libros más significativos de estos poetas:
- Perfil del aire (Cernuda), en 1927.
- El alba del alhelí (Alberti), en 1926.
- Romancero gitano (Lorca), en 1928.
- Cántico (Guillén), editado por primera vez en 1928.
Entre los poetas más destacados que podemos adscribir a esta generación se encuentran: Lorca, Alberti, Salinas, Aleixandre, Guillén, Altolaguirre, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Cernuda, Emilio Prados e incluso Miguel Hernández.
6.1.2. Características generales
a) Magisterio fundamental
Las dos figuras que ejercieron un magisterio fundamental en estos jóvenes poetas fueron:
- Juan Ramón Jiménez. Verdadero referente en la iniciación literaria de muchos de ellos, a través de la revista Índice y de sus observaciones críticas. Su poesía pura constituyó el referente poético más claro en el panorama español, sobre todo a partir de Diario de un poeta recién casado.
- José Ortega y Gasset. La influencia de Ortega fue ideológica y teórica. En La deshumanización del arte (1925) estableció los rasgos del nuevo arte a partir de la observación de la literatura europea de su época: deshumanización y autonomía de la obra artística, arte de minorías, intrascendencia, juego, ironía y predominio de la metáfora.
b) Gusto por la vanguardia pero también tradición literaria española
Los poetas de la Generación del 27 intentaron unir en su poesía la tradición literaria española con las nuevas tendencias de la poesía vanguardista europea. Escribieron poesía popular y se interesaron por los poetas del Siglo de Oro. Admiraban la belleza y la pulcritud clásicas, pero también cultivaron las nuevas corrientes literarias tan en boga en la Europa de la época.
- Vanguardia. Todos ellos reciben en mayor o menor medida alguna influencia de los movimientos de vanguardia: Gerardo Diego comienza siendo ultraísta y creacionista; en Lorca, Alberti, Cernuda o Aleixandre se advierte la huella del surrealismo; y en Alberti o el ya citado Gerardo Diego se dejan ver ecos futuristas (poemas dedicados al fútbol, los coches, los aviones o la máquina de escribir). En general, el talante vanguardista se nota por la metáfora y la imagen, “entendidas al modo ultraísta y creacionista como el acercamiento insospechado e irracional de dos objetos alejados entre los que se crea una relación nueva y sorprendente”.
- Tradición. Resulta fundamental la influencia de autores clásicos como Góngora, de quien admiran su ingenio y sus audaces metáforas y con quien comparten la concepción elitista del arte literario. Estudian también a Lope de Vega, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Jorge Manrique, Cervantes, Quevedo, Bécquer o Machado.
- Asimismo, no se puede olvidar la importancia que tienen en muchos de ellos las formas populares tradicionales, el llamado “neopopularismo”, tan importante en autores como Lorca o Alberti con sus romances, seguidillas, etc., y el empleo de recursos estilísticos propios de la poesía tradicional (repeticiones, paralelismos, etc.). Todas estas formas tradicionales conviven de un modo natural con las absolutamente novedosas del verso libre o versículo.
6.1.3 Temas y estilo de la generación del 27
Los grandes asuntos del ser humano –el amor, el universo, el destino, la muerte– pueblan las obras de los poetas del 27. Aun así, se observa que los motivos temáticos están relacionados con la aparición de los avances técnicos, del desarrollo urbano, de la eclosión artística. Y también del sentido de la libertad como un principio que abarca todas las vivencias del individuo.
- La ciudad. Aparece unida a la visión futurista, impregnada de optimismo. Los poetas del 27 amaron la ciudad, valoraron el confort, el cine, la publicidad, pero también observaron el aspecto negativo del desarrollo urbano.
- El amor. Se presenta como la plenitud del individuo y admite todas las manifestaciones posibles, con un sentido de libertad: amor heterosexual y también homosexual. Sin embargo, el choque entre esta actitud y la realidad en que vivían llevó muchas veces al dolor.
- Las artes. Influidos claramente por las vanguardias, las artes se convirtieron en tema de creación poética.
- La naturaleza. Concebida unas veces como entorno, en otras se convierte en parte del yo poético, que llega en algunos casos a una visión panteísta (sistema filosófico y religioso en el que se identifica a Dios con todo lo que existe).
6.1.4. Evolución poética de la generación del 27
1. PRIMERA ETAPA (1920-22 aprox. AL 1928-29 aprox.)
Años veinte. Es, en todos los poetas, época de tanteos, en busca de un estilo personal propio. Se advierte influencias del ultraísmo y el creacionismo en convivencia con la poesía pura, cultivada de forma fructífera. En algunos poetas (Lorca, Alberti, G. Diego) se manifiesta el influjo de la lírica popular.
2. SEGUNDA ETAPA (1928 aprox. HASTA LA GUERRA CIVIL)
Ya se han consolidado como grupo; han publicado importantes libros:
- Se encuentran ahora en una época de transición hacia el compromiso.
- Se advierte en ellos la influencia del surrealismo.
- De esta corriente incorporan el uso de metáforas y de imágenes singulares.
- A la vez, se produce una progresiva rehumanización de sus versos que conducirá a temas más hondamente humanos y de compromiso social.
3. TERCERA ETAPA O DE EXILIO
Con la llegada de la Guerra Civil se produce una ruptura con toda la literatura y el arte anterior, dejando en suspenso la Generación y todo lo concerniente a ella.
Se exilian todos a excepción de Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre y Lorca, que murió asesinado en 1936.
- Evolución individual de cada poeta.
- Aparecen, aun así, temas comunes, como la nostalgia de España. También una poesía comprometida, social. Todo ello visto desde un punto de vista de angustia existencial.
6.2 Las Tendencias Estilísticas en la Poesía de la Generación del 27: De la Pureza a la Vanguardia
6.2.1 Introducción
Desde sus primeros tanteos literarios hasta aproximadamente el año 28 hablamos de tendencia a la deshumanización en la poesía de la Generación del 27. Sin embargo, esta generalización abarca tendencias literarias muy diferentes entre sí y solo se justifica por el contraste con la poesía “rehumanizada”, de profundo compromiso social, que vendrá poco después.
6.2.2 Poesía pura
Bajo el magisterio de Juan Ramón Jiménez, los poetas del 27 transitaron el camino de la “poesía pura”. Algunas de las características fundamentales de este tipo de poesía son:
- Marcada ausencia de todo lo narrativo. Búsqueda de lo que se considera esencial de la realidad.
- Consideración del poema como algo autónomo, cerrado y autosuficiente, como si en el poema se encerrase la auténtica realidad.
- Gusto por la palabra exacta, desnuda y limpia, sin acumulación de adjetivos ni adornos retóricos.
- Predominio del estilo nominal, lo que acentúa la idea de estatismo e inactividad.
Los poetas más comprometidos con esta tendencia fueron:
- Jorge Guillén, que publica en 1928 la primera edición de “Cántico”, un canto al mundo, a la existencia, a la vida sencilla y cotidiana, a la naturaleza.
- Pedro Salinas, que publica en 1924 “Presagios”, libro que explora la realidad profunda del ser, con su contradicción esencial entre las apariencias y la realidad.
- Luis Cernuda, que publica en 1927 “Perfil del aire”, obra muy mal recibida por la crítica, lo que causó al poeta una gran amargura.
6.2.3 Neopopularismo
Muchos poetas del 27 sienten una auténtica veneración por las formas populares: El Romancero, el Cancionero tradicional, la obra de Gil Vicente, Juan del Encina, etc. Algunas de las características más definitorias de esta tendencia son:
- Preferencias por las formas tradicionales de la poesía popular: canciones, romances, sonetos.
- El poema es la expresión de un sentimiento íntimo y vivido.
- Frecuente aparición de ambientes naturales y paisajes o espacios cercanos a las vivencias del poeta.
- Presencia de estructuras dramatizadas para acentuar la tensión del poema.
- El estribillo se convierte en el eje central del poema, como en las composiciones populares.
Los tres autores más representativos de esta tendencia son:
- Gerardo Diego, que publica en 1920 “Romancero de la novia”.
- Rafael Alberti, que publica en 1924 “Marinero en tierra”.
- García Lorca, que publica en 1928 “Romancero gitano”, una de sus grandes obras en la que el mundo andaluz aparece visto desde una perspectiva irreal y fantástica, y en la que el amor y la muerte aparecen como temas fundamentales. Aunque publicado en 1931, “Poema del cante jondo” se escribe entre 1921 y 1924. En él aparece la Andalucía trágica, vista a través de versos llenos de dolor y de angustia.
6.2.4 Clasicismo
La sed de perfección formal lleva a estos poetas al clasicismo, sobre todo de 1924 al 27, coincidiendo con el homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla.
Los autores más representativos de esta tendencia son:
- Gerardo Diego, que en 1924 publica “Versos humanos” donde recoge algunos de sus grandes sonetos, como el dedicado al ciprés de Silos.
- Rafael Alberti, que en 1927 publica “Cal y canto”, libro gongorino y futurista a la vez, que presenta un gran dominio de la técnica literaria.
- Luis Cernuda, que publica en 1928 “Égloga, elegía y oda”, de claras resonancias garcilasinas.
- Jorge Guillén, en el que adquieren especial relevancia las influencias de Fray Luis de León y de San Juan de la Cruz, no solo en el título de su obra, “Cántico”, sino en el dominio del poeta de las estrofas clásicas, especialmente sonetos y décimas.
- También podemos incluir en este apartado a Miguel Hernández, por su “gongorino” “Perito en lunas”, publicado en 1933, o la obra cumbre de este periodo “El rayo que no cesa” (1936), compuesta principalmente por sonetos en los que el amor se aborda desde una perspectiva petrarquista; y a Federico García Lorca, por sus “Sonetos del amor oscuro” escritos durante los últimos años de su vida y publicados de manera póstuma en 1984.
6.2.5 Poesía vanguardista
Responde al ánimo de romper con convenciones literarias anteriores, buscando nuevas formas de expresión. Los tres movimientos de vanguardia que dejarán una huella más profunda en la Generación del 27 son:
- Creacionismo
- Ultraísmo
Los autores más representativos de este vanguardismo literario son:
- Gerardo Diego, con libros como “Imagen” en el que aparecen cubismo y ultraísmo, o “Manual de espumas”, libro creacionista.
- Rafael Alberti, con el ya mencionado libro “Cal y canto” en el que mezcla vanguardismo y gongorismo, o “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”.
Mención aparte merece el Surrealismo, movimiento de vanguardia, pero que por sus características específicas lo englobamos dentro de la tendencia a la rehumanización de la poesía.
6.3 La Tendencia a la Rehumanización en la Poesía de la Generación del 27: Surrealismo, Neorromanticismo y Compromiso Social
6.3.1. Introducción
A partir de 1929 aproximadamente, con la influencia del surrealismo, comienza una nueva etapa dentro de la Generación del 27 que va a llevar a estos poetas por caminos muy distintos de los que hasta entonces habían transitado. Comienza lo que se ha dado en llamar la rehumanización de la poesía, que comprenderá su quehacer literario hasta la Guerra Civil e incluso su producción de posguerra. La aparición del “Manifiesto por una poesía sin pureza”, publicado en la revista “Caballo verde para la poesía”, que fundó Pablo Neruda en 1935, da idea de los nuevos aires que los poetas españoles querían insuflar a sus obras.
6.3.2 Poesía surrealista
Aunque algunos poetas importantes, caso de Guillén y Salinas, no participaron en él, sin duda el movimiento de vanguardia que más influyó en la poesía española fue el surrealismo. El surrealismo hispánico suaviza las formas y no aspira a la escritura automática; sin embargo, nuestros poetas sí integraron en sus obras la liberación de la imagen, desatada de bases lógicas, y la exploración del mundo de los sueños, consiguiendo con ello un enriquecimiento prodigioso del lenguaje. La irrupción del surrealismo significa el fin de la deshumanización del arte. Lo humano e incluso lo social y lo político penetran de nuevo en la literatura española.
Los autores más representativos de esta tendencia son:
- Vicente Aleixandre, que entre 1932 y 1933 publica dos libros: “Espadas como labios” y “La destrucción o el amor”, fuertemente influidos por el surrealismo, con imágenes oníricas e irracionales. Su afán es fusionarse con la naturaleza de la que el hombre forma parte y en la que el amor, como impulso erótico y vital, lleva al hombre a su destrucción para poder integrarse en una realidad más amplia. Su libro “Sombra del paraíso”, publicado en 1944, aunque conserva cierta estética surrealista, lo veremos en el apartado de poesía de posguerra.
- Rafael Alberti, que publica en 1929 “Sobre los ángeles”, una de sus mejores obras, escrita en verso libre, y que responde a una crisis religiosa y vital del autor. En esta obra, el poeta se ve expulsado del paraíso y va errando por un mundo caótico y sin sentido. Los ángeles simbolizan la crueldad, la tristeza, la desesperanza, la muerte… En la misma línea surrealista escribe el libro “Sermones y moradas”.
- Luis Cernuda, considerado por muchos como el mayor poeta de la Generación del 27. Este autor también hace su contribución al surrealismo español con dos libros: “Un río, un amor” de 1929 y “Los placeres prohibidos” de 1931. En el primero, la realidad se torna oscura porque el autor se encuentra en una situación desesperanzada. En Los placeres prohibidos, a través de imágenes oníricas, expresa sus problemas íntimos derivados de su condición de homosexual en un ambiente poco propicio.
- Federico García Lorca. Tras su viaje a Nueva York, compone en 1929 el libro “Poeta en Nueva York”, obra surrealista que refleja el impacto que la gran ciudad produjo en Lorca. A través de una imaginería muy vanguardista, surrealista, expresa una desgarradora denuncia de la sociedad capitalista, que impresiona al poeta por su inhumanidad, y de la insolidaridad y el racismo; hace también una imponente defensa de la homosexualidad. Durante los años treinta se embarca en un camino experimental y de atrevida fusión de vanguardia y poesía culta tradicional y popular, con obras como El diván del Tamarit (en la que usa los moldes de la poesía árabe clásica) o “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”.
6.3.3. Poesía neorromántica
A partir de 1929, y dentro del proceso de rehumanización de la poesía, nos encontramos con esta tendencia neorromántica en algunas obras de los autores del 27; no hay que olvidar que Bécquer fue una influencia importante durante el período de formación de muchos de estos poetas. Algunas de las características básicas del neorromanticismo son:
- El amor se constituye como tema central.
- El poeta expresa su propia experiencia, a veces gozosa, a veces muy dolorosa.
- Concreción de la persona amada en el Tú poético. Falta un destinatario explícito.
- Fusión del amor con la muerte en muchos casos.
Los autores más representativos de esta tendencia son:
- Pedro Salinas, considerado unánimemente como el poeta del amor de la Generación del 27. Su trilogía amorosa la forman los libros: “La voz a ti debida”, “Razón de amor” y “Largo lamento”. Salinas concibe el amor como algo que lo impregna todo, una búsqueda de realidades esenciales de la existencia, como forma de conocimiento. Los poemas son breves, aparentemente sencillos y con un lenguaje casi coloquial que contribuye a realzar la autenticidad del sentimiento.
- Luis Cernuda, con su obra “Donde habite el olvido”, título extraído de un verso de Bécquer. Es un libro desolado y triste en el que la técnica surrealista de “Los placeres prohibidos” deja paso ahora a la expresión íntima y becqueriana de un sentimiento de dolor y frustración motivado por un desengaño amoroso.
6.3.4. Poesía social
Dentro de esta tendencia a la rehumanización poética que se da en la poesía española de los años 30, apoyada, sin duda, en la experiencia política que supone la Segunda República española, nos encontramos con lo que se ha dado en llamar poesía social. En este sentido es muy interesante la influencia del poeta chileno Pablo Neruda, entonces residente en España, que reclamaba una poesía impura, comprometida, cuyo ideal no era la belleza sino la comunicación.
Las características básicas de este tipo de poesía son:
- Se ve al hombre como un ser inmerso en su circunstancia social y política.
- La poesía debe ser útil en la lucha por la mejora de las condiciones de vida de las personas.
- Tono combativo que muchas veces incita a la lucha y a la revolución.
- Lenguaje directo con un vocabulario sencillo.
Los representantes más importantes de esta tendencia poética son:
- Rafael Alberti. En 1931, Alberti descalificó toda su producción poética anterior, calificándola de burguesa. En la década de los 30 compone y publica varios libros, entre los que podemos destacar “El poeta en la calle” y “De un momento a otro”. Se trata de una poesía comprometida políticamente, que, a veces, cae en el panfleto político.
- Emilio Prados, que en libros como “Cancionero del pan y el pescado” o “Llanto de octubre” recupera el metro tradicional para abordar temas de calado social.
- Miguel Hernández. En esta tendencia se inscriben los libros “Viento del pueblo” (1937) y “El hombre acecha” (1939). Se observa en los poemas de esta etapa cómo Miguel Hernández adopta un lenguaje más directo, al alcance de todos, y aparece un compromiso ideológico muy definido, insuflando a sus versos un profundo contenido social.
6.3.5. Los poetas del 27 tras la Guerra Civil
Tras la Guerra Civil, el grupo se dispersa: Lorca muere asesinado en el 36; Salinas, Guillén, Cernuda y Alberti tienen que partir al exilio; mientras que Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego permanecen en España, cada uno por distintos motivos. Cada autor siguió un camino personal y estético diferente; sin embargo, en muchos de ellos aparece la huella del exilio, el recuerdo de la patria perdida y el dolor provocado tanto por la Guerra Civil como por la inmediata Guerra Mundial. Veamos la producción poética de posguerra de algunos autores:
- Pedro Salinas, que compone en el exilio “El contemplado” y “Todo más claro”, donde expresa su situación personal como exiliado, sin olvidar el estado en el que se encuentra el mundo que le rodea, inmediatamente después de la II Guerra Mundial.
- Jorge Guillén. Aunque la primera edición de “Cántico” es de 1928, el libro siguió creciendo hasta 1950. Sin embargo, sus dos grandes libros de posguerra son “Clamor” (1957-1963), en las que expresa su protesta ante el dolor, la injusticia, etc., y “Homenaje” (1967), escrito en Cambridge, y dedicado a todas aquellas personas, motivos, paisajes… que le sirvieron de inspiración.
- Vicente Aleixandre. De su poesía de posguerra, vamos a destacar “Sombra del paraíso”, de 1944, donde expresa su dolor por las consecuencias de la guerra, y “Poemas de la consumación”, poesía de carácter metafísico en la que aparece una profunda reflexión interior.
- Gerardo Diego. Tras la Guerra Civil, aparecen “Versos divinos” (1938-41) y su gran obra “Alondra de verdad” (1941), donde se dan cita algunos de los mejores sonetos de la poesía del siglo XX.
- Luis Cernuda. Tras la guerra, Cernuda amplía los temas sobre los que escribe. Aparece el destierro y la guerra en obras como “Las nubes” (1940) y “Vivir sin estar viviendo” (1944-49). “Desolación de la quimera” (1962) es su mejor obra. En ella se despide como poeta y vuelve a tratar sobre la niñez, el amor, el destierro y el arte.
- Rafael Alberti. Una vez en el exilio, Alberti publica una gran cantidad de obras. “A la pintura” (1948) es un homenaje que rinde a una de sus pasiones. En “Retornos de lo vivo lejano” (1952) escribe sobre España, en poemas nostálgicos dedicados a la patria lejana. “Baladas y canciones del Paraná” (1954) continúa el tema de la nostalgia a causa del destierro. Por último, Alberti homenajea a Roma, la ciudad en la que vivió su última etapa desterrado, en “Roma, peligro para caminantes” (1968).
- Dámaso Alonso. Tras un largo periodo de silencio, publica su obra capital y una de las obras más importantes de la posguerra española, “Hijos de la ira” (1944). El propio autor calificó su poesía como “desarraigada”, la poesía de los que no se sienten cómodos en un mundo gobernado por el odio y la venganza.
- Miguel Hernández. En la cárcel compone buena parte de los poemas del “Cancionero y romancero de ausencias” (1938-41), un libro profundamente conmovedor en el que el poeta depura de nuevo su expresión para hablar de las consecuencias de la guerra, su situación de prisionero y, sobre todo, el amor a la esposa y al hijo (amor frustrado por la separación).