La proclamación de la Segunda República, la Constitución de 1931 y el Bienio Reformista (1931-1933)
Durante el periodo de la Segunda República (1931-1939), las profundas reformas estructurales terminaron desembocando en la sublevación militar de julio de 1936. El contexto internacional, marcado por la Gran Depresión, favoreció el auge de regímenes totalitarios, la formación de Frentes Populares y, finalmente, la Guerra Civil.
El camino hacia la República
Tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera, el almirante Aznar convocó elecciones municipales para intentar mantener el sistema canovista bajo la Ley Electoral de 1907. Sin embargo, tras los resultados de las elecciones del 12 de abril, el 14 de abril de 1931 se proclamó la República, iniciándose en Eibar. Este cambio de régimen fue posible gracias a:
- El desprestigio de Alfonso XIII por su apoyo a la dictadura.
- El acatamiento de los mandos militares al nuevo orden.
- La percepción de las elecciones como un plebiscito entre Monarquía y República.
- La movilización y alegría popular ante la victoria republicana.
- La salida pacífica del Rey hacia el exilio.
El Gobierno Provisional y las primeras reformas
Se constituyó un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora (de tendencia conservadora), cuyo objetivo principal era elaborar una nueva Constitución. Antes de las elecciones a Cortes, se presentaron decretos ministeriales urgentes:
- Reforma agraria: Medidas iniciales para proteger a los campesinos.
- Reforma laboral: Mejora de las condiciones de trabajo.
- Reforma militar: Exigencia de un juramento de fidelidad a la República.
- Reforma educativa: Construcción masiva de escuelas.
En Barcelona, Francesc Macià proclamó la República Catalana, lo que obligó al gobierno a negociar el restablecimiento de la Generalitat. Este clima de cambios generó reacciones opuestas: los anarquistas exigían transformaciones más rápidas, mientras que militares, terratenientes, patronos y la Iglesia (que fundó la Unión Nacional con Ángel Herrera Oria y José María Gil Robles) se opusieron frontalmente. La tensión social derivó en la quema de iglesias y conventos por parte de sectores radicales.
La Constitución de 1931
El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes, con victoria de la coalición republicano-socialista. La Constitución de 1931, aprobada el 9 de diciembre, definió a España como una “República de trabajadores de toda clase” e introdujo novedades fundamentales:
- Soberanía popular y sufragio universal (incluyendo el voto femenino defendido por Clara Campoamor).
- Derechos civiles: matrimonio civil, divorcio y educación primaria obligatoria, gratuita y laica.
- Poder Legislativo: Unicameral (Congreso de los Diputados).
- Poder Ejecutivo: Repartido entre el Presidente de la República y el Jefe de Gobierno.
- Estado integral: Se permitía la creación de Regiones Autónomas con sus propios estatutos.
- Laicismo: Libertad de culto y fin del presupuesto estatal para el clero.
El Bienio Reformista (1931-1933)
Con Manuel Azaña como Jefe de Gobierno, se intentó modernizar el país en un contexto económico desfavorable debido a la crisis de 1929. Las reformas principales fueron:
- Militar: Subordinación del Ejército al poder civil y creación de la Guardia de Asalto.
- Laboral: Ley de Contratos de Trabajo y creación de los Jurados Mixtos.
- Educativa: Fomento de la coeducación, becas y las Misiones Pedagógicas para llevar la cultura al mundo rural.
- Autonómica: Aprobación del Estatuto de Nuria (1932) en Cataluña. Otros estatutos (País Vasco, Galicia, Andalucía) quedaron paralizados o en trámite.
- Agraria: La Ley de Bases de la Reforma Agraria buscaba expropiar tierras, pero su aplicación fue lenta, provocando insurrecciones anarquistas como los sucesos de Casas Viejas en 1933.
La oposición se organizó en torno a la FAI (anarquistas), el Partido Radical de Lerroux, y la derecha católica de la CEDA. En 1932, el general Sanjurjo protagonizó un fallido golpe de Estado. Finalmente, Azaña dimitió y se convocaron elecciones para noviembre de 1933.
El Gobierno Radical-Cedista (1933-1935) y el Frente Popular
Las elecciones de 1933 fueron ganadas por la derecha (CEDA y Partido Radical) debido a la desunión de la izquierda, el voto femenino y la abstención anarquista. Se inició el llamado Bienio Negro o Rectificador.
El Bienio Derechista (1933-1936)
Alejandro Lerroux formó gobierno con el apoyo de la CEDA de Gil Robles. Su política se centró en desmantelar las reformas anteriores:
- Paralización de la reforma agraria y devolución de tierras expropiadas.
- Amnistía para los sublevados del golpe de Sanjurjo.
- Freno a la secularización educativa y restablecimiento del presupuesto para el clero.
- Bloqueo de los procesos autonómicos.
La Revolución de Octubre de 1934
La entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno fue vista por la izquierda como una amenaza fascista. Esto desencadenó la Revolución de Octubre de 1934. Aunque fracasó en la mayor parte de España, tuvo especial gravedad en:
- Cataluña: Lluís Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, pero fue arrestado.
- Asturias: Se produjo una auténtica revolución social liderada por la UHP (Unión de Hermanos Proletarios). El gobierno envió al ejército, bajo el mando de Franco, para sofocar la revuelta con una dura represión.
El Frente Popular y las elecciones de 1936
Tras varios escándalos de corrupción (como el estraperlo), se convocaron elecciones para febrero de 1936. La izquierda se unió en el Frente Popular y logró la victoria. El nuevo gobierno, presidido por Casares Quiroga (con Azaña como Presidente de la República), retomó las reformas del primer bienio:
- Amnistía para los presos de 1934.
- Restablecimiento del Estatuto catalán.
- Aceleración de la reforma agraria.
Sin embargo, el ambiente social era de extrema polarización. Los enfrentamientos callejeros entre falangistas y milicias de izquierda, junto con el asesinato de José Calvo Sotelo, aceleraron la conspiración militar liderada por el general Emilio Mola.
La Guerra Civil: Sublevación y Dimensión Internacional
El 17 de julio de 1936 se inició la sublevación militar en el Protectorado de Marruecos, extendiéndose a la península el día 18. El golpe triunfó en zonas rurales y conservadoras (Castilla, Galicia, Navarra), pero fracasó en los grandes centros industriales (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia).
Un conflicto internacionalizado
La Guerra Civil Española se convirtió en un preludio de la Segunda Guerra Mundial. A pesar del Comité de No Intervención, las potencias extranjeras tomaron partido:
- Apoyo a los sublevados: La Alemania nazi (Legión Cóndor), la Italia fascista (CTV) y Portugal. Recibieron suministros, armas y apoyo logístico.
- Apoyo a la República: La URSS (armamento y asesores) y las Brigadas Internacionales (voluntarios de todo el mundo). México también prestó ayuda diplomática y material.
Fases Militares y Evolución de las Dos Zonas
Fases de la Guerra
- Guerra de Columnas (1936): Avance de las tropas de África hacia Madrid. Franco desvía tropas para liberar el Alcázar de Toledo.
- La Batalla de Madrid (1936-1937): La República resiste bajo el lema “No pasarán”. Fracasos rebeldes en el Jarama y Guadalajara.
- La Campaña del Norte (1937): Caída de Bilbao, Santander y Asturias. Bombardeo de Guernica.
- La Batalla del Ebro (1938): La ofensiva más cruenta de la guerra. El agotamiento republicano permite a Franco avanzar hacia el Mediterráneo, dividiendo la zona republicana.
- Fin de la Guerra (1939): Caída de Cataluña y entrada de las tropas franquistas en Madrid el 28 de marzo. El 1 de abril de 1939, Franco firma el último parte de guerra.
Evolución política y consecuencias
En la zona nacional, se impuso un mando único bajo la figura de Francisco Franco, nombrado Generalísimo y Jefe del Estado. Se unificaron todas las fuerzas políticas en FET y de las JONS y se sentaron las bases de una dictadura nacional-católica.
En la zona republicana, el poder se fragmentó inicialmente en comités obreros. Hubo fuertes tensiones internas entre quienes querían hacer la revolución (CNT, POUM) y quienes priorizaban ganar la guerra (PCE, republicanos). El gobierno de Juan Negrín intentó resistir hasta el final, pero el golpe interno del coronel Casado precipitó la rendición.
Consecuencias: El conflicto dejó un saldo trágico de cientos de miles de muertos, un exilio masivo de intelectuales y ciudadanos, y una España arruinada económicamente y fracturada socialmente por la represión de posguerra.