El Teatro Español Tras la Guerra Civil: Un Periodo de Transformación
Al terminar la Guerra Civil, el teatro español experimentó una profunda pérdida: autores innovadores de la época anterior, como Ramón M. del Valle-Inclán o Federico García Lorca, ya no estaban, y otros, como Rafael Alberti o Alejandro Casona, se encontraban en el exilio.
El teatro de este periodo inicial se vio condicionado por la sociedad burguesa del momento y dirigido a su ideología, representando una realidad falsificada. Formalmente, era antiguo y no admitía ningún tipo de experimentalismo. Este teatro, amordazado por la censura y condenado a una gran pobreza de medios, sufrió uno de los mayores baches de su historia en los diez años que median entre el fin de la guerra y el estreno de obras de importancia en la siguiente década: Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, Tres sombreros de copa de Miguel Mihura y Escuadra hacia la muerte de Alfonso Sastre.
El Teatro del Exilio
Debemos hablar, en primer lugar, del Teatro en el Exilio, cultivado por aquellos dramaturgos que debieron abandonar España tras la Guerra Civil debido a su ideología política o sus convicciones religiosas.
El Teatro Comercial en el Interior
En el interior, predominaron varias líneas comerciales:
El Drama Burgués
También llamado Drama Burgués, seguía la línea de la alta comedia, destinado a un público de clase media-alta. Se caracterizaba por:
- Diálogos sólidos y acción bien construida.
- Sorpresas calculadas.
- Desarrollo en interiores donde reina la comodidad y el confort.
- Personajes de clase media sin problemas económicos.
Los temas habituales eran el amor, la infelicidad y los enfrentamientos entre padres e hijos. En todos ellos se producía una defensa de los valores espirituales del catolicismo y tradicionales de defensa de la familia como principal forma de socialización del individuo. En este género se inscriben autores como José María Pemán, Juan Ignacio Luca de Tena, Joaquín Calvo-Sotelo, José López Rubio, Edgar Neville, Víctor Ruiz de Iriarte, Carlos Llopis y el propio Jacinto Benavente.
Teatro Cómico
Heredero del sainete y del astracán de Pedro Muñoz Seca, estaba lleno de situaciones tópicas y chistes fáciles.
Teatro Histórico-Político
De carácter evasivo, cantaba las glorias y los héroes del pasado para permitir olvidar la triste realidad del momento actual.
El Teatro de Humor
Con toda seguridad, fue lo más interesante del periodo comercial. Estuvo representado por Enrique Jardiel Poncela, dramaturgo que creará una comicidad de lo inverosímil, caracterizada por:
- La ruptura con las formas tradicionales de humor.
- Desasirse de la lógica.
- Huida del tópico.
- Libre concepción de la técnica teatral y del espacio escénico.
Algunos de sus títulos más representativos son: Un marido de ida y vuelta y Eloísa está debajo de un almendro.
El Realismo Social de los Años 50: Testimonio y Protesta
A lo largo del tiempo cabe distinguir entre un teatro visible, que accedía a los escenarios, y un teatro soterrado, que intentaba responder a la novedad y que apenas logró mostrarse.
El Drama Realista y Social
El drama realista nace con Historia de una escalera, género donde se abordan temas sociales. El tema común es la injusticia social y la alienación. La actitud del autor es de testimonio o protesta con las limitaciones de la censura. En cuanto a su técnica teatral, mantienen un tono realista, con recursos del sainete, rasgos del esperpento o kafkianos en función del autor, complejidad de espacios escénicos y personajes que luchan por sus ideales.
Algunas de sus obras más conocidas son:
- El tintero de Carlos Muñiz, donde se trata la esclavitud del trabajador o la burocracia deshumanizada.
- La camisa de Laura Olmo, donde se habla de obreros obligados a emigrar, entre otros.
Antonio Buero Vallejo: La Dimensión Trágica y Existencial
Antonio Buero Vallejo es la figura más importante del teatro español de posguerra. Su teatro tiene un acento trágico y plantea los grandes interrogantes de la condición humana y problemas del hombre contemporáneo. Es crítico con la España de su tiempo, uniendo lo social y lo existencial. No rompe con el teatro comercial, sino que le da una nueva dimensión a sus fórmulas.
Utiliza con frecuencia el recurso denominado efectos de inmersión, con los que se busca que el público se identifique con la historia. Ejemplo de ello son los cambios escénicos en La fundación, donde el público va descubriendo la realidad de la cárcel a través de la mirada de Tomás, personaje afectado de locura temporal. Son frecuentes personajes con taras físicas o mentales.
Se distinguen tres etapas en su obra:
- Primera etapa: Enfoque existencial con una técnica realista. Ej: Historia de una escalera.
- Segunda etapa: Enfoque social y ético con una técnica más compleja. Ej: El tragaluz.
- Tercera etapa: Contenidos sociales y políticos más explícitos con experimentos escénicos. Ej: La fundación.
Alfonso Sastre y el Teatro de Agitación Social
Por su parte, Alfonso Sastre formó el Teatro de Agitación Social. Su obra más destacada es Escuadra hacia la muerte, que muestra la rebelión contra la autoridad que induce a una guerra que nadie entiende. Otro autor destacado también puede ser Martín Recuerda.
La Renovación Dramática a Partir de 1970: Vanguardia y Experimentación
El teatro realista y social siguió siendo el único que respondía a las circunstancias del país. Otros dramaturgos a partir de 1970 se lanzan a una renovación de la expresión dramática, asimilando corrientes del teatro extranjero, como el teatro del absurdo o las influencias de Brecht y Artaud.
Teatro Experimental y de Protesta
En este teatro experimental predominan los elementos simbólicos y vanguardistas, lo grotesco y lo imaginativo. Son muy importantes los elementos extraverbales. Sigue siendo un teatro de protesta y denuncia. Sus temas son la dictadura, la falta de libertad, etc. Se da entrada a la farsa, a la deformación esperpéntica…
Destacan autores como:
Fernando Arrabal
Sus obras están a medio camino entre el esperpento, surrealismo y teatro del absurdo. Creó el teatro pánico, caracterizado por la confusión, el humor y elementos surrealistas en el lenguaje. Alguna de sus obras es El cementerio de automóviles o Pic-nic.
Francisco Nieva
Escribió tres tipos de teatro: teatro furioso, teatro de farsa y calamidad y teatro de crónica y estampa. Comparte con Larra la idea de un teatro catártico y liberador que quiere mostrar la esencia del hombre.
Los Simbolistas
Tienen un marcado pesimismo y usan la simbología animal. Es recurrente el tema del poder opresor y emplean elementos provocadores como la sexualidad o una violencia física y verbal. Algunos autores son José Ruibal, Miguel Romero Esteo, Luis Riaza o Manuel Martínez Mediero.
Grupos de Teatro Independiente
En este mismo tiempo surgen los grupos de teatro independiente, que actúan al margen de los empresarios teatrales. La renovación teatral no se entiende sin grupos como Los Goliardos o Akelarre, pero especialmente, sin grupos catalanes como Els Joglars, Els Comediants o El Teatre Lliure. Alguno de ellos todavía sigue activo y ha alcanzado una estabilidad y protección de las autoridades. Condensan una tendencia experimental y elementos populares.
Epílogo: El Teatro de 1975 a Nuestros Días
En los últimos años, la característica más destacada es la variedad de tendencias y proliferan los festivales de teatro. No obstante, no hay autores nuevos con obras de gran valía. Además, el teatro se enfrenta al cine y la televisión. El público prefirió siempre más el teatro convencional de algunos como Antonio Gala a los montajes vanguardistas de Lorca.
En los últimos años, destacan obras de Jordi Galcerán o Juan Mayorga. También son interesantes las de los grupos como Els Joglars.