Historia de la Normalización Democrática Española y la Constitución de 1978

Bloque 12: Normalización Democrática de España

Pregunta 1: Estándares 142, 144, 148

Estándar 142: Los caminos hacia la democracia

El futuro de la vida política española podría seguir cuatro caminos:

  • El inmovilismo o búnker: Partidario de no hacer ningún cambio político. Dentro de este grupo se encuentran falangistas y algunos militares y miembros de los servicios policiales. No dudarán en recurrir a la violencia de forma esporádica si conviene a sus intereses.
  • La reforma: Aprovechando la concentración de poderes en el Jefe del Estado, sus objetivos eran desmontar el régimen desde dentro y convertirlo en una democracia formal. Tras ella estaban personalidades del régimen que veían necesaria una evolución hacia formas democráticas. No obstante, esta opción contaba con la oposición del búnker, por un lado, y de los partidos y sindicatos democráticos que operaban en la clandestinidad, que apuestan por la ruptura.
  • La ruptura: Consistía en el desmantelamiento del franquismo y la celebración inmediata de elecciones democráticas y libres. Es la opción en principio sostenida por la oposición tradicional al franquismo que estaba organizada en dos agrupaciones: la Junta Democrática, en la que estaba integrado el Partido Comunista (PCE), de mayor capacidad de convocatoria (en especial a través de Comisiones Obreras), y la Plataforma de Convergencia Democrática, en la que sobresalía el PSOE.
  • La Revolución: Algunos partidos políticos a la izquierda del PCE veían este momento como idóneo para una revolución socialista. En su mayoría pacíficos, algunas formaciones de extrema izquierda se adentran en el terreno del terrorismo, en el que además la organización nacionalista ETA inicia una escalada.

De cualquier modo, la supervivencia económica del país tenía que pasar por una apertura definitiva al exterior, para formar parte del Mercado Común Europeo (ahora Comunidad Económica Europea). La banca y la burguesía industrial veían en esto la única salvación posible, pero para ello era necesario un sistema democrático, similar a los de los países europeos (Constitución, libertades básicas…). El resultado final va a ser una solución de compromiso en la que, partiendo de la legalidad franquista, el país se transforma en una democracia homologada a los países occidentales.

Estándar 144: El gobierno de Adolfo Suárez y la Reforma Política

En julio de 1976, el rey nombra presidente del gobierno a Adolfo Suárez, formando un Gabinete de políticos aperturistas (sin Fraga ni Areilza). Suárez inició un proceso de cambio político y abrió un camino legal para el desmantelamiento del franquismo:

  • Reformó el Código Penal, lo que permitiría legalizar los partidos.
  • Se reconocía el principio de soberanía popular y los derechos fundamentales de las personas.
  • Aprobó una amnistía para los presos políticos, pero excluyendo a los condenados por terrorismo, lo que dejaba en prisión a la mayoría de presos vascos, provocando protestas en el País Vasco.

En septiembre se presentó el proyecto de Ley para la Reforma Política, la pieza clave para la transición legal hacia la democracia. Era un cambio hacia un sistema parlamentario partiendo de las instituciones franquistas que había redactado Fernández Miranda, el presidente de las Cortes. Para llevar a cabo esta transición, el gobierno buscó el apoyo de los grupos democráticos de la oposición, que acabaron aceptando esta reforma pactada.

En noviembre de 1976, la Ley para la Reforma Política fue aprobada por las Cortes. Se afirmaba la democracia y la soberanía popular. Se entregaba a las Cortes el poder legislativo, se establecía un sistema bicameral con elección por sufragio universal y se regulaba la vía para que las Cortes asumieran la elaboración de una Constitución, con un referéndum posterior para su ratificación.

La campaña para el referéndum se desarrolló en un clima de agitación política, en que la oposición pidió la abstención por la imposibilidad de expresar libremente sus ideas, pero el resultado fue un éxito para el gobierno. A comienzos de 1977 se produjeron graves sucesos. Un grupo de ultraderecha (Guerrilleros de Cristo Rey) asesina a un estudiante en una manifestación proamnistía. Pero el suceso más grave fue el asesinato de abogados laboralistas del PCE en Atocha a manos de pistoleros de la derecha. El PCE organizó una manifestación silenciosa que demostraba su capacidad organizativa.

Ese mismo año se disolvió el Movimiento Nacional, se legalizaron los sindicatos y se aceleró el regreso de los exiliados. Una nueva ley electoral permitió la convocatoria de elecciones libres a Cortes Constituyentes para junio de 1977.

Estándar 148: La crisis de la UCD y el triunfo socialista

Tras aprobarse la Constitución, las Cortes fueron disueltas y en las nuevas elecciones celebradas el 1 de marzo de 1979 volvió a triunfar la UCD de Suárez. No ocurrió así en las elecciones municipales, las primeras democráticas desde la II República, celebradas poco después. La izquierda conquistó los principales ayuntamientos mediante la alianza del PSOE y el PCE.

El año 1979 se inició un proceso de deterioro político que culminará con el golpe de Estado frustrado en 1981. Diversos factores explican esta crisis política:

  • La brutal campaña terrorista de ETA.
  • La preparación de un golpe por parte de los círculos militares de extrema derecha.
  • El inicio por parte del PSOE de una dura campaña de oposición.
  • La crisis interna de UCD.

Todos estos factores precipitaron la dimisión de Suárez el 29 de enero de 1981. Calvo Sotelo, dirigente de UCD, fue designado candidato a la presidencia. Tras no obtener mayoría suficiente en una primera votación, se fijó para el día 23 de febrero la segunda votación para su investidura.

Mientras se celebraba la votación de investidura, un grupo de guardias civiles dirigidos por el teniente coronel Tejero entraron en las Cortes secuestrando al poder legislativo y ejecutivo. El capitán general de Valencia, Milans del Bosch, decretaba el estado de guerra. La labor de algunos militares como el capitán general de Madrid, Quintana Lacaci (posteriormente asesinado por ETA), fue clave para abortar el golpe.

Calvo Sotelo gobernó solo un año y medio en un período marcado por la descomposición de su propio partido, la aprobación de la Ley del Divorcio con una gran oposición de la Iglesia y el escándalo del envenenamiento masivo por aceite de colza. En mayo de 1982, con la oposición de los partidos de izquierda, España ingresó en la OTAN. El PSOE prometió un referéndum popular sobre esta adhesión si ganaba las elecciones.

En octubre de 1982, Calvo Sotelo convocó elecciones. El PSOE consiguió un triunfo arrollador con más de 10 millones de votos y mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. El proyecto de «cambio» de Felipe González había arrollado a una UCD que casi desapareció en las elecciones y fue sustituida por la Alianza Popular de Manuel Fraga como el principal partido de la derecha.

Pregunta 2: Estándares 145, 146 y 147

Estándar 145: La crisis económica y los Pactos de la Moncloa

En 1977 España estaba sumida en una crisis económica de una gravedad enorme. La realidad era que la crisis del petróleo también afectó a nuestro país. Desde 1973, pero especialmente a partir de 1975, el alza de los precios del petróleo casi bloquea la economía española.

A esto hay que unir que la inflación llegó a un punto máximo de un 47% y que la competitividad con respecto a otros países era escasa. Por si esto fuera poco, el sector industrial estaba sumido en una enorme crisis vinculada a su atraso tecnológico y a la escasa diversificación que tenía. Por último, el paro estaba llegando al 10%, un nivel desconocido en nuestro país en aquel momento.

Llegados a este punto, era evidente que la situación económica y laboral requería un gran giro, para lo que se reunieron en el Palacio de la Moncloa en octubre del 77 los partidos políticos con representación en las Cortes, así como el sindicato CCOO y los representantes de la patronal. Así se llegó a una serie de acuerdos, conocidos como Los Pactos de la Moncloa:

  • En el plano económico: La clave era la reducción de la inflación. Para ello se devaluó la peseta, se establecieron normas para controlar el gasto público y se estableció un programa para racionalizar el gasto en energía.
  • En la cuestión laboral: Se reconoce el derecho de asociación sindical y se limita el crecimiento de los salarios en el 22%.
  • En el sentido político: Se dio un paso más en la democratización del país con normas como la de fijar definitivamente la libertad de prensa o la aprobación de los derechos de reunión, de propaganda y de asociación política.
  • Fiscalidad: Los pactos permitieron la creación de impuestos, pues si España quería construir un Estado del bienestar, era imprescindible que la recaudación de impuestos se racionalizase.

Estándar 146 + 147: La Constitución de 1978 y el Estado Autonómico

La Constitución Española de 1978, debida a una iniciativa parlamentaria, fue elaborada y aprobada por las Cortes formadas como resultado de las elecciones generales del 15 de junio de 1977. El Congreso y el Senado aprobaron el texto constitucional en octubre de 1978 en una sesión conjunta. El 6 de diciembre de 1978 la Constitución se sometió a referéndum, en el cual votó el 67% del electorado y fue aprobada por el 87% de los votantes.

La Carta Magna recogía en sus 169 artículos las características esenciales de las democracias occidentales. En su primer artículo se definía a España como un «Estado democrático de Derecho», cuya forma política es la monarquía parlamentaria. Se fundamentaba en la «indisoluble unidad de la Nación española», a la vez que se reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran. Establece la separación e independencia de los tres poderes fundamentales del Estado y garantiza los derechos humanos y las libertades.

La Constitución trató de abordar uno de los problemas históricos de nuestro país: aunar la unidad del Estado con la diversidad de regiones y nacionalidades. Se establecieron los cauces legales para que los territorios que lo desearan pudieran constituirse en Comunidades Autónomas, las cuales tendrían un Estatuto de Autonomía aprobado por las Cortes Generales.

Aprobada la Constitución, se constituyeron en el período 1979-1983 las actuales Comunidades Autónomas y nuestro país quedó conformado por 17 Comunidades y dos Ciudades Autónomas. Cada una posee una Asamblea Legislativa y un Gobierno propios.

Recogiendo el sentir de los nacionalismos catalán y vasco, se inició el proceso preautonómico. Tras el éxito de la Diada en Cataluña en 1977, Suárez pactó con Tarradellas su vuelta del exilio y el restablecimiento provisional de la Generalitat. En el País Vasco, se aprobó en enero de 1978 el Consejo General Vasco. Con la Constitución, ambos estatutos fueron aprobados por las Cortes y refrendados en octubre de 1979. En marzo de 1980, Cataluña y País Vasco celebraron sus primeras elecciones autonómicas.

En abril de 1978 se constituye la Junta preautonómica de Canarias con la misión de elaborar el Estatuto de Autonomía de Canarias. Se define el territorio en el Archipiélago Canario (El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Gomera, Lanzarote, La Palma y Tenerife, junto a sus islotes). Las primeras elecciones al Parlamento de Canarias se celebraron en 1983, y en la reforma de 1996 Canarias pasó a definirse como nacionalidad. El estatuto destaca los Cabildos Insulares como institución típica canaria y el Diputado del Común.