Exploración y transformación de España: descubrimientos, monarquías y sociedad (siglos XVI–XVIII)

Exploración, conquista y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en España, Europa y América

Cristóbal Colón presentó su proyecto de encontrar nuevas rutas hacia las Indias orientales a los Reyes Católicos en 1491, facilitado por novedades técnicas como la brújula y la carabela. En abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe y el 3 de agosto zarparon la Santa María (Colón) y La Pinta y La Niña (hermanos Pinzón). El 12 de octubre tocaron las islas de Guanahani, y después Juana y La Española.

El Tratado de Tordesillas (1494) distribuyó las nuevas tierras entre Portugal y España. Se exploraron las islas y el continente y se fundaron ciudades. La conquista fue rápida debido a la superioridad militar de los europeos frente a los imperios precolombinos, a las supersticiones y profecías y a las enfermedades desconocidas para la población indígena.

Exploradores y expediciones

  • Núñez de Balboa: descubrió el océano Pacífico.
  • Hernán Cortés: venció al imperio azteca.
  • Francisco Pizarro: conquistó el imperio inca.
  • Fernando de Magallanes: buscó una ruta hacia las Molucas; su muerte permitió que Juan Sebastián Elcano completara la primera circunnavegación del mundo.
  • Otros expedicionarios: Pedro de Mendoza (Río de la Plata), Álvar Núñez Cabeza de Vaca (Norteamérica).
  • Miguel López de Legazpi: conquistó Filipinas; Andrés de Urdaneta descubrió la tornaviaje (ruta del galeón de Manila).

Se implantaron instituciones y fórmulas de explotación como las encomiendas (explotación a cambio de protección) y se promulgaron normas como las Leyes de Burgos y las Leyes Nuevas (orientadas a la protección indígena). Toda la actividad con América se centralizó en la Casa de Contratación en Sevilla (control de aduanas y de emigración).

Los Austrias menores del siglo XVII: política interior y exterior

El siglo XVII se inicia con los Austrias menores: Felipe III, Felipe IV y Carlos II, y la influencia de sus válidos. Felipe III, con validos como el duque de Lerma y el duque de Uceda, aprobó la expulsión de los moriscos y firmó la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609).

De 1618 a 1648 se desarrolló la Guerra de los Treinta Años entre príncipes y estados alemanes protestantes y católicos; España apoyó a los católicos. En 1621 los Países Bajos rompieron la tregua, abrieron un nuevo frente y murió Felipe III.

Con Felipe IV, presidido por el valido el conde-duque de Olivares, se alternaron victorias (por ejemplo, Breda) y derrotas (por ejemplo, Rocroi). La política reformadora del Gobierno, como la Unión de Armas, y la apertura de nuevos frentes llevaron a la crisis de 1640, con levantamientos en Portugal y Cataluña.

La Guerra de los Treinta Años terminó con la Paz de Westfalia (1648), que confirmó, entre otras cosas, la independencia de los Países Bajos; posteriormente se perdieron territorios como el Rosellón y Artois. En 1652 Juan José de Austria (valido) obtuvo victorias contra Francia; en 1659 se firmó la Paz de los Pirineos y se acordó el matrimonio de la infanta María Teresa con Luis XIV.

Portugal entregó la corona al duque de Braganza, que fue reconocido como rey en 1668. Durante el reinado de Carlos II se agravó la crisis económica y España perdió su hegemonía en Europa. Carlos II no tuvo descendencia; designó como sucesor a su sobrino-nieto Felipe, duque de Anjou, frente al archiduque Carlos de Austria, lo que abrió la cuestión sucesoria.

Sociedad, economía y cultura de los siglos XVI y XVII

La sociedad en los siglos XVI y XVII era estamental, cerrada y desigual. Estaba formada por:

  • Privilegiados: la nobleza y el clero (propietarios con altos cargos, que menospreciaban la artesanía y el comercio).
  • No privilegiados: el estado llano (sujetos a impuestos).

Las epidemias, las crisis de subsistencia, la expulsión de los moriscos (1609), los conflictos bélicos y los movimientos hacia la periferia produjeron un estancamiento demográfico. Pese a la expansión económica del siglo XVI, los altos gastos del Estado provocaron numerosos préstamos y bancarrotas.

En el ámbito agrario hubo un gran desarrollo de la ganadería trashumante (lana merina). Además, crecieron las actividades artesanales vinculadas al mercado americano. El siglo XVII se caracterizó por una crisis económica causada por malas cosechas, escasez de mano de obra, atraso técnico y concentración de la propiedad. Continuaron la presión fiscal y las bancarrotas; descendió la llegada de metales preciosos y se mantuvieron elevados gastos de guerra. Persistió el declive de la artesanía y del comercio, agravado por una red de comunicaciones y aduanas deficitaria.

Culturalmente, en el Siglo de Oro destacan humanistas (por ejemplo, Francisco de Vitoria), científicos (Servet), escritores (Cervantes) y artistas (Velázquez); en el contexto de la Contrarreforma destacaron religiosos como Santa Teresa de Jesús.

La nueva monarquía borbónica. Los decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas

Con el establecimiento en España de la monarquía borbónica bajo Felipe V cambiaron las estructuras del Estado: se implantó la monarquía absoluta y se centralizó el poder de forma más uniforme. Se llevaron a cabo reformas cuyo eje fueron los Decretos de Nueva Planta, por los que se impuso el modelo político, jurídico y administrativo de Castilla a diversas regiones.

Los Decretos supusieron la pérdida de los fueros en Valencia, Mallorca y Cataluña; Navarra y las Provincias Vascongadas conservaron sus privilegios. En la antigua Corona de Aragón se suprimieron las Cortes, los consejos y las aduanas.

Reorganización administrativa

  • Surgieron las Secretarías de Estado en sustitución de los Consejos (por ejemplo, de Hacienda, de Guerra); solo se mantuvo el Consejo de Castilla.
  • Se dividió el territorio en provincias (desaparición de algunos virreinatos como unidad administrativa).
  • Surgió la figura del capitán general en sustitución del virrey y se crearon las intendencias (administración provincial y gestión fiscal).

Fernando VI continuó el modelo de su padre durante su corto reinado en paz. Al morir sin descendencia le sucedió su hermano Carlos III, representante del despotismo ilustrado en España. Carlos III llevó a cabo reformas, firmó el Tercer Pacto de Familia y se involucró en la Guerra de los Siete Años y en las consecuencias internacionales de la Guerra de Independencia de EE. UU. Las reformas de los primeros borbones dieron lugar a un Estado más centralizado, racional y de monarquía absoluta.

Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

La sociedad del siglo XVIII continuó siendo estamental, cerrada y desigual. Seguían los privilegiados (nobleza y clero, que se oponían a determinadas reformas) y los no privilegiados (estado llano, sujetos a impuestos).

En lo económico hubo un crecimiento impulsado por políticas mercantilistas y por reformas fiscales como el Catastro, que gravaba las propiedades rústicas y urbanas, el trabajo y las actividades mercantiles. Además, se creó el Banco de San Carlos.

En el ámbito agrario aumentó la producción por la ampliación de tierras y hubo intentos reformadores como el programa de Olavide de colonización de zonas despobladas (La Carlota, La Carolina). En la industria, con escasas innovaciones, se redujo la influencia de los gremios y se promovieron las manufacturas reales (Reales Fábricas).

En el comercio interior se mejoraron las comunicaciones (canales, carreteras) y se eliminaron aduanas internas; en el comercio exterior destacó la libertad de comercio con las Indias aplicada por los borbones.

Culturalmente se extendió la enseñanza primaria; se promocionaron las ciencias (por ejemplo, el Jardín Botánico); se crearon las Reales Academias (de la Lengua, de la Historia); se patrocinaron expediciones científicas (Malaspina) y se promovieron las Sociedades Económicas de Amigos del País para la difusión cultural.